El Centro Educativo Salesianos Talca, conocido también como Salesianos Talca, es una institución educativa para varones ubicado en Talca, Chile. Imparte clases desde pre-básica hasta educación media, dentro de esta última se imparten las modalidades humanista-científico y técnico-profesional.
En 2025 contó con una cifra de 2157 estudiantes y 115 docentes, los cuales se reparten en dos sedes: norte y sur. Antes de 2006 ambas sedes correspondían a distintas escuelas, pero en dicho año fueron unificadas para pasar a ser una sola institución.
El colegio original (actualmente la sede sur) fue fundado en 1888 como Escuela Talleres del Salvador, por un grupo de sacerdotes salesianos enviados por la congregación a solicitud de los vecinos y autoridades eclesiásticas de Talca.
La escuela básica (actualmente la sede norte) fue inaugurada en 1915 como Escuela Patronato Mariana Silva, por iniciativa de un grupo de vecinos del sector norte de la ciudad, quienes estaban interesados en acercar a la religión al sector.
Historia
Antecedentes La Congregación Salesiana se inspira en la obra de San Juan Bosco, sacerdote italiano (1815-1888) cuya misión fueron los jóvenes de clases sociales vulnerables de Italia en época de la Revolución Industrial.
Sus obras en favor de la educación de la juventud se expandieron rápidamente por toda Europa y no tardan en cruzar el Atlántico y desembarcar en Sudamérica. Argentina, Brasil, Bolivia y Paraguay son los primeros países latinoamericanos en abrazar las obras de Don Bosco. Chile también estuvo en el horizonte de este sacerdote, la región de Magallanes y el puerto de Valparaíso aparecen en sus sueños y palabras, las cuales no tardan en hacerse realidad.
En la presidencia de Domingo Santa María se decide abrir las puertas de Chile a sacerdotes de esta Congregación en 1885. El trabajo con los jóvenes, la experiencia en el mundo del trabajo y la idea de desarrollar conceptos tan nobles como “Honestos Ciudadanos y Buenos Cristianos” son los que convencen a este presidente de acogerlos. Sus primeras obras se registran en la Patagonia chilena, específicamente en Tierra del Fuego, foco donde localiza la Sede de la Inspectoría Provincial de Chile, para proyectarse luego al resto del país. izquierda|miniaturadeimagen|282x282px|Sentados de izquierda a derecha: Juan Cagliero, Don Bosco, Giovanni Battista Gazzolo y el P. José Fagnano. De pie de izquierda a derecha: coadjutor Vicente Gioia (maestro zapatero), coadjutor Bartolomé Scavini (maestro carpintero), P. Valentín Cassini, P. Juan Bautista Baccino, coadjutor Esteban Belmonte (ecónomo), P. Domingo Tomatis, clérigo Santiago Allavena y coadjutor Bartolomé Molinari (maestro de música).La expansión salesiana obedece a dos claros intereses, en un sentido la idea de expandir y fortalecer la fe católica en tierras lejanas para contrarrestar la pujanza del liberalismo europeo y, por otra parte, la implementación de escuelas del trabajo a lo largo del país, necesarias en un período en que la industrialización se proyectaba en todo el mundo, las cuales entregan las bases y plataformas de transformación socioeconómica en los niveles de calidad de vida de sus habitantes.
Junto con Punta Arenas y Concepción, Talca fue uno de los primeros lugares de establecimiento de los misioneros salesianos en Chile. Dicha llegada fue gestada por Dorotea de Chopitea, una chilena radicada en Barcelona, quién era bienhechora de los salesianos, a petición de una familiar, la madre María Teresa Serra, superiora de las religiosas del Sagrado Corazón de Talca. En 1887 en un viaje hacia el sur, monseñor Juan Cagliero prometió la instalación de una escuela en Talca, siendo la única ciudad en la que dejara una promesa firmada.
