thumb|Casa y estudio de Wilhelm von Gloeden en Taormina.

El barón Wilhelm von Gloeden (16 de septiembre de 1856 – 16 de febrero de 1931) fue un fotógrafo alemán que desarrolló su carrera fundamentalmente en Taormina, Italia. Es conocido por sus estudios de desnudos de jóvenes sicilianos, que generalmente aparecen, con poses muy cuidadas, en marcos de referencias clásicas.

Biografía

Primeros años

Nació en Mecklenburgo (norte de Alemania) en 1856 y fue bautizado el diez de octubre de ese año en la iglesia de Blankenhagen. Su padre, Hermann von Gloeden (1820–1862), que murió a una edad temprana, era un alto funcionarioDiario Oficial del Gran Ducado de Mecklenburgo-Schwerin, Año 1851, Edición de Hofbuchdruckerei, Schwerin, S. XXVII al servicio del Gran Duque de Mecklemburgo-Schwerin. Su madre, Charlotte, ya había estado casada con anterioridad, pero tras enviudar del padre de Gloeden, se volvió a casar por tercera vez en 1864, esta vez con un político conservador y periodista llamado Wilhelm Joachim von Hammerstein.Roger Peyrefitte. Los amores singulares (Les Amours singulières), Ed. Gallinard, 1949. En español: Ed.Tirso, Buenos Aires, 1961 y Ed. Sudamericana, Buenos Aires,1971, p63. Durante su infancia, las relaciones de Gloeden con su padrastro no habrían sido buenas.Roger Peyrefitte. Op.Cit. p64. El punto de referencia familiar más importante para él sería siempre su media hermana Sofía Raabe, fruto del primer matrimonio de la madre, quien lo acompañaría luego durante años y hasta su muerte en Sicilia.

Después de estudiar Historia del Arte en Rostock (1876), estudió pintura en la Academia de Arte de Weimar (1876-1877), hasta que se vio obligado, por una enfermedad pulmonar (seguramente tuberculosis), a interrumpir sus estudios durante un año, tiempo en el que permaneció convaleciente en un sanatorio en el Mar Báltico.

Años de esplendor

Por recomendación de su amigo el pintor Otto Geleng (1843–1939), que había vivido con anterioridad allí, y buscando climas benignos para su salud, viaja a Italia en 1877. En esa altura von Gloeden era un hombre rico, ya que su padrastro, por aquella época, era consejero del Kaiser. En primer lugar recala en Nápoles, donde seguramente convivió con su primo, el por entonces ya fotógrafo Wilhelm von Plüschow (1852-1930), que había llegado unos años antes a Italia, y con el que se dice que aprendió los rudimentos de la fotografía.Marisa Miraglia. I nostri Antenati. Guglielmo Plüschow alla ricerca del bello ideale. Publicado en el nº7, año 6, de la revista “AFT. Archivio Fotográfico Toscano”, año 1988, pp 62 a 67.

Posteriormente se repetirían los viajes para colaborar con su primo. Algunas veces lo hace acompañado de sus modelos sicilianos, tal y como demuestran las fotos de estos muchachos efectuadas por ambos primos en Nápoles o en sus proximidades.Giovanni Dall’Orto. Inseguendo von Gloeden. Biografia per immagini di un fotografo e della sua città (publicado en internet). Tras el encuentro inicial con Plüschow, termina por asentarse en Taormina, por entonces una pequeña localidad en la costa de la isla de Sicilia. A excepción del periodo comprendido entre 1915 y 1918, correspondiente a la Primera Guerra Mundial, cuando fue forzado a dejar Italia por ser ciudadano alemán, permanecería ya para siempre en Taormina hasta su muerte en 1931. 250px|thumb|Le tre grazie. El motivo de la elección de esta localidad (a la que calificaría de “paraíso en la tierra” y en la que venció a su enfermedad) como lugar en el que asentarse, sería, según Alberto Mira,Alberto Mira. Para entendernos. Diccionario de Cultura homosexual, gay y lésbica. Ediciones de la Tempestad, Barcelona, 1999 porque allí encontró dos grandes atractivos: por una parte su clima seco, ideal para su enfermedad, pero por otra, los poemas de August von Platen (1796-1835) y su leyenda pudieron haber tenido también su influencia. “El atractivo del Mediterráneo como arcadia erótica para homosexuales de países brumosos puede parecer un tópico fácil, pero los trabajos de Gloeden y las novelas de autores como Edward Foster (1879-1970) o Norman Douglas (1868 – 1952),Norman Douglas. Viento Sur (South Wind), Penguin Books, 1953. En español: Buenos Aires, Ed. Sudamericana, 1982 proporcionan evidencias que demuestran que se trataba de una práctica real.Alberto Mirta, op.cit.Robert Aldrich. The seduction of the Mediterranean: writing, art, and homosexual fantasy, Routledge, 1993. ISBN 9780415093125

