Las revistas literarias del exilio español son un grupo de publicaciones periódicas que se comenzaron a distribuir a finales de la Guerra civil española. Se caracterizan por la participación de intelectuales exiliados que conformaron una red artística, científica y política en los lugares en los que se instalaron. Los contenidos de estas revistas son variados, aunque destaca la crítica y divulgación científica, artística y literaria, además del tema político, presente en mayor o menor grado. Estas publicaciones se enmarcan en la tradición discursiva del exilio español de 1939, caracterizada por la sensación de urgencia política, la confrontación de la perspectiva de un pasado censurado con un presente fértil y la voluntad de construir una red intelectual activa, internacional y obrera.

Contexto sociopolítico y literario Las revistas del exilio en España fueron una parte fundamental tras la Guerra Civil Española y la llegada al poder de Francisco Franco. La guerra dividió el país en dos bandos, uno controlado por los Nacionales guiados por Franco y otro que apoyaba al gobierno de la Segunda República. Tras tres años de guerra el bando nacionalista logró la victoria y comenzó una dictadura que duró casi 40 años. España sufrió un continuo aislamiento internacional provocando el cierre de fronteras y la exclusión del Plan Marshall. Tuvo un impacto duradero en la sociedad española y en la política internacional. Hubo divisiones con represión política y censura durante la dictadura. Tras la victoria de Franco en 1939, miles de republicanos políticos, intelectuales, artistas, sindicalistas y ciudadanos comunes, se vieron forzados a abandonar España para escapar de la represión y la persecución política. El exilio fue consecuencia directa de la dictadura franquista, que impuso un férreo control sobre la libertad de expresión y limitó las actividades culturales. Las revistas del exilio se convirtieron en espacios de encuentro y debate para aquellos que huían de la represión y deseaban mantener viva la llama de la democracia y los valores republicanos. Formaron lugares de encuentro e intercambio de ideas entre los exiliados, permitiéndoles mantener contactos y que fueron fundamentales para la construcción a través de ensayos, artículos, poesía, cuentos y otras formas literarias de una oposición al régimen franquista desde el exterior.

Principales centros de difusión El exilio republicano se extendió a diversos países, siendo Francia el destino principal, aunque también se establecieron comunidades significativas en México, Argentina, Chile, Uruguay y otros lugares de América Latina. La situación política en Hispanoamérica tras la Guerra Civil Española estuvo influenciada por varios factores, incluyendo el impacto de la guerra y la dictadura franquista en España, así como los procesos de independencia y las dinámicas políticas internas de cada país latinoamericano. En general, el conflicto generó simpatías y divisiones, muchos intelectuales y líderes políticos latinoamericanos apoyaron a la II República Española y otros al bando nacional.

México El 13 de junio de 1939 se considera el comienzo del exilio español en México por la llegada del barco de vapor Sinaia a puerto. La cooperación cultural comenzó desde el primer momento, ya que autores recién arribados encontrarían los días y semanas siguientes un espacio abierto de colaboración en diferentes medios del país de origen, tales como el periódico El Nacional, que acogió desde 1939 un aluvión de colaboraciones españolas. También es notable el caso de la revista Taller (dirigida por Efraín Huerta y, más tarde, por Octavio Paz), dónde se inauguró un espacio común para las letras españolas e hispanoamericanas.

La situación que se vivió en el país los años que duró el exilio español favoreció la proliferación de publicaciones con contribución española, puesto que la política interna era favorable a la causa republicana. La situación revolucionaria también contribuyó al establecimiento de una poética del exilio basada en la sensación de urgencia, mientras que el hervidero cultural supuso un medio eficaz para mitigar la sensación de pérdida y el temor al olvido de los autores españoles.

Argentina Este país en un primer momento pudo haberse convertido en el principal receptor de autores españoles exiliados, ya que existía un panorama cultural de primer nivel y ya había una cierta tradición migratoria. Originalmente, recibió lo mejor de la literatura española mediante la colaboración en diferentes proyectos de los autores de Hora de España y más hombres de letras ilustres. Cuenta de ello dan las revistas de Mar a Mar, Correo literario y Cabalgata.

Durante la Guerra Civil, muchos de los intelectuales que protagonizarían las revistas literarias del exilio habían estado involucrados de uno u otro modo con el panorama cultural país, ya fuera mediante el viaje o la correspondencia. No obstante, a partir de 1939 la situación cambia, porque el gobierno argentino reconoce el gobierno de Franco, posición que aumenta de intensidad hasta 1943, cuando ya queda totalmente constatada la colaboración de ambos países.

Puesto que el gobierno de Perón dificultó la labor de los españoles (notable es el caso de España Republicana, periódico que fue clausurado) de denuncia del régimen, muchos de ellos trasladaron su causa a México, quedando Argentina relegada a la actividad de un grupo de autores españoles menos numeroso y relevante, caracterizado por la oposición católica y anticomunista al régimen de Franco. Esta línea queda plasmada en la revista Argentina Sur, dónde se estableció un espacio para esta crítica amortiguada del régimen.