La comitiva de los salesianos que partió a Talca estaba compuesta por los sacerdotes Domingo Tomatis, Alejandro Garbari y Vicente Gioia, además del hermano Luis Marello. El día 3 de febrero de 1888 partieron desde Buenos Aires a Mendoza en tren, llegando al día siguiente. Posteriormente cruzaron la cordillera de los Andes en mula, llegando al pueblo de Los Andes el día 11 de febrero. Al día siguiente arribaron a Santiago. Curiosamente, en dicha ciudad se les informó el fallecimiento de Don Bosco, hecho que en un principio verían con escepticismo. Aquí además se enterarían de la inesperada popularidad que Don Bosco tenía en Chile. Luego de eso realizaron un viaje a Valparaíso para ver a otros sacerdotes.Carta de Domingo Tomatis a Monseñor Juan Cagliero, 29 de febrero de 1888.
Escuela Talleres del Salvador El 18 de febrero de 1888, la comitiva arriba a Talca en ferrocarril, recibiendo una calurosa bienvenida por parte de la población talquina. Fue el presbítero, Julio Víctor de la Cruz, quien preparó dicho recibimiento, demostrando un gran interés por la llegada de los misioneros a la comuna. A su llegada, la comitiva fue celebrada y transportada en carruajes hacia el templo de Santo Domingo, donde el prior del templo, fray Reginaldo Valenzuela, les realizó un discurso de bienvenida y una misa de agradecimiento, pues la llegada de los salesianos había sido gestada por meses.
El día 21 de febrero, los salesianos tomaron posesión formal del edificio que albergó al hospital San Juan de Dios, y al día siguiente inauguraron el templo conjunto, en una misa privada. Junto con su llegada, aparecieron los primeros inconvenientes, puesto que el edificio no se encontraba pagado en su totalidad, y tampoco cumplía con los requerimientos necesarios para albergar talleres, internado y colegio. Pese a esto, su labor dio inicio de igual manera, recibiendo a los primeros internos y niños menesterosos de la ciudad. Para solventar los problemas económicos, los sacerdotes organizaron colectas por la ciudad, algo que fue visto como un gesto de humildad por parte de la comunidad. A esto se le sumaría la contribución de las otras congregaciones presentes en la ciudad y la colonia italiana.
Además de las colectas, la institución recibía apoyos por parte de bienhechores dedicados, gente humilde y los propios padres de los estudiantes, quienes obsequiaban artículos y productos en beneficio de los sacerdotes y los estudiantes de la escuela. Hacia junio de 1888, el colegio ya contaba con 65 alumnos divididos en las primeras tres especialidades de la institución: carpintería, sastrería y zapatería.Dentro de carpintería se enseñaba ebanistería. A estas especialidades se les sumaría, en 1889, herrería y mueblería. En septiembre de 1889 el colegio ya contaba con 187 estudiantes, los cuales se dividían entre internos, medio pupilos y externos.Carta de Domingo Tomatis a Monseñor Juan Cagliero, 20 de abril de 1889.miniaturadeimagen|260x260px|Estudiantes, sacerdotes y bienhechores de la Escuela El Salvador en un paseo de campo, año 1911.Además del trabajo educativo, los sacerdotes salesianos contaban con otras funciones, las cuáles en muchos casos eran con el objetivo de obtener dinero para la escuela. Entre estas estaban el dar clases de religión y francés para otros seminarios y escuelas, cantar en misas y realizar confesiones y apostolados a zonas rurales. Hacia inicios del siglo , además, la congregación prestaba una particular atención a la colonia italiana en Talca, organizando actividades caritativas en beneficio de estos y de sus familias en Europa. También se recitaban sermones semanales en italiano y se oraba por las víctimas italianas en las guerras. Estos lo retribuían con apoyo económico y administrativo, entre otros.miniaturadeimagen|256x256px|Edificio de la Escuela Talleres del Salvador durante las fases finales de su construcción circa 1931.|izquierdaEn diciembre de 1928, con el terremoto de Talca, el edificio del colegio sufrió graves daños, los cuáles provocaron que debiese ser reparado provisionalmente para poder continuar con el servicio educativo del colegio del año siguiente. No obstante, los ojos ya estaban puestos en construir un nuevo colegio que albergara la creciente cantidad de jóvenes matriculados en la escuela, así como también por la necesidad de modernizar las instalaciones para responder a las nuevas reglamentaciones antisísmicas de los edificios impulsadas por el gobierno de Chile. De esta manera, entre 1929 y 1931 se construye un moderno edificio de tres pisos, el cual mejoraba considerablemente las condiciones del colegio, tanto para los estudiantes como para los sacerdotes.
