Las Tumbas de Oberkassel son un yacimiento arqueológico que contiene un doble enterramiento, descubierto en una cantera cercana a la ciudad de Bonn-Oberkassel, en Alemania.

thumb|350px|Enterramiento de Oberkassel: los esqueletos, a la izquierda el de la mujer, a la derecha el del varón. En el margen izdo. dos objetos y a los pies, una parte de la mandíbula del perro.

Historia En febrero de 1914 dos trabajadores de una cantera descubrieron el sepulcro. Bajo varios bloques planos de basalto y envueltos en una capa fina de arcilla rojiza, se encontraron los esqueletos de un varón de cerca de 50 años y una mujer de 20 a 25 años de edad, restos de un perro y de otros animales y objetos artísticos labrados con huesos de animales. Los esqueletos, bien conservados, son los únicos exponentes del Homo sapiens pertenecientes al Mesolítico localizados en Renania. Según la datación que se puede realizar con los conocimientos actuales, su edad se estima entre 12 000 y 14 000 años. Los esqueletos, los objetos encontrados en el sepulcro y una parte de la mandíbula del perro se encuentran expuestos en el Rheinisches Landesmuseum Bonn (Museo de Renania en Bonn), Alemania.

Descubrimiento thumb|200px|Yacimiento en Stingenberg, al pie del Rabenlay.

El 12 de febrero de 1914, dos trabajadores de la cantera Am Stingenberg descubrieron, entre los escombros que sacaban de la cantera, unos huesos que les parecieron extraños. Los huesos y el suelo circundante mostraban una coloración rojiza. Los huesos estaban casi intactos y en condiciones tan buenas que los trabajadores pudieron reconocer partes de dos cráneos como restos humanos. El trabajo fue interrumpido y el joven profesor local Franz Kissel se encargó de que se asegurase el yacimiento. Se vio reforzado en este propósito cuando apareció bajo uno de los cráneos un objeto estrecho de unos 20 centímetros, que exhibía un ornamento tallado en su extremo y parecía trabajado a partir de un hueso. Los restos se depositaron primeramente en un viejo cajón de munición, que había contenido anteriormente el explosivo para la voladura de rocas.

El dueño de la cantera, Peter Uhrmacher, anunció el hallazgo a la Universidad de Bonn e indagó si existía algún interés en el hallazgo. El 21 de febrero, el fisiólogo Max Verworn, el geógrafo Franz Heiderich y el anatomista Robert Bonnet aparecieron en Oberkassel. Puesto que en la notificación se hablaba de un «adorno para cabellos femeninos», los científicos creían encontrarse ante un hallazgo de la época romana o franca. Eso cambió al mostrárseles el ornamento de hueso. Reconocieron la típica «herramienta de hueso», utilizada por seres humanos hacia el final de la Edad del Hielo (Diluvium) para el raspado de pieles.

El lugar thumb|350px|El yacimiento, marcado con una cruz blanca. Fotografía de 1914. thumb|350px|Dibujo de 1914 mostrando un corte en la sección del yacimiento y sus alrededores, con cotas de altura y clasificación mineral del terreno. El enterramiento estaba situado en "Am Stingenberg", cerca de Oberkassel. Allí existía una cantera de la que se extraía, desde hacía décadas, basalto. El yacimiento, de unos 25 millones de años, se extendía a lo largo de una falla ascendente, paralela al cauce del Rin y perteneciente al vulcanismo terciario de las Siete Montañas (Siebengebirge). Este "túnel" de basalto, el Rabenlay, marca la dirección que sigue el Rin en su curso. En este lugar meridional, el "túnel" lleva el nombre de Kuckstein.

