El Museo de Bellas Artes de Bilbao () está situado en la ciudad de Bilbao, en el norte de España. Está caracterizado por su amplitud cronológica, ya que cubre desde el hasta nuestros días, y por la gran diversidad de manifestaciones artísticas que contiene.
Durante sus más de 100 años de historia, la colaboración entre la sociedad civil, los artistas locales y las instituciones públicas ha determinado su configuración y crecimiento y ha permitido al museo reunir una extensa colección, considerada como una de las más importantes y variadas de toda España. Su formación resulta singular por la importancia de los legados y donaciones recibidas de patronos y benefactores, así como por el esfuerzo continuo por parte del propio museo para ampliarla a través de importantes adquisiciones. Desde su creación, el interés por establecer un compendio artístico representativo ha permitido afinar un criterio de selección cuyo resultado final es la posibilidad de presentar al público una dilatada panorámica por la historia del arte.
Más de 10 000 objetos conforman la colección del museo distribuidos en cinco grandes secciones: Arte antiguo, Arte moderno y contemporáneo, Arte vasco, Obra sobre papel y Artes aplicadas.
La columna vertebral de la colección es la escuela española, a cuyos ejemplos antiguos y modernos (desde Bermejo, Morales, El Greco, Murillo, Zurbarán, Paret, Goya y Fortuny hasta María Blanchard, Tàpies y Barceló) se suman las manifestaciones de arte vasco en la Edad Contemporánea (Zuloaga, Oteiza, Chillida). La amplia representación de otras escuelas como la flamenca y la holandesa entre los siglos y (Gossaert, Moro, Van Dyck, Jordaens, Ruisdael), obras singulares de la escuela italiana (Sofonisba Anguissola, Gentileschi, Bellotto) así como ejemplos europeos de los siglos y (Gustave Doré, Bouguereau, Paul Gauguin, Mary Cassatt, James Ensor, Francis Bacon) ofrecen el necesario contexto internacional al arte español y vasco.
En su faceta como entidad cultural de carácter público, su misión principal es reunir, conservar, estudiar y exhibir la colección propia, procurar su enriquecimiento, mantener servicios y promover actividades de calidad con el fin de contribuir decisivamente a la educación de la sociedad y a la proyección de los valores culturales del País Vasco.
En diciembre de 2000, las instituciones acordaron la creación de la Fundación Museo de Bellas Artes de Bilbao. El órgano de gobierno es el Patronato, en el que se integran representantes de las instituciones junto a otras personas físicas o jurídicas que, por sus aportaciones o por su conocimiento de la actividad museística, favorecen la consecución del fin fundacional. En octubre de 2008, y bajo el lema «100 años de historia, 10 siglos de arte», el Museo de Bellas Artes de Bilbao celebró su primer centenario.
El 10 de octubre de 2018 se anunció que el Museo de Bellas Artes de Bilbao se convertía en sede de la Filmoteca Vasca en Vizcaya.
El 12 de septiembre de 2025, se ubicaba frente al museo la escultura Elogio del hierro III (1997) de Eduardo Chillida. Retirada tras la remodelación de la antigua Torre BBVA, y después de su traslado temporal al museo Chillida Leku, recaló finalmente en la pinacoteca.
A día de hoy el museo tiene una superficie total de 13 914 m², de los cuales 5.089 se distribuyen en las 33 salas dedicadas a la colección permanente, 1.142 en las exposiciones temporales y el resto en servicios internos y de atención al visitante. En el bienio 2024-2026 se está acometiendo una ambiciosa ampliación del museo, llamada Agravitas, según diseño de los arquitectos Norman Foster y Luis María Uriarte.
Miguel Zugaza es, desde 2017 y en la actualidad, director del museo.
En 1962, el museo fue declarado monumento histórico-artístico, por lo que es bien de interés cultural con categoría de monumento.
