Baix Albaida (también conocida com Castellón i las Énovas)La història d'una subcomarcaCatalà i Cebrià, Joan; Sanchis i Martínez, Vicent. La Subcomarca de Castelló i les Énoves (en valencià). València: Diputació de València, 01-2011, p. 11 i ss. es una subcomarca de la Ribera Alta (Comunidad Valenciana) atravesada por el curso bajo del río Albaida antes de unirse al Júcar.Gran Enciclopèdia Catalana. Barcelona: Grup Enciclopèdia Catalana. Despres del 1707 fou creada la nova governació d'Alzira, que comprenia la comarca menys la vall de Càrcer, que era de la governació de Montesa, i el baix Albaida, que ho era de la de Xàtiva... La componen siete municipios: Énova, Manuel, Señera, Rafelguaraf, San Juan de Énova, Puebla Larga y Castellón de la Ribera.

Históricamente, en época foral, se correspondería, salvo Castellón de la Ribera, al antiguo Quarter d'Ènova, del antiguo término particular de Játiva.El cens de 1510. Relació dels focs valencians ordenada per les Corts de Montsó. Rafael Valldecabres. Universitat de València, 2002.

Geográficamente se sitúa al sureste de la comarca de la Ribera Alta y próxima de la ciudad de Játiva, lo justifica la estrecha relación de los pueblos de esta subcomarca con la comarca de la Costera.

Geografía Se trata de una subcomarca que se ubica en el sudeste de la Ribera Alta representando un 8,78% de esta comarca valenciana, con una superficie de aproximadamente 74,85km² (entre los que está incluido el Realengo), formando una gran llanura aluvial en la confluencia entre los ríos Albaida y Júcar, y buscada por la sierra de Manuel-Énova y el macizo del Realengo.Català i Cebrià, Joan; Sanchis i Martínez, Vicent. La Subcomarca de Castelló i les Énoves (en valencià). València: Diputació de València, 01-2011, p. 23 i ss.

Las montañas Los expertos consideran que la subcomarca está en una zona de transición en el sistema Subbético, pero todavía dentro del sistema Ibérico. Se trata, pues, de una zona fronteriza entre sistemas, con montañas que nacen a partir de los 90 metros de altitud con cierta variedad, ya que podemos distinguir dos formaciones montañosas separadas por el río Albaida y de características bastante diferentes.Català i Cebrià, Joan; Sanchis i Martínez, Vicent. La Subcomarca de Castelló i les Énoves (en valencià). València: Diputació de València, 01-2011, p.29 i ss.

Así tenemos por un lado las montañas de yeso (los materiales que lo forman son salobres, de poca consistencia, blandos, destacando margas y rocas pardas, presentando arcilla, yeso, sales y caracterizado por no presentar cal), que representan tan sólo el 5% del territorio, que se localizan en el suroeste de la subcomarca, penetrando en el macizo del Puerto de Cárcer. Abarca los términos de Castellón (donde encontramos las sierras de la Utxera y de la Font Amarga) y de Manuel (con la sierra de las Salinas). Estas formaciones son la frontera natural con la Costera, y presenta el punto más alto en el alterón de la Batería con 262 metros de altitud. Se trata de un plegamiento geológico fechado en la Era mesozoica, en el período Triásico Superior (hace unos entre 225-213 millones de años)

Por otro lado encontramos las montañas calcáreas que se extienden por los extremos sur y este de este territorio, y que suponen el 20% de su superficie. Tiene forma de arco y está integrado en un conjunto que continúa también por Carcagente, la Barraca, Simat y Barcheta, conocido como el macizo del Realengo con el punto más alto en la punta de Miramar, con 429 metros de altitud. Está formada por casi exclusivamente rocas calcáreas, que son duras y compactas, y se pueden distinguir de dos tipos, que aunque muy parecido, presentan orígenes bien diferentes: la dolomía, de origen químico, y la creta, de origen orgánico . También se pueden encontrar, aunque de forma mucho menos abundante, minerales como el sílex, el cuarzo, y también la calcita (esta última responsable muchas veces de la formación de fósiles, al petrificar la parte orgánica de los moluscos arcaicos, bastante abundantes por estas sierras)

