El selenoscopio (del griego σελήνη selḗnē «Luna» y σκοπεῖν skopeîn «observar») es un instrumento analógico en el que se puede observar con exactitud la fase de la Luna para un día cualquiera de cualquier año comprendido en un intervalo de 19 años.
Historia Desde antiguo, los movimientos de la Luna y, en concreto, la periodicidad de sus fases, han atraído poderosamente la atención de las gentes. Todas las culturas han visto, o creído ver, en las fases de la Luna la causa de numerosos efectos. Baste recordar cómo se dice que influyen sobre el comportamiento de los seres vivos, relacionándolas con el crecimiento de las cosechas, la abundancia de pesca, los periodos menstruales de las mujeres, el nacimiento de los niños, el humor de los humanos o, incluso, con los legendarios fenómenos de licantropía.
Según un hallazgo arqueológico submarino realizado en 1900 en la isla griega de Anticitera y posteriores y numerosísimas investigaciones, parece ser que los antiguos griegos fueron capaces de construir un dispositivo de engranajes de bronce (mecanismo de Anticitera) que reproducía los movimientos del Sol, la Luna y los cinco planetas entonces conocidos, y permitía predecir las fases lunares y los eclipses dentro de un periodo de 19 años. Esta tecnología pasó, en parte, al mundo romano y fue transmitida a los árabes a través de su contacto con el Imperio Romano de Oriente, lo que dio lugar al perfeccionamiento, entre otros instrumentos, del astrolabio conocido por los griegos, y la esfera armilar, utilizada de manera independiente en la antigua Grecia y la antigua China. Dichos conocimientos fueron pasando desde los territorios musulmanes de la península ibérica al Occidente cristiano medieval.
Durante los siglos XV, XVI y XVII se inventaron y perfeccionaron diversos aparatos astronómicos de ayuda a la navegación, algunos de ellos encaminados a saber las horas de la pleamar, la bajamar y las fases de la Luna, pero eran aparatos poco precisos y de engorroso manejo, por lo que cayeron en desuso.
A partir del los distintos observatorios astronómicos nacionales se fueron encargando de publicar anuarios con distintas efemérides, entre ellas las de las fases de la Luna. Desde entonces numerosas publicaciones como calendarios, carteles, etc., proporcionan la fase de la Luna para cualquier día del año en curso.
En 1985 el ingeniero técnico topógrafo del Instituto Geográfico Nacional (IGN) de España A. Carlos Pérez Martín realiza los estudios teóricos y trabajos necesarios para crear un aparato analógico que permitiese observar con exactitud la fase de la luna en un día cualquiera y fabrica por primera vez dicho aparato, al que da el nombre de «selenoscopio», cuyo fundamento y resolución práctica ha quedado expuesto en su libro «El selenoscopio. Un aparato para predecir las fases lunares».A. C. Pérez. “El selenoscopio. Un aparato para predecir las fases lunares”, primera edición 2023, Kindle Direct Publishing. ISBN: 979‒8378275373
Desde la aparición de la telefonía móvil a finales del se puede ver, utilizando aplicaciones adecuadas, la fase de la Luna de cualquier día. A estos recursos digitales portables se suma, sin consumo de energía alguno, el selenoscopio, como herencia de los antiguos instrumentos astronómicos analógicos.
Tipos de selenoscopios
Selenoscopios horizontales. Este tipo de selenoscopios, debido a sus peculiaridades constructivas, están pensados para poderlos transportar fácilmente, son de pequeño tamaño y ligeros de peso, por lo que también se les conoce como selenoscopios de bolsillo, aunque también se fabrican modelos de escritorio.
Con las variantes de diseño estético que se quieran introducir, los selenoscopios horizontales constan de 3 círculos concéntricos de distinto tamaño, conectados entre sí por un eje central sobre el que giran libremente y que, a su vez, los mantiene unidos.
El círculo inferior lleva en su borde las rayas correspondientes a 19 años (entre paréntesis figuran los años bisiestos), y en una circunferencia interior, de radio inferior al del círculo, van las rayas que definen las 24 horas de cada día de un mes de 31 días (fig. 1).
El círculo central, de radio más pequeño que el de los círculos inferior y superior, tiene un saliente con un lado recto que es prolongación de un diámetro del círculo, y grabadas en blanco y negro 8 fases lunares sucesivas creciendo en sentido dextrógiro (el de las agujas del reloj) a partir de la luna nueva (la luna negra) con sus centros separados entre sí 45°, y orientadas para observar cada fase mirándola desde fuera del círculo hacia su centro. Los centros de la luna nueva (que será la más cercana al saliente) y llena están contenidos en el diámetro que pasa por el borde recto del saliente (fig. 2).
