El movimiento por la vivienda, también conocido como movimiento por una vivienda digna, es el nombre que reciben una serie de movimientos sociales surgidos en España con el fin de reclamar el derecho a una vivienda digna. A pesar de la heterogeneidad del movimiento, algunas de sus demandas históricas del movimiento han sido la protección de los inquilinos frente a prácticas abusivas y subidas de precios, el acceso a vivienda pública y asequible y la defensa de los afectados por las hipotecas o los fraudes de las cláusulas suelo.

Los orígenes históricos del movimiento se pueden remontar a la Unión de Defensa de Inquilinos, creada en 1919, y la huelga de alquileres de 1931 en Barcelona, organizada por la CNT y grupos vecinales.

Durante el franquismo, se produjo una migración nacional de unas regiones a otras de España más prósperas a nivel económico y que provocó un nivel masivo de éxodo rural y que generaría una falta de planificación urbanística provocando la creación de nuevos barrios periféricos (suburbios) caracterizados por el chabolismo, los subarriendos y los barracones, suponiendo el hecho de que durante los años finales del régimen dictatorial y de la Transición generaría movilizaciones y protestas en grandes ciudades industriales Españolas como Tarrasa - Barcelona - donde se creará en 1977, organizaciones como la Asamblea de Trabajadores para una Vivienda Digna (ATVD), compuestas con frecuencia y organizadas por un incipiente movimiento vecinal, que costaría encarcelamientos y muertos, a mano de la policía nacional armada (denominados como 'Los Grises'), al ocuparse grupos de viviendas como los del Movimiento del 16 de Septiembre (conocido en la actualidad como 'Polígono Vilardell')¹²; por familias que se encontraban sin hogar ubicadas en chabolas y comunas vecinales. miniaturadeimagen|212x212px|Las manifestaciones y acciones contra los desahucios han sido uno de los principales rasgos del movimiento por la vivienda en España, especialmente a partir de la crisis inmobiliaria de 2008. La nueva Constitución de 1978 recogió en su artículo 47 que «todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada», haciendo referencia al deber de los poderes públicos de regular el suelo según el interés general para evitar la especulación inmobiliaria. En los años siguientes el movimiento adoptó un perfil más bajo, y surgió el minoritario movimiento okupa. En la segunda mitad de los años noventa se generó una burbuja inmobiliaria que aumentó intensamente los precios de la vivienda y conllevó la aparición de prácticas como el mobbing inmobiliario contra inquilinos de renta antigua. Esto dio pie a un resurgimiento del movimiento por la vivienda y a la aparición de los colectivos Plataforma por una Vivienda Digna (2003) y V de Vivienda (2006), que convocaron manifestaciones y sentadas a nivel estatal.

La burbuja estalló en 2008 con el inicio de la crisis inmobiliaria y crisis económica española, que se mantuvo hasta 2014. Este periodo se caracterizó por el aumento de los desahucios y la precariedad laboral, y llevó a la creación de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (2009) y su campaña «Stop Desahucios». La PAH alcanzó notoriedad mediática gracias a sus campañas de acción directa pacífica, el uso de escraches y la figura de su portavoz Ada Colau, y a partir de 2011 desempeñó un papel destacado como parte del Movimiento 15-M. En los años siguientes se formaron los primeros Sindicatos de Inquilinos e Inquilinas y se produjo un aumento importante de los precios de los alquileres en paralelo a un estancamiento de los salarios, lo que llevó a la convocatoria de varias protestas masivas en 2024.

Objetivos thumb|right|200px|Un manifestante antidesahucios recuerda en su pancarta el texto del artículo 47 de la Constitución. El principal objetivo de estas movilizaciones es que se facilite el acceso de la población a una vivienda digna. Para ello, en líneas generales, se ha incidido en una multiplicidad de factores, ya sean económicos (la cuantía de la hipoteca o del alquiler mensual), las condiciones exigidas (ya sea por el banco en el caso de las hipotecas o por el arrendador en el caso del alquiler) o las condiciones de habitabilidad de las viviendas disponibles.

Es habitual invocar el artículo 47 de la Constitución Española, que establece el derecho a una vivienda digna y el compromiso de los poderes públicos de trabajar para hacer efectivo este derecho.

Dado el carácter heterogéneo del movimiento, existen diferentes reivindicaciones y soluciones propuestas por los distintos colectivos presentes en el movimiento; existiendo puntos en común, y divergencias en otros aspectos. Asimismo, a lo largo del tiempo, algunas reivindicaciones han ganado o perdido vigencia en consonancia con los cambios sociales y económicos.

Durante los años de la burbuja inmobiliaria, las principales reivindicaciones fueron:

Fomento desde la Administración la vivienda en alquiler frente a la vivienda en propiedad. Uso social de las viviendas vacías existentes en las ciudades aumentando la presión fiscal a los propietarios que mantengan las casas desocupadas. Control de los precios de la vivienda para evitar aumentos artificiales, y el abaratamiento del suelo para uso social. La lucha contra la corrupción y la especulación urbanística. Urbanismo sostenible y solidario con el medio ambiente.

Además se incluyen otros temas, como la precariedad laboral, que están directamente relacionados con el problema de la vivienda. Las reivindicaciones de las dos principales organizaciones, V de Vivienda y Plataforma por una Vivienda Digna, pueden leerse en sus sitios web.V de Vivienda, reivindicaciones

Desde la explosión de la burbuja inmobiliaria y la masificación de los desahucios, además de las anteriores, se han incorporado las siguientes reivindicaciones: Stop desahucios: soluciones para los afectados por la hipoteca que no pueden afrontar el pago de la hipoteca. Dación en pago retroactiva. Plena propiedad universal social.

