miniaturadeimagen|Construcción de un barco, año de 1915, aproximadamente. Los astilleros de Guayaquil se desarrollaron desde la fundación de la ciudad hasta mediados del aproximadamente. Aunque existen registros de las primeras balsas construidas por las culturas prehispánicas manteño-guancavilcas que fueron usadas para comerciar por todo el pacífico. Formalmente se considera a Diego Vásquez de Cepeda quien inició la construcción de los astilleros en el . Después se desarrollará su producción tanto para fines comerciales como para militares, basando su competitividad durante los siglos hasta en la buena calidad de la madera. Posteriormente se buscará tecnificar su producción para tomar ventaja de los nuevos materiales desarrollados durante la revolución industrial. Los astilleros en el golfo han marcado la historia de la ciudad de Guayaquil desde sus inicios. A pesar de que se han desarrollado en distintos barrios en la ciudad, tanto en el norte como en el sur, e incluso en épocas de alta demanda durante la colonia toda la ciudad fungió como una fábrica de producción de barcos, existe un barrio tradicional ubicado al sur del centro histórico que toma el nombre de El Astillero.
Historia
miniaturadeimagen|Balsa de Guayaquil Los primeros barcos que se construyeron en el golfo de Guayaquil fueron en realidad balsas características de la cultura manteño-huancavilca. Con estas balsas se desarrolló el comercio en todo el pacífico uniendo a las culturas de Mesoamérica con las de Sudamérica. Dentro de los productos que se comerciaban se encuentran las famosas conchas spondylus que funcionaron como moneda en esta época, debido a la abundancia de ella en las costas de la actual bahía de Caráquez. Además también se comerciaba cacao, que crecía de manera silvestre en la cuenca del río Guayas. La madera con la que se construía la balsa manteña sería la misma que después sería utilizada para construir los barcos durante la época hispánica y provenía de árboles que crecían de manera silvestre en la cuenca del río guayas y el Golfo de Guayaquil. Estas balsas continuaron siendo construidas durante muchos años, aunque en las investigaciones de la historia del astillero, que se basan en registros historiográficos, se enfocan en los barcos grandes de los que existen evidencia documental.
miniaturadeimagen|Puerto de Guayaquil Guayaquil dio origen al astillero porque la ciudad contaba con maderas cercanas con los más altos niveles de flotabilidad, resistencia y flexibilidad. El astillero también se benefició de la presencia de mano de obra extranjera calificada y, sobre todo, de que ahí vivían personas que eran hábiles constructores de canoas y otras embarcaciones extremadamente seguras y de gran maniobrabilidad.
La información más antigua sobre el tema es una carta escrita en 1547 por Diego de Vásquez a Gonzalo Pizarro desde la isla Puná, en la que le aconseja que utilice los árboles y los nativos de la isla para construir galeras para sus expediciones. Diez años más tarde, empezó formalmente la construcción de los primeros barcos, en ese entonces eran de cabotaje, y tenían como objetivo navegar el Pacífico ayudándose de las corrientes para comunicar desde el sur hasta Centroamérica. A finales del , estos astilleros se habrían convertido en los más importantes de Sudamérica por su capacidad y por la navegabilidad de los barcos que allí se construían. Posteriormente el Marqués de Cañete, virrey del Perú solicitó la construcción de dos barcos que sirvan para la Armada del Mar del Sur en 1557. Esto debido a la practicidad por la cercanía del astillero en Guayaquil, a diferencia de lo que representaría traer un barco de la península u otras partes del Océano Atlántico. El costo de construcción ascendió a los 18 000 pesos de plata.La Armada del Mar del Sur tenía su base en el Callao, y como apostaderos Valparaíso, Guayaquil y Concepción. La construcción más importante de este siglo fue sin duda el galeón San Pedro y San Pablo y Apóstol Santiago, del nombre se deriva la importancia que le dieron sus constructores puesto que la ciudad Santiago de Guayaquil fue fundada en honor al apóstol Santiago, patrono de España. También fueron importantes los caciques indígenas de la Isla Puna, en concreto la dinastía Tomalá que fungirían como gobernadores de una parte importante del Golfo de Guayaquil y también serían clave al momento de enfrentar la invasión del pirata holandés Jacobo Heremita Clerk frente a la Isla Puná en 1587.
miniaturadeimagen|Registro del pago por el envío de dos palos grandes de madera de balsa en 1681, por Bartolomé de Vertis. Guayaquil no sólo contaba con astilleros en la ciudad (en la Atarazana, la ría de Villamar, etc.), sino que en ocasiones toda la ciudad se convertía en astillero cuando aumentaba la demanda de barcos, algo que involucraba a todos los habitantes de la ciudad. En la isla Puná, también contaba con un importante establecimiento de construcción y reparación naval, tan importante que allí se construyeron varios galeones y navíos. Destacan los popularmente conocidos como capitanas reales y además una almiranta (nombre naval), encargados por el marqués. fue su participación para enfrentar él. En los astilleros de Guayaquil se construyeron grandes barcos no sólo para el transporte y la carga, sino también ayudaron en temas militares para ampliar y fortificar la flota de guerra. Adicionalmente, ya que desde los señoríos étnicos se habían construidos barcos en esta región (empezando por la balsa manteña), esto era una actividad que formaba parte de la tradición de los habitantes de esta zona, por lo que su construcción demandaba mucha mano de obra de todos los pobladores que aprovechaban la existencia de árboles de madera de gran calidad que flotaban consistentemente y eran propicios para la construcción de barcos.
