El cabo de Consolación, también conocido como cabo de Santa María de la Consolación y cabo de Santo Agostinho, fue el lugar de llegada de Vicente Yáñez Pinzón a Brasil el 26 de enero de 1500, el primer punto de la costa brasileña al que llegaban europeos.

La polémica

La tradición histórica lo ha identificado con el cabo de Santo Agostinho (en el estado de Pernambuco). No obstante, desde mediados del han surgido un buen número de hipótesis que ponen en duda la identidad del cabo de San Agustín con el cabo de Santa María de la Consolación, el famoso punto de llegada de Vicente Yáñez al Brasil. Por ello, se presentan algunos documentos en los que hablan los testigos que protagonizaron estos acontecimientos, aclarando algunas cuestiones bastante significativas.

En primer lugar, se cuenta con el testimonio de Juan de la Cosa (1460-1510) en su conocido mapa de 1500, inmediato a los hechos y primero donde se representan las tierras descubiertas, donde, señalando el cabo de Santa María de la Consolación, el marino del puerto de Santoña (Cantabria) afirma:

Como naturalmente se sabe, el descubrimiento fue en enero de 1500, pero los hombres de Diego de Lepe (1460-1512) fueron los que informaron a Juan de la Cosa, y como ellos llegaron después que Yáñez hubiera descubierto supusieron que lo había hecho a finales de 1499.

El dato irrefutable del mapa es el descubrimiento de Pinzón, refrendado inmediatamente por la expedición de Lepe que le seguía, que incluso llegan a afirmar que «doblaron el cabo», lo cual no tiene que ser necesariamente hacia el sur, pues, como efectivamente afirma Manzano, la vía del sur solo la siguió un castellano en esta época: el regidor moguereño Alonso Vélez de Mendoza (1461-1511), pero pudieron doblarlo hacia el norte. Así pues, se tiene confirmado el descubrimiento de Vicente Yáñez, ratificado por Lepe e inmortalizado por Juan de la Cosa en su mapa.

Los primeros cronistas, o historiadores de Indias, señalan todos de forma unánime y sin ninguna duda a Vicente Yáñez Pinzón como descubridor del Brasil. En cuanto al punto de llegada, el sacerdote italiano Pedro Mártir de Anglería (1457-1526), con extraña parquedad considerando su habitual locuacidad, menciona el cabo de Santa María de la Consolación.

Fray Bartolomé de las Casas (1484-1566) identifica ya dicho cabo con el de San Agustín. Y Herrera, directamente, afirma que llegaron al cabo de San Agustín, que antes se llamó «cabo de la Consolación».

En los años 1520, ya el padre Ángel Ortega (1871-1933) advertía que había que tener cuidado con las crónicas, y se refería especialmente a la del milanés, pues su confusión de los hechos en el último viaje se estaba transmitiendo a muchos historiadores. Y sobre las declaraciones de los testigos también advierte el investigador franciscano, lo mismo que hizo la estadounidense Alice Gould (1868-1953), que algunos marinos hablan de un «segundo viaje [de Pinzón] porque cuentan el que había hecho primero con Colón».

Los testimonios

Respecto a los Pleitos colombinos, cuando el Fiscal de Su Majestad Pedro Ruiz llama a declarar en 1513 a los protagonistas de estos descubrimientos les hizo la siguiente pregunta:

Contestaron a dicha pregunta, en Santo Domingo:

Rodrigo Álvarez y el piloto Andrés Morales confirman igualmente este descubrimiento.

thumb|Antiguo mapa de Brasil.

Contestaron a la misma pregunta en Sevilla:

Respondieron en Palos:

Diego Prieto, confirma lo contenido en la pregunta.

Declararon en Huelva:

Contestaron en Lepe:

Algunas conclusiones

Testigos y más testigos, hombres que estuvieron presentes en los descubrimientos, que cuentan lo que vieron «a vista de ojos», que declararon en distintos lugares y en distintas fechas a una misma pregunta, y que coinciden en lo fundamental: Vicente Yáñez Pinzón descubrió el cabo de Santa María de la Consolación en enero de 1500 y este fue llamado luego cabo de San Agustín. Cualquier tribunal, cualquier jurado actual no tendría dudas sobre la veracidad de unos hechos confirmados desde tan diversas perspectivas. Y así se admitió sin más durante mucho tiempo. Pero quizás esto era demasiado claro, demasiado simple, y, como se suele decir, solo se pueden escribir diez folios sobre las certezas y mil sobre las dudas.

