miniaturadeimagen|300x300px|Mansión histórica del dueño de la Compañía San Lorenzo.|izquierda La Línea Económica al Valle del Río Negro, conocida también como Línea de General Lorenzo Vintter a Coronel Francisco Sosa, era un ramal de ferrocarril que unía las localidades de Río Negro General Lorenzo Vintter y Colonia San Juan (hoy considerada localidad rural de General Conesa). El ramal perteneció administrativamente al Ferrocarril Patagónico y luego Ferrocarril General Roca de la red ferroviaria argentina, esta red posibilitaba al ramal estar unido al ferrocarril Bariloche - Buenos Aires; siendo la ciudad capital nacional el gran destino al que se tenía acceso.

El ramal fue inaugurado en agosto de 1935, pero oficialmente entró en vigencia el 29 de junio de 1937. Sin embargo, ya estaba en explotación por lo menos desde 1933. La Línea Económica al Valle del Río Negro poseía un ramal interno que se desprendía desde estación San Lorenzo hacia las instalaciones del ingenio azucarero, donde se colocó un apeadero que administró las cargas entrantes y salientes a la factoría histórica, que fue el alma de casi todo el movimiento productivo de este ferrocarril.

La línea, junto con La Trochita y el ferrocarril Central del Chubut , fue parte del reducido grupo de ramales con trocha económica de 0.75 mm que alcanzaron notoriedad y permanencia en el tiempo en la Patagonia argentina. Además, fue uno de los pocos ferrocarriles patagónicos construidos a partir de iniciativa privada y de perfil industrial. El ferrocarril fue planificado y construido por los empresarios Lorenzo Raggio y Juan Pegassano, dueños de la Compañía Industrial Agrícola San Lorenzo Limitada, quienes proveyeron la ingeniera civil y los obreros. Mientras que el estado otorgó los rieles y el material rodante del depósito de material de trocha 0.75 cm en Puerto Madryn; material que estaba destinado originalmente para ampliar el Ferrocarril Central del Chubut la cordillera de Los Andes. La propia impronta que plasmó la compañía San Lorenzo en la construcción el ferrocarril explica el particular diseño de las estaciones con su estilo colonial.

Fue uno de los componentes más importantes y conocidos del Sistema Ferroviario en la Patagonia Argentina. Tuvo carácter público y su funcionamiento se desarrolló en forma integrada a la red ferroviaria gracias al transbordo que hacían sus cargas y pasajeros hacia la línea Viedma - Bariloche.

miniaturadeimagen|398x398px|Mapa de la Red Ferroviaria de la Patagonia Argentina hacia 1960. Se observa a la línea sus únicos dos puntos de importancia Vintter y el ingenio

Historia Antecedente El ferrocarril fue parte de la extensa red ferroviaria que tuvo su simiente en 1908 cuando el Gobierno de Argentina planeó una red integral de ferrocarriles a través de la Patagonia con conexión al resto del país. Dos líneas principales unirían San Carlos de Bariloche en los Andes centrales con puertos marítimos de San Antonio Este en el Mar Argentino, y Puerto Deseado en la costa sureste. Se construyeron unos ramales para comunicar la línea central con el lago Buenos Aires (conectando Colonia Las Heras) y Comodoro Rivadavia (conectando Sarmiento). Colonia 16 de Octubre - Esquel y Trevelin - iba a ser conectado vía un ramal a Ingeniero Jacobacci. La red total comunicaría Buenos Aires vía San Antonio Este.

El proyecto perdió fuerza luego de cambios en el gobierno y el inicio de la Primera Guerra Mundial lo que afectó la economía de Argentina y el ingreso de tecnología e inversiones desde Europa. La línea principal norte llegó a Ingeniero Jacobacci en 1916. Sin embargo, para 1914 el kilómetro 282 km marcó el final de la construcción del Ferrocarril Puerto Deseado a Colonia Las Heras. Además, se paralizó en el kilómetro 197 km al Ferrocarril Comodoro Rivadavia a Colonia Sarmiento. Esto impidió que nunca se conectaran con las demás de la red norte. Los últimos intentos de ampliar la red proyectada vinieron con la finalización de la Trochita en 1945 y la paralización prematura en Altos de Las Plumas de las obras de ampliación del Ferrocarril Central del Chubut en 1928.