Delante de las instalaciones de la cantera existía un escarpado desplome, creado por las labores de desmonte en la cantera. Al pie del desplome se encontraba el lugar del descubrimiento, a unos 99 metros sobre el nivel del mar. No se efectuó el trazado cartográfico del yacimiento, pero el geólogo bonaerense, Gustav Steinmann, realizó una descripción del lugar. La capa superior, de unos 50 centímetros de grosor, consistía en escombro de la cantera y una cubierta de humus. Debajo, unos 6 metros de materiales del desplome compuesto de bloques de basalto más o menos erosionado, mezclado con arcilla basáltica. No existían capas de material poroso bajo o sobre el yacimiento, pero sí arenisca de cuarzo, que se había ido desprendiendo o había sido arrastrada por las aguas desde la terraza principal, a la altura del Kuckstein.M. Verworn/R. Bonnet/G. Steinmann: Der diluviale Menschenfund von Obercassel bei Bonn. En: Die Naturwissenschaften. 27, 1914, pag. 649/650

En la base del desplome formado por escombros, se encontraban los esqueletos y las ofrendas que los acompañaban, así como un colmillo animal, que Steinmann tomó por el de un ungulado, y otro que él denominó "diente de bóvido". Ambos dientes se hallaban envueltos por una capa enrojecida de arcilla arenosa de unos 10 centímetros de grosor. Bajo ella, cuatro metros de arena del Rin, de tonalidad gris-amarillenta. Esta pertenecía a las terrazas superiores del Rin y estaba en la misma posición geológica en varias zonas de los alrededores. Debajo, se hallaba una capa de un metro de grosor, formada por basalto que se extendía en profundidad y que estaba superficialmente desmenuzado. En la capa de arcilla enrojecida por los cazadores prehistóricos, que se extendía en dirección a la pared basáltica, se encontraron también huesos de animales que Steinmann describió: „[…] una mandíbula inferior derecha de lobo, un diente de oso carvernícola y un hueso de ciervo, así como trozos de madera carbonizada, adherida a algunos huesos.“M. Verworn/R. Bonnet/G. Steinmann: Der diluviale Menschenfund von Obercassel bei Bonn. En: Die Naturwissenschaften. 27, 1914, pag. 649/650

thumb|330px|left|Toma fotográfica histórica del lugar (Rabenlay). El yacimiento aparece marcado con una flecha blanca.

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El informe sobre el yacimiento

En 1919, Verworn redactó un exhaustivo informe sobre el hallazgo en Oberkassel, que la Universidad de Bonn publicó con ocasión de su centenario, en edición de lujo. Sobre las circunstancias del hallazgo Verworn escribe:

Las excavaciones realizadas en los días siguientes por los científicos de Bonn, pretendían confirmar si el hallazgo todavía se extendía en horizontal o en profundidad, y si en las proximidades era posible localizar otros yacimientos. Rápidamente se comprobó que el lugar del descubrimiento ya había sido abierto en su casi totalidad. El yacimiento se extendía aún medio metro en el interior del derrumbe. Aparecieron además algunos huesos de la planta y de los dedos del pie, pero luego se terminó la capa rojiza de tierra y no se encontraron más restos. Tampoco se encontraron en la proximidad del lugar, donde se realizaron varias catas, salvo fragmentos de hueso que se habían extraviado al extraer los esqueletos.

¿Enterramiento o campamento? El 23 de junio de 1914, Verworn, Bonnet y Steinmann informaron a la Anthropologische Gesellschaft (Sociedad Antropológica) de Bonn de los descubrimientos y expusieron su opinión sobre el tipo de lugar en el que se habían encontrado los esqueletos. En sus conclusiones sustentaron la teoría de que se trataba de un lugar de enterramientos y no de un campamento. Aquellos cazadores del periodo pleistocénico probablemente habían creado su campamento bajo la protección de la pared basáltica y enterraban a sus muertos en un lugar no demasiado alejado, enterrándoles con la aportación de grandes cantidades de tierra coloreada y cubriéndoles cuidadosamente con grandes piedras, según los ritos acostumbrados.M. Verworn/R. Bonnet/G. Steinmann: Der diluviale Menschenfund von Obercassel bei Bonn. In: Die Naturwissenschaften. 27, 1914, pag. 647

Lo que no se puede reconstruir, dadas las circunstancias en que se produjo el descubrimiento, es la posición de ambos esqueletos en la tumba. Es cuestionable si se encontraban, como hoy yacen en el museo, en paralelo uno del otro. La falta de información es también la causa de que hasta el día de hoy no hayan podido ser esclarecidas las circunstancias de sus muertes y la razón para el enterramiento común.

