miniaturadeimagen|Hospital Luis Vernaza en Guayaquil, ciudad donde se construyó la primera institución de salud, el Hospital de Caridad en 1542 (en Guayaquil la vieja). Cuando la ciudad fue reubicada en su lugar actual, se creó dicho hospital el 25 de noviembre de 1564 con el nombre de Hospital Santa Catalina. La medicina en Ecuador es la historia de dicha disciplina en ese país desde sus inicios a partir de la medicina humoral en la Real Audiencia de Quito hasta su estado en la actualidad. Detalla tanto la evolución del conocimiento médico tradicional como también el estudio de la etnomedicina en el .

La medicina humoral en la Real Audiencia

El sistema de Galeno miniaturadeimagen|Ilustración del de los cuatro humores: Flegmat (flema), Sanguin (sangre), Coleric (bilis amarilla) y Melanc (bilis negra)|izquierda|236x236px La medicina humoral llegó a la Audiencia de Quito a partir de la fundación de las primeras ciudades. La creación de hospitales fue temprana y tenía como objetivo atender las necesidades médicas por las guerras y epidemias. En España, la medicina se desarrolló a partir de la influencia árabe y se basaba en el sistema clásico griego de Galeno. Los libros de medicina españoles publicados antes y después del descubrimiento de América y los relatos médicos coloniales del Nuevo Mundo son las principales fuentes que describen el pensamiento médico durante esta época. La medicina hipocrático-galénico-persa se convirtió, a través de los árabes, en la medicina ortodoxa en Europa occidental, y fue llevada al Nuevo Mundo por españoles, enseñada allí en las escuelas de medicina hasta principios del , con ciertas reformas durante la ilustración en el . Su popularidad fue importante ya que fue difundida a través de misioneros y médicos en los hospitales y en otros lugares. El contacto más cercano del sistema de salud con el público ocurría a través de las farmacias o boticas y a través de manuales de atención domiciliaria, también llamados recetarios. En la antigua Grecia se reconocían cuatro: fuego (calor), aire (frío), tierra (seco) y agua (húmedo). En la India se añadió un quinto elemento, el éter, mientras que en China el cuarto y quinto elementos (o agentes o fases) eran la madera y el metal. En Grecia, en el , Alcmeón de Crotona había hecho explícita la idea de los humores corporales, representados por cuatro fluidos se movían a través de los tejidos más sólidos del cuerpo: la sangre, que fluye de las heridas; la flema, que gotea de la nariz y se expulsa al toser con los resfriados; y la bilis o vómito. El cuarto fluido, la bilis negra, no corresponde a ningún producto corporal igualmente obvio, pero su existencia era esencial para la simetría del sistema. Además de esto, el sistema afirmaba que cada fluido, también llamado humor, estaba marcado por una "complexión", que derivaba de cada uno de los dos pares opuestos de las cualidades de los elementos: sangre, caliente y húmeda; flema, fría y húmeda; bilis amarilla (o "cólera"), caliente y seca; y bilis negra (o "melancolía"), fría y seca. Por lo tanto, siguiendo el principio de Alcmaeon, la salud era una condición de equilibrio o balance, llamado eucarsis. Por otro lado, la enfermedad era el resultado de la discrasis, una alteración de este equilibrio.

Reseña histórica de la llegada de la medicina miniaturadeimagen|Oración por los enfermos, escuela quiteña miniaturadeimagen|Bajorrelieve representando la muerte en una puerta en Quito Las rutas por las que la medicina hipocrática llegó a la Real Audiencia de Quito, siguió el mismo camino que el resto de países de América Latina. Los tratados médicos griegos se conservaron en la biblioteca de Alejandría, del , donde estudiaría Galeno cuyas obras sirvieron como la mayor autoridad de Occidente en medicina durante casi 1.500 años. Similar a lo que fue Euclides en la matemática. A través de la civilización bizantina, los conocimientos de Galeno se transmitieron a los cristianos y musulmanes de Oriente. Huyendo de Edesa, en Mesopotamia, en el 489 d. C., los cristianos nestorianos se establecieron en el suroeste de Persia, en la ciudad de Gunde Shapur, donde, a partir del , los textos clásicos de medicina humoral se tradujeron al siríaco y al árabe. Aquí también se llevaría a cabo la unión entre la medicina védica con la medicina griega, con influencias mutuas. Durante la segunda mitad del , la Bagdad musulmana sustituyó a Persia como el gran lugar de traductores, y fue aquí donde los mejores médicos del califato oriental llevaron la medicina hipocrática a su esplendor. De esta forma, los conocimientos médicos medievales acompañarían a los musulmanes en su avance hacia el oeste por la costa meridional del Mediterráneo hasta entrar en Europa a través de Sicilia y España. Allí, el legado médico de la Grecia clásica y del Islam llegó a ser conocido por los médicos cristianos europeos medievales a través de traducciones latinas de manuscritos árabes. Este nuevo centro de traducción se encontraba en Toledo, que surgió después de la expulsión de los moriscos en 1085. De este modo, la antigua doctrina de los humores se convirtió en la base de la medicina cristiana medieval, y siguió siendo dominante en Europa hasta el , y en la Audiencia de Quito cerca de un siglo y medio más. De los escritos de los médicos cristianos durante este medio milenio se desprende que Hipócrates, Aristóteles, Galeno, Avicena entre otros fueron las principales fuentes de la teoría y la práctica de medicina.