Historia
La institución y sus sedes
El Museo de Bellas Artes miniatura|Disposición de la colección del museo en la sede de la Escuela de Artes y Oficios de Bilbao El Museo de Bellas Artes de Bilbao se creó en 1908 y abrió sus puertas en 1914, orientado por la voluntad de modernización de individuos e instituciones públicas locales sensibles al momento cultural que vivía la ciudad, imbuida de pleno en el desarrollo de su tejido económico y urbano. Sus objetivos principales eran dotarla de un espacio que por aquellas fechas se consideraba imprescindible en cualquier sociedad moderna y proporcionar modelos históricos ejemplares a la comunidad artística local que ayudasen a completar su formación. A estos efectos, el impulso más importante para la materialización del proyecto fue la aportación vía legado de un extenso fondo artístico de gran valor por parte del empresario y filántropo Laureano de Jado. A la de Jado la siguieron pronto otras importantes donaciones de Antonio Plasencia, de las corporaciones propietarias, de la Casa de Juntas de Guernica o del consulado de Bilbao. El pintor bilbaíno Manuel Losada también fue uno de los promotores principales del museo, además de convertirse en el director de su primera sede en la Escuela de Artes y Oficios de Bilbao, sita en el edificio del antiguo Hospital Civil de Achuri.
El Museo de Arte Moderno
A través de los contactos de jóvenes artistas con otros centros artísticos, y gracias fundamentalmente a la cada vez más habitual programación regular de exposiciones de arte actual, organizadas en muchas ocasiones por la recién creada Asociación de Artistas Vascos, se había ido tramando en el entorno social y cultural de la ciudad una creciente inquietud por el denominado "arte moderno", generando el ambiente propicio para que las mismas corporaciones fundadoras del Museo de Bellas Artes se propusieran la creación de otro centro dedicado en exclusiva al arte contemporáneo. De esta forma, el 25 de octubre de 1924 abría sus puertas el Museo de Arte Moderno en los mismos locales, propiedad de la Diputación, donde ya se encontraba instalado el Conservatorio de Música. El nuevo museo nacía con un espíritu claramente innovador para su tiempo y, de hecho, marcaba una gran diferencia en cuanto a la actualización de los criterios y al riesgo asumido en relación con las iniciativas museísticas del resto del Estado.
La Exposición Internacional de 1919, organizada en el edificio de las Escuelas de Berastegui, fue, sin duda, uno de los detonantes del nacimiento de esta iniciativa. No solo por la importante nómina de artistas nacionales e internacionales que participaron en ella, sino por el compromiso de los organizadores con el arte más contemporáneo, demostrado con la adquisición por parte de la Diputación de un conjunto significativo de las piezas presentadas, obra de Cassatt, Gauguin, Sidaner, Cottet, Sérusier, y de los españoles Anglada Camarasa, Nonell o Canals entre otros, y que acabaría ingresando en los fondos del museo. Siguiendo con la tradición de los directores-artistas, sería nombrado director el pintor vasco Aurelio Arteta, quien permanecerá al frente del mismo hasta el estallido de la Guerra Civil en 1936.
El nuevo edificio
miniatura|Vista del atrio del museo en su nueva ubicación. Años 1950 La guerra afectó de forma desigual a los dos museos. Mientras la colección del Museo de Bellas Artes se trasladó al Depósito Franco de Uribitarte, en Bilbao, las obras del Museo de Arte Moderno fueron expatriadas. La recuperación de las obras fue una determinación urgente del nuevo poder establecido que, una vez logrado ese objetivo y con los locales que las albergaban hasta entonces inhabilitados, se vio en la necesidad de estudiar un nuevo emplazamiento. En noviembre de 1938 la Diputación de Vizcaya y el Ayuntamiento llegaron al acuerdo de sufragar conjuntamente la construcción del nuevo edificio en el por entonces llamado parque de las Tres Naciones (actual parque de Doña Casilda), situado en el ensanche de la ciudad.
