La Iglesia de Nuestra Señora del Carmen, o también Templo de El Carmen (oficialmente Templo de San Joaquín) es un recinto de culto católico ubicado al oriente del Centro Histórico de Popayán en la esquina formada por las calles de Los Bueyes y de Santo Domingo (Carrera 3 con Calle 4) a unas escasas dos cuadras del Parque Caldas, el hermoso edificio del formó parte del complejo arquitectónico destinado al claustro de la comunidad femenina de Carmelitas Descalzas. Aunque el templo es administrado por la arquidiócesis de Popayán, la edificación conventual le corresponde a la Universidad del Cauca.

Es uno de los dos templos conventuales coloniales de Popayán, valorado por su riqueza en la ornamentación interior y de arquitectura sobria por sus dos pórticos gemelos, que refleja en todo el sentido de la palabra su influencia neoclásica (resaltando de entre todo su icónica espadaña de tres arcos que están constituidos a imitación de un arco de triunfo romano). Exterior que contrasta con los retablos barrocos cubiertos en su totalidad con pan de oro, adornados por imaginería sacra obras maestras de las escuelas Quiteña, Española y Payanesa de diversos siglos.

Historia

y Se consta que cerca de 1684, la Orden de los Carmelitas habían visitado la villa de Asunción de Popayán como un punto de paso de su viaje hacia las tierras de la Real Audiencia de Quito (actual Ecuador) con la misión de establecerse en la población de Latacunga, dado que habían arribado al continente sudamericano por medio del puerto en la bahía de Santa Cruz de la ciudad de Buenaventura, desde aquel tiempo se vio como un buen proyecto el fundar una comunidad en aquella ciudad capital de la Provincia de Popayán. izquierda|miniaturadeimagen|260x260px|Placa con la historia de la Iglesia No obstante, no se llevó a cabo esta propuesta hasta bien entrado el se hizo realidad, cuando el matrimonio aristocrático de don Baltazar o Baltasar Pérez de Viveros y doña Dionisia Francisca Manrique y Camberos, marqueses del Marquesado de San Miguel de la VegaElenco de Grandezas y Títulos Nobiliarios Españoles (2014), Instituto de Español de Estudios Nobiliarios, Editorial Hidalguía. título nobiliario otorgado por concesión el 23 de noviembre de 1706 por el rey Felipe V de España a don Baltasar que fungía como Alguacil Mayor de la ciudad; dispusieron en 1720 su apoyo al establecimiento de una congregación carmelita en Popayán por lo que consultaron con Fray Diego de San Elías y este dio su consentimiento, disponiendo de los religiosos aragoneses Fray Juan Manuel de San José, Fray José de la Madre de Dios y Fray Miguel de Santa Teresa para que junto con Fray Juan de la Cruz llevaran en marcha la fundación.

Los terrenos donde se planificó la construcción del convento pertenecieron en primera instancia a don Pedro León de Mesa que los vendió a don Francisco de Arboleda y este a su vez los cedió a los frailes, levantándose una primitiva casa pajiza junto a la cual se comenzó a erigir por 1730 una capilla donde se podrían celebrar los oficios religiosos, aunque al inicio este establecimiento fue visto como algo ilegal debido a la falta de permisos correspondientes, se pudo conseguir el beneplácito del monarca borbón quien además donó una suma cercana a los 22656 pesos además de aditamentos en metales preciosos para el enriquecimiento de la liturgia y la consolidación de la congregación. Posteriormente llegaron las primeras religiosas procedentes desde la ciudad de Santafé de Bogotá en el año de 1729 movidas por el llamado del evangelio, siendo gratamente recibidas por la marquesa Dionisia, alojándolas en su residencia personal en el costado oriental de la plaza central, edificio que hoy se le conoce como Los Portales (actuales sedes de los bancos de Occidente y Bancolombia), iniciando su clausura ahí el 14 de octubre de ese mismo año.

Después de 1736 miniaturadeimagen|Nave de la Iglesia del Carmen, con el altar mayor al fondo|296x296px Lastimosamente las nacientes obras fueron completamente suspendidas y destruidas el 2 de febrero de 1736, cuando uno de los peores sismos que ha visto la ciudad acabó con casi la totalidad del centro histórico, dejando solo en pie la Ermita y unas contadas casonas, viendo todo el percal, muerte y desolación traídas por la tragedia la marquesa de San Miguel de la Vega contrató al afamado arquitecto santafereño Gregorio Causi para que reanudara las obras del templo y construya un nuevo y más monumental convento de claustro ampliado hace poco por medio de la adquisición de toda la cuadra por mediación de doña Dionisia, siendo ella en persona que donó una generosa cantidad de pesos para la utilización de materiales de la mejor calidad, levantándose una iglesia de claustro de una sola nave, compartiendo una distribución y fisionomía semejante a de la iglesia de la Encarnación, con dos portones bordeados por portales en ladrillo en técnica de influencia morisca mirando hacia el sur.

