La Corporación Nacional Forestal (CONAF) es una corporación de derecho privado chilena, dependiente del Ministerio de Agricultura, encargada de administrar la política forestal chilena, fomentar el desarrollo del sector, combatir incendios forestales y administrar áreas silvestres protegidas como parques nacionales y reservas nacionales. Su personal más visible para la comunidad son los llamados brigadistas, que combaten los incendios forestales, y los guardaparques, responsables de las áreas silvestres protegidas.

El 6 de mayo de 2025, el Gobierno de Chile, mediante el Ministerio de Agricultura, promulga la ley que crea el sucesor de la CONAF, el Servicio Nacional Forestal, diferenciando las labores forestales de las áreas protegidas que quedan en su co-sucesor el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP).

Historia Antecedentes: La deforestación del Ya en el surgen en Chile numerosas voces preocupadas por la situación de deforestación que se observaba en el país. Claudio Gay miniaturadeimagen|Claudio Gay, pionero que planteó científicamente la problemática forestal en Chile en 1838. El estudio fundacional en el tema es un informe realizado en 1838 por el naturalista Claudio Gay para el Ministerio del Interior, Sobre las causas de la disminución de los montes de la provincia de Coquimbo.Claudio Gay. Memoria sobre las causas de la disminución de los bosques en la provincia de Coquimbo. El Araucano, Nº 399. 20 de abril de 1838, 2. En él, Gay se queja de que «las ordenanzas de la minería autorizan a las minas para cortar (árboles) y destruirlo todo», y observa en la zona analizada sólo remanentes aislados de la población arbórea original.

Al año siguiente Gay, con otros autores (José Miguel Irarrázaval, Manuel Carvallo, Pedro Nolasco Mena, José Vicente Iñiguez, Francisco García Huidobro, Eugenio Cortés y Félix Solar) reunidos por la Sociedad Nacional de Agricultura reiteraron estas preocupaciones en Memoria Económico Legal sobre los bosques..., donde se afirma que «los montes se han cortado en nuestro país sin número ni tasa, sin orden ni medida... de este eterno azote con que se les ha castigado ¿qué podrá esperarse sino la aridez y la devastación? ¿El aspecto que presentan nuestros campos se parece en algo al que ofrecían cincuenta años atrás? Las llanuras de Maipo y la Dehesa, la Punta y lo de Aguirre, pobladas según la historia de espesísimos montes ¿Qué demuestran ahora sino los vestigios de las selvas que en otros tiempos las cubrieron?».Sociedad Nacional de Agricultura. Memoria Económico Legal sobre los bosques que la comisión encargada al efecto presenta a la sección de policía rural y legislación agrícola. Santiago, Chile, 1839, p 11.

Más alarmas de deforestación Entre otras opiniones en la segunda mitad del , en 1870, Benjamín Vicuña Mackenna aseguraba que: «se está incendiando a Chile en nombre de la agricultura. Se está decretando el desierto en el sur a nombre del trigo, así como en el norte se consumió y decretó a nombre del cobre». Mientras que en 1872 Rafael Larraín Moxó, miembro de laSociedad Nacional de Agricultura, alertaba de la sobrexplotación de la masa forestal por parte de la minería y los hornos de fundición asociados a ella. Larraín aseguraba que a raíz de ese uso no quedaban «más que restos escasos de aquel tesoro inmenso» que alguna vez fueron los bosques entre los ríos Maipo y Copiapó. En 1874, el historiador Carlos María Sayago hacía el mismo diagnóstico respecto al Valle de Copiapó, donde «apenas si quedan (...) unos cuantos de esos añosos árboles».

Leyes y reglamentos sin aplicación En concordancia con esta reiterada preocupación se tomaron medidas algunas legislativas que, sin embargo, no tuvieron en lo inmediato aplicación en la práctica. En 1857, el Código Civil declaró que el «goce del usufructuario de una heredad se extiende a los bosques y arbolados, pero con cargo de conservarlo en un ser, reponiendo los árboles que derribe».

