El Aeropuerto de Villa Reynolds (FAA: VME - IATA: VME - OACI: SAOR) es un aeropuerto que se encuentra ubicado a 9 km hacia el sureste del centro de la ciudad de Villa Mercedes, en la provincia de San Luis. Es sede de la V Brigada Aérea de la Fuerza Aérea Argentina.

Localización

El aeropuerto está sobre la Ruta Provincial 24 S/N (D5733) y sus coordenadas son latitud 33° 43' 07" S y longitud 65° 22' 25" O.

Infraestructura

El área total del predio es de 185 ha y su categoría OACI es 4C.

Pistas: 228,000 m² Calles de Rodaje: 5500 m² Plataformas: 5000 m² Terminal de Pasajeros: 733 m² Hangares: 960 m² Estacionamiento Vehicular: 300 m² (20 vehículos)

Historia del Aeropuerto de Villa Reynolds y sus adaptaciones para cazabombarderos

Antecedentes Históricos y Fundación del Aeródromo (1895–1940) El Aeropuerto de Villa Reynolds, ubicado en la provincia de San Luis, Argentina, tiene sus orígenes en una antigua guarnición militar del Ejército Argentino. En 1895, los hermanos Menvielle donaron terrenos cercanos a Villa Mercedes (localidad vecina a Villa Reynolds) para uso militar. Inicialmente se estableció allí el Regimiento 4 de Caballería, comandado por el entonces General Francisco Reynolds, cuyo apellido termina dando nombre a la localidad.

1934–1936: Inician las operaciones aéreas en la zona. En 1934 se realizan los primeros vuelos de entrenamiento y en 1936 se funda formalmente el Aeródromo “Teniente Origone” en esos terrenos. Este aeródromo contaba con aviones de instrucción y observación como los Focke Wulf 44J, North American NA-16 (entrenador básico), biplanos Junkers y Curtiss Hawk. 1938–1939: Con la expansión de la aviación militar en Argentina, el aeródromo es elevado de categoría. En 1938 se crea la Base Aérea Militar (BAM) Coronel Pringles, nombrada en honor al héroe puntano Juan Pascual Pringles. A partir de 1939, la base Coronel Pringles comienza a funcionar oficialmente como unidad de la recientemente autónoma Fuerza Aérea (que en 1945 se independizaría del Ejército). Durante este período se adaptaron las instalaciones del antiguo cuartel de caballería a fines aeronáuticos, construyendo los primeros hangares y talleres para aviones. 1940: Para esta fecha la base ya operaba con escuadrones aéreos propios. El 24 de abril de 1940, el Regimiento Aéreo No.1 (proveniente de El Palomar, Buenos Aires) trasladó parte de sus aeronaves de bombardeo a Villa Reynolds, gracias a gestiones que permitieron usar campos privados de la zona para prácticas de tiro. Aviones incorporados en esta etapa temprana incluían al menos 15 bombarderos medianos Glenn Martin 139 WAA recién adquiridos por el país, adicionales a los ligeros Ae.M.B.2 “Bombi” (de fabricación nacional) y varios entrenadores Avro 626 “Trainer” (de origen británico) ya estacionados en la base. Estas primeras unidades confirmaron a Villa Reynolds como un naciente centro de operaciones aéreas militares de Argentina.

Consolidación como Base Aérea y Nuevas Aeronaves (1940–1947) Entre los años 1940 y 1945, la base (BAM Coronel Pringles) operó activamente como escuela de vuelo militar y núcleo de bombardeo táctico:

