miniatura|Portada de un libro alemán de 1733 sobre vampiros. Un vampiro (del francés vampire, y este del alemán vampir, en último término del serbio vàmpīr) es, según el folclore de varios países, una criatura mítica que se alimenta de la esencia vital de otros seres vivos (usualmente bajo la forma de sangre) para así mantenerse activo. En el folklore europeo, así como en la cultura global contemporánea, los vampiros son humanoides muertos vivientes, depredadores y chupadores de sangre que a menudo visitaban a sus seres queridos y causaban problemas o muertes en los vecindarios que habían habitado mientras estaban vivos."Calmet Poupart, Augustin. Dissertations sur les apparitions des anges, des démons & des esprits et sur les revenans et vampires de Hongrie, de Boheme, de Moravie & de Silesie. Publicado por De Bure l'aîné, 1746. Vestían sudarios y a menudo eran descritos como hinchados y de tez rojiza u oscura, en marcado contraste con la imagen contemporánea de vampiros pálidos y demacrados que proviene de comienzos del . El prototipo y todas las características de lo que hoy en día se conoce popularmente como un vampiro, es de origen eslavo.
Entidades vampíricas han sido reportadas en culturas de todo el mundo, pero el término «vampiro» se popularizó inicialmente en Europa Occidental tras reportes de una histeria colectiva en el basada en creencias folclóricas preexistentes en Europa Suroriental y Oriental. Esta paranoia llevó en algunos casos no solo a que ciertas personas fueran acusadas de vampirismo, sino a que los cadáveres de supuestos vampiros fueran atravesados con estacas. Variantes locales en el sureste de Europa también eran conocidas por diferentes nombres, como shtriga en Albania, vrykolakas en Grecia o strigoi en Rumania, cognado del italiano strega, que significa 'bruja'.
En tiempos modernos, los vampiros generalmente se consideran entidades ficticias, si bien la creencia en criaturas vampíricas similares (como el chupacabras) persiste todavía en algunas culturas. La creencia popular temprana en los vampiros ha sido a veces atribuida a la ignorancia sobre el proceso corporal de descomposición tras la muerte y la manera en la que las personas de sociedades preindustriales intentaban racionalizar este procesos, creando la figura del vampiro para explicar los misterios de la muerte. De acuerdo con esta idea, cuando se desenterraban cuerpos (típicamente en medio de brotes de peste, con el objeto de encontrar alguna causa), las personas se sorprendían de encontrar en los cadáveres señales como cabello o uñas que parecían haber crecido, fluidos en la boca y la nariz o cuerpos hinchados. En 1985, el bioquímico David Dolphin propuso que la leyenda de los vampiros se basó de hecho en personas que sufrían de porfiria, un grupo de raros trastornos sanguíneos, cuyos síntomas a veces incluyen una hipersensibilidad a la luz (que les causa ampollas severas), encías retraídas, hipersensibilidad al ajo y palidez (debida a la anemia crónica). Esta teoría recibió amplia atención en los medios, pero desde entonces ha sido en gran medida rechazada.
La imagen carismática y sofisticada del vampiro en la ficción moderna tuvo su origen en 1819 con la publicación del cuento El vampiro del escritor inglés John Polidori. Esta historia se hizo muy popular y fue probablemente la obra más influyente sobre vampiros de comienzos del . La novela Drácula (1897) del escritor irlandés Bram Stoker es recordada como la novela de vampiros por antonomasia y ofreció la base de la leyenda moderna del vampiro, si bien fue publicada después de Carmilla, la novela de su coterráneo Joseph Sheridan Le Fanu, publicada en 1872. El éxito de Drácula dio origen a un género de vampiros distintivo, aún popular en el a través de libros, películas, series de televisión, cómics y videojuegos. Desde entonces, la figura del vampiro se ha convertido en una figura dominante en el género del horror.
Historia de los vampiros En Europa, la mitología griega incluye la leyenda de Lamia, hija de Belo, rey de Libia, quien por sostener un romance con Zeus sufrió la ira de la diosa Hera, que asesinó a sus hijos y la convirtió en un monstruo despiadado que mataba niños y seducía a viajeros extraviados para devorarlos y alimentarse con su sangre. Otro mito griego es la empusa, ser monstruoso con pies de bronce que podía transformarse en una bella mujer para seducir a los hombres y beber su sangre o devorarlos. En las leyendas rumanas se habla de los strigoi, deidades con rostro de mujer y cuerpo de pájaro que absorbían la sangre de los humanos mientras estos dormían.
Los romanos tenían a las larvae, muertos vivientes que no habían pagado sus crímenes en vida, y se vengaban de su estado esquelético y fantasmal absorbiendo la vida de los vivos.
Entre los francos la ley sálica, promulgada en el , prevé multas a quienes practiquen el vampirismo: «...La mujer vampiro que devore a un hombre, comprobándose su culpabilidad, deberá pagar una multa de 8000 deniers, o sea, 200 sous».
En España forman parte del mito criaturas como las guaxas en Asturias,R. Sordo Sotres, Llanes, Mitos asturianos poco conocidos, 1999, pp. 7-23.ISBN 84-931289-0-2 las guajonas en CantabriaSánchez, Manuel Martín. Seres míticos y personajes fantásticos españoles. Volumen 11 de EDAF ensayo de Mundo mágico y heterodoxo. Editorial Edaf, 2002. ISBN 84-414-1053-4, 9788441410534 y las meigas chuchonas en Galicia, brujas con un solo colmillo que les sirve para succionar la sangre de sus víctimas, sobre todo niños.Vaqueiro Foxo,Vítor. Galicia Mágica. Editorial Galaxia, 2004. ISBN 84-8288-705-X, 9788482887050 En las islas Canarias también existía el mito de las brujas-vampiro que succionaban la sangre de los recién nacidos, como las llamadas brujas del Bailadero de Anaga, en Tenerife.Las brujas vampiras de Canarias
Orígenes del mito
Algunos estudiosos sugieren que el mito del vampiro, sobre todo el que se popularizó en Europa después del , se debe en parte a la necesidad de explicar, en un contexto de pánico colectivo, las epidemias causadas por enfermedades reales que asolaron Europa, antes de que la ciencia lograra explicarlas racionalmente (Ver:Vampiro y Medicina).