Los primeros años del ingenio Para el año 1915, algunas experiencias muy auspiciosas en la zona del Alto Valle de Río Negro, demostraron la conveniencia de explorar el cultivo de la remolacha azucarera. Fue así que a fines de los años 1920 Juan Pegasano y Benito Raggio fomentaron el desarrollo de la industria remolachera rionegrense. Los empresarios impulsaron el emprendimiento conocido como la Compañía Industria y Agrícola San Lorenzo Ltda. o Compañía Industrial San Lorenzo Ltda. Precisamente, La "Compañía Industrial y Agrícola San Lorenzo Limitada" surgió con 65 accionistas, de capitales porteños y bahienses, con tierras que se constituyeron en las colonias:

"La Luisa": 243 hectáreas. "San Lorenzo": 221 hectáreas. "San Juan": 560 hectáreas.

Además, luego se agregaron: más 100 en Valcheta y 60 en "Laguna El Juncal" de Viedma para surtir al ingenio conesino, único en la Patagonia. Para procesar la materia prima la empresa se encargó de construir un ingenio en localidad de San Lorenzo un poco al este de General Conesa junto al del río Negro. Ya con los estudios de factibilidad ejecutados, se procedió a importar equipos mecánicos Skoda desde Checoslovaquia; los mismos eran fueron considerados inmejorables para la época y tuvieron que ser transportados desde San Antonio Oeste a campo travieso en camiones especiales. Además, la vasta inversión incluyó tierras en todo el valle de Conesa para transformarlas en una verdadera locomotora para el desarrollo industrial; las mismas se dedicaron al cultivo y también a albergar modernos barrios de viviendas prefabricadas (traídas desde Canadá) para albergar a los operarios y a los trabajadores que se abocarían a las tareas de cultivo –como en Colonia La Luisa-, y que en total sumaron medio millar de obreros. Esto posibilitó que se inauguran colonias remolacheras en San Lorenzo, La Luisa (al este) y San Juan (al oeste). Consecuentemente, la producción por la descomunal inversión empresarial comenzó formalmente 30 de mayo de 1929 con la presencia de autoridades nacionales. De inmediato, el emprendimiento dio grandes frutos y se proyectaba obtener cien mil bolsas de setenta kilos de azúcar. Gracias a estas rápidas ganancias de los primeros años, los empresarios proyectaron otras grandes obras para maximizar la producción y ganancias como el ferrocarril para todo el flete que la importante empresa necesitaba. De todos modos, la experiencia en el Valle del Río Negro era una prueba piloto, y el objetivo era lograr una serie de emprendimientos de su tipo en las ciudades de Choele Choel, Viedma y Balcarce (provincia de Buenos Aires). La siembra de remolacha bajo riego se llevó a cabo en Colonia La Luisa, Colonia San Juan y en San Lorenzo, mientras que en secano se hizo lo propio en Colonia Teniente General Frías. Ya para mediados de la década del treinta, San Juan tenía en producción quinientas sesenta hectáreas; La Luisa y San Lorenzo doscientos cincuenta; Valcheta cien, y Viedma sesenta. En La Luisa, la Compañía montó dos motores Mercedes Benz para bombear tres millones de litro de agua para riego, y en San Lorenzo se colocaron tres bombas para tomar del río cuatro millones de litros.

