La archidiócesis de Barcelona (; ) es una circunscripción eclesiástica de la Iglesia católica en España. Se trata de una archidiócesis latina, sede metropolitana de la provincia eclesiástica de Barcelona. Desde el 6 de noviembre de 2015 su arzobispo metropolitano es el cardenal Juan José Omella.
La diócesis de Barcelona está documentada desde la Antigüedad tardía. Fue elevada a archidiócesis inmediatamente sujeta a la Santa Sede el 25 de marzo de 1964 mediante la constitución apostólica Laeto animo del papa Pablo VI, y fue constituida en sede metropolitana el 15 de junio de 2004 mediante la constitución apostólica Ad totius dominici del papa Juan Pablo II. Su sede se encuentra en la ciudad de Barcelona, donde se halla la Catedral de la Santa Cruz y Santa Eulalia.
Historia Evangelización y antecedentes antiguos El cristianismo arraigó tempranamente en el territorio barcelonés, en el contexto de la romanización de la antigua Barcino. La tradición local vincula los primeros testimonios cristianos con mártires como Cucufato, Eulalia de Barcelona, Medín, Juliana y Semproniana y Severo de Barcelona, aunque parte de estas tradiciones pertenece al ámbito hagiográfico y presenta diverso grado de certeza histórica.
Los primeros obispos documentados de Barcelona pertenecen a la Antigüedad tardía. Entre ellos figuran Pretextato, participante en el Concilio de Sárdica, Paciano, escritor eclesiástico del , y Lampio, que ordenó presbítero a Paulino de Nola. En el subsuelo de la actual catedral se han localizado restos de una basílica paleocristiana dedicada a la Santa Cruz, con baptisterio exento.
Durante la época visigoda, Barcelona formó parte de la provincia eclesiástica de Tarragona. En el se erigió la antigua sede episcopal de Egara, desmembrada del territorio barcelonés. En los siglos y se celebraron concilios provinciales en Barcelona, que muestran la consolidación de la vida eclesiástica en la ciudad.
Edad Media La ocupación musulmana de Barcelona, anterior a 716, interrumpió la sucesión episcopal conocida. Tras la conquista franca de la ciudad en 801 por las tropas de Ludovico Pío, Barcelona se convirtió en un centro relevante de la Marca Hispánica. En esta etapa la diócesis fue restaurada y quedó integrada durante un tiempo en la provincia eclesiástica de Narbona, debido a que Tarragona seguía sin poder ejercer plenamente su función metropolitana.
Desde el existieron intentos de restaurar la sede metropolitana de Tarragona. En 985, la ciudad fue atacada por las tropas de Almanzor, episodio que afectó gravemente a la ciudad y a su patrimonio eclesiástico. En el se construyó una nueva catedral románica bajo el patrocinio de los condes de Barcelona Ramón Berenguer I y Almodis de la Marca.
En el , bajo el impulso del obispo Olegario, se consolidó la reforma eclesiástica y se organizó la diócesis en parroquias. Tras la restauración efectiva de la provincia eclesiástica de Tarragona, Barcelona volvió a quedar vinculada a esa metrópoli. En 1154 el papa Anastasio IV definió los límites de la provincia tarraconense, con Barcelona como una de sus sedes sufragáneas.
Durante los siglos y cobraron importancia los monasterios, las órdenes religiosas y las nuevas instituciones de vida eclesial. La Orden de la Merced, vinculada a Pedro Nolasco, al rey Jaime I de Aragón y al obispo Berenguer de Palou, tuvo en Barcelona uno de sus principales centros de expansión. En 1298 se inició la construcción de la actual catedral gótica, promovida durante el episcopado de Bernardo Pelegrí.
Edad Moderna En la Edad Moderna, la vida diocesana estuvo marcada por el peso del cabildo catedralicio, el problema del absentismo episcopal y la recepción de la reforma católica posterior al Concilio de Trento. El obispo Jaume Caçador impulsó la reforma diocesana, mientras que el obispo Joan Dimas Lloris inauguró el seminario tridentino el 13 de septiembre de 1598.
Durante el , varios obispos de Barcelona tuvieron también responsabilidades políticas en Cataluña. En el contexto de las tensiones entre la monarquía y las instituciones catalanas, algunos prelados asumieron cargos civiles como el de lugarteniente o virrey. La guerra de sucesión española afectó intensamente a la diócesis y provocó el exilio del obispo Benet de Sala i de Caramany, primer obispo de Barcelona creado cardenal.
