La diócesis de Lieja (, y ) es una circunscripción eclesiástica de la Iglesia católica en Bélgica. Se trata de una diócesis latina, sufragánea de la arquidiócesis de Malinas-Bruselas. Desde el 31 de mayo de 2013 su obispo es Jean-Pierre Delville.
Territorio y organización thumb|derecha|Antigua catedral de San Lamberto, luego demolida
La diócesis tiene 3862 km² y extiende su jurisdicción sobre los fieles católicos de rito latino residentes en la provincia de Lieja.
thumb|derecha|Antiguo palacio episcopal de Lieja
La sede de la diócesis se encuentra en la ciudad de Lieja, en donde se halla la Catedral de San Pablo. En Malmedy se encuentra la excatedral de los Santos Pedro, Pablo y Quirino (de la diócesis de Eupen y Malmedy) en la antigua abadía de Malmedy (cerrada en 1796).
thumb|derecha|Antigua abadía de Saint-Corneille de Beaurepart, en Lieja
En 2023 en la diócesis existían 545 parroquias agrupadas en 17 decanatos, que a su vez se dividen en diferentes unidades pastorales: Lieja-margen izquierda, Lieja-margen derecha, Mosa inferior, Fléron, Mosa superior, Ans, Verviers, Plateau de Herve, Malmedy, Spa, Stavelot, Ourthe-Amblève-Condroz, Huy, Hesbaye, Büllingen, Eupen-La Calamine y Saint-Vith.
thumb|derecha|Colegiata de San Martín, en Lieja thumb|derecha|Excatedral de los Santos Pedro, Pablo y Quirino, en Malmedy
Historia thumb|derecha|Antigua abadía de San Lorenzo
La diócesis de Lieja es la más antigua de Bélgica, atestiguada en la primera mitad del , y también la más extensa. En la actualidad, hay once diócesis que han adquirido parte de sus territorios a la de Lieja, distribuidas en cinco estados diferentes: en Bélgica las diócesis de: Hasselt, Malinas-Bruselas, Namur y Amberes; en Países Bajos las diócesis de: Roermond, Bolduque, Breda y Róterdam; en Alemania la diócesis de Aquisgrán; en Luxemburgo la arquidiócesis de Luxemburgo; en Francia la arquidiócesis de Reims.
thumb|miniatura|derecha|Mapa de la diócesis de Lieja en 1559
Los obispos, que originalmente tenían su sede en la ciudad de Tongeren, trasladaron su sede a Maastricht a mediados del y finalmente, a principios del , a Lieja. Desde el fue el principado episcopal de Lieja.
Los orígenes Sede en Tongeren
En la época del Imperio romano el territorio al norte de las Ardenas a lo largo de los valles atravesados por el río Mosa y sus afluentes estaba habitado por el pueblo tungro, cuyo asentamiento principal fue llamado por los romanos Atuatuca Tungrorum, hoy Tongeren. La civitas Tungrorum pertenecía a la provincia romana de Germania Segunda, como lo atestigua la Notitia Galliarum de principios del . El primer obispo históricamente documentado de la civitas Tungrorum es el armenio Servacio, quien viajó a Maastricht al final de su vida, donde murió y fue enterrado junto a la calzada romana.
A partir del el territorio de Tongeren fue ocupado y luego subyugado por los francos, todavía paganos. Los obispos de Tongeren tuvieron la tarea de evangelizar a estos pueblos: su conversión comenzó bajo Falco (primera mitad del ) y continuó con sus sucesores.
Sede en Maastricht
El obispo Monulfo, según Gregorio de Tours en su Historia Francorum, construyó una iglesia sobre la tumba de san Servacio en Maastricht, donde, según la misma fuente autorizada, fue el primero en trasladar la residencia episcopal circa 380 (algunas fuentes llaman a partir de entonces a la diócesis como de Tongeren y Maastricht). En 535, Domiciano de Huy firmó las actas del Concilio de Auvernia como obispo de la Iglesia de Tongeren, «quod e[s]t Traiecto» (es decir, que se encuentra en Maastricht). Esta es la primera fuente histórica que hace referencia a la diócesis de Maastricht.