La medicina humoral se caracterizaba por ser usada inicialmente por los miembros de la sociedad más educados, inicialmente. Los conceptos de Caliente, Frío, Húmedo y Seco no parecen haber sido nunca una parte significativa de la práctica etnomédica española; sino que más bien parecen haber estado confinados al clero y a los médicos. Y fueron las órdenes religiosas, quienes durante tres siglos desempeñaron el papel principal en la transmisión de estas ideas. La filosofía escolástica del clero, siguió los dogmas tomistas establecidos del , y la mayoría de los tratados médicos de México y Perú durante ese período fueran escritos por frailes cuyos textos reflejaban doctrinas galénicas e hipocráticas, en la medida en que la teoría tomista había elaborado sobre el sistema aristotélico. Así pues, la ciencia médica en la América española se basaba en la patología humoral y seguía invariablemente la antigua tradición en todos sus aciertos y errores, tal como se encontraba a principios del Renacimiento.

Los recetarios miniaturadeimagen|Historia medicinal de las cosas que se traen de nuestras Indias Occidentales, Capitulo Zarzaparrilla de Guayaquil 3.IV.1574.

Los recetarios incluían terapias y remedios que se prescribían según el principio clásico de los opuestos: sangrías, ventosas, sanguijuelas, purgas, supositorios, emplastos y similares, y una amplia variedad de remedios a base de hierbas, animales y minerales. Probablemente, la obra más antigua que puede clasificarse como recetario es el "Tractado breve de chirugia" (Breve tratado de cirugía y del conocimiento y curación de algunas enfermedades comunes en esta tierra) de fray Agustín Farfán, publicado por primera vez en México en 1579 y revisado en 1592, 1604 y 1610; y que fue ampliamente influyente en el Nuevo Mundo. La primera parte trata de anatomía y se basa en gran medida en Galeno. La segunda parte está dedicada a los problemas que pueden surgir en las fronteras: heridas, úlceras, llagas y similares. La tercera sección es el recetario propiamente dicho, prescripciones para las enfermedades más comunes reconocidas en la época. Que la obra estaba pensada como recetario lo indican los comentarios del autor:"Como ya he dicho, no he escrito para los médicos, sino más bien para los que están lejos de las ciudades y de las grandes poblaciones, donde siempre hay doctores".En este recetario se describen remedios para muchas enfermedades, entre ellas algunas que suelen aparecer en los relatos etnográficos, como angurria, almorranas, cursos y pujos, apostemas, erisipela, empacho, incordio, jaqueca, lobanillos, sarna, tabardillo y tiricia.

Las boticas Los medicamentos se encontraban en las boticas y usualmente estaban equipadas con algunos artículos como aceite de rosas, semillas de sandía y melón, corteza de fresno, borraja, doradilla, malva, llantén, tamarindo, coral, pimpinela, escoba escocesa, lima mineral, valeriana, habas, manzanilla, berro, toronjil, hinojo, apio, palo bálsamo, perejil, zaragatona, entre otros. A través de este inventario se puede inferir los usos y el nivel de desarrollo de la medicina en esa época. Además también al hacer uso de plantas nativas se muestra la unión de los saberes médicos indígenas con europeos.

Los nombres de las enfermedades miniaturadeimagen|Sacramento de la extremaunción, escuela quiteña Las boticas y los recetarios a su vez buscaban tratar con enfermedades determinadas como eran: torzon y pujos (diarrea), flema salada (pie de atleta), bazofrio ("bazo frio"), lombrices (parásitos intestinales), empacho ("indigestion"), bilis ("exceso de bilis"), almorranas (hemorroides), sarna (sarna), perrillas (orzuelos), encordio ("tumor en la ingle"), postemillas ("úlceras en los dientes"), ahoguio (asma), frío en la matriz ("vientre frío", explicación común para la incapacidad de concebir). Una parte importante de los nombres de enfermedades que encuentran los antropólogos en las comunidades latinoamericanas proceden del latín y el griego, como anemia, angurria (estranguria), apendicitis, artritis, fiebre, cólico, diarrea, diabetes, dolores asiáticos (ciática). Algunos nombres, como es lógico, representan la aportación árabe a la medicina española: jaqueca, mezquino, alfombrillo y algodón.

Los remedios miniaturadeimagen|Museo Nacional de la Medicina Al igual que los nombres de las enfermedades, los nombres de la mayoría de terapias proceden del latín o del griego, como cataplasma, emplasto, fomento, lavado, sinapismo, supositorio, vomitivo y muchos otros. Otras terapias comunes de la medicina hispánica son bilma (variante americana de bizma, cataplasma especializada), cala, defensivo, friega, parche, pócima, sangría, sanguijuela, tapón, vapores y ventosa. En otras palabras, las técnicas terapéuticas básicas utilizadas en la medicina de aquella época son las mismas que se encuentran en la medicina española clásica, identificados con los mismos términos que al ser una palabra técnica y específica debía procurarse mantener su significado.

La medicina, la iglesia y los sacramentos Una de las obras más importantes que permite entender la relación entre la iglesia y la medicina durante el viene de la pluma de Pedro de Mercado con su obra titulada "Recetas de espíritu para enfermos del cuerpo". Mercado quien fue un autor prolífico de la contrarreforma busca a través de este libro un objetivo similar al resto de sus escritos, incentivar el desarrollo de la virtud en los fieles. En este caso sin embargo, la virtud debe ser ejercida durante la enfermedad, siendo esta la gran ocasión para mostrar piedad y en los casos fatales estar listo para recibir el sacramento de la extrema unción.

La medicina y la esclavitud