Por eso tal vez, algunos historiadores empezaron a destacar las pequeñas discrepancias entre los testigos, que hablaban de memoria de unos acontecimientos que habían sucedido al menos 13 años antes, y, sobre todo, a resaltar datos de la narración caótica que Pedro Mártir de Anglería hace del supuesto segundo viaje de Pinzón a la costa brasileña, que el milanés sitúa en 1509, y en la que afirma que Vicente Yáñez llegó a los 7º de latitud Sur. Así, desde mediados del , no antes, y esto creo que es digno de tener en cuenta, el cabo de Santa María de la Consolación va ascendiendo hacia el Norte por la costa brasileña.

Primero a la zona Noroeste del actual cabo de San Agustín, ubicándolo en Rostro Hermoso, donde Vicente Yáñez tomó posesión de la tierra, por segunda vez, la primera fue en Santa María de la Consolación solo con los escribanos, pero en la siguiente lo hizo con asistencia de mayor número de participantes que luego recordaron este hecho. Sin embargo, Pinzón distinguió claramente al mencionar sus descubrimientos entre el cabo de la Consolación y Rostro Hermoso, lo mismo que también los distinguieron los Reyes al capitular en 1501 con el capitán palermo.

Y ya iniciado el debate, el famoso cabo sigue ascendiendo hasta llegar a ser identificado por algunos con el cabo de San Roque, y este ya se encuentra a 5º de latitud Sur. Pero ni siquiera se detuvo allí, poco a poco lo siguieron llevando hacia el Norte, y parece que se ha detenido, al menos de momento, en la punta de Mocuripe, cerca de la actual Fortaleza, a 3º 42' de latitud Sur, donde lo coloca Max Justo Guedes, comandante de la marina brasileña, argumentando con tan buenas razones su decisión que convence al parecer a Morison, Ramos y hasta a Manzano. Por fortuna, ya no queda mucho espacio para que el cabo de Santa María de la Consolación pueda seguir ascendiendo, porque sencillamente se va al hemisferio Norte.

Recuérdese que Anglería afirmaba que las carabelas de Pinzón siguieron la costa con rumbo «al occidente hacia Paria, en un espacio de 300 leguas, hasta la punta de tierra donde se pierde el polo ártico». Este punto es especialmente interesante porque, según Damiao Peres, la Polar o Estrella del Norte se divisa, o se deja de ver a los 2º 30' de latitud, y Pinzón dice haber navegado 300 leguas hasta el cabo de San Vicente, a los que se podrían añadir las 40 de anchura del Amazonas, la provincia de Camamoro y la costa de Rostro Hermoso hasta llegar al cabo de Santa María de la Consolación. Mucha distancia para que quepa en 1º y 12', y se pueda situar dicho Cabo en la punta de Mocuripe a 3º 42'. Aún considerando que el total de costa recorrida sea solo de 300 leguas, para hacerlo coincidir con las 240 o 246 que navegaron las naves durante la ida después de que dejaron de ver la Estrella del Norte, serían suficientes para que no cupieran, no ya solo en 1º y 12' sino en una mayor amplitud latitudinal.

Considerando que 1º grado de latitud serían unas 20 leguas, si se tomáran las 300 leguas en dirección meridiana, o sea Norte-Sur, ello llevaría el cabo de Santa María de la Consolación a los 15º Sur, muy cerca por cierto de donde lo colocó el cartógrafo Andrés Morales en la junta de pilotos que en noviembre de 1515 se reunieron en Sevilla para determinar la posición del famoso cabo. Manzano dice que debió confundirle la información que recibió del viaje realizado al Sur del cabo de San Agustín por la expediciones de Alonso Vélez de Mendoza y portuguesas, lo cierto es que el mapa de Morales fue el preferido por la Corona y por Fonseca, ¿a pesar del error o precisamente por él? El error era demasiado grosero para que un cartógrafo lo cometiera involuntariamente.