En 1942, el prefecto Andrés Battezzati fue enviado con la orden de cerrar los talleres técnicos, a excepción de imprenta, para enfocarse en el ámbito educacional. Dicha situación fue impedida por el Padre Crisóstomo Gavirati, quien impidió el cierre considerando la relevancia que aún tenían los talleres pese a su antigüedad. Posteriormente en 1946, el Padre José Chies comenzó las gestiones para actualizar las maquinarias de los distintos talleres existentes, hecho que se materializaría con la adquisición de máquinas desde la Gratitud Nacional y mediante la compra a empresas. Luego, en 1955, se renovarían las instalaciones de la especialidad de mueblería, y con el hermano Mirko Jerala, la especialidad de sastrería se convertiría en una de las más reconocidas del país.
El 18 de enero de 1949, el edificio principal del colegio sufrió un voraz incendio que casi lo destruye en su totalidad y que, por poco, alcanzaría el santuario de María Auxiliadora. Esto último fue evitado por el cuerpo de Bomberos de Talca, quienes debieron recurrir a los antiguos camiones que se encontraban en exposición en el museo del cuerpo. El incendio provocó que debiera reconstruirse gran parte del edificio, especialmente los sectores más cercanos al santuario. Esto eliminaría el internado para siempre. miniaturadeimagen|El cardenal Raul Silva Henríquez en una visita a la escuela, año 1962.|310x310pxCon el paso del tiempo, el colegió continuó creciendo y aumentando de forma constante su matrícula. En 1957, y bajo la Ley 12 466, la Escuela, junto con gran parte de las obras salesianas del país, fue reconocida como cooperadora educacional del estado, lo que permitió certificar los títulos obtenidos por los estudiantes que terminaran sus carreras. De esta forma, las especialidades de mecánica, imprenta, mueblería y sastrería, se convertirían en las primeras en ser validadas oficialmente por el gobierno de Chile, fortaleciendo su relevancia. Esto facilitó también el ingreso de más apoyo económico para el funcionamiento de la escuela. Al año siguiente el Padre Director Leopoldo Pizarro fallecería por un cáncer, siendo la primera vez que la escuela sufre el fallecimiento de un padre director en el cargo.
Ya en la década de 1960 el colegio comenzó una notable alza, aumentando la oferta de profesores y técnicos para las especialidades. Se realizaron intercambios pedagógicos internacionales entre maestros para mejorar la calidad educativa del colegio y de ellos mismos. En 1969 y 1973 se abrieron las carreras de mecánica automotriz y electromecánica, en vista de las nuevas condiciones laborales existentes en el mercado. En 1974 también comienza la especialidad de música, como una alternativa a los oficios manuales, la cual fue validada por el ministerio de educación en 1985, siendo única en el país.
En la década de 1980, especialmente el año del centenario en 1988, las condiciones del colegio mejoraron exponencialmente. Se renovaron los talleres de mecánica industrial, electromecánica e imprenta. Además se habilitó un nuevo taller para mecánica automotriz, con moderno equipamiento para la época, fruto del apoyo de fundaciones y organizaciones sin fines de lucro. En esta década también se vivió una importante reestructuración interna del área pedagógica del colegio, abriendo una serie de oficinas y direcciones para el reordenamiento de este. A la par de esto, se eliminaron las especialidades de mueblería y sastrería.