Garci López de Roncesvalles (¿Pamplona?, segunda mitad del – 25 de julio de 1437) fue un tesorero y cronista del Reino de Navarra durante el reinado de Carlos III el Noble.

miniaturadeimagen|353x353px|AGN, Comptos, registro 279 donde se recogen las cuentas de 1404 cuyo preámbulo presenta la crónica del tesorero Garci López de Roncesvalles.

Biografía Miembro de una importante familia de mercaderes del Burgo de San Cernin de Pamplona, era hijo de Lope de Roncesvalles, colector de la Caridad de Pamplona (1393). Un hermano suyo, Pedro López de Roncesvalles, figura en 1390 ocupado en el servicio de las armas y después como familiar del hostal del rey en 1415. Otro posible pariente suyo, Salvador de Roncesvalles, figura en la documentación de la Cámara de Comptos como guardasellos del rey, en Pamplona, entre 1411-1414, y como alcalde del burgo de San Cernin. También se conoce a un «Nicolás de Roncesvalles ejerciendo como bachiller de decretos en torno a 1410 y como mercader de paños.» Junto con los Motza, Cruzat, Rosas o Caritat, los miembros de la familia de los Roncesvalles muestran también una presencia reiterada dentro de la Cámara del rey durante varias generaciones, desde el , al mismo tiempo que se muestran «presentes en las diferentes instituciones del reino, quizá por un acceso a estudios relacionados con el ejercicio del Derecho o la contabilidad.»

Aunque la investigadora francesa Suzanne Honoré-Duvergé, afirmó que Garci López de Roncesvalles debía de ser clérigo, en base al contenido de las primeras páginas de su obra, unos años más tarde, Carmen Orcástegui Gros, en su transcripción y estudio pormenorizado del cronista y su obra, rebatió tal afirmación resaltando su origen laico. Incluso se conoce que estuvo casado con María Motza, hija de Pascual Motza, miembro también de un importante linaje burgués de la Población de San Nicolás, que fue lugarteniente de su suegro en el desempeño de sus funciones como recibidor de la merindad de las Montañas en 1386, y que también pudo este Pascual, oidor de Comptos y consejero real entre 1390-1421, favorecer su carrera para formar parte del aparato administrativo del reino en sus máximas instancias. miniaturadeimagen|240x240px|Los tres primeros tomos del Catálogo del Archivo General de Navarra publicados con la documentación procedente de Comptos.

Tesorero del reino Es nombrado «tesorero del reino» el 4 de diciembre de 1403, en un acta otorgada en Burdeos y redactado por Sancho de Itúrbide de Baquedano, secretario real, y que recoge en su obra, como un apéndice de la crónica. En el acta también se describen los deberes del cargo «así como sus derechos a todos los provechos, emolumentos, gajes, estado y pensión pertenecientes a dicho cargo». Estando el monarca en Blaye, el 9 de diciembre siguiente, le concede de forma excepcional 300 florines de gracia para la compra de cabalgaduras y vestuarios adecuados a su oficio. Por contra, Carlos III había omitido las 100 libras navarras anuales concedidas a sus predecesores en el puesto que años más tarde enmendaría su error cuando en Olite, el 28 de abril de 1406, emite una orden en este sentido.

Parte de los gajes de su cargo, desde 1417, fueron los provechos y emolumentos del bailío de Artajona, unos 100 sueldos de carlines prietos anuales, y los procedentes de la escribanía del rey en Pamplona, unas 50 libras carlines. Otra parte de su pensión provenía de la pecha pagada por los labradores de Tiebas, por un montante anual de 6 libras, 3 sueldos y 1 dinero de carlines prietos además de 20 cahíces de trigo y otros 30 de avena.miniaturadeimagen|343x343px|AGN, Comptos, registro 267 (1402). La crónica está guardada en el registro 279.