Efectivamente no se puede considerar la dirección meridiana, pero es que basta con establecer las 300 leguas de costa recorrida como hipotenusa de un triángulo imaginario, y tomar el ángulo que forma la costa brasileña con la dirección meridiana, para que con un simple cálculo trigonométrico se pueda comprobar que las naves de Pinzón se desplazaron de 5º a 6º de latitud hasta ver la Polar, y sumándoles los 2 grados y medios a los que antes se hizo referencia, se llega a unas cifras que oscilan entre los 7º a los que se refiere Vicente Yáñez, cuyo carácter le hizo siempre pecar por defecto más que por exceso, y los 8 grados y medio de latitud Sur, que obviamente pasan por los 8º que Américo Vespucci estimó para este cabo y los 8º 20' del actual Cabo de Santo Agostinho. En definitiva, se puede jugar con las cifras cuanto se quiere, pero lo cierto es que Vicente Yáñez Pinzón sabía muy bien lo que decía cuando afirmaba que era su cabo de Santa María de la Consolación, lugar de su llegada a Brasil, lo que luego llamaron cabo de San Agustín.

El propio Manzano, desde luego una verdadera autoridad en el tema e hijo adoptivo de Palos de la Frontera desde 1992, admite que Pinzón llegó a «un punto de la costa brasileña situado en 7º de latitud Sur, un poco por debajo del cabo de San Roque, y que bien pudo ser, -como así lo cree él-, el cabo de San Agustín». Eso sí, lo admite para el segundo viaje de Pinzón al Brasil en 1504 que intenta demostrar. Parece como si, al adoptar la tesis de Guedes, lo que verdaderamente le interesa es utilizar esa hipótesis para distinguir entre el primer viaje, cuyo máximo avance hacia el Sur sería la punta de Mocuripe, cerca de la actual Fortaleza, del segundo viaje, en el que afirma estar convencido de que Pinzón llegó efectivamente a cabo de San Agustín.

La verdad es que este hipotético segundo viaje de Vicente Yáñez al Brasil es muy confuso, porque se basa en informaciones muy enrevesadas, especialmente de Anglería, y en sibilinas interpretaciones de algunas declaraciones de testigos en los Pleitos Colombinos. Pero, pese a los encomiables esfuerzos del doctor Manzano y su gran erudición, cuando intenta describir ese segundo viaje, el resultado que obtiene es un periplo sospechosamente parecido al primero. Demasiado parecido. Y se tiene a un Vicente Yáñez empeñado en repetir absurdamente sus acciones, como si el tiempo no hubiera transcurrido, como si no hubiera tenido que recibir ya una abundante información de otros navegantes que habían explorado ya esas costas. El resultado, pues, sería un viaje hecho de retazos bastante improbable, aunque ciertamente no imposible.

De cualquier modo, esa distinción del profesor Manzano entre el primero y el segundo viaje de Pinzón a Brasil, implica su aceptación de que el cabo de Santa María de la Consolación no sea el cabo de San Agustín, aunque admita que el capitán palermo llegara a éste en 1504. Entonces afirma, colocándose según dice junto a Guedes, Morison o Ramos, que el cabo de Santa María de la Consolación es la punta de Mocuripe. Y sin embargo... su inconsciente le traiciona, entendiendo como inconsciente el índice de topónimos de su obra Los Pinzones y el Descubrimiento de América, tomo I, página 605, en la que junto al nombre de cabo de San Agustín escribe textualmente, «(también: Santa Cruz/ Consolación/ Santa María de la Consolación)». Es decir, admite la identidad de estos topónimos. ¿Pudiera ser que, ante la polémica, una el nombre del cabo de Santa María de la Consolación con el de todos los que actualmente se disputan el serlo? No. Nada en punta de Mocuripe, página 601. Nada en Fortaleza, página 595. Nada en cabo de San Roque, página 606.

En el índice onomástico, topográfico y bibliográfico del profesor Manzano los dos supuestos viajes de Vicente Yáñez Pinzón convergen de nuevo, y, por tanto, el cabo de Santa María de la Consolación, el lugar donde se inicia el descubrimiento del Brasil, vuelve a ser el cabo de San Agustín.