Burbuja inmobiliaria (1997-2007) Entre 1996 y 2007, se produjo en España una burbuja inmobiliaria por la que el precio de la vivienda experimentó subidas mucho mayores al nivel de vida o los salarios a pesar de la gran oferta de vivienda debido a la pujanza del sector de la construcción.

En esa época, España era considerada «un país de propietarios», con una escasa proporción de la vivienda en régimen de alquiler. Esto se atribuía a una política fiscal que favorecía la compra y a la renuencia de muchos propietarios a poner viviendas en alquiler por la dificultad de expulsar a inquilinos indeseables. También se señalaba la existencia de un parque de tres millones de casas vacías, lo que corresponde con un 20% del total. El aumento del precio de la vivienda se ha realimentado con procesos de corrupción urbanística y especulación. La subida del precio de la vivienda acrecentaba la dificultad de muchos jóvenes para acceder a una hipoteca y emanciparse de la casa de sus padres, al tener que dedicar una gran proporción de su sueldo a la compra de vivienda.

Desde crisis económica de 2008-2012 el aumento del desempleo se disparó a cifras superiores al 20%, que, junto con la subida de las hipotecas por el euríbor, ha causado la imposibilidad para miles de familias de hacerse cargo del pago de la hipoteca de la vivienda. Desde 2007, 350.000 familias se quedaron sin casa, embargadas por impago de la hipoteca ha causado que más de 350.000 familias hayan sido desahuciadas en España tras la crisis. Tras la subasta de la vivienda, las casas vuelven a ser tasadas por debajo de su precio inicial de tasación, teniendo los propietarios que hacer frente al pago de la diferencia sin disponer del disfrute del inmueble.

Los principales colectivos por la vivienda de este periodo fueron la Plataforma por una Vivienda Digna, creada en 2003; y V de Vivienda, creado a partir de las Asambleas por una Vivienda Digna tras la convocatoria del 14 de mayo de 2006 en diferentes ciudades. Estas dos organizaciones fueron el principal motor de las movilizaciones posteriores, si bien se mantuvieron diferenciadas por tener discrepancias en motivos de organización, apoyo a los detenidos en las manifestaciones e interlocución con las instituciones y otros partidos políticos o sindicatos. Otros colectivos activos en este periodo fueron FRAVM, CGT, la cooperativa COVIJO, el Sindicato Joven de CCOO, Ecologistas en Acción, FAGC, el Foro Social de Alcorcón, Jóvenes de IU, Asociación Vecinos del Sureste y el Partido Comunista de Madrid. Varios de estos formaron parte de la Mesa de iniciativas por el Derecho a Techo, a la que no se sumó V de Vivienda por preferir una organización ciudadana y asamblearia. El movimiento también recibió el apoyo de asociaciones ciudadanas como Rompamos el silencio, Juventud Obrera Cristiana, Jóvenes Verdes, Otra Democracia es Posible o el Sindicato de Estudiantes, y sindicatos y partidos como IU, CCOO y UGT, aunque su apoyo se vio con recelo desde sectores del movimiento.

2003-2005: Primeros pasos En 2003 se creó en Madrid la Plataforma por una Vivienda Digna como una iniciativa ciudadana y apartidista. A través de su página web y del correo electrónico, convocó varias reuniones en las que se gestó un primer marco reivindicativo que posteriormente se materializó en campañas de información y colaboración con otros movimientos sociales.

El 20 de junio de 2004 tiene lugar la primera gran movilización, en Madrid, convocada por la Plataforma, la Red de Cooperativas de Vivienda Joven (COVIJO) y diversas asociaciones de vecinos y plataformas ciudadanas, con el lema "Por el derecho a techo. Stop especulación". Contó con la participación de personas según los convocantes.

Primera mitad de 2006: Eclosión del movimiento

Sentadas de mayo de 2006 right|350px|thumb|Sentada por una Vivienda Digna en la Puerta del Sol, Madrid, el 28 de mayo de 2006. A partir de mayo de 2006, el movimiento tomó relevancia en los medios de comunicación.

Tras las críticas de la prensa"Los jóvenes franceses se manifiestan pero los españoles beben" a la juventud española por el llamamiento anónimo para la celebración de un macrobotellón en marzo de 2006, en comtraste con la movilización de la juventud francesa contra la ley del primer contrato, propiciaron el surgimiento de otro colectivo activista, la Asamblea Contra la Precariedad y por la Vivienda Digna (ACPVD), se convocó a través de correos electrónicos y mensajes cortos (SMS) una sentada el 14 de mayo en lugares emblemáticos de las principales ciudades españolas para reclamar el derecho a una vivienda digna, recogido en la Constitución.Jóvenes de toda España se congregan para exigir el derecho a una vivienda digna - 14 de mayo de 2006 La Plataforma por una Vivienda Digna se desvinculó de esta convocatoria.

Madrid: Acudieron a la convocatoria, en la Puerta del Sol, entre 1.200 y 3.000 personas. Tras permanecer un tiempo en la plaza emprendieron su camino al Congreso de los Diputados y recorrieron las calles de Madrid durante cinco horas hasta que la policía consiguió disolver a los manifestantes. Barcelona: Contó con una asistencia de unas 1000 personas, que fueron convocadas en la Plaza de Cataluña.

Otras ciudades en que fueron secundadas las protestas fueron Zaragoza (300), Sevilla (200), Córdoba (200), Bilbao, Granada, Murcia y Logroño.