miniaturadeimagen|El término «caviar» es recurrente en algunos medios de comunicación como Willax Televisión. En esta imagen del programa Contracorriente, se cita un fragmento del periodista Marco Sifuentes, de la La Encerrona. El programa sugiere que las opiniones de Sifuentes contrastan con la narrativa conservadora en Perú y, por tanto, son etiquetadas como «fake news».Véase el vídeo de 17 de marzo de 2024. En ese material, el presentador Augusto Thorndike usó el término «fake news caviar» hacia Marco Sifuentes. Tiempo después, Sifuentes adaptó el término en su pódcast y lo utilizó para su especial La liga caviar. En el español del Perú, las expresiones «mafia caviar» o simplemente «caviar(es)» son peyorativos de uso recurrente en la política de ese país desde inicios del , utilizados para referir y estigmatizar a diversos individuos y colectivos (originalmente de izquierda política, pero a veces también a sectores de centro o afines a liberalismo político). Se basa en una teoría de conspiración, la teoría conspirativa sobre la mafia caviar según la cual existiría una «mafia» de intelectuales, ONG pro derechos humanos, medios de comunicación y políticos organizada para controlar el gobierno, realizar «lawfare» en contra de sus oponentes (sean de izquierda o derecha), generar narrativas e impulsar una agenda de corte progresista en el Perú conformando un supuesto «Estado profundo» o «Deep State» en el Estado Peruano. De manera análoga al «terruqueo» (acusación verbal de un presunto vínculo de afinidad ideológica con las organizaciones insurgentes responsables de los atentados de terrorismo durante el conflicto armado interno del Perú), el ataque o agresión verbal mediante estos peyorativos se conoce como caviareo o el caviarizar.

La posición e identidad política caracterizada por oponerse a «lo caviar» o a «los caviares» es anticaviar o el anticaviarismo. Estos peyorativos son utilizados por políticos populistas tanto de derecha como de izquierda, especialmente de los partidos políticos fujimoristas y cerronistas, respectivamente. En el caso primero, se extiende a las corrientes conservadoras modernas (véase neoliberalismo en el Perú) y se recurre en medios de comunicación como PBO Radio y el canal Willax, que destaca por sus programas de opinión como La hora caviar con Mariátegui y Beto a saber. Estos peyorativos representan, según analistas, una manifestación local del concepto de «marxismo cultural», siendo señalados los «caviares» como financiados por la USAID y personajes como George Soros. En el ámbito de la izquierda, mientras tanto, los políticos adoptaron el calificativo para distanciarse de posturas moderadas o progresistas que califican como afines al imperialismo y «serviles» a la USAID.

La expresión fue empleada por algunos periodistas para referirse a los simpatizantes de izquierda burguesa que emergieron durante el gobierno de Juan Velasco Alvarado.  Sin embargo, el periodista Juan Gargurevich sostiene que el término ya se utilizaba a mediados del con un sentido crítico hacia las personas que adoptaban ideas sociales liberales de forma superficial, una situación similar a la que se atribuye a la llamada «izquierda caviar». Esta interpretación, distorsionada a partir de su origen francoparlante, se utiliza como una forma de descalificar a quienes sostienen ideas progresistas sin argumentos sólidos.

Tras la llegada de Valentín Paniagua, y en consonancia con facciones progresistas del antifujimorismo, el término peyorativo se consolidó en el imaginario colectivo peruano como una forma de identificar a Paniagua y a otros partidarios de ideas liberales y progresistas. Este imaginario tuvo un gran impacto mediático y se convirtió en un tema de debate en el ámbito político. Sin embargo, el analista del conservadurismo, Fernán Altuve, señaló que el imaginario ocurrió tiempo después, con Alan García, quien quiso combatir las ideas del gobierno de transición de Paniagua (también citado por detractores como la «república caviar»). Algunas de las personas aludidas por esta expresión reivindicaron su pertenencia a este grupo, desmitificando su carácter ofensivo.Tuya Jara, Alfredo, ¡Soy caviar!, Huaraz Noticias. «Hace un buen tiempo en el escenario político, se viene utilizando el término que sectores intolerantes y antidemocráticos recurren para descalificar a quienes han osado cuestionar sus fechorías, y el término es "izquierda caviar" o simplemente "los caviares" […] Con este término demuestran una solapada discriminación y de paso la falta de argumentos para tratar de justificar las fechorías de Fujimori...» Entre ellas, cabe destacar al periodista César Hildebrandt.

El sociólogo Martín Tanaka analizó la magnitud del término en los políticos que lo usan. En 2007, el fujimorismo buscó colaborar de forma «natural» con el oficialismo, bajo el mandato de Alan García, porque «se [consideraron] adversarios a las ONG y a la "izquierda caviar", que [desconfiaron] de la Corte IDH y de la causa de los derechos humanos». En el año 2023, la mayoría de los políticos conservadores, de derecha e izquierda, adoptaron el término para detectar y prevenir cualquier interacción con instituciones ajenas, incluso si estas instituciones llevaran a cabo investigaciones delictivas hacia ellos.

