Nazca (también escrito Nasca; de probable origen quechua; pronunciado localmente ~ ) es una ciudad peruana capital del distrito homónimo ubicado en la provincia de Nazca en el departamento de Ica. Geográficamente se sitúa en la margen derecha del río Aja, afluente del río Grande en un estrecho valle a 520 a 439 km al sur de Lima.
Es una ciudad muy activa debido a la gran afluencia de visitantes que llegan a diario a conocer las Líneas de Nazca y también por el desarrollo minero, agrícola y comercial de su entorno.
Contaba con una población estimada de 49 200 hab. en 2019.
thumb|250px|right|Vista de la plaza Mayor de Nazca. thumb|250px|right|Plazuela Bolognesi en Nazca.
Toponimia De acuerdo con el lingüista peruano Rodolfo Cerrón Palomino, el topónimo Nazca fue correctamente registrado y analizado por el Inca Garcilaso de la Vega en sus Comentarios reales de los incas (1609), quien anota como forma original (sic). Aunque, según ese mismo cronista, "los españoles le llaman Lanasca". En distintas fuentes coloniales, el topónimo aparece completo como (sobre la etimología de <Caxamarca>, puede verse Cajamarca#Toponimia). La forma escrita más estable y más usada a lo largo del tiempo ha sido desde tiempos coloniales , con la letra zeta representando siempre un sonido fricativo alveolar sordo [s]. Sin embargo, del mismo modo que ha ocurrido con el topónimo Cuzco, en las últimas décadas se ha popularizado la forma escrita con letra ese (). Ambas formas escritas se pronuncian hoy localmente o .
De acuerdo con la interpretación de Cerrón-Palomino, el Inca habría acertado en dar la forma original nanasqa y en analizarla como un participio quechua, pero la variación con no debería atribuirse a una mala pronunciación de los españoles, como pensaba Garcilaso, sino a una variación real en la época entre nanasqa y *lanasqa. Así, esta última forma habría ocurrido no por influencia del español, sino de alguna lengua aimaraica, pues son estas lenguas en las que es común ver el fenómeno de lambdacismo (que /n/ o /r/ cambien a /l/; p. ej., en Oruro dicen layra para 'ojo' en lugar de nayra como en la mayor parte de variedades).
Respecto del significado original del topónimo, tanto el Inca Garcilaso como Cerrón-Palomino identifican al participio quechua nanasqa ‘dolido, lastimado’ (a partir del verbo nanay ‘doler’ y el sufijo de participio pasivo -sqa). Sobre el uso de este participio como nombre de lugar, el Inca dice desconocer la razón: «no se sabe a qué propósito le pusieron este nombre, que no devía de ser acaso, sino por algún castigo o plaga semejante». De acuerdo con el análisis del lingüista contemporáneo, el participio quechua nanasqa habría tenido una pronunciación local *[lanasqa] por un efecto de sustrato aimaraico. Finalmente, la aféresis de nanasqa ~ *lanasqa a es explicada por Cerrón-Palomino como un caso de reanálisis morfémico por parte de los hispanohablantes, de modo que la primera sílaba del topónimo <la> fue reinterpretada como siendo el artículo definido femenino del español la.
De ese modo, la forma sería producto de un reanálisis en español de una palabra quechua nanasqa cuya pronunciación local habría sufrido a su vez influencia aimara para ser pronunciada *.
Características A través de los años Nazca ha sufrido eventos sísmicos de menor magnitud; el último el 12 de noviembre de 1996, un sismo de 6,8, con epicentro en el Océano Pacífico (Marcona), impactó seriamente la ciudad y más de 8000 construcciones colapsaron totalmente y 1600 personas quedaron heridas. El 24 de agosto de 1942 un fuerte terremoto de 8.4 destruyó la provincia.
Nazca y el distrito de Vista Alegre conforman un solo núcleo urbano al estar ambos prácticamente unidos formando la ciudad (41.000 habitantes aproximadamente), cosa que no sucede con los demás distritos de la provincia.
