El capital: crítica de la economía política. Tomo III: El proceso global de producción capitalista (), es el tercer tomo de El Capital publicado en diciembre de 1894. Fue editado por Friedrich Engels a partir de notas dejadas póstumamente por Karl Marx escritas entre 1864 y 1865 y trata principalmente de la diferenciación interna de la clase capitalista.

Este tercer tomo parte del segundo, ya que en este "el proceso de circulación del capital [...] la rotación del capital, etc., desempeña un papel aquí". El objetivo del tercer tomo en su conjunto es localizar y describir las formas concretas que surgen de los movimientos del capital en su conjunto. Así, las diversas formas de capital se acercan paso a paso a la forma que asumen en la superficie de la sociedad en la acción de diferentes capitales entre sí en competencia y en la conciencia ordinaria de los propios agentes de producción.

Marx trata los fenómenos económicos en el tomo tercero "no como una oposición general entre trabajo y capital, sino teniendo en cuenta que forma parte de una estructura no coordinada en la que los distintos capitales compiten entre sí". Su investigación se centra en cuatro grupos de la clase dominante: los capitalistas industriales, los capitalistas comerciales, los banqueros y los terratenientes. Marx los agrupa a su vez en tres categorías económicas: salario, ganancia y renta de la tierra.

Esta obra es un proyecto incompleto de Marx y es especialmente en las últimas secciones donde el análisis es menor. Desde la publicación de la obra se ha cuestionado cuánto representa el pensamiento de Marx el tercer tomo. Pese a sus intentos de ser fiel al texto original, Engels tuvo que redactar las notas de una forma apropiada para su publicación y llenar algunas lagunas de apartados indicados pero no redactados. El académico Michael Heinrich sostiene que "Engels hizo modificaciones significativas", especialmente "en el área de la teoría de la crisis, la teoría del crédito y la relación entre el capitalismo y la producción de mercancías". Esta postura fue recibida con duras críticas y generó una serie de defensas del trabajo editorial de Engels.

Las tres primeras secciones se ocupan de la división del plusvalor entre los capitales individuales en la forma de ganancia. Marx explica también que la competencia entre el capital invertido en las diferentes ramas de la producción por la distribución de la ganancia y que además la plusvalía obtenida de los trabajadores se divide entre el capital industrial (o agrario); el capital comercial; el capital bancario, que cobra intereses por los préstamos; y los propietarios de tierras. Edición y prólogos miniaturadeimagen|334x334px|Friedrich Engels en 1891. Tras su muerte en 1882, Marx encomendó a Friedrich Engels, su amigo y colaborador, la elaboración de El capital a través de los manuscritos dejados por él, tarea que dedicó el resto de su vida. Tres años más tarde Engels publicó el tomo II en 1885 y, aunque en el prólogo estimó que "pasarán meses antes de que se publique", no fue hasta 1894, nueve años después, que lo publicó el tomo III. En el prólogo del tomo III comentó las dificultades que encontró en su laboriosa tarea de edición para dicho libro, el cual “fue esencialmente diferente al de editar el segundo” debido a que era “borrador extremadamente incompleto”. Engels también explicó su trabajo para la publicación de un cuarto tomo. Este nunca fue completado por él pero fue publicado por Karl Kautsky entre 1905 y 1910 bajo el título Teorías sobre la plusvalía.

El borrador del tomo III fue escrito en su mayor parte entre 1863 y 1865; además de otras notas "que datan de antes de 1869" y "un cuaderno lleno de ecuaciones". Engels tuvo que editar los textos de Marx de una forma apropiada para la publicación y llenar algunas lagunas de apartados indicados pero no redactados, además de responder a sus críticos.Edward Reiss, Santiago Jordán, Una guía para entender a Marx, 2000, Siglo XXI , sobre el Texto Marx: Manuscritos de París, Vol 5, ed. OME -escritos de Marx y Engels- de Manuel Sacristán El manuscrito original de Marx constaba de 70 páginas y estaba dividido en sólo 7 capítulos sin nombrar secciones. Engels reorganizó el texto en 7 partes y 52 capítulos. Estos intentos de presentar la obra lo más fiel posible fueron criticados durante su época:

Pese a sus intentos de ser fiel al texto original, Engels tuvo que redactar las notas de una forma apropiada para su publicación y llenar algunas lagunas de apartados indicados pero no redactados. Hasta qué punto los tres tomos de El capital siguen el plan original de Marx es un tema controvertido. Desde la publicación de la obra se ha cuestionado cuánto representa el pensamiento de Marx el tercer tomo. El economista italiano Achille Loria llegó a cuestionar que:Michael Howard y John King sostienen que las reediciones de Maximilien Rubel a partir de los manuscritos parecen dar pocas indicaciones de cambios fundamentales en la obra. Por otro lado, tras la publicación de los manuscritos estuvieron disponibles como parte del Marx-Engels-Gesamtausgabe (MEGA) en 1993, Michael Heinrich sostiene que "Engels hizo modificaciones significativas", especialmente "en el área de la teoría de la crisis, la teoría del crédito y la relación entre el capitalismo y la producción de mercancías". Además, "las partes completamente desarrolladas de su trabajo, como la teoría del valor y el dinero del primer volumen, incluyen una serie de ambivalencias, lo que hace que parezca cuestionable si era posible de alguna manera completar El Capital sobre la base dada". Estas posturas también han sido criticadas y generó una serie de defensas del trabajo editorial de Engels. Según Christos Balomenos, las ediciones de Engels "no alteran el análisis del manuscrito, sino que surgen de su carácter incompleto y de la necesidad de edición" y concluye que el tomo III "refleja una fidelidad tanto a la letra como al espíritu de la obra de Marx". Fred Moseley describió el trabajo de Engels como "un logro bastante notable" aunque "no significa que no haya problemas", señalando el mérito editorial de Engels en una obra de gran beneficio para la izquierda política pero sosteniendo que son los manuscritos de Marx donde se debería constituir la base de futuras investigaciones. Paul Blackledge concluye que "incluso una interpretación caritativa del papel de Engels como editor de Marx no puede ignorar el hecho de que malinterpretó en gran medida la teoría del valor de Marx de una manera que tuvo implicaciones teóricas y políticas profundamente nocivas para el marxismo del siglo XX".