En 1871, se intentó limitar, mediante modificaciones a la Ordenanza de Minería, el derecho de tala indiscriminada que gozaban los mineros, pero el cabildeo de éstos atenuó las restricciones al año siguiente. Para enfrentar el mismo problema, se decretó un Reglamento General de Corta en 1873, mismo año en que Código Penal tipifica el delito de "incendio de bosques". Mientras que un decreto de 1879 se establece el concepto de "Reserva de Bosque Fiscal", pero sin que se implemente.

Protección del tamarugal miniaturadeimagen|Los bosques de tamarugos (Prosopis tamarugo), una de las especies arbóreas nativas que la CONAF protege en Chile. Uno de los primeros ecosistemas que intentaron ser protegidos oficialmente en lo que hoy es territorio de Chile fueron los bosques de tamarugos que crecen en medio del Desierto de Atacama, considerado habitualmente el más seco del mundo, gracias al agua proporcionada ocasionalmente por aluviones que bajan cada cierta cantidad de años desde la precordillera y el altiplano de la zona. Estos árboles fueron fuertemente explotados producto del auge de la explotación del salitre.

El gobierno de Perú, que anteriormente ejercía soberanía en Tarapacá, promulgó un decreto el 13 de mayo de 1873 intentando proteger estos árboles, que eran talados para ser usados como leña pero la normativa no fue acompañada de medidas prácticas. El posterior presidente peruano Guillermo Billinghurst, activista o cabildante en este asunto, señalaba en esos años, respecto a un tamarugal ubicado cerca del Salar de Llamara, que «es evidente que con una pequeña vigilancia se habría evitado la destrucción por medio del hacha y el fuego de miles de árboles en el tamarugal llamado Monte de la Soledad». Previo al decreto, Billinghurst encargó en 1872 un estudio sobre la problemática del tamarugal al ingeniero Oton Buchwald, quien propuso el primer proyecto de reforestación y protección de un área silvestre tanto de Perú como de Chile, planteando la reforestación basada en el algarrobo "de toda el área de Canchones y Refresco desde La Tirana a la Huayca-Cumiñalla de norte a sur y de la línea La Calera-Pica-Puquio Núñez a los bordes de los salares de Bellavista y Pintados de este a oeste", considerando el uso local y acotado como leña, proveedor de frutos y forraje, junto con establecer una administración a cargo de un "guardabosques". La disposición legal peruana de 1873, promulgada por Manuel Pardo, establecía una red de protección de estos tamarugales, pero hay antecedentes de que las autoridades locales de Iquique se excusaron ante el gobierno central de Lima de implementarla por dificultades financieras.

Luego de la guerra del Pacífico, las recién instaladas autoridades chilenas continuaron con la misma preocupación. En 1883, Francisco Valdés Vergara, intendente de la provincia, ofició una orden al inspector general de salitreras para que se prohibiera por completo el corte de árboles en la Pampa del Tamarugal. En 1885, debido a que continuaba evidentemente la explotación, un nuevo intendente, Exequiel Fuentes Villarroel, designó al primer guardabosques que oficialmente operó en Chile, Manuel Hidalgo, especialmente encargado de proteger el llamado "Monte de la Soledad", en torno del Salar de Llamara, al norte de Quillagua. Aunque en 1893 Guillermo Billinghurts publicó un libro en Santiago de Chile, en el que, entre otros temas, trataba la falta de protección y la "vasta destrucción" del Monte de la Soledad, que en su opinión se hubiese evitado si se hubiese vigilado su explotación o fiscalizado la venta de leña y carbón en lugares como Guanillos. Cabe señalar tamarugales comenzaron a ser reforestados por un particular en el , que los escaso relictos sobrevivientes del "Monte de la Soledad" y el Salar de Llamara recién fueron protegidos en 2013 al ser incorporados dentro del "Sector Cuatro" de la Reserva Nacional Pampa del Tamarugal, cuyos sus restantes sectores habían sido creados previamente en 1987, sobre la base de un proyecto anterior de reforestación particular, y es administrada actualmente por CONAF.