Contexto Desde su concepción, el término caviar se usó de forma ambigua por diferentes actores políticos a lo largo de su historia. Desde la derecha, el diario Expreso, simpatizantes fujimoristas y políticos conservadores utilizan como un insulto hacia organizaciones opositoras. Rafael López Aliaga utilizó el término para referirse a las personas que apoyarían el comunismo, y, posteriormente, para quienes buscan «saquear los recursos y no dejar fondos para obras». Más adelante, López Aliaga empleó el término para diferenciar al partido político Juntos por el Perú de cualquier otro que considerara «comunista». Patricia Chirinos lo recurrió para criticar a organismos con nexos extranjeros que, a su juicio, recurren a «mentiras y una narrativa falsa e ideologizada» para dañar la imagen internacional del Estado. De hecho, Chirinos se autoconsidera encargada de «unir a la derecha para poder luchar contra la izquierda radical y, aquí en Perú, contra los caviares».

Por parte de la izquierda, representada por Vladimir Cerrón de Perú Libre, define al caviar como un individuo de «origen capitalino limeño, con buenas relaciones de servilismo con la embajada norteamericana, con estudios en el extranjero… poseedores de ONG financiadas por USAID». Vídeo en Youtube. Esto se sustenta con Augusto Lostaunau, secretario del partido, al describir al colectivo como «la "izquierda" que necesita el imperialismo, auspiciado y formado por este». Antauro Humala, por su parte, definió a la «izquierda caviar» como una «izquierda "carapálida" muy cercana a [José Antonio de] Areche» y de «pedigree virreinal». Mientras que Dante Castro los definió como «la quinta columna de la gran burguesía y de la aristocracia agonizante dentro de las filas de la izquierda» que se autodenominan como «el brazo intelectual de la revolución». Uno de los cuadernos intervenidos por el Ministerio Público y atribuidos a la congresista de Perú Libre, María Agüero, contiene la frase: «¿El deterioro de los caviares contribuye a deteriorar o realza la imagen del partido?» respondiéndose ella misma: «Realza xq’ el PNPL [Perú Libre] se diferencia».

Las alusiones sobre las figuras que integran el supuesto grupo son controvertidas y han ido cambiando con el tiempo. En varios medios de 2024, donde figuran personas que promueven esa teoría, se ha afirmado que esta «mafia» operaría en favor de los intereses de la empresa Odebrecht y que tendría «injerencia» en algunas instituciones públicas, como el Ministerio Público mediante la cual, denuncian, realizan «lawfare» en su contra. Se ha señalado al periodista Gustavo Gorriti como el presunto líder de la referida «mafia caviar» por medios y redes sociales, y políticos como Hermann Tertsch lo han presentado como «orquestador […] de una red de fundaciones y lobbies woke extranjeros». Copia disponible como

Primeras referencias sobre el término Previo a la adopción del término «caviar» en Perú, se empleó el adjetivo «cívicos» para designar a quienes respaldaron el legado político del gobierno transitorio de Valentín Paniagua. Este término ya lo había empleado el propio Alberto Fujimori, quien mencionó que «los cívicos», junto a las organizaciones no gubernamentales, condenaron el autogolpe de Estado. Versión en HTML. El diario Expreso fue uno de los primeros medios en introducir el término «cívico» a principios de la década de 2000. Según el periodista Guillermo Vatuuone, este término describía la coalición heterogénea de independientes que se formaron durante el gobierno de Alejandro Toledo.

El diario Correo atribuyó a Francisco Diez-Canseco Távara, creador del Consejo por la Paz, como responsable de usar por primera vez en Perú la palabra «caviar» en la década de 1980. Más adelante, en 2004, el periodista Herbert Mujica Rojas lo reusó y resaltó que se basó en la expresión gauche caviar del periodista francés Alain de Benoist.Bueno León, Eduardo (5/9/2003), Izquierda caviar, no es izquierda democrática, sino izquierda degenerada, La Fogata. «Señal de Alerta por Herbert Mujica Rojas».Serrano Torres, Jorge (1 de noviembre de 2006), El Poder Judicial y las ONG neomarxistas en el Perú, Agencia IPI. «el periodista peruano Herbert Mujica Rojas, los calificó con acierto, aunque solitariamente al principio, como “izquierda caviar” en Perú, recordando la expresión formulada por el periodista francés Daniel Benoits, respecto al sinuoso proceder de la clase política izquierdista en Francia, hace unos 20 años».Mujica Rojas, Herbert (21 de junio de 2004), Rebuzna la izquierda caviar, Agencia IPI. «me otorga un mérito que no tengo: la invención del hermoso diploma cívico otorgado a los farsantes de la izquierda caviar». Fuentes señalan que fue reutilizado también por partidarios de Alberto FujimoriSusana Villarán, una cuestión de espiritualidad, La República (12 de febrero de 2006), Perú. «La imagen de una izquierdista “caviar”, como dirían sus detractores. “Al principio me molestaba porque el insulto venía de los fujimoristas, pero el que no la debe no la teme, y yo no la debo"». e incluso el diario Correo. Según el politólogo Alberto Vergara, el uso de este mote se basó en una «manifestación lingüística de nuestra precariedad política», en que desarrolló este término, en 2010, en su artículo de Poder 360° «¿Qué es esto de lo caviar, el caviarismo y la caviarada?». El periodista Eloy Jáuregui dedujo, del artículo político de Vergara, que este formó parte de la «jerga centralista limeña» de esa década.

Según la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, el histórico líder del APRA, Alan García, fue crítico con movimientos «pitucos» de la izquierda, sin señalar aquel peyorativo. Mientras que en su gobierno promulgó la Ley 28925, que forzó la supervisión del Estado en al menos diez organismos sociales, es en 2008 cuando se dio a conocer el proyecto de ley 2872 para silenciar el apoyo de los entes sin fines de lucro. Esta postura fue respaldada por el Ministro de Agricultura y empresario Ismael Benavides.