Francia A pesar de que Francia recibió un enorme número de refugiados a través de las fronteras pirenaicas, no constató una proliferación de las publicaciones con marca española tan grande como en América. Esto se puede achacar a los efectos devastadores que tuvo la Segunda Guerra Mundial en el país, poco tiempo después de acabar la guerra en España. La situación de inestabilidad limitó la capacidad de acción de los autores españoles, en el peor de los casos esto supuso el internamiento de algunos en los campos de concentración que Hitler estableció en Francia y que fueron la prisión de muchos españoles que huían de la revancha franquista. Como dato curioso, fue en este internamiento que por primera vez los autores exiliados se dieron a la redacción y difusión de publicaciones inmediatas, informativas y periódicas con un gran carácter político, en forma de los Boletines de Información: publicaciones realizadas por los internos con medios rudimentarios, tratándose la mayoría de las veces de copias realizadas a mano, tanto de textos como de dibujos.

No obstante, la guerra en Europa supuso un truncamiento de las labores culturales, que tardarían más en desarrollarse. Aun así, el país albergó a Cénit, una de las revistas literarias del exilio español más exitosas, cuya vida superó los 40 años.

Cuba En 1939, Cuba estaba saliendo de un período turbulento desencadenado por la dictadura de Machado. Su derrocamiento llevó a una cadena de administraciones transitorias, asesinatos políticos, protestas estudiantiles y huelgas laborales. Sin embargo, hacia finales de 1939, el país empezaba a experimentar cierta normalidad. Todos los partidos políticos, incluyendo los comunistas, habían sido legalizados, y se estaba convocando a una Asamblea Constituyente con el objetivo de retomar el curso democrático del país. Simultáneamente, mientras la izquierda fortalecía su influencia, los exiliados políticos empezaban a regresar.

Además, durante este período, se observó el retorno de numerosos voluntarios cubanos que habían ido a luchar por la República Española. A pesar de las medidas migratorias estrictas, un gran número de exiliados españoles que habían venido de los campos de concentración en Francia o de la cercana isla de Santo Domingo, buscaban asilo en Cuba. Algunos decidieron establecerse permanentemente en el país, mientras que otros continuaron su viaje hacia México o Sudamérica en busca de oportunidades más prometedoras.

Durante esos días, el sentimiento antifascista era muy palpable entre la población, y se reflejaba en varias publicaciones periódicas. Ejemplos destacados incluyen el diario Hoy, la voz de los comunistas cubanos, y la revista Nosotros, representante de la Casa de la Cultura, una entidad que reunía a los exiliados españoles de ideología comunista.

Actividad cultural de las revistas literarias del exilio español

Arte, cultura y divulgación científica El arte, la cultura y la divulgación científica fueron otros temas muy presentes en las revistas del exilio, aunque en menor medida que el antifranquismo. Esto en parte se vio motivado por la intención del bando republicano de ganar la guerra en el campo dialéctico, sumado a la necesidad de promover y rescatar la cultura española, que sufrió un estancamiento debido a la muerte y exilio de grandes artistas y el favorecimiento por parte del estado franquista a artistas más afines a su causa.

La divulgación del arte la cultura y la ciencia podemos verla desde dos voces en Hispanoamérica:

Una voz que parte de la premisa de que el bando exiliado se consideraba a sí mismo como el bando moderno, lo que les hizo enfocarse en realizar una crítica literaria y artística muy contundente con la literatura franquista, como es el caso de Pérez Milik en la revista Ibérica, que evidenciaba la mediocridad del teatro oficial, del teatro evasivo, de la poesía y de los autores que destacaban en España. Combatiendo así al franquista y poniéndolo en duda su legitimidad como estado, siendo esta otra manera de mostrar resistencia

Y nos encontramos con otra voz que además de querer preservar la cultura española republicana en el país de publicación también pretendía dar voz a la cultura hispanoamericana, hermanando ambas culturas y mostrando la similitudes entre ellas; este puede ser el caso de “De mar a mar”, “Correo literario” o “Cabalgata” que se servían de una amplia nómina de artistas españoles y también hispanoamericanos como pueden ser Jorge Luis Borges, Julio Cortazar, Octavio Paz, Horacio Butler, Juvenal Ortiz Saralegui, Ricardo E Molinari, Raquel Forner, León Mirlas…

También nos encontramos con el caso de Cenit o Universo: Sociología. Ciencia. Arte, que publicaban en Francia, siendo revistas en las que nos encontrábamos con temas como cuestiones morales y filosóficas, medicina, ciencia, educación, arte, literatura, anticlericalismo, política, economía, pacifismo, historia, etc. Siendo revistas como estas las principales valedoras de la cultura republicana a través de actuar como espacios de diálogo que recogen los conocimientos y el pensamiento de los intelectuales exiliados.

Política: denuncia y oposición En el marco posterior a la derrota republicana en el campo de batalla y su consecuente exilio, se abre un nuevo frente para combatir al franquismo y a la figura de Francisco Franco, el terreno discursivo; en este marco nos encontramos con unos intelectuales exiliados que sufren una pérdida de su propio espacio y tiempo, sumado a la aparición del temor a la pérdida de su propia historia, también podemos ver un reconocimiento del fracaso, que les lleva a un sentimiento de ganancia en la pérdida, puesto que en el vacío de la derrota hay posibilidad de inventar nuevas victorias.