El edificio, diseñado por el joven arquitecto Fernando Urrutia Usaola y por Gonzalo Cárdenas, fue inspirado probablemente por los grandes museos históricos, especialmente por el Museo del Prado diseñado por Juan de Villanueva y por el Altes Museum de Berlín. Es un ejemplo de arquitectura de la época franquista en su sobriedad historicista: adquirió formas neoclásicas, combinando la piedra y el ladrillo rojo visto. También tuvo cierta inspiración en la arquitectura nazi, de la que tomó líneas racionales y toques grecolatinos. Las obras finalizaron en 1945 y en 1962 fue declarado Monumento Nacional.
Quedaría al cargo de este nuevo espacio, denominado Museo de Bellas Artes y de Arte Moderno de Bilbao el que fuera desde su fundación director del Museo de Bellas Artes, Manuel Losada, cargo que ostentó hasta su muerte en 1949. Aunque durante un tiempo los dos museos conservaron su particular denominación, el alojamiento en un mismo espacio provocaría a la larga la fusión de las dos instituciones en una sola.
Ampliaciones miniatura|Primera ampliación. Vista del edificio moderno, c. 1971 A Manuel Losada le sucedió como director Crisanto de Lasterra, quien continuó con la política seguida por sus antecesores hasta su muerte en 1973. Bajo su dirección, las corporaciones decidieron la ampliación del museo añadiendo una nueva ala al edificio neoclásico. Proyectada por los arquitectos Álvaro Líbano y Ricardo de Beascoa Jauregui, se trata de una construcción más audaz, de línea minimalista y materiales modernos como el metal y el vidrio, influida por la arquitectura de Mies van der Rohe y que respondía tanto a la necesidad de espacio de las colecciones existentes como a las características expositivas que exigían las nuevas tendencias del arte. Esta nueva arquitectura se inauguraría en 1970, alojando desde entonces la sección de arte contemporáneo. miniatura|izquierda|Monumento a Juan Crisóstomo Arriaga, de Francisco Durrio de Madrón, en su antigua ubicación. Tras la muerte de Basterra, desempeñarán el cargo Javier de Bengochea y Jorge de Barandiarán, que acometerán diversas obras de ampliación y de mejora, como la habilitación de nuevos espacios e instalaciones (sala de exposiciones, salón de actos, gabinete de obra gráfica) y la dotación de nuevos servicios (Departamentos de Restauración, Catalogación, Documentación y Educación, así como biblioteca, cinemateca, librería y cafetería). miniaturadeimagen|Atrio del museo, 2015 A finales de los años noventa las instituciones propietarias, el Ayuntamiento de Bilbao, la Diputación Foral de Vizcaya y el Gobierno Vasco, conscientes del creciente protagonismo de los equipamientos culturales en la ciudad, promovieron el Plan de Reforma y Ampliación del museo. En 1996, y bajo la dirección de Miguel Zugaza, se convocó el concurso para la adjudicación de dicho plan, siendo elegido el proyecto concebido por Luis Mª Uriarte, que perseguía la mejora de las instalaciones y servicios mediante la construcción de un nexo de unión y una galería de comunicación entre el edificio original de los años 1940 y su ampliación de los 1970, respetando las arquitecturas existentes. Además, liberaba espacios para ampliar los servicios al visitante y los espacios expositivos. Modificaba también los accesos al museo, situándolos en la reformada plaza del Monumento a Arriaga y en la nueva plaza Chillida, y proponía un plan de accesibilidad. Las obras concluyeron en noviembre de 2001.
En mayo de 2009, coincidiendo con la dirección de Javier Viar (2002-2017), el alcalde de Bilbao Iñaki Azkuna comentó públicamente la oportunidad de emprender otra ampliación y se planteaba la opción de buscar una segunda sede, a la cual se trasladarían los fondos de arte más reciente, que permanecen almacenados en gran parte. El debate sobre la fórmula ideal de ampliación seguiría abierto durante una década; pero, al menos, en 2018 se acometió un remozamiento de las salas existentes según un criterio estético más neutro (suelos de roble, paredes blancas) para hacerlas más versátiles y diáfanas.
Ampliación de Norman Foster