Hans Heinrich von Thyssen-Bornemisza de Kászon et Impérfalva (Scheveningen, La Haya, Holanda, 13 de abril de 1921-San Feliu de Guíxols, España, 26 de abril de 2002), llamado coloquialmente Heini Thyssen, fue un reconocido empresario y coleccionista neerlandés de arte que ostentó el título nobiliario de barón.

Miembro destacado de la saga alemana Thyssen, una de las más poderosas de la industria europea, el barón lideró un emporio multinacional con participaciones en más de 200 empresas, pero es mayormente recordado ahora como mecenas. Impulsó la fundación del Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid, inaugurado en 1992 para exhibir el núcleo más valioso de su fabulosa colección privada de pintura antigua, moderna y contemporánea, considerada la más importante de las formadas en el y que habían reunido él y su padre en Lugano (Suiza) a lo largo de seis décadas.

Nacido en Holanda, el barón Thyssen-Bornemisza tuvo ciudadanía suiza, título nobiliario húngaro, residencia legal en Mónaco (a efectos fiscales) y otras casas en Reino Unido, Francia y Jamaica, si bien durante su vejez vivió principalmente en España. Su quinta y última esposa, Carmen "Tita" Cervera, contribuyó con él decisivamente en las negociaciones para la apertura del museo de Madrid y ha prolongado los afanes coleccionistas de la familia conformando su propio repertorio.

Antecedentes: la familia Hans Heinrich nació en Scheveningen, un barrio costero de La Haya, hijo de Heinrich Thyssen (1875-1947), primer barón Thyssen-Bornemisza, y de la primera de sus tres esposas, la baronesa húngara Margit Bornemisza de Kászon e Impérfalva (1887-1971).

La familia Thyssen fue una de las más poderosas de la industria europea en el . Su fortuna había sido cimentada a finales del XIX por el abuelo de Hans Heinrich, August (1842-1926): se especializó en la producción de acero, mayormente para la industria armamentística; un sector que floreció en los años previos a la Primera Guerra Mundial. August Thyssen levantó una red de empresas que cubrían todo el proceso productivo: desde la extracción de carbón para las fundiciones, hasta trenes y buques para la distribución del acero; e incluso se dotó de una firma bancaria propia. Aunque era un hombre de costumbres austeras, adquirió un castillo (Landsberg) cerca de Essen. Allí están enterrados él y sus sucesores.

Auguste Rodin, germen de la colección Fue el patriarca August el primer miembro de la saga Thyssen que se adentró en el mundo del arte: si bien la pintura no le interesaba y apenas reunió algunos retratos de reciente creación y copias de cuadros famosos, en 1900 conoció al escultor francés Auguste Rodin cuando visitó la Exposición Universal de París, y años después (hacia 1906-11) le encargó siete estatuas de mármol, de las que seis se exponen en el museo de Madrid; cuatro pertenecen a Carmen Cervera y dos a Francesca Thyssen-Bornemisza. Se cree que el encargo de Thyssen a Rodin pudo tener por mediador al escritor Rilke, quien entonces trabajaba como secretario del artista.

Ya en su vejez August Thyssen vio cómo su familia se separaba en dos ramas: su primogénito Fritz permaneció en Alemania y continuó trabajando en la industria pesada; mientras que su hijo menor Heinrich, luego primer barón Thyssen-Bornemisza, se instaló en Hungría (y sucesivamente en Holanda y Suiza), optó por invertir en sectores más variados, y en su madurez se consagró a coleccionar pintura antigua. Heinrich tuvo cuatro hijos: Stephan, Margit, Gabrielle (Gaby) y Hans Heinrich (Heini), quien sería su sucesor tanto en los negocios como en el coleccionismo.

