Los Moros y Cristianos son una fiesta caracterizada por estar fuertemente arraigada a la historia. En el caso concreto de la fiesta en la Comunidad Valenciana, puede considerarse como un juego de guerras, una imitación de la guerra, la mayor conquista para las tierras valencianas. Cuando Jaime I conquistó las tierras de Valencia hace alrededor de 800 años, su victoria da una nueva lengua y una nueva religión, distintas a las anteriores y que perdurarán hasta nuestros días. Este hecho ha sido un motivo de demostración de poder y dominio social, lo que ha llevado a la rememoración y celebración de diversas formas de esta tan importante conquista.

Esta fiesta, "la Festa", se extiende desde hace muchos años, de hecho se encuentran citas a fiestas consideradas de moros y cristianos en Lérida en 1150. Actualmente existen más de 250 poblaciones dentro y fuera de la Comunidad Valenciana que celebran fiestas relacionadas con el Moros y Cristianos.Moros i Cristians. Una festa. Albert Alcaraz i Santonja. Editorial el Bullent 2023. Área de Cultura de la Diputación de Valencia. ISBN 978-84-96187-42-9 Pág23

Características definitorias de la fiesta de Moros y Cristianos Se considera que la fiesta está compuesta por una Trilogía Festera.”No honfaré més” Moros, cristians i músics. Una visió completa de la Festa. Josep Vicent Vidal i Vidal. Àrea de Cultura de la Diputació de València, 2023. ISBN: 978-84-7795-060-8 pàg 26-46

Entradas-Procesiones-Embajadas. Lo que se consideraría la fiesta popular. Rememoración histórica. Fiesta religiosa.

Aunque no todos los pueblos siguen una misma estructura de la fiesta, en algunos hay danzas, bailes, representaciones teatrales...

Otra característica de las fiestas de Moros y Cristianos es la música, lo que está muy relacionado con el fenómeno musical existente en la Comunidad Valenciana, donde existen 550 agrupaciones musicales, con sus respectivas escuelas de música (que representan el 50% del total de escuelas musicales en España). La fiesta de Moros y Cristianos ha llevado consigo la creación de obras concretas y específicas, con un ritmo y sonidos propios, para esta fiesta. Pasodobles, marchas moras, marchas cristianas, música para ballets, paso moros, pasodobles contrabandistas, pasodobles maseros, pasodobles "dianers"...

Historia La fiesta tiene su origen en mitos generados por los enfrentamientos históricos de los pobladores cristianos, en un primer momento con los musulmanes que habitaban la franja occidental del Mediterráneo y, más tarde, con los turcos de la franja oriental del Mediterráneo.

La razón inicial y el desencadenante de la fiesta fue la victoria de los seguidores de la religión cristiana contra los musulmanes. Así se quiere demostrar la superioridad de una creencia hacia otra y para ello había que apelar a los sentimientos, por eso los hechos extraordinarios cobran gran importancia.

En las tierras valencianas, la convivencia de cristianos y musulmanes, tanto en época de la dominación musulmana como después de la victoria cristiana, fue muy larga e intensa, lo que supone el nacimiento de conflictos culturales, religiosos, económicos y sociales. Estos conflictos persisten de hecho en la sociedad hasta nuestros días.

Se puede afirmar que el origen de la fiesta actual está en cuatro factores que provocan el paso de un hecho histórico a un acto festivo.