En el destacó el episcopado de Joseph Climent, que trasladó el seminario al antiguo Colegio de Belén, impulsó la Biblioteca Episcopal, promovió escuelas primarias gratuitas y favoreció el uso pastoral del catalán.
Siglo XIX La ocupación napoleónica provocó una fuerte crisis institucional y patrimonial. Entre 1808 y 1814 la diócesis sufrió la ausencia de obispo residencial, la supresión de comunidades religiosas, el cierre de conventos y la pérdida de bienes artísticos y documentales.
Las desamortizaciones del transformaron profundamente el mapa religioso de la ciudad. Numerosos conventos y monasterios fueron exclaustrados, y algunas antiguas iglesias conventuales fueron transformadas en parroquias. En 1874, el monasterio de Montserrat y algunas parroquias pasaron de la diócesis de Vic a la de Barcelona.
Siglo XX Entre finales del y comienzos del se produjo una reactivación pastoral y cultural en la Iglesia barcelonesa. Sin embargo, el anticlericalismo tuvo episodios graves, entre ellos la Semana Trágica de 1909, durante la cual fueron incendiados conventos e iglesias y se destruyeron bienes artísticos y documentales.
Durante la dictadura de Primo de Rivera se produjeron tensiones por el uso del catalán en la predicación y la catequesis. En la guerra civil española, la vida diocesana quedó profundamente alterada: numerosas iglesias fueron saqueadas o destruidas, y fueron asesinados el obispo Manuel Irurita, sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos vinculados a la vida eclesial. Durante la clandestinidad, la diócesis fue atendida por estructuras eclesiales de emergencia.
Tras la guerra, Miguel de los Santos Díaz y Gómara, obispo de Cartagena, actuó como administrador apostólico hasta el nombramiento de Gregorio Modrego y Casaus. Modrego impulsó una amplia reorganización parroquial, favorecida por el crecimiento demográfico de Barcelona, y fue una figura central en la celebración del XXXV Congreso Eucarístico Internacional de 1952.
El 25 de marzo de 1964, el papa Pablo VI elevó Barcelona a archidiócesis mediante la constitución apostólica Laeto animo. En ese momento, la nueva archidiócesis quedó inmediatamente sujeta a la Santa Sede y no recibió diócesis sufragáneas.
La recepción del Concilio Vaticano II y los cambios sociales de las décadas de 1960 y 1970 marcaron los episcopados de Marcelo González Martín y Narcís Jubany. Durante esos años se impulsaron nuevas formas de participación pastoral, se reforzaron instituciones formativas y se desarrollaron movimientos apostólicos, culturales y sociales.
Siglo XXI El 15 de junio de 2004, el papa Juan Pablo II erigió la provincia eclesiástica de Barcelona mediante la constitución apostólica Ad totius dominici. La archidiócesis fue elevada a sede metropolitana y se erigieron las diócesis de San Felíu de Llobregat y Tarrasa, formadas con territorios desmembrados de Barcelona.
Durante el episcopado del cardenal Lluís Martínez Sistach, el papa Benedicto XVI visitó Barcelona los días 6 y 7 de noviembre de 2010 y dedicó el Templo Expiatorio de la Sagrada Familia, que fue reconocido como basílica menor.
El 6 de noviembre de 2015, el papa Francisco aceptó la renuncia de Lluís Martínez Sistach y nombró arzobispo metropolitano de Barcelona a Juan José Omella, hasta entonces obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño. Durante su episcopado se ha impulsado una reorganización pastoral basada en comunidades pastorales y nuevos arciprestazgos, aprobada en 2025.
Territorio y organización thumb|derecha|Palacio Episcopal de Barcelona thumb|derecha|Basílica de la Sagrada Familia, en Barcelona thumb|derecha|Basílica de Santa María del Mar, en Barcelona
La archidiócesis tiene una superficie aproximada de 340,53 km² y extiende su jurisdicción sobre los fieles católicos de rito latino residentes en parte de la provincia de Barcelona, en la comunidad autónoma de Cataluña. Comprende municipios situados principalmente en las comarcas del Barcelonés, el Bajo Llobregat y el Maresme, en la franja litoral del mar Mediterráneo.
