Los tlichos, tłįchǫ (autónimo ), thlingchadinne o más comúnmente dogrib (término considerado despectivo derivado de dog-ribs 'costilla de perro' en inglés) son un pueblo originario ubicado en los actuales Territorios del Noroeste de Canadá. Pertenecen a la familia lingüística na-dené, específicamente del grupo de lenguas atabascanas.
Para distinguirse de sus vecinos dene, como los Dene suliné, Slave, Sahtu got'ine y K'asho got'ine, se identifican como Tlicho, palabra cree que significa costilla de perro, en referencia a la historia de la creación. Según la Oficina de Estadística de los Territorios del Noroeste (2019), la población de la región tlichó del territorio era de 2.983 habitantes.
Localización Vivían en la tundra en las orillas de los lagos Gran Lago del Oso y Gran Lago del Esclavo, en los Territorios del Noroeste, en Canadá. En 2005, el Ley de Reclamación de Tierras Tlicho y Autogobierno se le otorgó al pueblo Tlicho la propiedad de 39,000 km² de tierra en esta área, incluidos los derechos de superficie y subsuelo.
Los tłı̨chǫ tienen seis asentamientos o colonias: Whatì (antes Lac la Martre), Gamèti (antes Rae Lakes), Wekweeti (antes Snare Lake), Behchokǫ̀ (antes Rae-Edzo), Dettah e Ndilǫ.
Demografía Año Población Total 1856 927 1906 1150 1970 1200 (aproximado) 1990 2500 2001 3548 2006 2020 20162751 2019 2983 20212650 Según el censo canadiense de 2001, había 3548 individuos en los Territorios del Noroeste, repartidos en las reservas Dog Rib Rae (2526 h), Dechi Laot’i (156 h), Gamèti (313 h) y Whatì (553 h).
Idioma El Idioma Tłįchǫ, también conocido como Tłį̨chǫ Yatıì, pertenece al grupo de lenguas atabascanas de Canadá noroccidental. Algunos lingüistas lo consideran un subgrupo filogenético dentro de las lenguas atabascanas septentrionales. Tradicionalmente, el Tłįchǫ era una lengua oral, sin un sistema de escritura propio. miniaturadeimagen|Cuaderno de estudio de los niños indígenas de las Escuelas Residenciales de Canadá, Quebec Debido a la Leyes de la Norteamérica británica y la Acta india, el gobierno de Canadá creó las Escuelas residenciales indígenas de Canadá. A partir de la década de 1920, la asistencia a estas escuelas se volvió obligatoria para todos los niños indígenas. En estas instituciones, se prohibía el uso de las lenguas indígenas, incluyendo el Tłįchǫ, desde finales del . En 1992 se publicó la primera edición del Tłıchǫ Yatıì Enįhtł'è - A Dogrib Dictionary, que proporcionó al pueblo Tłıchǫ una base de datos de palabras y ortografía. Esto despertó el interés de los miembros de la comunidad y se convirtió en el primer paso de los esfuerzos de revitalización. Según el censo de Canadá de 2021 cerca de 2140 tienen conocimiento sobre el idioma, mientras 1390 lo tienen como lengua materna.
Costumbres miniaturadeimagen|Tipis Tłį̨chǫ . Cazaban caribúes con lanzas y trampas, y también pescaban. Vivían en tipis cubiertos de pieles, y durante los duros inviernos de la región habitaban casas de madera cubiertas de corteza. Su organización social era muy independiente. Se dividían en numerosas bandas aisladas con territorio de caza propio, como la mayoría de sus vecinos con lazos familiares extendidos. Solía haber un Intercambio de pobladores entre bandas. Los sabios y oradores transmitían la historia de la sociedad. La mujer disfrutaba de un estatus social mejor que en las otras tribus de la zona, pero los ancianos y los enfermos a menudo eran abandonados o bien castigados a morir solos. Esto cambiaría con la introducción del catolicismo.