El círculo superior tiene una ventana elíptica con un pequeño indicador central, y encuadrado justo debajo de él sobresale del círculo un resalte redondo, en el que se rotula una «N» o una «S» según se haya construido el selenoscopio para el hemisferio norte o el hemisferio sur. Los ejes de la ventana elíptica tienen la dimensión suficiente para que a través de ella aparezcan completas dos fases lunares contiguas del círculo central. El círculo superior tiene, también, un rebaje en forma de sector de corona circular opuesto a la ventana elíptica y centrado exactamente respecto a ella. El ancho de este sector de corona circular es lo suficientemente grande como para permitir que se vean las rayas del círculo inferior correspondientes a los días de un mes. En el borde de este rebaje están situadas las rayas correspondientes a los meses de un año. Los meses de enero y marzo, por un lado, y los de febrero y abril, por otro, tienen la misma raya. Los meses de enero y febrero tienen la raya duplicada, utilizándose, en años bisiestos, los meses que tienen su nombre entre paréntesis (fig. 3). borde|derecha|sinmarco borde|izquierda|sinmarco|223x223px borde|centro|sinmarco|219x219px
Funcionamiento de los selenoscopios horizontales. miniaturadeimagen|221x221px|Montaje de los tres círculos de un selenoscopio horizontal de bolsillo borde|derecha|sinmarco|223x223px Para hallar con un selenoscopio horizontal la fase lunar de un día determinado se coloca el lado recto del saliente del círculo central en coincidencia con la raya del año deseado y, sin deshacer esta coincidencia, se mueve el círculo superior mediante su resalte redondo hasta enfrentar la raya del mes elegido con el intervalo de 24 horas del día deseado; entonces, al colocar el selenoscopio de manera que el resalte redondo apunte hacia abajo, la fase lunar para ese día será la que señale el indicador de la ventana elíptica (si no apunta exactamente a una fase se interpola entre las dos fases adyacentes). En los años bisiestos, rotulados entre paréntesis o con un color que los diferencie, se emplearán las rayas correspondientes a los meses de enero y febrero rotulados entre paréntesis o con un color que los diferencie (fig. 4). Se comprende que para ver en qué días de los meses de un año determinado ocurrirá una fase determinada (luna llena, luna nueva, etc.) no habrá más que hacer coincidir la raya del año en cuestión con el saliente recto del círculo central y, sin deshacer esta coincidencia, mover el círculo superior mediante su resalte redondo hasta que el indicador de su ventana señale la fase de la Luna que se desee; y, entonces, las rayas de los meses nos indicarán los días en que ocurre dicha fase. Este procedimiento también se puede utilizar para averiguar en qué fechas de un año determinado cae la Semana Santa cristiana, para lo cual habrá que tener en cuenta que la Pascua de Resurrección es, para todo el orbe cristiano, el domingo inmediatamente posterior a la primera luna llena tras el equinoccio de primavera en el hemisferio norte (20/21 de marzo), según se acordó en el Concilio de Nicea I celebrado en el año 325. derecha|sinmarco|233x233px El funcionamiento descrito se corresponde con el de un selenoscopio calculado y construido para el hemisferio norte. Si se quisiera utilizar en el hemisferio sur, una vez obtenida la fase de la Luna para el día deseado, habrá que apuntar hacia arriba, en vez de hacia abajo, el resalte redondo del círculo superior, entonces se verá correctamente la fase de la Luna que corresponde al hemisferio sur. Las fases lunares son las mismas para cualquier punto de la Tierra, pero la disposición de los crecientes y menguantes en el cielo son opuestos en cada hemisferio. Se puede decir, entonces, que la Luna miente en el hemisferio norte: si el borde iluminado de su circunferencia tiene forma de «C» ―de crecer― está decreciendo y si tiene forma de «D» ―de decrecer― está creciendo. Pero en el hemisferio sur la Luna es veraz: si el borde iluminado de su circunferencia tiene forma de «C» está creciendo y si tiene forma de «D» está decreciendo.
Selenoscopios verticales. Los selenoscopios verticales, también conocidos como selenoscopios de escritorio se basan en los mismos principios teóricos que los selenoscopios horizontales, pero tienen la particularidad de mostrar la fase de la Luna de manera continua, sin necesidad de interpolar entre dos fases cuando la fase de un determinado día no coincide exactamente con una de las ocho fases contenidas en el círculo central de los selenoscopios horizontales.
Como ocurre con los selenoscopios horizontales, el diseño de un selenoscopio vertical podrá variar según los gustos estéticos, pero, en esencia, un selenoscopio vertical consta de dos círculos concéntricos del mismo radio y de un tercer círculo, también concéntrico, de radio inferior.
El círculo inferior tiene un resalte con una línea que, dividiéndolo por la mitad, va hasta el centro del círculo. Este resalte tiene rotulada una «N» si se trata de un selenoscopio fabricado para el hemisferio norte o una «S» si se ha fabricado para el hemisferio sur (fig. 5).
El círculo central lleva en su borde las rayas correspondientes a 19 años (con su número entre paréntesis para años bisiestos), y en una circunferencia interior, de menor radio que el círculo, van las rayas que definen las 24 horas de cada día de un mes de 31 días (fig. 6).
El círculo superior tiene dibujado un diámetro cualquiera, y un rebaje en forma de sector de corona circular que está exactamente centrado respecto a dicho diámetro. El ancho de este sector de corona circular es lo suficientemente grande como para permitir que se vean las rayas del círculo central que definen los días de un mes. En el borde de este rebaje están situadas las rayas correspondientes a los meses de un año. Los meses de enero y marzo, por un lado, y los de febrero y abril, por otro, tienen la misma raya. Los meses de enero y febrero tienen la raya duplicada, utilizándose, en años bisiestos, los meses que tienen su nombre entre paréntesis (fig. 7). borde|izquierda|sinmarco borde|derecha|sinmarco|177x177px borde|centro|sinmarco
El círculo inferior tiene encastrada en su centro una varilla fina y rígida, de manera perfectamente ortogonal a la superficie del círculo y en ella están ensartados el círculo central y el círculo superior, en este orden, de manera que puedan girar libremente. El extremo superior de la varilla tiene encajada una esfera de tamaño adecuado, pintada mitad blanca y mitad negra en sentido vertical. El encaje de la esfera en la varilla está hecho de manera que el plano del círculo máximo que separa los dos colores contenga al eje de la varilla y sea perpendicular a la línea grabada sobre el resalte del círculo inferior, apuntando hacia esta línea la mitad blanca de la esfera (fig. 8).