miniaturadeimagen|"Cumandá, la Reina de los bosques" por Rafel Troya. Se lee en el pie: confluencia del Pastaza con el Palora, dos ríos amazónicos.Las misiones en la Amazonía de Ecuador se llevaron a cabo desde la independencia de ese país en toda la región al oriente de la coordillera de los Andes. Las crearon órdenes religiosas como los jesuitas, dominicos, josefinos, capuchinos, salesianos, carmelitas y franciscanos a través de la creación de sus respectivos vicariatos, algo que después tendría una influencia importante en la creación de las provincias de la Amazonía de Ecuador durante el .
Antecedentes
miniaturadeimagen|280x280px|Mapa de la Audiencia de Quito, publicado en 1740, según el Padre Juan Magnin Misionero de la Compañía de Jesús. Las misiones en la Amazonía de Ecuador empezaron a partir del nacimiento de la República en 1830. Tuvieron varios antecedentes como las expediciones al oriente en búsqueda de El Dorado y el País de la Canela con el posterior descubrimiento del Río Amazonas. Después se fundarían las principales ciudades en los Andes de Ecuador como Quito, Cuenca y Loja desde donde empezaron a coordinar las salidas hacia la selva. El objetivo de ellas era doble, por un lado se evangelizaba a los indígenas, reduciendo su territorio y consiguiendo nuevos fieles para la iglesia. Por otro lado, la corona española lograba controlar los territorios y tener soberanía efectiva. Algo que tendría aún más importancia desde la firma del Tratado de Tordesillas. Posteriormente, estas misiones tendrían su mayor desarrollo cuando se las entregaron a la orden de la Compañía de Jesús, que había llegado a la Audiencia el 19 de julio de 1586. Se llevarían a cabo en los siguientes lugares:
Misión alta del Marañón Misiones del Pastaza Misión baja del Marañón Misión del Napo y Aguarico
En total duraron cerca de 130 años desde que partieron los primeros misioneros acompañados de indígenas catecúmenos desde Quito dirigidos al Marañón hasta que se llevó a cabo la expulsión de los jesuitas en 1767 a partir del motín de Esquilache. Después de esto, las misiones entrarían en un proceso de transición en el que Clérigos y Diocesanos de Quito se encargarían temporalmente de las misiones sustituyendo a los jesuitas, hasta que empezarían las guerras de la independencia y se crearía el Obispado de Maynas con la Real Cédula de 1802. La disputa sobre este territorio continuaría con la creación de la Gran Colombia que estaba conformada por el Departamento del Sur y que a su disolución correspondería a Ecuador, dividido a su vez en tres departamentos: Quito, Guayaquil y Cuenca. Este último con "pretensiones territoriales" sobre Quijos, Jaén y Maynas. A partir de ahí empezaría la historia del Conflicto limítrofe entre el Perú y el Ecuador.
Las misiones en la Región Amazónica del Ecuador
La primera década de la República A partir del año 1832 se presentaría en el mes de noviembre una solicitud al Papa para nombrar a Joaquín de Arteta como Obispo residencial. De esta manera empezaría su gobierno que duraría hasta 1849. Durante la presidencia de Rocafuerte, se retiró de la Misión de Canelos a los padres predicadores por lo que se empezó a buscar sustitutos. De esta manera se logró que Mariano Flores empiece sus labores en Canelos en 1837. También destacarían los presbíteros Checa y Flores por lo que posteriormente serían nombrados Curas de Baños de Agua Santa y Patate, respectivamente. Hubo sin embargo una sublevación en Canelos que no pudo ser contenida por la falta de fondos. Continuando con la época floreana se buscó el impulso de las misiones intentando la aprobación del proyecto para crear en Quito, Guayaquil y Loja colegios de jesuitas para las misiones y enseñanza. Sin embargo esto no se logró llevar a cabo porque sobrevino la Revolución marcista que terminaría con el floreanismo. No hubo mayores cambios desde entonces, y más bien las misiones entrarían en decadencia a partir de la expulsión de los jesuitas en el gobierno de Urbina.