El nombramiento llega en un momento del reinado de Carlos III en el que se llevaba a cabo una importante renovación de la maquinaria financiera del reino. Permanecerá en el puesto hasta su muerte, siendo indicador de haber disfrutado de la confianza de Carlos III, de Blanca I de Navarra, y Juan II. Las retribuciones y estipendios recibidos,Un tesorero cobraba 20 sueldos diarios junto con otras 20 libras anuales para atender su vestuario. Véase en además del legado recibido de sus familia, le procuró posesiones notables como el palacio de Óriz, que posteriormente legó a su hija. Sin embargo, en algún momento pudo cambiar su suerte ya que en 1415 tuvo que enajenar sus heredades de Celigüeta, Izco y Mugueta para amortizar deudas. Con todo, parece sólida su cercanía al trono en virtud de que sus servicios al rey debieron ser más amplios y dispares que los meramente contables ya que son frecuentes las menciones a que estaba «ocupado con otras cosas» como, por ejemplo, «hacer palacios» en Puente la Reina, etc.

Poco después de tomar posesión de la tesorería redactó en romance navarro su notable crónica, cuyo principal objetivo consiste en glorificar a la dinastía Evreux, cuyos derechos al trono argumenta con precisión. Aunque arranca de Iñigo Arista, su limitada información no le permite extenderse hasta el reinado de Carlos II de Navarra, sobre el cual aporta noticias de primera mano; el relato se cierra con la coronación de Carlos III ocurrido en la nueva Catedral gótica de Pamplona, el 13 de febrero de 1390.

Esta cargo lo desempeñó hasta su fallecimiento, el 25 de julio de 1437, de forma ininterrumpida.

El 14 de septiembre de 1428, Garci López de Roncesvalles y su mujer, María Motza, fundan una capellanía y doce aniversarios en el capilla de San Blas de la iglesia de San Nicolás de Pamplona.

Se desconoce el lugar donde falleció aunque cabe suponerse que en su casa de Óriz, cerca de Pamplona, o en el Burgo de San Saturnino, donde se conocen residencias familiares.

Del matrimonio quedó una hija, María García Motza, como heredera legítima.

Crónica de Garci López de Roncesvalles miniaturadeimagen|240x240px|Arcones antiguos de hierro, con tres llaves, utilizados para preservar la documentación (AGN). miniaturadeimagen|381x381px|Reproducción de la Crónica de Garci López de Roncesvalles en el Archivo Real y General de Navarra durante la exposición sobre «Carlos III de Navarra, el rey del buen gobierno. 1387-1425» (2025) La Crónica de Garci López de Roncesvalles (en romance navarro, Coronica de Garci Lopez de Roncesvalles), como así se conoce, es una obra escrita por el que fuera tesorero real que da nombre a la misma. Una razón del interés de esta obra radica «en el hecho de haber servido de base para la obra posterior del Príncipe de Viana». Pero también llenaba «el vacío existente en la producción historiográfica de Navarra» hasta entonces atendida solamente por anales y genealogías.

Fecha La fecha de publicación de la crónica está perfectamente identificada ya que se concibió a modo de introducción o encabezamiento del volumen de Comptos correspondiente al año 1404.

Manuscritos y transmisión Son cinco los manuscritos conservados conteniendo una copia de la crónica, además de otros dos resúmenes:A.- Madrid. Biblioteca Nacional de España (BNE), MSS/19613. Se titula aquí como «Chronica de los Señores Reyes de Navarra, escrita por el Thesorero Real de aquel Reyno Don García López de Roncesvalles».

B.- Pamplona. Biblioteca General de Navarra, 36-6/32. Se titula «Choronica de Garci Lopez de Roncesvalles» ocupando los folios 57r-74r.

B1.- Pamplona. Archivo Real y General de Navarra.

C.- Madrid. Academia de la Historia, 9.5555 (antes, C-134). Fechado el 29 de diciembre de 1788.

D.- Madrid. Biblioteca de la Academia de la Historia, 9.5238, colección Traggia.

F.- Real Biblioteca de El Escorial, RBME N-I-13. Es un fragmento donde resumen los reinados de Carlos II de Navarra y parte del reinado de Carlos III de Navarra.

R.- Madrid. BNE, MSS/746. Es un breve resumen incluido en los fols. 217r-218v.