La riqueza evidente de Gloeden en un medio extremadamente pobre, como era el sur de Italia de entonces, podría explicar por qué su homosexualidad y la expresión evidente de la misma a través de su vida y de su trabajo serían toleradas por los lugareños.

Por su parte Gloeden se encontró en una Italia que para él revivía el ideal mítico de la antigüedad clásica. Además, a diferencia del Norte conservador, la predisposición de la población a la desnudez sin inhibiciones (por aquel entonces era fácil encontrar a niños desnudos en la calle), fue para él como una liberación del conservadurismo y mojigatería alemana.

Cuando llegó a Taormina se alojó inicialmente en el Hotel Victoria, pero pronto compró una casa cerca de Santo Doménico. Por aquel entonces la ciudad tenía 3.218 habitantes.Giuseppe Restifo. Tourism and the History of Taormina 1750-1950, Ed. Edwin Mellen Pr, 2000. El alcalde era un pintor paisajista alemán, Otto Geleng (1843–1939), quien había llegado allí en 1863.Otto Geleng se casó con Filomena Zuccaro y llegó a ser alcalde de Taormina, convirtiéndose rápidamente en una de las principales personalidades que hicieron de esta ciudad un destino turístico internacional. A través de él, von Gloeden se familiarizó con los habitantes locales.

Poco después instaló su estudio fotográfico en Taormina, en un principio simplemente como afición. Algunos años después contrató como ayudante y criado a un joven de trece o catorce años llamado Pancrazio Buccini (1879-1963). Era un muchacho de piel oscura, de ojos grandes -como puede verse en muchas de las fotografías que nos han llegado-, por lo que von Gloeden le dio el sobrenombre de «Il Moro» (El «moro»).Giuseppe Restifo. Op.cit. p126. Este muchacho cuidó desde un principio de la salud del barón, administrando medicamentos, consiguiendo en el pueblo las comidas especiales que requería, preparándole los baños calientes de agua salada que le habían prescrito, pero también consiguiendo a jóvenes locales que participaban en las fiestas nocturnas que Wilhelm empezó a ofrecer a sus muchos visitantes o para que sirviesen como modelos de sus fotografías.Roger Peyrefitte, op.cit. Il Moro no sería, con el tiempo, un simple sirviente, sino que llegó a convertirse en el principal aliado del barón, terminando por ser el heredero de su legado fotográfico.

Zinaida Gippius (1869-1945), en el año 1899, habla de Il Moro, a quien extrañamente llama Luigi, y lo describe así:

“[…] es el brazo derecho del barón. Se ocupa de las cuestiones domésticas, e imprime fotografías (aunque también tiene un asistente, Mino). El aspecto de Luigi es extraordinario. Cuando se mira su cara salvajemente hermosa, con nariz corta, cejas extrañamente elevadas, parece que uno está viendo a un fauno de tiempo inmemorial”Gippius, Zinaida. Una serata presso il barone G. , revista "Babilonia", febrero de 1999, pp. 62-63, en edición de Paolo Galvagni, citado por Dall’Orto en op.cit.