Curtían pieles de caribú, animal del cual lo aprovechaban todo. Empleaban la orina para eliminar el exceso de grasa en la piel, técnica copiada de los chipewyan. Las mujeres vestían una piel ahumada de caribú cosida con los tendones, y decorada con cientos de plumas. También hacían medias, con forma tubular. Por su parte, los hombres llevaban un abrigo con capucha, influido por los cree e inuit.
Leyendas La leyenda más popular data del origen del pueblo en la cual una joven soltera que vivía con sus hermanos conoce a un apuesto extraño que la corteja y con quien se casa. En su noche de bodas, el misterioso esposo desaparece y se escucha un perro royendo un hueso. El hermano de la mujer mata al perro negro que encuentra en la tienda, pero el esposo no regresa. La mujer, avergonzada, da a luz a seis cachorros que esconde en un saco. Un día, al regresar al campamento, nota huellas de niños alrededor y decide esconderse para observar. Los cachorros se transforman en tres niñas y tres niños, pero dos de las niñas y uno de los niños regresan al saco antes de que la madre pueda alcanzarlos. Los tres niños restantes crecen, tienen muchos hijos y sus descendientes son el pueblo Tłį̨chǫ.
Religión La religión original de los Tłį̨chǫ era animista, como la de los demás atabascanos del norte. Hoy en día, la mayoría están bautizados como católicos, y las visiones de los videntes siguen desempeñando un papel importante. Ya a los primeros misioneros del , estos declararon que habían hablado directamente con su Dios supremo. Incluso ahora, los profetas Tłįchǫ modernos dicen en presencia de sacerdotes católicos que habrían hablado con el Dios (cristiano) y recibieron instrucciones de predicar para la mejora moral y la abstinencia del juego de cartas y el alcohol. Los sermones y rituales de estos profetas son tolerados por la iglesia.
Historia
Pre-contacto miniaturadeimagen|Mujeres Tłı̨chǫ. La subsistencia del pueblo Tłį̨chǫ pre-contacto se basaba en la caza, la recolección y la pesca. June Helm, antropóloga prominente en el estudio de su cultura, describe que los Tłį̨chǫ "habitaban matorrales y bosques abiertos de coníferas salpicados por miles de lagos".(Helm, 1994: 7) Esta abundancia de agua convirtió la pesca en un elemento fundamental de su cultura. Empleaban diversas técnicas de pesca, como redes, trampas, anzuelos y cañas de pescar, según la época del año. Los peces excedentes se destinaban a alimentar a sus perros durante todo el año.Helm, June. (1981). The Dogrib Indians and their land. Arctic, 34(1), 35-43.
En una región surcada por lagos y ríos, la vida del pueblo Tłį̨chǫ giraba en torno a la canoa, especialmente durante su migración estacional para cazar caribúes y bueyes almizcleros. La caza del caribú se realizaba de diversos modos, dependiendo de la estación. En primavera, se colocaban trampas y grandes canoas cerca de la orilla para interceptar a los caribúes que atravesaban el bosque. Una vez atrapado el animal, los Tłį̨chǫ lo abatían con lanzas, arcos y flechas. Su objetivo era capturar la mayor cantidad posible de caribúes para asegurar su supervivencia durante la primavera y el verano. En otoño e invierno, con la nieve obstaculizando el movimiento del caribú, los Dogrib seguían las manadas y los cazaban con sus lanzas, arcos y flechas. Cada parte del caribú se aprovechaba: la carne se consumía para complementar su dieta; las pieles se convertían en ropa y refugio; los ligamentos y tendones se transformaban en hilo de coser; y los huesos y astas se utilizaban para fabricar herramientas y armas.
El tipi de piel de caribú era el refugio más común del pueblo Tłį̨chǫ ya que era fácil de transportar y reubicar. La construcción de tipis era responsabilidad de las mujeres, una tarea nada sencilla. Para completar un tipi se requerían las pieles de más de 30 caribúes. En el interior del tipi, un fuego central servía como hogar, sobre el cual colgaban postes que funcionaban como estante para secar y cocinar alimentos. El piso alrededor del fuego se cubría con ramas de abeto, lo que contribuía a mantenerlo caliente y seco.