Las fiestas monárquicas. Dentro de esta catalogación tenemos tres actos diferentes: Entradas triunfales de los reyes en todo su territorio. Jaime I conquistó Valencia el 28 de septiembre de 1238.Llibre dels Fets, párrafo 289 Ese día se produce la entrada del rey y de sus tropas, aunque no estarían en condiciones de hacer una gran entrada después de tanto tiempo de asedio de la ciudad. Es ésta la razón por la que la celebración que ha llegado hasta nuestros días es fechada al 9 de octubre, y consistía en una misa y un Te Deum (acción de gracias a Dios), actos que se llevaban a cabo en la mezquita árabe, aprovechando los actos para consagrar al cristianismo este templo musulmán, convirtiéndose así en iglesia que acabaría siendo la Catedral de la ciudad. Desde que el rey Jaime I salió del palacio donde vivía el anterior rey Zayyan y llegó a la mezquita, hizo un desfile con las mejores galas, acompañado por los caballeros de mayor confianza y el clero, que a partir de ese momento conduciría la vida espiritual de la nueva ciudad cristiana de Valencia. Esta celebración fue repitiéndose a lo largo de los años para conmemorar la triunfal entrada de Jaime I y la victoria del cristianismo, como manifestación de poder y dominio. De hecho queda constancia de la celebración del bicentenario de la conquista de Valencia, el 9 de octubre de 1438, durante el reinado de Alfonso el Magnánimo; con una entrada medieval en la ciudad de Valencia.Orts Ruiz, Francesc (2021) “Un rey, un mar y dos ciudades. Las entradas de Alfonsio el Magnánimo en Valencia (1424) y Nápoles (1443). Transferencias e influencias de ida y vuelta”. Universidad Jaume I de Castellón. POTESTAS. Estudio Del Mundo Clásico e Historia Del Arte, núm 19. En este desfile se trataba de rememorar lo más fielmente la entrada del rey Jaime I. En la comitiva participaban, además de los estamentos reales, civiles, militares y religiosos, vestidos al estilo medieval, también se pudieron contemplar moros que representaban al rey Zayyan y a sus súbditos, lo que se parecería mucho a una representación, aunque en aquella época, lo normal sería que los musulmanes no fueran gente disfrazada, sino más bien mudéjares que seguían conviviendo en la ciudad de Valencia. Tanto revuelo levantó esta conmemoración que se volvió a repetir en 1538, 1638, 1738, 1838, es decir, cada cien años, estableciéndose a partir del como una fiesta anual, parecida a la que conocemos actualmente. Fiestas de coronación. La celebración de la coronación de un nuevo rey era obligada, por mandato real, en todos los pueblos, villas y ciudades, aunque no estuviera presente el rey. En estas celebraciones los bailes y la música en general estaban siempre presentes, y como tanto Alfonso el Magnánimo como su padre Fernando de Antequera tenían una gran afición a los bailes y músicas árabes y moriscas, para todas sus fiestas hacían actuar músicos y bailarines musulmanes. Justas y juegos medievales, tales como el "juego de cañas", muy popular en el reinado de Alfonso el Magnánimo, consistente en que, por un lado, los jinetes hacían carreras con los caballos y con las cañas se golpeaban para ver quién caía al suelo. Por otra parte, había juegos de acrobacia y demostración de malabares con las cañas. Estos juegos pueden considerarse el origen de los actuales torneos de los desfiles de Morella y Algemesí. Las fiestas populares y fiestas religiosas. Dentro de ellas cabe mencionar fundamentalmente las fiestas patronales. Fiestas que en su gran mayoría tienen un origen pagano y más tarde sacralizado por la Iglesia Católica. Así, los primeros patrones están muy relacionados con la agricultura, la ganadería y los ciclos climáticos, Abdón y Senén, San Roque, Santa Bárbara, etc. Santos protectores de las inclemencias del tiempo y de los animales. Más tarde las cofradías primero y los gremios más tarde, también adoptaron como protector a un santo o santos que los representaba por algún motivo. Las fiestas patronales son las principales fiestas en todos los sitios. Las fiestas tienen una parte espiritual, representada por misas, novenas, procesiones, etc.; y una parte popular, donde entran los banquetes, los bailes, los disparos de cohetes... Por tradición, el disparo correspondía al gremio que celebraba su