El llano

También encontramos en este territorio un terreno llano, situado siempre cerca de las montañas, representando aproximadamente el 40% de su extensión. Se trata de una superficie suficientemente lisa y uniforme, con suave pendiente, entre el 1 y el 5%, situada a poca altura, entre los 50 y los 90 metros de altitud. Sus materiales datan de depósitos del período del Pleistoceno o primera época de la Era cuaternaria, y tienen su origen en la desagregación y erosión de las rocas. Son tierras sueltas, jóvenes, de gran calidad por el cultivo de las naranjas. También se pueden encontrar arcillas y limos, aunque mucho menos abundantes, y en la parte más profunda abundan las vetas de piñón, o tierra que contiene pequeñas piedras empotradas con gran profusión; y también frecuenta el tapón, una capa de tierra dura, entre calcina y arenisca, blanquecina y prácticamente estéril, con una consistencia casi pétrea.Català i Cebrià, Joan;Sanchis i Martínez, Vicent. La Subcomarca de Castelló i les Énoves(en valencià).València:Diputació de València,01-2011,p.31 i ss.

Aunque antiguamente estas tierras de la llanura no estaban nada valoradas por ser todas sólo adecuadas para los cultivos de secano, el surgimiento de un sistema de riego de pozos o por goteo, las han transformado en un terreno muy preciado. La huerta Entre el llano y las marjales nos encontramos la tierra de huerta (con origen en la sedimentación durante la segunda época del cuaternario, tratándose de depósitos aluviales, del Júcar, Albaida y el barranco de Barxeta) aunque la mayor parte de veces es muy difícil establecer dónde empieza y dónde termina, porque a menudo se entremezcla en sus afloramientos. Se trata de un terreno llano, muy poco pendiente, entre los 50 metros de altitud (en el pueblo de Manuel) y los 25 metros, representando, más o menos, el 30% de la superficie total de la subcomarca.

Esta tierra de la huerta (la más apreciada para la agricultura por disfrutar de riego de acequia, lo que la hecho ser muy productiva, aunque la sobreproducción la va agotando poco a poco) presenta más espesor que en el plan, y está formada mayormente por arcillas y limos compactos y ricos, aunque a suficiente profundidad se pueden encontrar algunas formaciones del tipo del piñón y el tapón.

Es en esta huerta donde se encuentran (al borde de las acequias) los siete establecimientos humanos de esta subcomarca, que acabaron siendo pueblos que han sobrevivido hasta nuestros días.

La marjal

También se pueden encontrar en el territorio de esta subcomarca zonas de marjales ocupan siempre las partes más bajas y representan aproximadamente el 5% del suelo de la superficie de esta subcomarca. Están localizadas en zonas próximas a los ríos Júcar y Albaida, así como también en los mismos cajeros de los barrancos. Está formada por materiales (arcillas y limos aluviales muy compactos) muy recientes, que provienen de las últimas crecidas fluviales, muy frecuentes, que no paran de depositar nuevos nutrientes que renuevan la feracidad de estos lugares húmedos.

En un primer momento eran zonas semi pantanosas, lo que las hacía ser insalubres, y por tanto, rechazadas para la agricultura; aunque en esta subcomarca se cultivaba arroz antes de establecerse el naranjo como cultivo prioritario. Hidrografía Esta subcomarca está regada por las corrientes de los ríos Júcar, Albaida y del barranco de Barxeta, las cuales están sujetas a una climatología típicamente mediterránea de lluvias escasas y aisladas. Presentan por estas razones caudales reducidos, esporádicos y extremadamente irregulares, regularizados actualmente por la construcción de embalses de laminación y azudes de riego que pueden agotar la totalidad del caudal.