Prólogo de Engels

Engels al final del tomo II de El capital polemizó en torno al problema de conciliar ley del valor y con la tasa media de ganancia en la economía clásica, que Marx abordaría en el tomo III, y desafió a los "economistas vulgares" para adivinar de qué manera Marx puede resolver el problema. Las respuestas dadas por estos economistas fueron referidas y respondidas por Engels en el prólogo y postafacio del tercer III.

Entre ellos, se encontraba el estadístico y economista alemán Wilhelm Lexis, quien sostuvo que el capitalista obtiene “ganancias de sus transacciones vendiendo a un precio superior al precio de compra”. Esto fue para Engels “marxismo disfrazado” que intenta construir “un socialismo vulgar” en base de la teoría de la utilidad marginal de William Stanley Jevons y Carl Menger, como George Bernard Shaw hizo con "la iglesia fabiana del futuro", ya que en ella también se encuentra la teoría de la plusvalía:

Por otro lado, el socialdemócrata alemán Conrad Schmidt intentó “reconciliar los detalles de la formación de los precios de mercado con ambos la ley del valor y con la tasa media de ganancia”, sosteniendo que los excedentes acumulados se intercambian en proporción a las sumas de capital requeridas para su producción. Engels criticó que si el capital (trabajo muerto) crea valor como el trabajo vivo, la ley del valor no se aplica; y si no lo hace “la demostración de Schmidt es incompatible con la ley del valor”. Schmidt planteó de que el "valor" es una "ficción necesaria", pero Engels interpretó que a propósitos prácticos es real en la "producción mercantil simple", antes de que capitalismo que "modificara" las relaciones involucradas. Pese al intento fallido de Schmidt, Engels le felicita por “encontrar de forma independiente” la tendencia decreciente de la tasa de ganancia y “la derivación de la ganancia comercial a partir de la plusvalía industrial”.

El químico y economista ruso Peter Fireman rechazó la solución de Schmidt y ofreció otra. Fireman señaló que las empresas con composiciones orgánicas más altas venden sus productos por encima de sus valores y que las empresas con composiciones orgánicas bajas venden por encima de sus valores pero "la suma total de precios sigue siendo igual a la suma total de valores", lo cual es el quid de la cuestión. Las diferencias entre precios y valores son solo una perturbación causada por la competencia y «en las ciencias exactas se procura no interpretar nunca una perturbación calculable con precisión como una contradicción de una ley». Engels consideró su interpretación del análisis marxista como errada pero le felicitó por "poner el dedo a la punta saliente" (véase Capítulo IX). Se recuerda además que en el método de Marx no hay definiciones cortas, rígidas y concisas. El método dialéctico es relacional, pues un término cambia a medida con diferentes cosas. Se desarrolla "en su proceso histórico o lógico de formación". Marx procedería en el primer tomo, según Engels, de la "producción mercantil simple" como premisa histórica para llegar a la base del capital mismo.

El economista alemán Julius Wolf sostuvo la existencia de una relación directa entre un aumento del capital constante y de la productividad, es decir, plusvalor relativo, la cual nivelaría las tasas de ganancia y el problema sería espurio. Engels se burló de la solución de Wolf sosteniendo que no existe dicha relación, por lo que Wolf "no comprende en absoluto, ni de manera relativa ni absoluta, los conceptos de plusvalía relativa o absoluta".

A continuación Engels ataca enérgicamente al economista italiano Achille Loria, quien primero consideraba que la “teoría marxista de la plusvalía es absolutamente incompatible con la existencia de una tasa general igual de ganancia” pero que tras la publicación del tomo II cambió de parecer y consideró resolverlo con la capacidad del capital comercial para absorber plusvalía generada por el capital industrial mediante créditos e intereses, gracias a lo cual progresaría dicha nivelación. Esta respuesta fue insatisfactoria para Engels porque Loria no explicó cómo el capital comercial obtuvo “el poder mágico” para “exprimir a los industriales su ganancia extra por encima de la tasa media de ganancia, y retenerla en su propio bolsillo”.

Por último, el socialista alemán Georg Christian Stiebeling propuso una la solución matemática donde "capitales iguales que difieren en su composición orgánica producen, sin embargo, cantidades iguales de valor y plusvalía". La tasa de ganancia media en cada industria surge porque cada industria tiene una tasa de plusvalor distinta. Stiebeling apoyó su postura en datos empíricos en lo que sería "el primer uso sistemático de fuentes estadísticas en la teoría marxista del valor". Su solución fue muy parecida a la de Wolf y Engels criticó que su solución parte de la premisa que todas las empresas obtienen la misma suma de plusvalía, lo cual "da por sentado precisamente lo que se trata de demostrar"; y si no fuera el caso "todo su cálculo se viene a tierra". Stiebeling respondió a las críticas de Engels con dos cartas abiertas enviadas al New Yorker Volkszeitung y Die Neue Zeit.

Postfacio de Engels miniaturadeimagen|Última obra de Engels para la revista Die Neue Zeit que se introdujo como postfacio al tomo III de El capital.|300x300px