Historia Existen dos versiones de su fundación española. Según escritos de cronistas, fue fundada el 28 de octubre de 1548, por encargo del pacificador Pedro de la Gasca, por don Alonso de Mendoza. La otra versión dice que fundada por el virrey García Hurtado de Mendoza, marqués de Cañete, en 1591.
Nazca también fue conocida por producir un aguardiente de uva -similar al pisco- destinado para el consumo de los esclavos, y al que los habitantes locales llamaron Nazca. Asimismo se dice que se produjo el primer aguardiente de uva (pisco) en la Hacienda Cahuachi, por un esclavo afroamericano de los dueños de este fundo.
En Historia regional de Ica: época colonial, t.I (1964), de Alberto Rossel Castro, el capítulo VII, titulado Historia colonial del valle de Nasca refiere que desde antes de la conquista, el valle de Nasca fue conocido por el nombre de Caxamarca, como lo registran los títulos de escrituras, de los corregidores y Cédulas Reales de la época, que principian con este tenor: ..en el pueblo de Caxamarca de la Nazca
Señala que el Repartimiento de Caxamarca comprendía tres grandes parcialidades: Nazca, Collao y Palpa. Que la Parcialidad de Nazca se extendía por las quebradas de Aja y Copara, en el decir de hoy, Tierras Blancas y Las Trancas.
Que la Parcialidad del Collao correspondía al valle de Ingenio, y la Parcialidad de Palpa se situaba entre las quebradas del Río Grande y la de las Viscas.
Señala que trece ayllus conformaban la Parcialidad de Nazca, de los cuales solo se cuentan los ayllus Amoto, Copara, Poruma, (poroma) Cantallo, Siamesas y Pallas, los cuales pertenecían a la encomienda del capitán don Pedro Gutiérrez de Mendoza.
El ayllu Collana era el principal y sus componentes se jactaban de pertenecer a la sangre real de los Incas del Cusco. A este ayllu pertenecía la dinastía de los Nasca, cuya familia se aposentaba, a la llegada de los españoles, en el pueblo incaico de Caxamarca, cuyas ruinas se encuentran a la salida de la actual ciudad y que se conoce con el nombre de Los Paredones.
Rossel Castro dice que los curacas o caciques principales del Repartimiento de Caxamarca, el año 1546 eran don Francisco Nanaska y don Alonso Rimansa, hijo este de Anqueada, dueños de las tierras de Collao y Caxamarca. Así lo declararon ambos ante el primer alcalde Ordinario, don Nicolás de Rivera el Viejo el 17 de junio de 1546 en documento que consta en el archivo Derecho de Propiedad, Leg. 3, cuaderno 83, año 1546, en el Archivo Nacional.
Al primer curaca o cacique, don Francisco Nanaska, le sucede en el cacicazgo de Caxamarca, su hijo legítimo don García Nanaska, (ahijado del encomendero García Salcedo, luego casado con Beatriz Illacuchi, hija del curaca o cacique de Lurin Ica Aquije) quien en su testamento fechado el 4 de noviembre de 1569, ubicado por el P. Rossel Castro en el Archivo Nacional, manifiesta que tiene un hijo legítimo llamado García Nanaska, de dos años de edad, por lo que delega el poder de gobernar el cacicazgo en su hermano don Pedro Vilcanchana.
El 13 de marzo de 1582, ante el Notario Público García de Córdova, ya figura el nombre de García Nanaska, a la edad de 19 años, juntamente con los otros representantes del Repartimiento, como don Luis Vininanchana, don Fernando Capcha, Don Baltasar Camote y don Francisco Michilla, lo que demostraba, dice Rossel, que don García Nanaska se había ya hecho cargo del curacazgo o cacicazgo.
Sobre la fundación del pueblo colonial de Santiago de la Nasca, relata que don García Nanaska padre, y don García Nanaska hijo, fueron los verdaderos benefactores del valle de Caxamarca, quienes donaron a los encomenderos sus bienes para la formación del pueblo colonial en el sitio de la Parcialidad de Naska, dándole el nombre de Santiago Apóstol de Nasca, donde se redujeron los demás indígenas del valle y se dieron los asientos a los españoles el año de 1549, con fecha quizás de 25 de julio, día de la festividad del santo patrón del pueblo.
