F1 o F1: The Movie (conocida como F1: La película en Hispanoamérica y España) es una película dramática de acción deportiva estadounidense de 2025 dirigida por Joseph Kosinski, escrita por Ehren Kruger y producida por Jerry Bruckheimer que presenta el campeonato de carreras de Fórmula 1, creado en colaboración con la FIA, su organismo rector. La película es protagonizada por Brad Pitt (quien también es productor) a la cabeza con un elenco que incluye a Damson Idris, Kerry Condon, Tobias Menzies, Lewis Hamilton y Javier Bardem.

La trama sigue a Sonny Hayes (Pitt), un piloto de automovilismo estadounidense que regresa a la Fórmula 1 después de ausentarse unos 30 años para salvar del colapso al equipo desfavorecido APXGP de Rubén Cervantes (Bardem), su antiguo compañero de equipo.

El desarrollo de la película comenzó en diciembre de 2021 con Pitt, Kosinski, Kruger y Bruckheimer vinculados al proyecto; los tres últimos habían colaborado previamente juntos en Top Gun: Maverick (2022). Los miembros del reparto secundario se revelaron a principios de 2023, antes del inicio de la fotografía principal en Silverstone en el mes de julio. El rodaje también tuvo lugar durante los fines de semana del Gran Premio de los Campeonatos Mundiales de y con la colaboración de la FIA. Las secuencias de carreras se adaptaron de las carreras de la vida real, con equipos y pilotos de Fórmula 1 que aparecen en todo momento, incluido Hamilton, quien también fue productor. Hans Zimmer compuso la banda sonora de la película, mientras que numerosos artistas contribuyeron a su banda sonora.

F1 se estrenó el 16 de junio de 2025 en el Radio City Music Hall de la ciudad de Nueva York y Warner Bros. Pictures la estrenó en cines el 25 de junio de 2025 a nivel internacional y el 27 de junio de 2025 en Estados Unidos y Canadá, cuatro y dos días antes del Gran Premio de Austria de 2025. La película recibió valoraciones positivas de la crítica y ha recaudado más de 634,1 millones de dólares en todo el mundo frente a un presupuesto de 200-300 millones, convirtiéndose en la novena película más taquillera de 2025 y la película más taquillera de la carrera actoral del mismo Pitt.

Argumento El veterano piloto de carreras estadounidense y exprodigio de la Fórmula 1, Sonny Hayes (Brad Pitt), vive en su furgoneta en la ciudad de Nueva York, trabajando y equilibrando su vida como taxista junto a una vida nómada como corredor de alquiler. Aunque corrió en Fórmula 1 para Team Lotus en la década de 1990, las graves lesiones sufridas en un accidente en el Gran Premio de España de 1993 en Jerez acabaron con su carrera en la Fórmula 1, lo que lo ha dejado agobiado por no haber alcanzado su potencial. Con el tiempo, generó una adicción a las apuestas, perdió tres matrimonios y ahora rebota de una competición a otra.

Treinta años después, durante las 24 Horas de Daytona, Hayes se encuentra descansando mientras escucha música con auriculares. Su tranquilidad es interrumpida cuando le avisan que restan solo cinco minutos para su turno y a partir de ese momento, Hayes se prepara meticulosamente: se pone los calcetines, se lava la cara con agua helada, realiza algunas dominadas para activarse, se coloca sus amuletos y se enfunda en su traje de carreras. Al salir de la furgoneta, camina con determinación hacia la pista en medio de la agitación de la carrera. Ya en la zona de pits, se encuentra con Chip Hart (Shea Whigham), quien le informa que los autos de BMW tienen problemas con los frenos. Hayes avanza hacia el garaje de su equipo, donde se hidrata y recibe las últimas indicaciones de su director de carrera. Éste le advierte que la situación se ha complicado, que han caído al séptimo puesto y que la prioridad es mantener la estabilidad del vehículo durante la noche.

Con total concentración, Hayes sube al auto Porsche número 120 de la escudería Chip Hart Racing, relevando a su compañero Patrick Long en una rápida parada de pits. Una vez en la pista, la narración de los comentaristas eleva la tensión de la carrera. Hayes demuestra su destreza de inmediato al realizar un espectacular rebase en la curva tres, ascendiendo al cuarto lugar. A pesar de las sugerencias de su equipo por radio, él prefiere mantener el control absoluto de su estrategia y la competencia se intensifica cuando el vehículo Corvette que va adelante sufre fallas en el motor, despidiendo chispas y humo; Hayes esquiva el peligro con gran agilidad y aprovecha la confusión para ganar otra posición. Cuando Hayes se empareja con el líder de la carrera, el auto de BMW, en una maniobra arriesgada por el exterior de la pista, presiona a su rival, provocando que este frene demasiado tarde y termine saliéndose de la pista hacia el césped. Hayes evita el impacto con maestría y toma el liderato, desatando la euforia en los pits. Tras cumplir con un turno impecable, Hayes entra de nuevo a la zona de pits para cederle el volante a su compañero, Cale Kelso (Kyle Rankin), dejándole una ventaja clara pero con una advertencia contundente de que cuide la posición.