La misión jesuita en el Napo miniaturadeimagen|Retrato de Antonio Flores Jijón en 1888. Debieron esperar las misiones jesuitas la llegada de Gabriel García Moreno para empezar a desarrolarse. Se firmaría el decreto el 27 de febrero de 1869 en el que se "Entregaría toda la Misión Oriental a la Compañía de Jesús, mediante Contrato que abarcará estos puntos":
Dicha Misión extenderase por las comarcas de Napo, Macas, Gualaquiza y Zamora. El Número de Operarios Evangélicos dependerá del arbitrio de los Superiores Jesuitas. Las rentas para el sustento de la Misión serán entregadas por el Ilmo. Sr. Metropolitano. El número de Residencias Misionales irá creciendo, conforme vayan incrementándose así las rentas como el número de misioneros. En su régimen, la Compañía de Jesús gozará de plena libertad; puesta en salvo aquella dependencia que los cánones puntualizan entre el Metropolitano y los sufragáneos. Los pueblos que los jesuitas atenderían serían: Archidona, Tena, Puerto Napo, Ahuano, Santa Rosa, Suno, La Coca, San Juan, La Concepción, Loreto, Payamino, Ávila, San José de Sumaco, Curaray, Canelos y Sarayacu. Estos pueblos sin embargo eran pequeñas reducciones de muy pocas personas con indígenas que preferían vivir aislados en la selva y se reunían solo con motivos religiosos o de comercio. Por otro lado, en estos pueblos no entran en la lista aquellos que se encontraban en Mainas, con Iquitos y Mazán puesto que a partir de 1869 su ocupación resultaba difícil, algo que se lamentaba debido a que la expulsión de los jesuitas de 1852 tuvo como efecto negativo. Bajo la época Garciana, las misiones de los jesuitas tuvieron garantías de labor para los misioneros y también una renta pecuniaria estable para sostener las actividades. Por esta razón el Visitador General de la Compañía aumentaría el personal y aceptó incluso que desde Roma nombren un Vicario Apostólico que sería Andrés Justo Pérez en 1871. Para esa época estaban otros seis jesuitas más trabajando en la misión Andrés Justo Pérez, Nicolás Soberón, Miguel Palacios en Macas y Gualaquiza también. Los productos que se estaban cultivando eran naranjas, piñas, achiote, yuca, plátano, camote, y maíz. También se consumía cerdo y montés. A partir de la Época progresista no hubo mayores contratiempos para la Misión de Napo que continuaría encaminada. El presidente Flores Jijón quien era cercano del Papa León XIII logró solicitar la División Eclesiástica del Oriente Ecuatoriano en cuatro jurisdicciones o vicariatos misionales, a saber:
Que todo el territorio Oriental del Ecuador sea distribuido entre los Cuatro Vicariatos Apostólicos: Napo, Canelos y Macas, Méndez y Gualaquiza, y Zamora. Que los dos primeros continúen regidos por los jesuitas y dominicanos como lo están ya. El tercero será para la sociedad Salesiana de Don Bosco. Zamora por último a los franciscanos que estaban establecidos en Loja.