Sobre la fundación del Convento de San Agustín (lugar comprendido aproximadamente entre la primera cuadra de la calle Arica, la quinta cuadra de la calle derecha o Lima, y el barrio de las latas, primera cuadra de Grau y el margen del río Tierras Blancas) refiere que así como don García Nanaska había instituido una Capellanía en el altar de San Pablo con parte de sus bienes, don García Nanaska hijo, siguiendo el ejemplo de su padre, gravó a censo sus haciendas a favor de los padres Agustinos de Lima, a condición de que estos dijeran doscientas misas a favor de su alma y fuera sepultado su cuerpo dentro de la Iglesia de Santiago Apóstol de Nasca. Es así que el 16 de mayo los Agustinos pidieron la ejecución de la voluntad del cacique y la licencia para edificar la iglesia del Convento de los Agustinos en el Valle de la Nazca, la construcción de la cual se realizó el año de 1591.
Continúa el autor narrando que la población colonial de Nasca fue elevada a Villa y sus términos precisados en Acarí, Anan-Huayurí, Urin, Huayurí, Palpa e Ingenio, en tiempos del Virrey don Luis de Velasco y Castilla, conde de Nieva, y en la misma época de la fundación de la Villa de Valverde de Ica que se realizó el 17 de julio de 1563.
Dice que fue el cacique García Nanaska padre, el que dio asiento a los vecinos y moradores españoles, a los soldados cristianos servidores del Virrey, para una casa y una huerta, según las normas impartidas desde España por el Rey. Este asiento se hizo en el mismo lugar donde se encuentra la actual ciudad de Nasca.
El pueblo de Nasca fue creado un 29 de agosto de 1821, luego el 2 de julio de 1855 fue elevado a la categoría de distrito, convirtiéndose en provincia el 23 de enero de 1941.
Nasca, es como se denomina en la actualidad, es un lugar seco, razón por la cual en tiempos del incario se realizó un formidable trabajo de ingeniería hidráulica, trayento aguas de las alturas, en ramales subterráneos, llamados acueductos, que sirven hasta la actualidad, para el riego de terrenos de cultivo y para uso doméstico.
En la historia colonial, hubo fundos-modelo como San Juan del Ingenio y San Javier propiedad del Colegio Jesuita del Cusco, en los cuales se hacían trabajos de tallado en madera, cultivo de vid, procesamiento de vino para el culto católico, y dos hermosas iglesias ubicadas en estos lugares. En 1767 a la expulsión por edicto del Rey Carlos III de España, estas propiedades, quedaron a disposición de la Corona, y en propiedad de un encomendero.
En tiempos de la República, fueron dadas en uso por el Congreso peruano, en 1828, al Capitán de Navío de la Marina Peruana Hipólito Bouchard, como recompensa y en agradecimiento por los servicios prestados al estado. Bouchard fundó un ingenio azucarero que llamó La Buena suerte, lugar donde fue asesinado, según se cree, una turba de esclavos. Después de 120 años, en junio de 1962, se encontró una tumba con las iniciales HB en las catacumbas de la Iglesia de San Javier. El 6 de julio de ese año, los restos fueron exhumados por una comisión conjunta de la Armada argentina y peruana, y repatriados a Buenos Aires, a bordo del crucero La Argentina. Hoy reposan en el Panteón de Buenos Aires.
A la muerte de Bouchard estos fundos ingresaron al inventario de bienes de la incipiente y naciente república, llegando a ser un lastre económico para el erario nacional, al solo ocasionar pérdidas. Fueron vendidas por el gobierno de José Rufino Echenique, al iqueño don Domingo de Elías y Carbajo, llamado “el monárquico”, ya que se había educado en Francia durante la Restauración. De los ciento diez mil pesos ofrecidos por Domingo Elías en remate público, por la hacienda y los seiscientos esclavos que en ella trabajaban, el estado sólo recibió billetes de deuda interna por el diez por ciento de su valor, según denuncia del propio Echenique.
Durante la guerra de independencia del Perú, se libró la batalla de Nasca, la cual sería el primer enfrentamiento bélico entre el ejército libertador y el ejército realista.