Para la ornamentación, se contrataron a los mejores artistas de la Escuela Payanesa de arte para la elaboración de los retablos que al ser finalizados, se constituyeron como la más rica muestra del esplendor de este movimiento artístico al ser totalmente recubiertos en hoja de oro de la mejor índole que se podía hallar para ese entonces, de igual forma se mandaron a traer imágenes de las más afamadas escuelas de la época que eran la Quiteña y Española hechas con la técnica del estofado, reflejaban la riqueza de sus mecenas los marqueses. Se data que por el año de 1774 ya se concluyeron las obras, inaugurándose un edificio de estructura simple dedicado a la patrona de la orden, Nuestra Señora del Monte Carmelo o del Carmen, destacado por sus valiosas riquezas patrimoniales que fueron preservadas por las monjas carmelitas durante más de 100 años.

izquierda|miniaturadeimagen|323x323px|Coro y Órgano tubular de la Iglesia Los inicios de este turbulento siglo vieron el surgir de los movimientos insurgentes contra la Corona Española, comenzando el 1810 el proceso de independencia de Colombia, situación a la que la provincia de Popayán se opuso juntos con otros gobiernos pro-realistas, tras las diferentes idas y venidas que tuvo que enfrentar la población payanesa, los españoles fueron finalmente expulsados el 10 de julio de 1820 por las tropas libertadoras de la Gran Colombia, no sin antes haber saqueado sacrílegamente todos los templos de la ciudad por orden de Antonio Nariño siendo estos usados para financiar la causa independentista, el Carmen no fue ajeno a estos sucesos y gran parte de sus ornamentos y halagas con valiosas piedras preciosas y oro se perdieron para siempre.

Tras estos lamentables sucesos, todo continuo relativamente normal con las carmelitas en clausura y administrando el Instituto Reformado de Santa Teresa que ya llevaba desde el otorgando sus servicios educativos a los descendientes de la elite de la ciudad, no fue sino hasta el año de 1863 cuando se aprueba la ''Ley de Desamortización de Bienes de Manos Muertas'' de los Estados Unidos de Colombia y el presidente patojo general Tomás Cipriano de Mosquera dio su aprobación para que la mayoría de los patrimonios que custodiaba la iglesia sean expropiados, siendo Popayán una de las urbes más golpeadas por la situación al ser expulsadas todas las órdenes religiosas que aun permanecían, entre ellas las Carmelitas Descalzas que fueron exiliadas del país, su claustro pasó a manos del estado y la iglesia quedó bajo la protección de la Diócesis.

Las monjas finalmente encontraron cobijo en Ecuador bajo la presidencia de Gabriel García Moreno, estableciéndose en San Antonio de Ibarra donde construyeron un convento muy parecido al de Popayán, con una réplica más pequeña de la iglesia del Carmen aunque actualmente el complejo se haya abandonado.

Terremoto de 1983 miniaturadeimagen|297x297px|Pintura de la fachada sur, el medallón en el centro dicta ''P.B.O EN 1851'' Tras quedar en manos diocesanas la iglesia fue poco a poco quedando relegada a un segundo plano, no obstante fue enriquecida con la llegada de un armonio y un órgano tubular, procedentes de Lyon, Francia, el cual era el segundo más importante de la ciudad por detrás del de la Catedral, pero después de 1983 quedó como la única muestra excepcional de este tipo de instrumento, datado a fines del .

Punto de inflexión para el templo fue el 31 de marzo de 1983 cuando un devastador terremoto averió el tejado, agrietó las paredes, afectó al coro y daño los vestigios de paredes murales, comprometiendo a su vez los retablos; inmediatamente se pusieron bajo la custodia en la bóveda del Banco de la República todos los objetos valiosos que aun conservaba el templo y se sometió la iglesia a un arduo proceso de restauración encabezado por la Universidad del Cauca y financiación del Banco Interamericano de Desarrollo, que duró hasta bien entrado el , regresando a la vida el esplendor de su estilo barroco neogranadino y permitiendo estudiar las hermosas muestras de imaginería haciéndose un amplio inventario de catálogo para asegurar su preservación para las generaciones futuras.

Posteriormente la iglesia junto con todo su rico mobiliario y colección de bienes serían declarados como Monumento Nacional de Colombia conforme al Decreto 2248 11-xii-1996.

Cofradías Una tradición traída desde España, las cofradías coloniales surgieron por la necesidad de los fieles de agruparse en organizaciones en torno a una advocación de su devoción con el fin de promover su veneración, preservar su imagen tutelar y realizar las correspondientes fiestas patronales.

En el templo de El Carmen desde sus etapas más primitivas, fueron fundándose juntas que tuvieron como sede este templo, al mismo tiempo que nuevas devociones llegaban al recinto. Siendo una de las iglesias del centro histórico que más tuvo junto a la Encarnación y la Catedral.

Se tiene constancia de las siguientes cofradías:

Cofradía de Nuestra Señora del Carmen. (Patrona y Advocación principal de la Iglesia) Cofradía del Amo Sacramentado. (Corpus Christi) Cofradía de San Juan Bautista. Cofradía de San Joaquín. Cofradía de Santa Ana.

Lastimosamente casi la totalidad de las cofradías que algún día contaron con su sede en la iglesia en la actualidad ya no existen más, debido a diversos factores como la independencia, la expulsión de las carmelitas descalzas de la Colombia o las guerras civiles que conllevaron la emigración de las familias ricas e influyentes.

Retablos

Altar Mayor izquierda|miniaturadeimagen|327x327px|Monumental retablo barroco dedicado a la Virgen del Carmen Sin duda la joya más hermosa que posee el templo ubicada en la pared oriental al fondo del presbiterio, este impresionante altar es una de las obras maestras de la Escuela Payanesa de arte y refleja el naciente Estilo Popayán que surgió después de 1736. con un deslumbrante barroco dorado imponiéndose en todo su esplendor, destacando en primer lugar, la parte central que se constituye como un gran arco de medio punto que permite visualizar el camarín principal, aquí se le rinde culto a la patrona de la iglesia y de la expulsada orden carmelita Nuestra Señora del Carmen, la cual esta flanqueada por dos ángeles de influencia quiteña con vestidos verdes, a la derecha del primero se halla el Sagrado Corazón de Jesús y por debajo está San Antonio de Padua, mientras que a la izquierda del segundo se encuentra San José de Nazaret y bajo este, está Santa Teresa de Jesús, traída desde Ávila, España