Limita con la diócesis de Tarrasa, la diócesis de Gerona y la diócesis de San Felíu de Llobregat.
La sede de la archidiócesis se encuentra en la ciudad de Barcelona, en donde se halla la Catedral de la Santa Cruz y Santa Eulalia. La archidiócesis posee además varios templos con rango de basílica menor, entre ellos la Basílica de la Sagrada Familia, la Basílica de Nuestra Señora de la Merced, la Basílica de Santa María del Mar, la Basílica de Santa María del Pino, la Basílica de San José Oriol, la Basílica de los Santos Justo y Pastor, el Templo Expiatorio del Sagrado Corazón del Tibidabo, la basílica de la Purísima Concepción y Asunción de Nuestra Señora y la basílica de Santa María de Mataró.
La curia diocesana se encuentra en el Carrer del Bisbe 5, en Barcelona. El gobierno pastoral ordinario corresponde al arzobispo metropolitano, asistido por los obispos auxiliares, vicarios generales, vicarios episcopales, delegaciones diocesanas y organismos de participación eclesial.
La archidiócesis cuenta con instituciones destinadas a la formación sacerdotal y eclesiástica, entre ellas el Seminario Mayor Diocesano de Barcelona y el Seminario Menor de Barcelona. Asimismo, está vinculada a medios de comunicación eclesial como Catalunya Cristiana y Ràdio Estel, dependientes de la Fundació Missatge Humà i Cristià.
División pastoral En la reorganización pastoral aprobada en 2025, la archidiócesis estructuró su territorio en 7 arciprestazgos y 44 comunidades pastorales. El documento distribuye 199 unidades parroquiales dentro del nuevo mapa pastoral.
+ Arciprestazgos y comunidades pastorales según la reorganización de 2025 Arciprestazgo Comunidades pastorales Unidades parroquiales integradas Barcelona Centro 8 36 Barcelona Norte 8 30 Barcelona Oeste 4 19 Barcelona Este 7 33 Llobregat 5 29 Barcelonés 5 27 Maresme 7 25 Total 44 199
Provincia eclesiástica La provincia eclesiástica de Barcelona fue erigida el 15 de junio de 2004 por el papa Juan Pablo II, mediante la constitución apostólica Ad totius dominici. Está formada por la archidiócesis de Barcelona, que es la sede metropolitana, y por las diócesis sufragáneas de San Felíu de Llobregat y Tarrasa.
+ Provincia eclesiástica de Barcelona Circunscripción Tipo Sede Catedral Relación con Barcelona Archidiócesis de Barcelona Archidiócesis metropolitana Barcelona Catedral de la Santa Cruz y Santa Eulalia Sede metropolitana Diócesis de San Felíu de Llobregat Diócesis San Felíu de Llobregat Catedral de San Feliú de Llobregat Sufragánea Diócesis de Tarrasa Diócesis Tarrasa Catedral del Espíritu Santo de Tarrasa Sufragánea
Estadísticas Según el Anuario Pontificio de 2024, la archidiócesis tenía a fines de 2023 un total de 2 165 130 fieles bautizados sobre una población total de 2 713 150 habitantes, lo que representaba el 79.8 % de la población.
|- align="center" | colspan=12 | Diócesis de Barcelona |- align="right" | 1950 || 2 050 000 || 2 065 000 || 99.3 || 1394 || 714 || 680 || 1470 || || 1120 || 5350 || 375 |- align="right" | 1959 || 2 250 000 || 2 301 500 || 97.8 || 1369 || 816 || 823 || 1372 || || 2231 || 7642 || 357 |- align="center" | colspan=12 | Archidiócesis de Barcelona |- align="right" | 1970 || 3 500 000 || 3 622 257 || 96.6 || 2093 || 1005 || 1088 || 1672 || || 2147 || 6872 || 438 |- align="right" | 1980 || 4 457 000 || 4 515 017 || 98.7 || 1901 || 875 || 1026 || 2344 || 1 || 1830 || 6908 || 451 |- align="right" | 1990 || 3 859 000 || 4 261 214 || 90.6 || 1761 || 823 || 938 || 2191 || 36 || 1556 || 5547 || 453 |- align="right"