patrón; esto desapareció en 1836, cuando se disolvieron los gremios, pasando a ser las milicias las encargadas de los disparos.Domene Verdú, José Fernando (2018). Las fiestas de moros y cristianos de Villena. Tesis doctoral, Unitat de Digitalització de la Universitat d’Alacant. Estos patrones fueron elegidos en un momento determinado de la historia de los pueblos, donde el colectivo pidió ayuda divina mediante plegarías y procesiones para acabar con las pestes, la sequía, las inclemencias climáticas de cualquier tipo, e incluso para acabar con el enemigo, que en los pueblos de nuestra tierra solía estar identificado con los invasores extranjeros, árabes, turcos, piratas, etc. Como ejemplo, el desembarco de Villajoyosa rememora el ataque berberisco de 1538. Sin embargo, entre los siglos XIII y XVI las fiestas religiosas eran, además de las de la religión católica, también musulmanas y judías, dado que las tres religiones convivían en el territorio valenciano. Entre las fiestas más celebradas de los musulmanes destaca el Ramadán, a cuya finalización se llevaban a cabo grandes comidas con bailes y danzas propias, con una música muy particular, conocida con el nombre de sambra, que es el precedente de la samba.Briset Martín, Demetrio (1998) Representaciones rituales hispánicas de conquista. Editorial Universidad Complutense de Madrid, Colección Tesis Doctorales nº 443 También había juegos de fuerza, peleas, justas, juegos de cañas, así como exhibiciones y carreras de caballos. El teatro. En el se escribieron los libros que serían más tarde los fundamentos de todas las leyendas que conocemos hoy en día respecto a los santos y los mártires. Dentro de todos estos santos, hay dos muy relacionados con la fiesta de Moros y Cristianos, destacando también en toda la geografía española: San Jaime y San Jorge. Los dos eran identificados como luchadores contra el moro, Sant Jaume, conocido como "mata moros", y Sant Jordi, que baja del cielo para ayudar con sus flechas a acabar con los moros en batallas como las de Alcoy o la de Bañeres. Como las vidas de los santos no podían representarse fuera de las iglesias, en la calle surgió un género teatral nuevo: el Despojo del moro. Se trataba de una especie de monólogos de un personaje particular frente a una figura religiosa, al que le cuenta sus pesares y finalmente abjura de su religión original para convertirse al cristianismo. También puede expresarse como parlamento entre el capitán cristiano y el moro, de forma que el primero acaba convenciendo al segundo para convertirse al cristianismo. Estos actos todavía se destacan en algunas de las fiestas de Moros y Cristianos actuales, como en el caso de Bocairente, Villena, Bañeres o Elda. Las representaciones teatrales que se realizaban dentro de las iglesias, se llamaban autos sacramentales, y entre ellos los más antiguos datan del , La Adoración de los Reyes Magos. En la Comunidad Valenciana hay más de un auto sacramental que ha llegado desde la época de Jaime I a nuestros días, como es el caso del Canto de la Sibila (recuperado en Gandía, Onteniente, Ollería) declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad en Mallorca y Alguer; o el Misterio de Elche, asimismo declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad. Otros subgéneros que existían en la época eran, por ejemplo, las comedias de moros, que se conocían como “entremeses turcos”. Estas representaciones son parte de la fiesta propiamente dicha, eran propaganda católica en las calles de los pueblos. Trataban de incidir en la voluntad de cristianización de los súbditos de religión musulmana. La fiesta principal a partir de esa época será la Semana Santa. Por último tenemos los textos del simulacro de batallas, que ya se representaban en el , dando lugar a textos específicos a partir de los entremeses del turco y de las comedias de moros castellanas. Un personaje destacado en estos textos y que existe hoy en la fiesta es la figura del Embajador, tanto el cristiano como el moro (llamado Emir), quien iba a hacer de negociador con el otro bando y llevar adelante el trato, además era el portador de las misivas reales a otros reyes. Hay historiadores clásicos que justifican la Fiesta de Moros y Cristianos en estos personajes y en su acción.