La Trompa de Eustaquio patulosa es una enfermedad rara e incapacitante donde la trompa de Eustaquio no permanece principalmente cerrada como debería, sino que se mantiene abierta o parcialmente abierta de forma continuada o intermitente. Esto puede ocurrir con una o ambas trompas y, cuando esto ocurre, causa en la persona que la padece una serie de graves síntomas tales como autofonía, diversos tipos de tinnitus, pérdida auditiva, hiperacusia, vértigo, dolores faciales, etc. Estos síntomas generan en el paciente una enorme reducción en su calidad de vida, así como una gran limitación en muchas de las actividades básicas de la vida diaria. La gravedad de algunos de los síntomas de la trompa de Eustaquio patulosa pueden suponer una gran carga para los pacientes, lo que en ocasiones conduce a la depresión o al suicidio. Esta enfermedad puede generar diversas complicaciones como la ototubaritis y, en algunas ocasiones, también puede provocar el desarrollo de colesteatoma, la cual es una alteración destructiva en el oído medio con graves síntomas que puede provocar complicaciones serias e incluso la muerte. La Trompa de Eustaquio patulosa es una forma de disfunción de la trompa de Eustaquio. Esta enfermedad rara afecta a menos del 0,3% de la población mundial, siendo aun más raros los casos en los que esta dolencia es crónica.
Explicación y mecanismo El funcionamiento normal de la trompa de Eustaquio es mantenerse cerrada la mayor parte del tiempo, evitando que el aire, la mucosidad, los flujos nasales, las bacterias y los ruidos internos del cuerpo accedan hacia el interior del oído medio. Además, la Trompa de Eustaquio controla la presión dentro del oído medio, igualándola con la del resto del cuerpo a través de su orificio faríngeo, el cual se abre y se cierra de forma muy rápida para compensar estas diferencias de presión. Cuando este orificio, que entra en funcionamiento al tragar y al bostezar, y que se encuentra ubicado al comienzo de la trompa de Eustaquio permanece abierto, se denomina Trompa de Eustaquio patulosa.
Normalmente, la trompa de Eustaquio se cierra bajo la influencia de los tejidos circundantes, principalmente el cartílago tubárico y la denominada almohadilla de grasa de Ostmann, y se abre solo brevemente bajo la acción de varios músculos, en particular el tensor del velo palatino y el elevador del velo palatino, los cuales, en acciones como tragar o bostezar, se contraen abriendo durante unas décimas de segundo la válvula mucosa de la trompa.
Cuando repentinamente la trompa se abre y no vuelve a cerrarse inmediatamente y, permanece parcialmente abierta o abierta por completo, comienza de forma instantánea a producir diversos síntomas severos, siendo la autofonía el primer síntoma que se percibe, lo cual provoca que los latidos del corazón, la voz y la respiración de la persona se escuchen retumbando de forma fuerte, molesta y desagradable dentro del oído, lo que conlleva una gran tensión psicológica. Debido a esto, las personas con esta enfermedad evitan hablar y realizar diversas actividades cotidianas que pueden provocar el fallo de la trompa de Eustaquio.
Limitaciones y consecuencias La trompa de Eustaquio patulosa es una enfermedad incapacitante debido al gran número de síntomas que produce y a la gravedad de la mayoría de estos. En ocasiones, la severidad de los síntomas de esta dolencia, como la autofonía, sumado a la situación de imposibilidad, incapacidad y soledad a la que están sometidas continuamente las personas con esta enfermedad, conducen no solo a la depresión, sino incluso al suicidio. Además, las consecuencias y secuelas que puede producir dejar la trompa abierta o parcialmente abierta pueden ser muy graves para la salud, y es por este motivo que las personas que sufren esta dolencia requieren de una serie de maniobras para cerrar su trompa y aliviar sus síntomas aunque sea momentáneamente. Algunas de estas maniobras consisten en agachar la cabeza, tumbarse (a veces hacia el lado opuesto de la trompa que está fallando), sentarse girando el cuello hacia la trompa que falla en ese momento, o apretar en el cuello la vena yugular del lado de la trompa afectada.
Debido a la gravedad de los síntomas que se padecen cuando la trompa falla y se queda abierta (trompa patulosa), así como las enfermedades que pueden surgir derivadas de tener la trompa abierta, las personas que sufren esta enfermedad están limitadas en muchas actividades básicas diarias, lo que supone una enorme reducción en su calidad de vida. Cualquier esfuerzo o actividad física, diversos sonidos, hablar, comer, diferentes posturas y posiciones del cuerpo y, en ocasiones, hasta respirar, pueden provocar el fallo de la trompa en personas con esta enfermedad, lo que constituye grandes limitaciones en la vida cotidiana de las personas afectadas por esta dolencia.
Actividades tan simples como salir a la calle y exponerse al ruido ambiente, caminar, desplazarse en coche incluso a distancias cortas, o los cambios de presión atmosférica, también pueden provocar en una persona con un defecto en la trompa de Eustaquio que esta falle y se quede abierta (patulosa). Incluso en algunas personas con esta rara afección, la trompa empeora a lo largo del día sin hacer nada, tan solo debido a la propia respiración normal. Es por esto que la persona afectada con esta dolencia tiene que estar realizando continuamente algunas de las maniobras anteriormente mencionadas, como tumbarse, para evitar los graves síntomas, consecuencias y enfermedades severas derivadas (como el colesteatoma) que puede acarrear el hecho de dejar la trompa abierta, lo que también implica un continuo impedimento y limitación en todas las actividades que la persona quiera realizar.