1942–1945: La Escuela de Pilotos Militares funcionó en Villa Reynolds a partir del 27 de noviembre de 1942. Cadetes entrenaron allí con aviones alemanes Focke-Wulf Fw 44J “Stieglitz”, entrenadores avanzados nacionales I.Ae. MO.1/2, e incluso aviones norteamericanos NA-16P. En tres años se graduaron cuatro promociones de pilotos de combate en esta base, reflejando la importancia estratégica que ya tenía dentro de la Fuerza Aérea Argentina. Autonomía de la Fuerza Aérea (1945): En 1945 se crea la Secretaría de Aeronáutica a nivel nacional, lo que otorgó autonomía a la Fuerza Aérea Argentina (FAA). Como resultado, la BAM Coronel Pringles dejó de depender del Ejército y pasó totalmente al ámbito de la Aeronáutica. Esto permitió concentrar recursos y planificar expansiones específicas para las necesidades aéreas. 1946–1947: Finalizada la Segunda Guerra Mundial, Argentina inició un ambicioso plan de modernización de sus fuerzas armadas, especialmente de la aviación. En noviembre de 1946, la base Coronel Pringles volvió a ser sede del Regimiento 1 de Bombardeo de la FAA. A principios de 1947 llegaron a Villa Reynolds nuevas aeronaves de entrenamiento y bombardeo ligero, incluyendo 9 bombarderos medianos Martin 139 adicionales y 3 Beechcraft AT-11 Kansan (aviones estadounidenses de entrenamiento de bombardeo). Septiembre de 1947: El 3 de septiembre de 1947 aterrizó en Villa Reynolds el primero de siete prototipos del I.Ae.24 “Calquín”, un bimotor de ataque de diseño y fabricación nacional. Durante 8 meses, el Grupo Experimental de Vuelo probó estas aeronaves en la base, evaluando su performance. Este hito muestra cómo Villa Reynolds sirvió también para experimentación y pruebas de nuevos aviones argentinos.

Al finalizar la década de 1940, Villa Reynolds contaba con una variedad de aviones (ligeros, medianos y de entrenamiento) y una infraestructura en crecimiento (hangares, polígono de bombardeo cercano, alojamiento para tripulaciones) adecuada para sus operaciones. Sin embargo, un cambio cualitativo estaba por llegar con la incorporación de bombarderos pesados.

Llegada de los Bombarderos Pesados Avro Lincoln y Lancaster (1948–1949) Después de la II Guerra Mundial, Argentina aprovechó la disponibilidad de excedentes militares y la necesidad de renovar su flota. Entre 1947 y 1949 concretó la adquisición de una poderosa fuerza de bombarderos estratégicos británicos, compuesta por aviones Avro Lincoln (el modelo de bombardero pesado más moderno derivado del Lancaster) y Avro Lancaster (famoso bombardero de la RAF en la guerra).

Adquisiciones y contexto: Se compraron 30 Avro Lincoln y 15 Avro Lancaster a Gran Bretaña. Con ello, la Fuerza Aérea Argentina pasó a tener la fuerza de bombardeo de largo alcance más poderosa de Sudamérica en ese momento. Este equipamiento formó parte de un proceso de modernización simultáneo que incluyó también la compra de cazas a reacción Gloster Meteor, lo que convirtió a Argentina en la primera fuerza aérea latinoamericana con jets. En suma, a fines de los 40 la FAA adquirió bombarderos de alcance intercontinental y aviones a reacción, elevando drásticamente sus capacidades. Llegada a Villa Reynolds (1948): A lo largo de 1948 comenzaron a arribar a Argentina los primeros Lancaster y Lincoln. Villa Reynolds fue designada como asiento del Grupo 1 de Bombarderos Estratégicos, por lo cual recibió estos bombarderos pesados. En preparación, la base debió adecuar su infraestructura: se ampliaron y reforzaron las plataformas y posiblemente se extendió la pista de aterrizaje para soportar aeronaves de cuatro motores mucho más pesadas que los Martin o AT-11. De hecho, durante 1948 y ante la inminente llegada de los Lancaster/Lincoln, la FAA trasladó de Villa Reynolds a la Base Aérea de El Plumerillo (Mendoza) a los aviones más ligeros que allí operaban (los Glenn Martin 139, AT-11 y Calquines). Este traslado liberó espacio en hangares y líneas de vuelo, permitiendo dedicar las instalaciones de Villa Reynolds exclusivamente a los nuevos bombarderos estratégicos. Conversión a Brigada Aérea (1949): El impacto de recibir estos medios estratégicos fue tal que el gobierno estableció una reorganización formal. El 15 de marzo de 1949, mediante el Decreto Nº 6433, la hasta entonces base Coronel Pringles se transformó oficialmente en la V Brigada Aérea de la Fuerza Aérea Argentina. Nacía así una unidad operativa de nivel brigada, cuyo núcleo era el flamante escuadrón de bombarderos pesados. La V Brigada Aérea (con asiento en Villa Reynolds) quedó constituida como “Brigada de Bombardeo”, marcada por sus Avro Lincoln y Lancaster como sistema de armas principal. Operación y servicio de los Avro (1948–1967): Durante casi dos décadas, los Lancaster y Lincoln de la V Brigada fueron el pilar del poder aéreo estratégico argentino. Estos cuatrimotores participaron en numerosos ejercicios de largo alcance e incluso en acontecimientos históricos internos: por ejemplo, algunos Lancaster/Lincoln fueron empleados durante la Revolución Libertadora de 1955, tanto por fuerzas leales al gobierno como por los sublevados, realizando bombardeos y misiones psicológicas. También los Lincoln se usaron para reabastecimiento aéreo de bases antárticas argentinas, lanzando pertrechos sobre el continente blanco en los años 50. Modificaciones técnicas: Para integrar estos bombarderos, la base tuvo que modernizar sus talleres de mantenimiento y depósitos (por ejemplo, almacenando grandes cantidades de combustible de aviación y repuestos para motores Rolls-Royce Merlin). Asimismo, se establecieron nuevas ayudas de navegación en la zona. No hay un registro público detallado de la obra de pista, pero es probable que hacia 1950 Villa Reynolds ya contara con una pista pavimentada de longitud suficiente (más de 2 km) apta para operaciones de los Lancaster/Lincoln a plena carga. La configuración actual incluye una pista principal 06/24 de 2.360 m de largo, que muy posiblemente deriva de esas ampliaciones de la posguerra.