El inicio del ferrocarril La firma llegó a un acuerdo con Ferrocarriles del Estado para la construcción de un ferrocarril para unir la zona de las colonias productoras con la estación General Lorenzo Vintter al este de San Antonio Oeste. Esta estación hoy pertenece al actual Tren Patagónico de trocha ancha. Para la construcción del nuevo ferrocarril se proveyó los rieles y el material rodante del depósito de material de trocha 75cm del ferrocarril estatal en Puerto Madryn. El material cedido originalmente estaba destinados a la ampliación del Ferrocarril Central del Chubut hacia el ramal de la Trochita, pero terminó en desuso ante el abandono de la obra por parte del estado. La compañía proveyó la ingeniera civil y los edificios por la compañía Lorenzo, así se tuvo un particular el diseño de las estaciones que no se halló en otros ferrocarriles vecinos. miniaturadeimagen|362x362px|Publicidad de la compañía mostrando el apeadero ferroviario en el ingenio y la riqueza de sus cultivos. Por decreto el 4 de noviembre de 1932 se aprobó el contrato entre Ferrocarriles del estado y la Compañía Industrial Agrícola San Lorenzo Ltda. para la construcción, dentro de las leyes 4872 y 5559, de una línea de 0.75 m. de trocha. La intención original fue establecer la cabecera en la estación Nuevo León. Sin embargo, se terminó prefiriendo la estación General Lorenzo Vintter, por ser la más próxima estación hacia el oeste. Tras partir del ferrocarril de trocha ancha, la trocha económica debía arribar al valle del río Negro pasando por el ingenio San Lorenzo y las proximidades de General Conesa. En tanto, por decreto del 29 de junio de 1937 quedó formalmente habilitado el ramal para todo tráfico hasta el km 107. miniaturadeimagen|389x389px|Mapas de 1936 donde se muestran las 5 Líneas Patagónicas de la empresa de Ferrocarriles del Estado. Llamativamente, se colocó ingenio San Juan a la estación San Juan por error o por resaltar su importancia dentro de la Línea Económica al Valle del Río Negro. Ya para inicios de la década de 1930 se habían inaugurado obras en la estación General Vintter sobre la trocha ancha. El rumbo era al norte y noroeste por el Río Negro y la ciudad de Conesa hasta San Juan, después denominada Coronel F Sosa. La inauguración local fue el 15 de agosto de 1935. No obstante existe registro que los corrían trenes hasta el ingenio antes el fin del año previo como ya informaba el itinerario de horarios de 1934. Esto concuerda con el texto del decreto del 23 de mayo de 1934; el mismo establece la autorización de los planos y documentos relativos al ramal.

Popularmente, se cuenta que ante la falta de estudios de planimetría, se apeló al conocimiento ancestral del hijo del cacique Pailemán. Gracias a su exhaustivo dominio del terreno, les fue indicando a los técnicos la mejor ruta para el tendido de los rieles. En 1933, el ferrocarril comenzó a operar. El Ferrocarriles del Estado era el patrón explotador y desde sus primeros años ya existían murmuraciones sobre la incapacidad de la trocha económica. Inicialmente antes la inauguración de la línea más lejos del ingenio se permitía un viaje diario en cada sentido de un tren de carga haciendo cruce en Km 39 y ocupando unas cuatro horas. En esta etapa no se encontraban trenes de pasajeros aun.

Auge y declive Los primeros años del ferrocarril fueron buenos y hasta se pensó en extenderlo hasta Choele Choel. Sin embargo, al tiempo se hizo evidente que la producción de remolacha no tenía éxito. Diversos factores intervinieron como el poder de los productores de caña de azúcar del norte que presionaban al gobierno. Las importantes obras que proveyeron riego, por elevación mecánica a casi 4.000 has y permitieron la radicación de más de 300 chacareros para el cultivo de remolacha azucarera. La capacidad de producción de la fábrica permitía abastecer los territorios sureños y el sur bonaerense. La factoría llegó a una producción de azúcar de remolacha con picos de 17.000.000 de kilos en 1933; 21.660.571 en 1934 y en 1935, 32.811.522 kilos. Todo representó para el ferrocarril un intenso clímax al transportar exclusivamente la gran producción. miniaturadeimagen|300x300px|Tren mixto arribando al andén de estación Conesa miniaturadeimagen|300x300px|Tren de cargas maniobrando en un desvío, que a su vez funcionaban como paradas.