Es probable que el mito del vampiro en el folclore de muchas culturas desde tiempos inmemoriales, provenga inicialmente de la necesidad de personificar la "sombra", uno de los arquetipos primordiales en el inconsciente colectivo, según la conceptualización de Carl Gustav Jung, y que representa los instintos o impulsos humanos reprimidos más primitivos. Así, sería la encarnación del mal como entidad y una representación del lado salvaje del hombre o de la mujer de su atavismo bestial, latente en su sistema límbico y en conflicto permanente con las normas sociales y religiosas.Bartra, Roger. El salvaje artificial. Ediciones Era, Universidad Nacional Autónoma de México, 1997. ISBN 968-411-383-8, 9789684113831Kimberley. Steven. A Psychological Analysis of the Vampire Myth. Estro: Essex Student Research Online Vol 1 (1): 38-44.
Aun así, el mito tal como es conocido en nuestros días proviene, además del citado temor a los bajos instintos, de una compleja combinación de varias supersticiones, entre las que se incluyen las creencias sobre la sangre (a la que se atribuye el ser fuente de poder o vehículo del alma); el temor a la depredación, a la enfermedad y a la muerte (de la cual la expresión más palpable es el cadáver), así como fascinación temerosa por la inmortalidad y el instinto de supervivencia.Rodríguez de la Sierra, L. «Origin of the myth of vampirism.» J R Soc Med. 1998 May; 91(5): 290.
El vampiro en la Edad Media izquierda|miniatura|Grabado francés para ilustrar "Histoire des vampires et des spectres malfaisants" publicado en 1820.
En la Edad Media, los vampiros empiezan a ser parte de mitos y leyendas relacionados con personajes reales (Ver:Personajes históricos relacionados con el vampirismo) o con sucesos e identidades míticas con algún trasfondo real.
En la Saga Eyrbyggja que data del , sobre la colonización de Islandia, se cuenta cómo un jefe normando, Thorolf, regresa de su tumba para aterrorizar a la población hasta que su cadáver es incinerado. También aparece este tipo de monstruo, llamado draugr en islandés, en la Saga de Grettir.
En Rusia las creencias sobre vampiros, ligadas al culto a los antepasados como parte del paganismo eslavo persistente, eran motivo de preocupación entre los evangelizadores cristianos en el , según se desprende de los comentarios del traductor al ruso de una homilía de San Gregorio Magno.Warner, Elizabeth. Mitos rusos.El Pasado legendario. Ediciones AKAL, 2005.ISBN 84-460-2230-3, 9788446022305 Bleeker, Couco. Historia religionum, Cauces de formación. Ediciones Cristiandad, 1998. ISBN 84-7057-141-9, 9788470571411
En la Grecia cristiana se creía también en los Vrykolakas o tympanios, que atacaban a su familia y amigos después de muertos.
En Inglaterra Walter Map en su obra De Nugis Curialium (1190) y William de Newburgh en el libro V de su Historia rerum Anglicarum (1196), incluyen relatos tradicionales de vampiros.Summers, Montague. The vampire in Europe. Gramercy Books, 1996. ISBN 0-517-14989-3, 9780517149898
En España, en la región catalana del Alto Ampurdán (Gerona), se originó en el una leyenda un poco olvidada pero que quizá sea la más importante sobre vampiros en la península ibérica, y es la del conde Estruch, Estruc o Estruga, un anciano caballero feudal defensor de la cristiandad, que vivió en el Castillo de Llers, destruido durante la guerra civil española, y de quien se decía que murió asesinado y, como consecuencia de una maldición por su represión de las costumbres paganas que persistían en la zona, se convirtió en vampiro, aterrorizando mucho tiempo a los habitantes de la comarca, seduciendo también a jóvenes mujeres que quedaban embarazadas para dar a luz engendros monstruosos que morían al nacer.Gómez Aracil, Miguel. Vampiros.: Sangre, muerte y pasión. Editorial Bastet. 2007. Edición digital. ISBN 84-930394-4-6
Igualmente en la población de Tarragona llamada Pratdip, nombre que en catalán significa “Prado de dips”, existe la leyenda de los “Dips”, perros vampíricos que asolaron la comarca y cuya figura aparece en el escudo de la población, así como en retablos de la ermita dedicada a Santa Marina, la patrona local. En esa población existen también las ruinas de un castillo que la tradición oral local atribuye fue la morada de Onofre de Dip, señor feudal presuntamente convertido en vampiro.Ramón Buckley, Raíces tradicionales de la novela contemporánea en España. Editorial Península, 1982. ISBN 84-297-1870-2, 9788429718706
En Escocia existe una leyenda que se remonta al reinado de Jacobo VI de Escocia en el , sobre Sawney Beane, quien conformó una salvaje e incestuosa familia de caníbales y vampiros que asoló la comarca de East Lothian durante 25 años, hasta que fueron descubiertos en la cueva en que vivían y ajusticiados en Leith Walk.Charles Whitehead, John W Lequear."Lives and exploits of the most noted highwaymen, robbers, and murderers, of all nations: drawn from the most authentic sources, and brought down to the present time: with numerous engravings". Publicado por Enza Strong, Connecticut 1836,
El vampiro en la Edad Moderna