En resumen, a finales de los años 40 Villa Reynolds se había transformado de un modesto aeródromo regional en una base aérea estratégica con capacidad para operar bombarderos de largo alcance. Esta fue la primera gran adaptación de la infraestructura del aeropuerto, posicionándolo a la vanguardia militar regional en la mitad del .

Transición a la Era de los Cazabombarderos a Reacción (1960s) Los avances tecnológicos de la posguerra pronto señalaron que la era de los grandes bombarderos de pistón llegaba a su fin, siendo reemplazados por aviones a reacción más veloces y versátiles (cazabombarderos). En Villa Reynolds esta transición ocurrió en los años 60:

Ingreso de los Douglas A-4 Skyhawk (1966): El 31 de octubre de 1966 aterrizó en la V Brigada Aérea el primer Douglas A-4B “Skyhawk” (apodado Halcón en la FAA). En los meses siguientes llegaron 11 unidades adicionales para conformar el nuevo Grupo 5 de Caza Bombardeo, y posteriormente la dotación total de A-4B/C en la brigada alcanzó 49 aviones. Estos jets subsónicos de fabricación estadounidense pasaron a ser el nuevo sistema de armas principal de la base, enfocado tanto en ataque a tierra como en defensa aérea de teatro. La llegada de los Skyhawk implicó adecuaciones en la infraestructura: fue necesario instalar equipos de apoyo de tierra específicos para reactores (plantas de energía, unidades de arranque neumático), nuevos sistemas de abastecimiento de combustible a presión (JP-4) y adaptar los talleres para el mantenimiento de turbinas. Además, se ampliaron los arsenales para almacenar municiones modernas (cohetes, bombas y misiles) empleadas por estos cazabombarderos. Retiro de los Avro Lincoln/Lancaster (1967): En paralelo con la incorporación de los A-4, la Fuerza Aérea dio de baja sus viejos bombarderos de pistón. El 1º de agosto de 1967 se produjo la desprogramación definitiva de los Avro Lincoln y Lancaster en la V Brigada Aérea. Este hecho marcó un hito en la historia de la unidad, cerrando un capítulo de casi 20 años de operaciones con bombarderos pesados. A partir de entonces, Villa Reynolds quedó dedicada enteramente a aviones de caza y ataque. Cabe destacar que uno de aquellos bombarderos, el Avro Lincoln B-016, se preserva hoy como monumento histórico en la base (es uno de solo cuatro ejemplares de Lincoln que se conservan en el mundo). Este avión es exhibido a la entrada de la brigada junto a un A-4B Skyhawk, simbolizando la unión de épocas en la historia de Villa Reynolds.

Participación en Conflictos y Nuevas Modernizaciones (1980–2000) A partir de los años 70 y 80, Villa Reynolds operó distintos modelos de cazabombarderos y vivió eventos relevantes que también implicaron adaptaciones operativas (aunque menores en infraestructura física comparadas a las anteriores):