: Federico Albert crea la institucionalidad forestal miniaturadeimagen|izquierda|Federico Albert Taupp, gestor de la primera institucionalidad forestal de Chile. miniaturadeimagen|En Chanco se considera que Federico Albert salvó al pueblo del avance de las dunas. Allí el nombre de la Reserva Nacional Federico Albert recuerda su labor de reforestación. El 10 de octubre de 1900 se creó, bajo la dirección del botánico alemán Federico Albert Taupp, el organismo que sería el punto de partida de la instucionalidad forestal en Chile: la Sección de Ensayos Zoológicos y Botánicos del Ministerio de Industria. Esta oficina se transformó en la Sección de Aguas y Bosques, también dentro del Ministerio de Industria, en 1906. En 1907, siguiendo este mismo impulso, se creó por iniciativa de Albert la Reserva Forestal Malleco, la primera área protegida por el Estado, aprovechando el decreto anterior, de 1879 que había creado legalmente la figura de "Reserva de Bosque Fiscal", pero que no había sido implementado hasta esa fecha.

Siguiendo a una propuesta hecha por Albert en 1911, en 1912 la anterior sección se transforma la Inspección General de Bosques, Pesca y Caza, alojado en el entonces Ministerio de Industria y Obras Públicas. El ambicioso proyecto original consideraba para esta nueva institución un personal de más de 600 funcionarios entre "conservadores de bosques", silvicultores y numerosos guardabosques, además de dos cargos de inspectores a nivel nacional: uno de "repoblaciones y correcciones" y otro de "reservas y ordenaciones". También en el mismo año de 1912 se crean las nuevas reservas forestales de Villarrica, Llanquihue y Alto Bío Bío.

El avance logrado por la nueva Inspección General ya era concreto en 1914. Entonces las reservas de bosques fiscales alcanzaron el número de ocho (Malleco, Villarrica, Tirúa, Chiloé, Puyehue, Petrohué, Alto Bío Bío y Llanquihue); también ya estaban activas tres unidades dedicadas a repoblación y contención de dunas (Chanco, Llico y San Antonio); había tres servicios provinciales de fomento de plantaciones forestales (Atacama, San Fernando y Linares) y otros cuatro destinados a la repoblación forestal en suelos áridos, salobres o quebradas (Noguen, El Canelo, Las Tablas y Bosque de Santiago). Los viveros de la Inspección General habían entregado en esa facha ya 63.502 árboles.

Todas estas iniciativas de Albert, que dejó el cargo y el país en 1915 por problemas de salud, estaban inspiradas por un enfoque conservacionista; alarmado de la deforestación, el avance de las dunas, la erosión y, como derivado de estas situaciones, el daño sobre los recursos hídricos que el botánico alemán diagnosticaba como graves problemas de Chile. Actualmente se le recuerda en el nombre de la Reserva nacional Federico Albert, en Chanco, fruto de su proyecto de detención de dunas. Allí se considera que Albert salvó al pueblo de ser absorbido por el campo dunar.

Creación de CONAF La Corporación de Reforestación fue creada el 13 de mayo de 1970 bajo el gobierno de Eduardo Frei Montalva siguiendo el impulso de un anterior “Plan de Reforestación de Colchagua”. Pocos años más tarde, en abril de 1973, el gobierno de Salvador Allende firma un decreto el 19 de abril de 1973 donde se unifica esta y otras reparticiones similares y mediante el cual se aprobó las reformas a los estatutos de la Corporación de Reforestación, siendo la principal restructuración de la corporación cuando integra a su gestión la administración de las Áreas Silvestres Protegidas y la prevención y combate de incendios forestales ese mismo año se modifica el nombre a Corporación Nacional Forestal con el acrónimo actual de CONAF.