El río Júcar presenta su caudal reducido por la existencia del embalse de Tous y las acequias de Escalona, Real de Carcagente y Real del Júcar. Así, al paso por esta subcomarca sólo lleva el poco caudal que le han dejado esas presas, más las aportaciones que recibe de las escorrentías de riego sobrantes de las acequias de Antella y del Valle de Cárcer, situadas entre Antella y Beneixida.Català i Cebrià, Joan;Sanchis i Martínez, Vicent. La Subcomarca de Castelló i les Énoves(en valencià).València:Diputació de València,01-2011,p.33 i ss.

El río Albaida, afluente del Júcar, recoge todas las aguas de las comarcas de la Vall d'Albaida y la Costera. Su caudal, muy reducido, irregular e inestable, reduce su caudal por la presencia de un buen puñado de azudes de riego que pueden llegar a dejarlo seco en su tramo final (sobre todo después del azud de la Torre de Lloris, la última presa de este río, donde toma el agua la acequia Comuna de l'Énova), y sobre todo en verano. Después de la pantanada de 1982, el río Albaida fue desviado para que tuviera la misma dirección que el Júcar y facilitar la evacuación de las avenidas de ambos ríos. Antes de 1785 el río de Albaida desembocaba unos dos km más abajo que lo hace ahora en el Júcar.

Por último tenemos el barranco de Barxeta, se trata de un torrente temporal que se origina cuando las lluvias ocasionales son suficientemente cuantiosas, recogiendo toda la lluvia del arco montañoso que rodea la subcomarca por levante y por el mediodía, abarcando hasta las líneas divisorias de aguas limítrofes con las montañas de Carcaixent, la Valldigna y el valle de Barxeta, así como todas las aguas que bajan del macizo del Realengo, pero ni una sola gota de la cuenca del río de Barxeta, lo que hace que su denominación no sea del todo apropiada. Este barranco se ha visto modificado a lo largo de los años para evitar el descontrol de las avenidas de aguas torrenciales por las intensas lluvias típicas de las tormentas del clima mediterráneo, y cambia de nombre según va entrando en diferentes términos municipales. Así, el barranco del Realengo que, al pasar al término de Rafelguaraf, entre la valla de la finca y el camino Rafelguaraf-El Realengo, que se dividía en dos brazos, uno de ellos se anuló en 1991. A partir de donde confluye también el barranco de la Font del Perelló por su izquierda cambia su nombre y se llama el Barranquet o el barranco del Pueblo (en referencia a Rafelguaraf) y funciona como escurridor de acequias al recibir las aguas sobrantes de las últimas derivaciones de la acequia Común de Énova. Tras pasar Rafelguaraf se le une el barranco del Tossalet. Más adelante, al término de la Énova, se le llama barranco de Rafelguaraf y más abajo, a la entrada del término de la Pobla, le llegan por su derecha dos torrentes importantes, el barranco del Pla y el barranco de la Font de Carcaixent, que ya se han reunido en un solo cajero unos 300 metros antes de contactar con el barranco principal, el cual ya recibe el nombre de barranco de Barxeta cuando penetra en el término de la Pobla.

Su cuenca hidrográfica abarca unos 120 km², la longitud del curso es de unos 20 km y su caudal medio es de 2 m³/segundo, proveniente de sobras de riego y alterado por la derivación de otras acequias que nacen del su cajero.SANCHIS I MARTÍNEZ, Vicent: Algunes notes sobre el barranc de Barxeta, Revista Sénia de Carcaixent-17, pàgs. 40-41.

Historia Los primeros asentamientos humanos de esta zona estaban ubicados al abrigo de las montañas y se trataban de escondrijos, cerca de la llanura, donde se podía cazar y recolectar y lo más cercano posible del agua (en aquella época proporcionada por sus corrientes fluviales, el río Júcar y el río de Albaida, y por sus fuentes) para poder beber y pescar. La población era ínfima, los clanes más débiles se conformarían construyéndose rudimentarias cabañas u ocupando pequeños abrigos, y los más fuertes se ubicarían en las cuevas, aunque en esta subcomarca de cuevas hay muy pocas; la única que destaca por sus dimensiones es la cueva de Xàtiva del Realengo.SANCHIS MARTÍNEZ, Vicent: Introdució a la història de Rafelguaraf, el Tossalet i Berfull, pàg. 30