De esta forma las misiones fueron atendidas y sustentadas distribuyendo a los jesuitas en el norte, dominicos en el centro, salesianos en el austro y franciscanos en el extremo sur. Todo cambiaría sin embargo con el advenimiento de la Revolución Liberal que fijaría como ministro de lo Interior a Francisco Javier Montalvo quien enviaría el siguiente comunicado al Gobernador de la Provincia del Napo:Como el Gobierno no reconoce a los Jesuitas ningún derecho de propiedad pública o privada en el Oriente, pues estos individuos no han traído un centavo al país, sino al contrario, han sacado de él cuanta utilidad han podido, no puede reconocer tampoco a ningún Apoderado de ellos. Espero que UD., cuya energía y discreción son tan conocidas, procederá a cumplir esta Orden con la mayor puntualidad. Los jesuitas deberían entonces salir a Pasto por el Aguarico bajando por el río San Miguel, seguir a Mocoa hasta llegar a Colombia. Con esta decisión los pueblos se quedarían sin sacerdotes, las casas serían saqueadas en la revolución, algunos altares fueron derribados, los cultos religiosos suspendidos, las escuelas se cerraron. miniaturadeimagen|Archidona Las misiones se pueden resumir según el siguiente cuadro estadístico de 1892 por ciudad y número de familias que tenía cada reducción. Archidona con 458 familias
Tena con 200 familias Napo con 237 familias San Javier con 60 familias Ahuano con 37 familias Curaray con 25 familias Santa Rosa con 30 familias Suno con 24 familias Coca con 9 familias Payamino con 34 familias Loreto con 400 familias Cotapino con 22 familias Concepción con 200 familias Ávila con 150 familias San José con 125 familias
La misión josefina en sus dos épocas Así las cosas el Arzobispo de Quito Pedro Rafael González Calisto buscaría remediar la situación y volver a atender a las poblaciones. La búsqueda por nuevos religiosos que se puedan encargar de la zona fue ardua y no se lograría resultados hasta el fin de los gobiernos liberares. Sería en marzo de 1921 cuando el Cardenal Van Rossum dirigió una carta a los Padres Josefinos de Murialdo que decía:Tengo el honor y el agrado de ofrecer a los Padres Josefinos el Vicariato Apostólico del Napo, Ecuador, Donde miles de indios yacen en completo abandono.Serían pues los misioneros italianos josefinos, que se encargarían de esta zona nuevamente, dentro de los que destacarían los padres Emilio Cecco y Jorge Rossi. Siendo el primero el Administrador Apostólico del Vicariato del Napo. Su llegada fue esperada y la acogida positiva. Llegaron por Ambato, pasaron por Baños, Puyo hasta llegar a Puerto Napo el 30 de agosto de 1922. La gente en Archidona fue a recibirles con la promesa de que se construiría una iglesia si se quedaban. Anotaría Emilio Cecco:Puerto Napo tiene tres grandes haciendas y seis tambos de indios. A lo largo del río Napo viven otros 500 indios. En Tena, dicen, hay unos 800 y en Archidonam unos 1000. Son estos los tres pueblos más importantes, pero en Loreto y a lo largo del río Napo hay numerosas tribus, no pacíficas y remontadas. miniaturadeimagen|260x260px|Vista aérea de Shell-Mera Trabajaron en desarrollar nuevos cultivos, crearon la Casa Central de Tena donde se formó la Comunidad Josefina. El Vicariato Apostólico era extenso pero fue disminuido cuando se creó la Preferctura Apostólica de San Miguel de Sucumbíos en 1924 para posteriormente también crear la de Aguarico en 1953. No existían vías que comunicaran, salvo los ríos y senderos abiertos con machete. Los Padres Gianotii, José Longo y Jorge Rossi, realizaron la exploración del río Napo mientras mapeaban la región y catequizaban. Conocieron ahí a los Cofanes, visitaron a los Enos, siguieron al río San Miguel para entrar al Putumayo y llegaron a Mocoa, camino que se dirige a Pasto.
La segunda época de los Josefinos también fue muy fructífera. Crearon la Residencia Misional frente a la Guarnición Militar peruana del Yasuní, en pleno conflicto limítrofe, para sustituir la población de Rocafuerte en el Aguarico que había sido invadida por las fuerzas militares peruanas. Crearon la Misión de Rocafuerte que posteriormente entregaron a los capuchinos en 1954. En septiembre de 1956 dieron luz eléctrica al pueblo, con una turbina hidráulica, trayendo agua del río Tálag y abrieron una acequia. Crearon una pista para aterrizar una avioneta de T.A.O. en 1952. Se establecieron centros misionales en el valle de Quijos en 1951, la parroquia de Loreto en 1974. En la población de Arajuno que se sitúa al lado del río homónimo fue desde 1941 un centro de exploración petrolera de la Compañía Shell que se retiraría ocho años más tarde en 1949. La Misión Josefina compró en 1956 una serie de terrenos para construir porteros para los animales y además donó algunos lotes para nuevos colonos con lo que se formaría la parroquia de Santa Clara que llegaría a tener 1500 habitantes.
La misión dominicana de Canelo