Según algunos historiadores belgas,Boeren, op. cit, pp. 31-32 y nota 27. nunca hubo un traslado formal de la sede episcopal, sino tan solo cambios de residencia, algunos de los cuales, se convirtieron con el tiempo en residencias habituales y han obtenido el prestigio de sede oficial. Maastricht y Lieja no fueron las únicas ciudades de los episcopi Tungrorum, también Dinant, Huy, Namur y Mouzon fueron por ciertos períodos sede de los obispos.Cfr. Boeren, op. cit., pp. 32-34. Incluso cuando la sede se transfirió primero a Maastricht y luego a Lieja, Tongeren, la sede original, siguió siendo la sede formal y oficial de la diócesis durante siglos. De hecho, hasta el , los obispos de Lieja conservaron la costumbre de llamarse episcopus Tungrorum; en un diploma fechado en octubre de 907 el palacio episcopal de Tongeren, que existió hasta el , fue reconocido como la residencia principal y más importante de la diócesis (episcopii domus principalis). La última mención de Maastricht como sede episcopal data de 682. Lieja es mencionada por primera vez como sede episcopal en 835. La Santa Sede distingue entre las diócesis titulares de Tongeren y Maastricht y la actual diócesis de Lieja, siendo el límite temporal entre las dos primeras circa el año 530 y entre las dos últimas el año 722.
La organización A partir de la época carolingia la diócesis asumió esa fisonomía que mantuvo invariable hasta mediados del y contextualmente, con la afirmación de la organización eclesiástica, pasó a formar parte de la provincia eclesiástica de la arquidiócesis de Colonia.
El territorio de la diócesis estaba entre los más grandes de toda la Galia. Limitaba con la diócesis de Utrecht al norte, la arquidiócesis de Colonia al este, las arquidiócesis de Tréveris y de Reims al sur y la diócesis de Cambrai al oeste.
Entre los principales obispos de la época carolingia, estuvieron: Agilfredo († 787) y Gerbaldo († 810), ambos destinados a la sede de Lieja por Carlomagno; Artgarius († 855), que construyó el primer palacio episcopal; Franco (m. 901), conocido por derrotar a los normandos y celebrado por el poeta irlandés Sedulius Scotus; Stefano († 920), escritor y compositor, que endeudó a la Iglesia por las fiestas, especialmente las dedicadas a la Santísima Trinidad; Raterio, que hizo del obispado un notable centro de cultura; Heraclio (m. 971), que construyó cuatro nuevas iglesias, un monasterio y dos colegiatas e inauguró una época de riqueza y cultura en la diócesis, también gracias a la introducción del arte de la orfebrería, que hizo famosa a Lieja en todo el mundo.
El principado episcopal
Desde la época merovingia, los obispos de Lieja habían adquirido, gracias a los privilegios e inmunidades concedidos por los reyes, la posesión de diversas propiedades repartidas por casi todas partes en la civitas Tungrorum. Los reyes carolingios favorecieron aún más a los obispos con más concesiones y privilegios.Vanderkindere, op. cit., pp. 185-186. Finalmente, la generosidad de los tres emperadores Otón en el condujo al nacimiento del principado episcopal. Durante el episcopado de Notgero (972-1008), el obispado adquirió esos derechos sobre sus posesiones que lo convirtieron en un comitatus. En este sentido, es significativo un diploma de Otón II fechado en 980, con el que el emperador, confirmando los bienes de la Iglesia de Lieja, decidió que esos bienes serían propiedad exclusiva del obispo y que el poder público y sus funcionarios nunca podrían reclamar ningún derecho, con excepción de aquellos asignados a ese oficio por el propio obispo.... ut, omni publica potestate exclusa, in manu episcopi singulariter consistant (universae possessiones); ... precipimus ut nullus comes, nullus judex nisi cui episcopus commiserat, audeat potestatem exercere. Vanderkindere, op. cit., p. 187. Los mismos conceptos fueron expresados por Otón III con motivo de la concesión de los derechos feudales sobre Huy y Gembloux al obispo en 985, con la posibilidad de que el obispo enfeudara sus derechos a los vasallos.Vanderkindere, op. cit., p. 188.
