Ian Gibbons (6 de marzo de 1946-23 de mayo de 2013) fue un bioquímico e investigador británico de biología molecular que ejerció de director científico de la empresa estadounidense Theranos, fundada por Elizabeth Holmes. Durante más de 30 años investigó en el campo de la terapéutica médica y las pruebas diagnósticas, antes de incorporarse a Theranos en 2005. Gibbons intentó exponer a la dirección de Theranos los problemas de imprecisión de sus dispositivos de análisis.

En 2013, la noche anterior a su comparecencia en un juicio relacionado con Theranos, Gibbons ingirió intencionadamente una sobredosis de paracetamol. Fue hospitalizado durante varios días y murió de una insuficiencia hepática. La empresa Theranos colapsó en 2018 después de que el periodista John Carreyrou revelara en The Wall Street Journal que sus dispositivos de análisis de sangre supuestamente revolucionarios, que sólo requerían un pinchazo de sangre en el dedo, nunca habían funcionado como se aseguraba. Aunque Gibbons había intentado informar a sus superiores en Theranos, entre ellos a Holmes, de los fallos de su tecnología, los directivos de la empresa ignoraron en repetidas ocasiones sus objeciones.

La carrera de Gibbons en Theranos está documentada en el libro Mala sangre: Secretos y mentiras en una startup de Silicon Valley, y en el segundo episodio del pódcast de ABC News «The Dropout». El actor británico Stephen Fry interpretó a Gibbons en la miniserie biográfica «The Dropout», inspirada en ese pódcast.

Primeros años y vida familiar Ian Gibbons nació y creció en Inglaterra, Reino Unido. Su padre prestó servicio en las Fuerzas Armadas británicas, y durante la Segunda Guerra Mundial fue hecho prisionero en el Norte de África, retenido en varios campamentos de Italia y Polonia antes de ser liberado. Ian Gibbons obtuvo el título de doctor en Bioquímica de la Universidad de Cambridge. Tras graduarse, se trasladó a Estados Unidos y cursó una beca posdoctoral en el departamento de Biología Molecular de la Universidad de California, en Berkeley. Gibbons conoció a su esposa Rochelle cuando los dos estudiaban microbiología en Berkeley en 1973, y se casaron en 1975. Rochelle había estudiado además derecho, con especialización en patentes, además de trabajar en el campo de la inmigración.

Carrera profesional

Investigación en biotecnología Durante 30 años, Ian Gibbons se encargó de desarrollar productos terapéuticos y de diagnóstico en varias empresas tecnológicas. En la década de 1980, trabajó en una empresa de biotecnología llamada Syva Company, donde llevó a cabo una investigación innovadora sobre los inmunoensayos. A lo largo de su carrera, el nombre de Gibbons apareció en casi 200 patentes. Mientras trabajaba en Biotrack Laboratories, desarrolló nuevas tecnologías para el análisis de la sangre y consiguió 19 patentes por las técnicas científicas que había creado. En Biotrack, Gibbons trabajó junto a Channing Robertson, quien más tarde lo recomendó para ser el primer científico con experiencia que contratara Theranos. Gibbons, Robertson y otros crearon y patentaron en Biotrack un mecanismo para diluir y mezclar muestras líquidas, unas funciones que se convertirían en la clave del procedimiento de Theranos.

Theranos miniaturadeimagen|229x229px|Channing Robertson, antiguo compañero y amigo de Gibbons, lo contrató para trabajar en Theranos como director científico en el año 2005. En 2005, Elizabeth Holmes, consejera delegada de Theranos, contrató a Ian Gibbons como director científico de la empresa. Gibbons fue el primer científico con experiencia contratado por la empresa, con el cargo de Director Principal de Desarrollo de Ensayos. En un principio fue el director de laboratorio de la empresa y el responsable de desarrollo de productos. En 2007, Gibbons recibió un diagnóstico de cáncer de colon. Estuvo en tratamiento contra el cáncer, incluyendo la quimioterapia y varias cirugías, además de estar ausente durante algún tiempo de Theranos mientras se recuperaba.

En la empresa, Ian Gibbons es autor de 23 patentes en las que también aparecen otros investigadores de Theranos. El nombre de Holmes aparece en 19 patentes relacionadas con Theranos de las que es autor Gibbons. Colaboró en el área de la química sanguínea con Gary Frenzel entre 2005 y 2010, período en el que Gibbons dirigía este departamento. Como director científico, Gibbons solía dar al personal charlas informales sobre bioquímica y sobre la ciencia de los análisis de sangre. Para garantizar el éxito de su producto, Gibbons insistió en que los resultados de los análisis de sangre de los dispositivos de desarrollo de Theranos tenían que coincidir con los resultados de los analizadores de la competencia. Los dispositivos de Theranos a menudo eran una fuente de frustraciones para Gibbons porque se alejaban, en ocasiones bastante, de los resultados de referencia. Su exigencia se convirtió en una fuente de desacuerdos con los ingenieros y los altos directivos de Theranos. La dirección advirtió a los empleados que ponían en duda la precisión de la tecnología. Como resultado de su desesperación, Gibbons le contó a su mujer Rochelle que «nada en Theranos estaba funcionando». La costumbre de Holmes de no facilitar la comunicación entre los departamentos también preocupó a Gibbons. La razón que se dio para ocultar la información fue que la empresa actuaba de manera encubierta para proteger sus secretos comerciales. Sin embargo, la incomunicación impidió que los empleados pudieran resolver los problemas y lograr objetivos comunes. Después de ser destituido, Gibbons empezó a trabajar intensamente con Paul Patel, su sucesor en Theranos. Aunque Gibbons intentó corregir la tecnología para que coincidiera con las exageradas declaraciones de Holmes y el personal de Theranos, sus esfuerzos no tuvieron éxito. Cuando Gibbons intentó advertir a los ejecutivos de Theranos de que la tecnología no funcionaba, sus compañeros le intimidaron y le humillaron por intentar expresarse. En 2006, Gibbons le dijo a Holmes que los análisis de sangre que Theranos había desarrollado aún no eran aptos para ser usados por las personas y que su tecnología patentada no era fiable.