Un matrimonio de «hermanos» El esposo de Carmen Cervera ostentó el apellido compuesto Thyssen-Bornemisza y el título de barón gracias a la peculiar boda de sus padres. Su padre Heinrich había cursado estudios en Londres y se estableció en Hungría en 1905. En Budapest se casó con Margit Bornemisza, la hija del barón Gábor (Gabriel) Bornemisza de Kászon et Impérfalva (1859-1915), quien era Asistente de Cámara del rey húngaro (entonces, el emperador Francisco José). Gábor Bornemisza, al no tener ningún hijo varón a quien transmitir su título, se lo legó a su yerno Heinrich Thyssen en 1907 tras recibir la aprobación del rey. Esto se formalizó mediante un singular trámite: el suegro acogió al yerno como hijo adoptivo; por lo cual en cierto modo la nueva pareja Thyssen-Bornemisza eran hermanos.

La familia de barones Bornemisza contaba con miembros de gran relevancia en la nobleza húngara; los abuelos paternos de la baronesa Margit Bornemisza eran el barón Albert Bornemisza de Kászon e Impérfalva (1832-1899) y la condesa Gabriella Kornis de Gönczruszka (1834-1902), quienes eran oriundos de la región de Transilvania. Sus bisabuelos eran el barón Pál Bornemisza de Kászon e Impérfalva (1787-1859) y la condesa Klára Mikes de Zabola (1805-1852), quién provenía de una muy prominente y antigua familia húngara transilvana.

El enlace Thyssen-Bornemisza aseguró la continuidad de la baronía húngara (si bien asociada a un apellido extranjero) y también proporcionó a la baronesa Margit una cómoda posición económica, que le resultaría providencial en su exilio por la revolución comunista. Es de suponer que fue un matrimonio concertado, tal como se estilaba en la alta sociedad: una alianza entre la aristocracia ya en declive y la alta burguesía enriquecida por la actividad industrial.

Los Bornemisza tenían lazos familiares con Estados Unidos: la madre de Margit era Louise Price, una norteamericana que afirmaba descender de los colonos del Mayflower. Los Price tuvieron cierto parentesco con los antepasados del político John Kerry.

En Hungría La nueva pareja Thyssen-Bornemisza adquirió como residencia un palacio que había pertenecido a los Batthyány ubicado en Rohoncz, en el extremo oeste de Hungría. Esta mansión de tamaño principesco (tenía 365 ventanas) dio nombre a la colección familiar en los primeros catálogos publicados (Sammlung Schloss Rohoncz) si bien nunca albergó la colección propiamente dicha; en realidad el primer barón empezó a coleccionar arte de manera sistemática varios años después, tras mudarse a Holanda. Actualmente la localidad de Rohoncz se llama Rechnitz debido a que fue rebautizada tras pasar a ser territorio de Austria por el Tratado de Trianón suscrito en 1920; y el palacio de los Thyssen resultaría destruido por el Ejército rojo en 1945.

miniaturadeimagen|300px|Fotografía antigua de la playa de Scheveningen, localidad natal del barón.

En Holanda y Suiza En 1919, ante la revolución comunista encabezada por Béla Kun en Hungría, la familia Thyssen-Bornemisza optó por salir del país y se estableció en Holanda, donde estaban radicadas varias de sus empresas. En La Haya el primer barón empezó a conformar su colección y allí nació su último hijo Hans Heinrich en 1921. Los barones se separaron pocos años después, y tras obtener el divorcio Heinrich contrajo segundas nupcias en 1932 con una joven berlinesa, Maud Feller, modelo fotográfica y dependienta de una galería de arte, quien ejerció una decisiva influencia en la colección: con el asesoramiento del experto Rudolf J. Heinemann persuadió al barón para que sumase pinturas de nivel superior, y también fue idea suya adquirir y redecorar Villa Favorita, una suntuosa mansión en Castagnola (Suiza), a orillas del Lago de Lugano. Se la compraron a los herederos del difunto príncipe Federico Leopoldo de Prusia con el dinero obtenido en la venta de un cuadro de Watteau.

