Quam aerumnosa, en español "Qué infeliz", es la vigésimo novena encíclica del papa León XIII, publicada el 10 de diciembre de 1888 y dirigida a los arzobispos y obispos americanos, que trata sobre los inmigrantes italianos que acuden a Estados Unidos huyendo de la miseria.
Contenido de la encíclica El papa señala cómo, a la dureza de los trabajos que consiguen, se une el desconocimiento del idioma y el entorno, y la actitud de hombre codiciosos que abusan de su debilidad. Pero, además, los que consiguen procurarse lo suficiente para el sustento, abandonan gradualmente los principios de la virtud humana y fijan todas sus esperanzas en lo terreno, sometidos a los estímulos de la codicia y al engaño de las sectas.
Ante esta situación, explica el papa, encomendó a las Sagrada Congregación de la Doctrina de la Fe que estudiase este tema. Como la principal causa de este problema es que los inmigrantes carecen de asistencia sacerdotal ha decidido enviar allí a numerosos sacerdotes italianos que puedan atender en su lengua, enseñarles la doctrina y la moral, e impartirle los sacramentos. Para facilitar esta tarea mediante un breve de fecha 15 de noviembre, ha establecido, en Piacenza,un Colegio Apostólico de Sacerdotes, bajo el cuidado de obispo de Juan Bautista Scalabrini.Unos días después, el 15 de noviembre de 1887, León XIII dirige a Juan Bautista Scalibrini su carta Libenter agnovimus (ASS vol. XX, p. 305) en la que manifiesta su alegría al conocer el proyecto del obispo de fundar un instituto religioso con el propósito de atender sacerdotalmente a los inmigrantes italianos. Este instituto fue fundado por Scalibrini, el 28 de noviembre de 1887, como Congregación de Misioneros de San Carlos Borromeo; recibiendo su primera aprobación el 19 de septiembre de 1888. Los miembros de la congregación son conocidos como los scalabrinianos.
Para facilitar la labor en América de esos sacerdotes, interesará que en las diócesis en que haya más inmigrantes italianos se establezcan convictorios para estos sacerdotes de modo que desde allí puedan viajar a las regiones del entorno para dar su atención sacerdotal.
El papa concluye la encíclica diciendo que estos son los remedios que ha considerado que se podían poner desde la Santa Sede, que si alguno, tras estudiarlo y recoger la opiniones los demás, considera que se podría alguna otra cosa, no deje de comunicarlo a la Sagrada Congragación para la doctrina de la Fe. Por lo demás espera muchos frutos de estas medidas, contando también con la generosidad de los fieles americanos para apoyar esta empresa. Orando a Dios por que sea favorable a esta empresa, envía a los obispos a quienes dirige la encíclica, a su clero y a los files su bendición apostólica.
Véase también
León XIII Encíclicas de León XIII Inmigración italiana en Estados Unidos
Notas y referencias
Categoría:Encíclicas de León XIII del siglo XIX Categoría:Iglesia católica en América del Norte Categoría:Iglesia católica en 1888 Categoría:Inmigración italiana