Los cráneos En la revista "Die Naturwissenschaften" publicaba Robert Bonnet en 1914 una primera descripción de ambos esqueletos, que era precisada cinco años más tarde en una publicación de la universidad de Bonn. Hoy, el análisis de Bonnet de los esqueletos es tenido por arqueólogos y antropólogos por extremadamente preciso y completo, satisfaciendo todos los deseos que pudieran tenerse al respecto.W. Henke/ R. W. Schmitz/ M. Street: Die späteiszeitlichen Funde von Bonn-Oberkassel. In: Rheinisches Landesmuseum Bonn: Roots – Wurzeln der Menschheit. Bonn 2006, p. 244.

La mujer thumb|250px|vista frontal del cráneo femenino (arriba) y masculino (abajo) -a la derecha, con mandíbula restaurada.

El cráneo de la mujer estaba desprendido en las suturas simples y descompuesto en sus huesos respectivos, pero podía ser compuesto de nuevo, prescindiendo de algunas de las partes de ambas sienes, del puente de la nariz y algunos defectos en la base de cráneo. El cráneo, de forma oblonga y alargada, tiene su mayor longitud con 184 mm, la medida de mayor ancho es de 129 mm, así como la mayor altura de 135 mm (medida desde el borde delantero del hueco posterior principal al vértice superior). Su extensión horizontal es de 512 mm. En la vista lateral, el contorno del cráneo pasa sobre la bien marcada frente hasta el hueco posterior principal, en redondeado arco. El rostro muestra una mandíbula fuertemente desarrollada en la vista frontal. La frente, moderadamente ancha, está dividida por una sutura central. Las fosas oculares cuadrangulares son relativamente grandes. Las fosas nasales son de tamaño moderado, y el paladar profundamente cóncavo. Un maxilar inferior muy fuerte sobre una barbilla pronunciada completan la acentuada línea de su perfil.

La dentadura estaba completa durante la vida de la mujer, excepto el tercer molar superior derecho. Los tres últimos molares se encuentran menos desgastados que el resto de la dentadura, lo que significa que habían aparecido recientemente.

El varón thumb|250px|Vistas laterales de los cráneos. 1: (arriba izda.): mujer (mandíbula restaurada) /2 (arriba dcha.): mujer (mandíbula restaurada) /3 (abajo izda.): varón /4: varón(reconstruido).

Al contrario que en el cráneo de la mujer, Bonnet señala una gran desproporción, por su ancho y por su escasa altura respecto a la frente moderadamente amplia y ligeramente inclinada, así como el cráneo bien redondeado. Bonnet estimaba la edad del hombre entre 40 y 50 años.

La mayor longitud del cráneo asciende a 193 milímetros, su mayor ancho a 144, la mayor altura a 138; la circunferencia horizontal a 538. La capacidad craneal se estableció en unos 1500 cm³. Las fosas oculares, bajas y rectangulares, están muy inclinadas hacía fuera y abajo, y sobre ellas sobresale homogéneo un hueso abovedádo de aproximadamente 8 milímetros de grosor. La fosa nasal es estrecha, respecto al correspondiente ancho facial, y el paladar insólitamente pequeño, prescindiendo de la parcial regresión de la plataforma dental, en relación con el resto de la estructura mandibular.

En vida, el varón tenía disponibles en el maxilar superior solamente los dos últimos molares de ambos lados, dirigidos fuertemente hacia fuera, así como el colmillo izquierdo. En el maxilar inferior los incisivos se habían caído durante la vida del individuo, y posteriormente todavía había perdido la mandíbula un incisivo y un colmillo. Todas las coronas de los dientes están desgastadas hasta mostrar solo magros restos del esmalte dental, como se puede observar también en otras dentaduras más jóvenes del periodo cuaternario. La dentina es de color negro.

Su clasificación entre los demás fósiles paleolíticos en Alemania