Hayes se retira a descansar, exhausto pero satisfecho por su extraordinario desempeño. Al finalizar la carrera, hay júbilo con un podio bajo una lluvia de confeti verde y blanco mientras el equipo celebra en grande la victoria, confirmando que consiguieron el primer lugar. En el garaje de Chip Hart Racing, Hayes, ya sin el traje de carreras y vistiendo solo su playera térmica, se encuentra guardando sus pertenencias en su maleta verde. En ese momento, llega Chip, sosteniendo el imponente trofeo plateado de la competencia, quien lo felicita y le recuerda que es su primer triunfo en Daytona, insistiendo en que toque el trofeo. Hayes, fiel a sus cábalas, se niega mientras sonríe, ya en el interior de la furgoneta de Hayes, mientras se acomoda en el asiento y se coloca sus gafas de sol, Chip se acerca a la ventanilla para hablar con él. Con tono entusiasta, Chip le pide formalmente que se una al equipo de manera permanente; sin embargo, Hayes mantiene su postura con una sonrisa tranquila pero firme, respondiéndole: “Yo ya cumplí, ese era el trato”.

Chip intenta convencerlo una vez más pidiéndole que se quede al menos para una carrera más, a lo que Hayes solo contesta: “Gracias por el asiento, Chip, te lo agradezco”. Ante la inminente partida, Chip le lanza una pregunta reflexiva sobre su pasión, pero Hayes, sin dar una respuesta concreta, se limita a despedirse con un “te veo en el camino”, para luego alejarse lentamente de las instalaciones del autódromo de Daytona mientras Chip lo observa irse con una mezcla de respeto y nostalgia. Hayes ahora está en un restaurante-lavandería trazando con un marcador azul una ruta de viaje hacia la Costa Oeste, en un mapa sobre la mesa. A su lado, un cartel anuncia la búsqueda de un piloto para la carrera Baja 1000 en México. De pronto, un Mercedes-AMG se estaciona afuera y de él desciende su antiguo compañero de equipo en Lotus, Rubén Cervantes (Javier Bardem) quien entra al lugar y se acerca a Hayes con la excusa de pedirle prestado su teléfono, pero Hayes lo rechaza.

Tras un breve intercambio de palabras en el que Rubén menciona con orgullo su traje Gucci y Hayes recuerda el pasado de ambos en las carreras, la tensión se disuelve en risas y un fuerte abrazo, revelando la vieja amistad que los une. La conversación se traslada hacia una máquina de pinball dentro de la lavandería. Mientras Hayes juega, Rubén le revela que ahora es dueño de APXGP F1 Team, en el que ha invertido $350 millones de dólares y con frustración, explica que llevan dos temporadas sin puntos, que su piloto principal los dejó y el actual es un novato, por lo que corre el riesgo de perder la escudería si no ganan una carrera pronto. Rubén le asegura que lo que realmente necesita es un piloto con experiencia y madurez, apuntando directamente a él. Más tarde, en las duchas de una parada de camiones y mientras Hayes se baña y se cepilla los dientes, Rubén continúa persuadiéndolo desde el pasillo y evoca la memoria de pilotos veteranos que ganaron Grandes Premios a una edad avanzada y le reitera que, con su madurez y el talento del novato, lograrían el equipo perfecto.

Finalmente, ambos se van a un restaurante. Mientras una mesera les sirve, Rubén coloca sobre la barra una revista Racer con una foto de ellos en su juventud, y luego le muestra un boleto de avión en primera clase a Londres, Reino Unido. Le ofrece formalmente un asiento en la Fórmula 1, recordándole que es el único lugar donde, si gana, podrá demostrar que es “el mejor del mundo”. Rubén se despide dejándolo solo con su propuesta. Al quedarse a solas con la mesera, Hayes le pregunta qué haría si un amigo cercano le hiciera una oferta demasiado buena para ser verdad, señalando que, en este caso, el dinero no es lo que importa.

En la prueba de conducción en Silverstone, el talentoso piloto británico novato, Joshua «Noah» Pearce (Damson Idris) experimenta un fuerte bloqueo en el neumático delantero izquierdo que lo obliga a cambiar de planes y dirigirse hacia la zona de boxes. Al llegar al garaje, desciende del vehículo notablemente abrumado por el comportamiento del monoplaza, expresando que se siente bien antes de acelerar, pero que se vuelve lento en las curvas cerradas y difícil de controlar en las rápidas. Mientras la directora técnica, Kate McKenna (Kerry Condon) revisa los componentes, se produce un tenso diálogo sobre los miles de sensores del coche y la dificultad para diagnosticar el fallo exacto. Entre la comitiva del taller, Lisbeth Bampton (Liz Kingsman), una mujer de relaciones públicas, le advierte a Noah que evite hablar de problemas técnicos en la próxima conferencia de prensa y que se enfoque en la relación con su nuevo compañero de equipo, Luca Cortez (Luciano Bacheta). Esto desata una conversación incómoda sobre el pasado de Cortez y los rumores de que Rubén podría vender la escudería debido a sus múltiples problemas financieros.

Posteriormente, el director Kaspar Smolinski (Kim Bodnia) reúne al personal en el garaje frente a mecánicos y miembros del equipo (incluyendo a Noah), Kaspar declara firmemente que deben borrar la desastrosa primera mitad de la temporada de sus mentes. Con un toque de humor y frustración, admite bajo juramento que no tiene idea de qué salió mal, pero señala que cuentan con un buen auto y, sobre todo, con un “futuro”. Afuera a lo lejos, caminando con un uniforme casual (pantalón de mezclilla, camisa azul y una chaqueta de gamuza café), aparece Hayes cargando una maleta verde y una mochila, portando lentes de sol. Rubén, camina al encuentro de Hayes junto a Kaspar y este último, al ver a Hayes con su vestimenta, le pregunta a Rubén con ironía, a lo que éste le responde con orgullo: “Viene conmigo”. Hayes se acerca sonriente, bromeando con que los guardias pensaron que era del personal de mantenimiento y por eso entró por la puerta trasera y Rubén lo recibe con un abrazo afectuoso, agradeciéndole su lealtad.