Estructura Fue concebida como prólogo del volumen de Comptos correspondiente al año 1404 razón por la cual se condiciona la forma y el fondo. Pero ello no quita para vislumbrar en su concepción «una unidad intelectual que recuperaba el pasado de una monarquía, que no sólo regía los destinos de un solar soberano sino que estaba comprometida a guardar los fueros, husos y buenas costumbres. Esta coherencia del relato, se aprecia en la estructura de la obra, ya que el texto comienza y termina, aludiendo y copiando, respectivamente, el juramento real.»

La estructura del contenido sería:

Un prólogo del autor en el que expresa y justifica su intención de hacer preceder el acta obligatoria de la coronación del rey y su nombramiento como tesorero -en su primer registro de Comptos- de un breve resumen de la historia de Navarra. La crónica en sí misma, abarcando una cronología que recorre la era cristiana desde Jesucristo hasta 1404, haciendo referencias a la sucesión de los reyes de Pamplona y de Navarra, desde Íñigo Arista hasta Carlos III el Noble. Un epílogo donde ofrece información detallada de las fuentes empleadas. El acta de la coronación del rey Carlos III de Navarra. Dos apéndices resumen del texto: el apéndice primero aborda la etapa de la unión y separación de las coronas de Navarra y de Francia; el apéndice segundo se centra en la genealogía del monarca, de Carlos III, buscando resalta su ascendencia directa con San Luis de Francia. La copia del documento fechado en Burdeos el 4 de diciembre de 1403 donde se recoje su nombramiento como «tesorero del reino», un oficio distinto al de «guarda de los cofres del rey» manteniendo cuardenos de cuentas diferenciados. La copia de la carta de procuración datada en Saint Palais, el 22 de noviembre de 1403, y otorgada por Carlos III a su esposa, Leonor de Castilla, en vísperas de su viaje a Francia.

Estilo A tenor de su contenido, el estilo de la obra es «sobrio, conciso y rutinario» ofreciendo una narración sucesiva de acontecimientos ordenados cronológicamente sin divisiones dentro del texto salvo los encabezados por «Item» en algunos párrafos, con extensiones notablemente desiguales, incluso lagunas, según los acontecimientos narrados. En general, el conjunto se muestra «objetivamente lacónico» haciéndose evidente la falta de intencionalidad del autor respecto a la confección de una obra literaria propiamente, siendo su único objetivo la realización de guía útil de consulta que sirviera a todo aquel que deseara conocer el pasado histórico del reino.

Tras el estilo puramente narrativo donde solamente los reyes centran la atención, el tono y el discurso varía conforme llega al reinado de Carlos II adquiriendo una naturaleza apologética, panegírica, con base en la mayor amplitud de datos ofrecidos. No cabe duda de que la formación cultural de Garci López de Roncesvalles, sin ser menor, mostrara un dominio de las letras. Sin embargo, suple tal falta concediendo al relato su conocimiento directo de los hechos narrados, dando entrada a personajes menores que son siempre tratados peyorativamente.

La Crónica se hace más densa desde 1234 haciendo constante el intento de Garci López de Roncesvalles de resaltar la «vinculación de los reyes navarros con respecto a la casa real de Francia, fundamentalmente con los capetos y no tanto con los champañeses.»

Por último, un aspecto destacable de su obra radica en el marcado interés mostrado por la cuestión de la legitimidad sucesoria en el trono navarro. Este aspecto se hace patente al incluir el primer capítulo del Fuero al principio de la crónica, informando sobre el proceso de alzamiento de los monarcas privativos con derecho a llevar la corona de Navarra. También a lo largo de la obra va certificando a todos aquellos reyes que juraron los fueros, añadiendo reiteradamente la coletilla, la frase «et los fueros iuró». A este tema se añade el insólito detalle mostrado en el tratamiento de la ascendencia de Carlos III y sus derechos al trono. Todo ello lleva a pensar que la meta principal propuesta con esta crónica sea esta cuestión «ante una compleja situación del reino a comienzos del XV.»

Fuentes