A partir de ese momento los obispos de Lieja fueron a todos los efectos condes y más tarde serán llamados príncipes, condición que se mantuvo hasta la Revolución francesa (1790). El principado episcopal de Lieja, situado entre Francia y el Sacro Imperio Romano Germánico, con una jurisdicción temporal menos extensa que la espiritual, logró mantener su independencia gracias a la habilidad de los obispos, que supieron desempeñar papeles importantes en la política internacional entre los dos Estados.
Por lo tanto, el primer príncipe-obispo fue Notgero, quien desempeñó un papel importante en el desarrollo religioso de la ciudad episcopal. Reconstruyó la catedral de San Lamberto y el palacio episcopal, completando la colegiata de San Pablo, iniciada por Heraclio, contribuyendo a la construcción de las colegiatas de Santa Crouz y San Dionicio, y erigiendo la iglesia de San Juan Evangelista. Notgero también fortaleció la subdivisión parroquial de la ciudad y fue uno de los primeros en difundir la observancia del precepto de la fiesta de Todos los Santos. Pero una de las características fundamentales del gobierno de Notgero, en continuidad con el de Heraclio, fue la atención que dedicó a la educación: gracias a estos dos obispos y a Wazone († 1048), Lieja logró jugar un papel fundamental no solo en lo político, sino también en lo que respecta a la cultura general y la literatura, en particular. Las escuelas lograron formar estudiantes talentosos, y dieron a la Iglesia católica papas como Esteban IX y Nicolás II.
Entre los obispos sucesivos, en la época medieval, estuvieron: Frédéric de Namur, cuya muerte violenta (1048) le valió la veneración como mártir; Raúl de Zähringen († 1191), cuyo episcopado estuvo marcado por la presencia del reformador Lambert le Bège, considerado el fundador de las primeras comunidades semimonásticas; Roberto de Thourotte (m. 1246), quien aprobó la fiesta de Corpus Domini en la diócesis, apoyado por santa Juliana de Cornillon y el legado papal y prior de los dominicos de Lieja, Hugo de Saint-Cher. Entre los archidiáconos de Lieja recordamos a Juan de Troyes, que fue elegido papa con el nombre de Urbano IV ; estableció la sede de la fiesta de Corpus Domini en la iglesia de Santo Tomás, y extendió la observancia de la fiesta del Corpus Christi a toda la Iglesia Católica. Otro arcediano de Lieja se que convirtió en papa con el nombre de Gregorio X y depuso al indigno obispo Enrique de Güeldres en 1274.
En el , para contrarrestar mejor la Reforma protestante, así como para resolver cuestiones seculares de carácter político y lingüístico, los Países Bajos y los Países Bajos del Sur sufrieron una modificación sustancial de la geografía eclesiástica, que había permanecido sin cambios desde la época carolingia. Mediante la bula Super universas del 12 de mayo de 1559 el papa Paulo IV reorganizó las circunscripciones eclesiásticas de la región a expensas de la diócesis de Lieja; muchas de sus parroquias fueron de hecho cedidas para la erección de las nuevas diócesis de Roermond, Bolduque, Namur, Amberes y de la nueva arquidiócesis de Malinas.(en latín) Bula Super universas, en Bullarum diplomatum et privilegiorum sanctorum Romanorum pontificum Taurinensis editio, Vol. VI, pp. 559-565.
El estallido de la Revolución francesa, acompañado de la Revolución de Lieja, supuso el fin del principado obispal, que fue sancionado oficialmente con la Reichsdeputationshauptschluss de 1803 y la consiguiente exclaustración del principado. La catedral fue demolida, ya que se consideraba un símbolo de opresión, y el obispo fue expulsado.
La diócesis moderna