El matrimonio construyó en el jardín de Villa Favorita un pabellón con veinte salas para exhibir su colección, que crecía rápidamente. Ya en 1930 se había expuesto en la Neue Pinakothek de Múnich un conjunto de 400 piezas, y en apenas una década el barón Heinrich sumó muchas de las mejores, mayormente de los siglos y : Jan van Eyck (Díptico de la Anunciación), Durero (Jesús entre los doctores), Holbein (Retrato de Enrique VIII), Cranach (La ninfa de la fuente), Baldung Grien (Retrato de dama, Adán y Eva), Vittore Carpaccio (Joven caballero en un paisaje), Fra Angelico (La Madonna de la humildad), Ghirlandaio (Retrato de Giovanna Tornabuoni), Sebastiano del Piombo (Ferry Carondelet y sus secretarios), Caravaggio (Santa Catalina), Frans Hals (Grupo familiar con siervo negro)... Este museo particular abrió sus puertas en septiembre de 1936, si bien brevemente pues tuvo que cerrarse por la Segunda Guerra Mundial. Sería reabierto por el segundo barón en la siguiente década.

Otra rama de los Thyssen, encabezada por Fritz, hermano mayor del primer barón, permaneció en Alemania y respaldó a Adolf Hitler en su despegue político, lo que provocaría controversia años después: de manera simplista se asoció el apellido Thyssen al nazismo, obviándose que existían dos familias Thyssen diferentes, distanciadas tanto en los negocios como en la relación personal. Mientras, los Bornemisza de Hungría huyeron a Costa Rica, tras la Ocupación soviética.

Negocios, matrimonios y arte Hans Heinrich, a quien sus allegados llamaban Heini, tuvo una infancia más bien solitaria en Holanda. Fue criado por una niñera a la que cogió mucho cariño (Edda Voltz, quien se suicidaría durante la invasión nazi) y a sus padres no los veía con frecuencia. Se divorciaron cuando él tenía seis años, pero no lo supo hasta tres años después. Paradójicamente, Heini empezó a convivir más tiempo con sus padres (por separado) una vez divorciados. Tuvo una buena relación con ambos, si bien el padre era de carácter más frío y severo.

Estudió en uno de los mejores colegios de La Haya, el Deutsche Realgymnasium, y su primera experiencia laboral fue en Róterdam, en un banco; empezó a trabajar desconociendo que la entidad era propiedad de su familia. Tenía 18 años cuando el ejército alemán invadió Holanda; por orden paterna abandonó el país y se reunió con su madre en Berna (Suiza). Su padre residía sin apenas vida social en la mansión de Lugano; divorciado de Maud Feller y casado por tercera vez, se había vuelto un tanto huraño y su principal dedicación era la colección de arte. El trato entre padre e hijo se fue estrechando gradualmente de modo que Hans Heinrich fue el elegido para tomar las riendas del emporio familiar. Al primogénito Stephan los negocios no le interesaban, y las dos hermanas quedaron en un segundo plano, en parte por el machismo de la época.

El futuro segundo barón Thyssen completó su formación con Economía y Leyes en Friburgo y Berna. En su juventud el arte no parecía llamarle la atención; prefería la natación y el esquí.

Primer matrimonio Antes de heredar el título paterno, Hans Heinrich se casó en primeras nupcias el 1 de agosto de 1946, a los 25 años de edad, con una aristócrata alemana nacida en Viena: la princesa Teresa de Lippe (1925-2008). Heini celebró la boda sin la presencia de su padre, quien estaba en contra: le veía demasiado joven para casarse y además opinaba que Teresa era inadecuada para él.

La nueva pareja tuvo en 1950 a su único hijo, Georg Heinrich, en quien el segundo barón delegaría el control de sus empresas y que sería su principal heredero. Pero este matrimonio duró pocos años: Hans Heinrich y Teresa se divorciaron el 14 de mayo de 1954. Para ello suscribieron un acuerdo con una cláusula impuesta por Teresa, que obligaba a Hans Heinrich a dejar en herencia a su primogénito un 25% más de bienes que al siguiente sucesor que pudiera surgir. Al imponer esta condición en favor de su hijo Teresa demostró ser muy previsora: a lo largo de su vida el barón sumó cuatro esposas más y otros tantos hijos.

Teresa de Lippe se casaría en 1960 con el príncipe Friedrich Maximilian de Fürstenberg (1926-1969), con quien tuvo tres hijos más.

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