Fue importante el año de 1636, cuando debido a que el Ejército español tenía con una escuadra marítima muy pequeña en el Mar del Sur, pidieron impulsar la construcción de barcos en los astilleros de Guayaquil que iniciarían en 1640. En concreto existe evidencia de dos bracos que fueron importantes para la guerra: La nave almiranta Santiago y la nave capitana Jesús María de la Limpia y Pura Concepción de Nuestra Señora. Estarían listos cuatro años después, en 1644 y fueron usados para varias misiones, y destacaron en el uso de sus cañones. Dentro de la historia de Guayaquil colonial hubo muchos traslados de la ciudad y se divide la urbe en ciudad vieja y nueva, para fin de siglo, en 1693 se trasladó la ciudad de Guayaquil a la ciudad nueva lo que afectó a los astilleros que habían en el norte, cerca del cerro Santa Ana. Ese mismo año, el 6 de febrero de 1693, el virrey Melchor Portocarrero y Lasso de la Vega, quien fuera superintendente de las reales fábricas de Guayaquil, asignó al maestro Andrés del Valle, quien tenía experiencia como constructor naval, la supervisión de las operaciones del astillero.
miniaturadeimagen|270x270px|El compendio histórico de Guayaquil de 1741 donde Morán de Butrón describe a la ciudad y dedica un apartado a los astilleros con el número 47 Durante el siguiente siglo, las noticias importantes del astillero empiezan en 1730 cuando se construyó el barco San Fermín, con un costo de construcción total de 81 150 pesos. Un avance con relación a los anteriores barcos ya que este tenía 34 varas de quilla y 1 ½ de manga. Tenía fines militares por lo que fue diseñado para poder tener 30 cañones de a 6 libras. Un año después fue designado como capitán de Maestranza a Antonio de Salvatierra, importante ingeniero del . También en este siglo se desarrolló la historia del puerto de Guayaquil por Jacinto Morán de Butrón, encargado de Dionisio Alcedo, quien fuera presidente de la Real Audiencia. Dentro de la reseña del astillero que se realizó lograron contar un total de 176 barcos fabricados con las siguientes dimensiones: 47 de 36 a 54 codos de quilla; 32 de 27 a 36 codos; y 97 de 18 a 27 codos. Esto sin tomar en cuenta los pequeños barcos fabricados cuyo número era muy grande. Durante estos años existen los registros de los astilleros por Jorge Juan y Antonio de Ulloa, marinos que formaron parte de la misión geodésica.
Existen registros historiográficos del año de 1757 cuando José de Erdoíza, tuvo que defender haber construido un barco por fuera de la maestranza del astillero. Dicha nave era la Nuestra Señora del Carmen, por esta razón tuvo que defenderse:
Cuando en 1771 llegó a hacerse cargo de su dirección don Cipriano Chenara, una persona con mucha experiencia al haber sido constructor naval real de España, terminó el período de mayor auge que se había iniciado en 1763 durante la administración de don Juan Antonio Zelaya. Durante este tiempo, además de supervisar los proyectos de construcción, Chenara también enseñó su oficio a los constructores de la ciudad. Lamentablemente esto no duraría mucho tiempo pues Chenara falleció poco después, quedando el proyecto en suspenso. Tres años más tarde, 1766 llegó a Guayaquil otro constructo naval ahora llamado Cipriano Echenar, quien estableció los Astilleros Reales entre el estero Carrión, que se ubica en la actual calle Mejía, y el fuerte de San Carlos. Con esto empezaría a destacar la producción de barcos de Guayaquil sino que a juicio del historiador Avilés, desde el año de 1763 hasta 1771, se llegaría al punto máximo de desarrollo de los mismos. Los astilleros de Guayaquil destacaban no sólo por ser una importante fuente de ingresos, en un momento en que la economía de la región Andina se vería afectada por la caída de la producción en los obrajes, sino también porque durante mucho tiempo se habían considerado los más importantes de la costa del Pacífico.
Su fama fue difundida por el presidente de la Real Audiencia de Quito, Dionisio Alcedo y Herrera (padre del enciclopedista Antonio de Alcedo) quien diría:
Por otro lado, el primero registro que existe de los astilleros en el se debe a una cita del Barón de Humboldt quien se encontraba viajando por Sudamérica para investigar su geografía y naturaleza. Sobre Guayaquil diría: miniaturadeimagen|'Guayaquil’ corvette izquierda|miniaturadeimagen|Barcos con mercancías, en el puerto de Guayaquil. En el fondo se observa la casa consistorial, antiguo municipio. Finales del .