La fortuna del barón le permitía vivir según su inclinación siguiendo los cánones del esteticismo: en su caserón recibe a invitados en una atmósfera de lujo decadentista. A sus invitados les ofrece muchachos, a menudo vestidos a la usanza de la antigua Grecia.Alberto Mira, op.cit. Cuando su salud mejora, llama a su hermana Sofía, quien viaja a Taormina para vivir con él y encargarse de la casa, donde cada vez llegaban más visitantes.

En la década de 1890, debido al "Asunto Hammerstein", el padrastro de von Gloeden cayó en desgracia ante el Kaiser, por lo que el estado confiscó sus propiedades y posesiones. Lo habrían encerrado en prisión de por vida, si no fuese porque consiguió escapar a tiempo. Imposibilitado de ir a Sicilia para reunirse con Wilhelm, pues el Kaiser disponía en Italia de muchos agentes, huyó a Grecia. Wilhelm se encontró, a partir de ese momento, sin la fuente de ingreso que habían significado las remesas periódicas de su padrastro. Consciente de su penosa situación, pensó en prescindir de los servicios de Il Moro, pero, según Peyreffite, este se negó a salir de la casa. thumb|250px|Von Gloeden: El teatro griego de Taormina. En ese momento Wilhem recibiría un regalo inesperado por parte del Gran Duque de Mecklenburg-Schwerin, Frederick Francis III (1851–1897), quien por padecer una enfermedad respiratoria, pasaba largas temporadas en Italia, buscando su clima benigno y la ausencia de la moral rígida de Alemania, pues su homosexualidad fue siempre un secreto a voces en su país.Bernd-Ulrich Hergemöller, Mann für Mann – Biographisches Lexikon zur Geschichte von Freundesliebe und mannmännlicher Sexualität im deutschen Sprachraum. 1998. Hamburgo; MännerschwarmSkript Verlag;, p 253 Según algunas fuentes conocía a von Gloeden desde su juventud, por lo que enterado de la situación por la que pasada el Barón, empezó a enviarle dinero en secreto. Wilhelm aceptó la ayuda pero se ofreció a devolvérsela. A cambio el duque pidió que, como pago, Wilhelm le enviara dibujos y fotografías de la isla. Para que pudiese cumplir el encargo le envió desde Berlín el regalo más inspirado y providencial: una máquina de fotografiar de gran formato.

Von Gloeden empezó fotografiando cada resto arqueológico de la isla, con Il Moro a su lado llevando el pesado equipo o ayudando en el laboratorio o en el cuarto oscuro. Lo que en un principio fue un mero encargo, poco a poco ser iría convirtiendo en su profesión. Pronto empieza a adornar los paisajes con muchachos desnudos, a veces en pareja, que eran en realidad campesinos o pescadores de la región a quienes pagaba para que posasen.

Para familiarizarse con las técnicas fotográficas del momento, utilizó la experiencia de su primo Guglielmo Plüschow, y también la de otros fotógrafos de la isla, quienes lo ayudaron en su formación. Entre estos últimos hay que nombrar a los fotógrafos locales Giovanni Crupi (1859–1925) con estudio en la Vía Teatro Greco y el farmacéutico y también fotógrafo Giuselle Bruno (1836–1904), con estudio en el Corso.

Su obra es pronto conocida en toda Europa, llegando a tener como cliente a los reyes Eduardo VII, Alfonso XIII y al Káiser Guillermo II. Recibe premios internacionales y algunas personalidades de prestigio, como Oscar Wilde (que lo visita en diciembre de 1897), Richard Strauss, Jacques d’Adelswärd-Fersen, Anatole France, Marconi, el poderoso industrial alemán Krupp lo visitan en su estudio. También sus obras se exponen internacionalmente: Londres (1893), El Cairo (1897), Berlín (1898–99, incluyendo una exposición individual), Filadelfia (1902), Budapest y Marsella (1903), Niza (1903 y 1905), Riga (1905), Dresde (1909) y Roma (Feria Mundial de 1911).

El éxito de sus fotografías, que comercializa con habilidad, le permite rápidamente retomar el ritmo de vida anterior a la caída de su padrastro ante el Káiser.