A finales de 2010, Gibbons le contó a su amigo y compañero de confianza Channing Robertson su preocupación por las falsedades de Theranos sobre la eficacia de su tecnología. Robertson advirtió a Holmes de las quejas y de las frustraciones de Gibbons, por lo que éste fue despedido de la empresa. Varios de sus compañeros le defendieron y rápidamente le volvieron a contratar, con menos responsabilidades, para trabajar como asesor técnico del grupo de química que dirigía.

Demanda de patentes En 2011, Ian Gibbons se vio involucrado en un caso de robo de patentes en el que estaban implicados Theranos y Richard Fuisz, un empresario e inventor estadounidense que había sido amigo y vecino de Elizabeth Holmes y su familia. Las dos familias se habían peleado y Holmes había rechazado la oferta de Fuisz de ayudar a Holmes con su invento.

Después de que Fuisz analizara la información sobre las patentes disponibles sobre la tecnología de Theranos, registró su propia patente de un mecanismo para alertar a los médicos que pudiera incorporarse a un dispositivo de análisis y que, según él, no estaba cubierto por ninguna patente de Theranos. Sin ser propietario de esta patente, Theranos habría necesitado una licencia de la patente de Fuisz para incluir las alertas médico/paciente, una función muy deseada en los analizadores médicos. Cuando Theranos descubrió que Fuisz había registrado su patente, respondió presentando una demanda judicial por robo de patente alegando que Fuisz había hecho un uso indebido de la tecnología patentada existente de Theranos.

Mientras investigaba cómo defenderse de la demanda de Theranos, Fuisz observó que Gibbons aparecía a menudo como coinventor con Holmes en muchas de las patentes de Theranos. También notó que había parecidos entre las patentes de Theranos de Gibbons y las que él había presentado mientras trabajaba para una empresa anterior, Biotrack. Como respuesta, Fuisz añadió el nombre de Gibbons a su lista de testigos que debían declarar para responder a unas preguntas sobre la reutilización indebida de su trabajo anterior y la inclusión de Holmes como coinventora.

Ian Gibbons se puso muy nervioso y sufrió una depresión cuando se enteró de que iba a ser citado a declarar. Quería evitar declarar por temor a que su trabajo dependiera de su testimonio. Rochelle Gibbons valoró su estado de ánimo al finalizar su etapa en Theranos: «Para él era un infierno trabajar allí. Fue un completo infierno. Creo que estaba muy confundido sobre por qué le trataban tan mal». Según ella, Gibbons se sintió humillado al ser asociado con los fracasos científicos de la empresa. Se sintió presionado por Theranos para que mintiera sobre el avance de las investigaciones de la empresa. Gibbons creía que, si decía la verdad, perdería su trabajo y tendría pocas perspectivas laborales en el futuro debido a su avanzada edad. Gibbons se sentía en una situación sin salida; pensaba que perjudicaría a la mayoría de la población si no hablaba, pero también que perjudicaría a sus compañeros si aceptaba decir la verdad sobre la falsedad de las máquinas de Theranos.

Muerte y respuesta de Theranos El 15 de mayo de 2013, Ian Gibbons recibió la notificación de que tenía que presentarse en las oficinas de los abogados de Fuisz el 17 de mayo para declarar. Un abogado de Theranos, que había estado intentando evitar que declarara, envió por correo electrónico a Gibbons un borrador de un justificante médico que podría modificarse para eximirle de declarar. La noche del 16 de mayo, Gibbons bebió una mezcla de vino y paracetamol. A la mañana siguiente, Rochelle Gibbons lo encontró en el suelo del cuarto de baño, inconsciente y sin apenas respiración. Murió, a los 67 años, de una insuficiencia hepática en un hospital el 23 de mayo de 2013. Cuando Rochelle Gibbons llamó a la oficina de Holmes para informarle de su muerte, Holmes no le contestó. En cambio, la esposa de Gibbons recibió un correo electrónico de un abogado de Theranos en el que se le pedía que devolviera inmediatamente el portátil de la empresa de Gibbons y cualquier información confidencial que pudiera tener en su poder. Holmes envió un correo electrónico a varios compañeros informándoles del fallecimiento de Gibbons y de que se celebraría un funeral; sin embargo, ni Holmes ni su empresa organizaron ningún funeral. miniaturadeimagen|306x306px|Tras la muerte de Gibbons, los abogados de Theranos amenazaron a su viuda, y Elizabeth Holmes (en la foto) y su socio Sunny Balwani intercambiaron mensajes de texto sobre la posibilidad de presentar una demanda contra ella.