Llegada de los europeos miniaturadeimagen|Tlichos en un bote. En 1670, la vida del pueblo Tłį̨chǫ se vio transformada para siempre con la llegada de comerciantes europeos a la bahía de Hudson. Antes de este encuentro, los líderes eran cazadores diestros que ejercían su liderazgo y proveían para su grupo, convirtiéndose en jefes de banda. No obstante, la llegada de los comerciantes de pieles modificó drásticamente el rol y las responsabilidades de estos jefes. Se convirtieron en jefes de comercio, recibiendo obsequios frecuentes por parte de los mercaderes en señal de agradecimiento, para establecer relaciones y como símbolo de su relevancia. Fueron visitados por Dobbs en 1744 y La Potherie en 1753.
Conflictos por comercio Durante la primera mitad del , los Cree actuaron como intermediarios entre varios grupos Dene, incluyendo los Tłį̨chǫ, y los comerciantes de pieles. Esta posición no fue desafiada durante ese período. Sin embargo, los Chipewyan comenzaron a competir como intermediarios en la misma zona, obteniendo parte de sus suministros de los Tłį̨chǫ.(Yerbury, 1986: 44) Entre 1716 y 1760, los chipewyan y los cree establecieron relaciones pacíficas más sólidas y formaron una alianza para confrontar a sus enemigos comunes: los Inuit, tłįchǫ, slavey y yellowknives. Esta alianza tenía como objetivo mantener a estos grupos alejados del contacto directo con los puestos comerciales, asegurando así la posición de chipewyan y cree como intermediarios en el comercio de pieles.(Yerbury, 1986: 43) A lo largo del , los comerciantes de pieles no solo proporcionaron a los chipewyan armas de fuego, sino que también los ayudaron a dominar a sus vecinos Dene. Ante esta situación, algunos grupos chipewyan optaron por migrar hacia el norte, buscando nuevas áreas de caza y trampas en los bosques, donde la abundancia de animales con pieles era mayor. Otros chipewyan, sin embargo, se rehusaron a participar en el comercio y en la dependencia de los europeos, manteniendo un estilo de vida tradicional basado en la caza y la recolección. Lamentablemente, entre 1781 y 1784, una devastadora epidemia de viruela azotó a los chipewyan, diezmando su población y poniendo fin a su dominio sobre los pueblos vecinos. Se estima que entre el 50% y el 90% de los chipewyan perecieron a causa de esta enfermedad.
En 1770, el explorador Samuel Hearne estableció contacto con grupos Yellowknives durante su expedición para abrir la región de los Territorios del Noroeste al comercio de pieles en nombre de la Compañía de la Bahía de Hudson. A finales del y principios del , a medida que el comercio se expandía hacia el oeste hasta el Gran Lago de los Esclavos, los Yellowknives, aprovechando su ventajosa posición territorial, expulsaron temporalmente a los Tłįchǫ del área a lo largo del Río Yellowknife. En represalia por esta expulsión, un grupo de Tłį̨chǫ, liderados por el jefe Long Leg asesinó a 34 Yellowknives. La tradición oral Tłį̨chǫ narra un capítulo posterior de reconciliación y paz. Unos años después del fatídico evento, el jefe Tłį̨chǫ Edzo, junto a un grupo de sus hombres, se reunió con el gran líder Yellowknive, Akaitcho, y miembros de su banda. Este encuentro, marcado por el poder de la medicina y la fuerza oratoria, condujo a la firma de un acuerdo de paz entre las dos naciones. miniaturadeimagen|Dibujo de 4 hombres Tlicho. En las primeras etapas del comercio de pieles, el pueblo Tłį̨chǫ era nómada, sin residencias permanentes. Sin embargo, "alrededor de 1905, algunos comenzaron a construir cabañas de troncos en el fuerte, en pesquerías importantes o en otros lugares que estuvieran ocupados durante varias semanas al año".(Helm, 2000: 9). En los siguientes años el pueblo Tłį̨chǫ se dedicaron a la minería en el Valle Mckenzie.
Conversión al catolicismo