Causas En la actualidad no existe un consenso médico respecto al origen de esta rara enfermedad, no obstante se sostienen varias teorías que explicarían la causa de esta dolencia. A continuación se enumeran y se explican algunos de los posibles orígenes de esta afección que provoca que la trompa sea defectuosa y que pueda volverse patulosa en cualquier momento:
Defecto cóncavo longitudinal en la válvula mucosa: Según algunos estudios clínicos, una de las posibles causas que provocan esta dolencia podría encontrase en un defecto cóncavo longitudinal en la válvula mucosa de la cara superior de la pared anterolateral del orificio de entrada de la trompa, lo cual provocaría un cierre anormal de dicha válvula mucosa debido a que la excesiva curvatura de la pared medial de la válvula genera una mayor abertura del lumen tubárico, es decir, la trompa no se cierra adecuadamente y queda en un estado de predisposición a un fallo mayor. Reducción en el tamaño de la almohadilla de grasa de Ostmann: Otro de los posibles orígenes de esta enfermedad se encuentra en una pequeña zona de tejido adiposo junto a la trompa conocida como almohadilla de grasa de Ostmann, la cual es un tejido subcutáneo peritubárico. Esta almohadilla, cuando pierde volumen, no ejerce suficiente presión junto con los demás tejidos y músculos sobre la válvula de la trompa y esta no vuelve a cerrarse correctamente después de abrirse. Exceso de rigidez de la zona cartilaginosa: Gracias también a diversos estudios clínicos se ha podido observar que existe un equilibrio inherente entre la capas central y periférica de la estructura cartilaginosa en una trompa de Eustaquio normal. Esta es consecuencia de la existencia del cartílago en condiciones de tensión controlada y esfuerzos entrelazados. Es por ello que la contribución del cartílago al funcionamiento eficiente de la trompa de Eustaquio depende de su estructura y, cuanto menos rígida sea la estructura cartilaginosa de la trompa, mejor será la capacidad de cerrado de esta, ya que al ser más flexible podrá retornar a la posición de cerrado con mayor eficacia. Incapacidad del plexo venoso pterigoideo: El plexo venoso pterigoideo es un factor relevante en el mecanismo de cierre de la trompa de Eustaquio bajo condiciones que produzcan un incremento en la presión venosa en la cabeza, como durante una compresión del cuello o en algunos cambios posturales. Es relevante mencionar que también se ha observado que algunos pacientes sometidos a hemodiálisis han presentado síntomas sugerentes de trompa patulosa, especialmente con posterioridad al procedimiento de diálisis. Es por ello que se cree que un funcionamiento anómalo en este plexo venoso puede ser una de las causas de esta enfermedad. Actividad contráctil anormal de los músculos peritubáricos: Cualquier alteración en el normal funcionamiento de los músculos peritubáricos, como una atrofia o una actividad contráctil anómala, puede provocar una abertura o cierre anormal de la trompa de Eustaquio. En este caso específico, lo más habitual es que el músculo tensor del velo palatino, el músculo elevador del velo palatino o incluso el músculo salpingofaríngeo tengan una tensión anormal que impide el cierre correcto de la trompa de Eustaquio. Disfunción de la articulación temporomandibular y maloclusión: Como se comenta en el punto anterior, la alteración de los tejidos próximos a la trompa, así como las diferentes atrofias o hipertrofias en los distintos músculos peritubáricos debido a alteraciones del paladar, desórdenes en la mordida y anomalías craneofaciales entre otros, pueden provocar cambios en las tensiones de los músculos peritubáricos que impidan una abertura y cierre correctos de la trompa de Eustaquio. Pérdida de volumen de la mucosa: La disminución o atrofia de la mucosa circundante de la trompa de Eustaquio, así como la pérdida de tejido blando en esta área, también son causas asociadas comúnmente a esta enfermedad. Esto se debe a que cuando la mucosa que rodea el orificio de entrada de la trompa sufre una disminución de su volumen, abarca menos espacio y, por tanto, puede provocar que la trompa quede patulosa. Enfermedades reumatológicas, alérgicas, e incluso el reflujo gastroesofágico y el reflujo laringofaríngeo son algunas de las dolencias que pueden causar esta atrofia en la mucosa y en los tejidos blandos de la trompa de Eustaquio. Embarazo y estrógeno: Durante el embarazo el organismo de la mujer produce diferentes hormonas, entre ellas se encuentra el estrógeno, el cual tiene un pico de producción hacia el tercer trimestre del embarazo, y es a partir de ese periodo de gestación que algunas mujeres han padecido de trompa de Eustaquio patulosa. Esto ocurre debido a las alteraciones que provoca el aumento de estrógeno en la mucosa laríngea, gingival y nasal, lo cual compromete la funcionalidad de la válvula de la trompa de Eustaquio. Cabe mencionar, que el aumento de esta hormona en hombres, también puede provocar este mismo resultado, siendo los únicos casos relatados en la medicina los de hombres que se encontraban en tratamiento contra el cáncer de próstata, para lo cual estaban siendo sometidos a una terapia de estrógeno. Otitis media: Estudios recientes han sugerido una asociación potencial entre la otitis media y un mayor riesgo de padecer de trompa de Eustaquio patulosa. Esto se debe a que la otitis media, caracterizada por la inflamación o infección del oído medio, puede provocar cambios estructurales dentro de la trompa de Eustaquio y los tejidos circundantes. Estos cambios pueden afectar al funcionamiento normal de la trompa, predisponiendo potencialmente a las personas al desarrollo de trompa de Eustaquio patulosa. Trastornos neuromusculares: Cualquier alteración, atrofia, disminución de los tejidos circundantes de la trompa de Eustaquio, así como malformaciones o diferentes condiciones genéticas, pueden perturbar el normal funcionamiento de la trompa. Según diversos estudios clínicos algunos de estos trastornos incluyen: ictus, polio, enfermedad de la neurona motora, esclerosis múltiple y Parkinson.
Factores de riesgo