miniaturadeimagen|Ramillete de varias flores poéticas (1676), primer poemario publicado por un poeta nacido en Ecuador del que se tenga conocimiento. La poesía en Ecuador ha tenido un desarrollo extenso a lo largo de toda su historia desde el . Ha sido escrita en varios idiomas como: castellano, italiano, francés, latín y quichua. Además los temas que incluye han sido filosóficos, religiosos, políticos, sociales y esotéricos. Sus publicaciones se han llevado a cabo de manera individual, para después ser clasificados por la crítica literaria dentro de épocas y corrientes estéticas.
Las publicaciones de los poemas se han realizado frecuentemente en otros países, preferentemente en Europa, ya sea porque los poetas fueron exiliados, porque eran diplomáticos o simplemente porque buscaban mayor audiencia. Sin embargo también destacaron autores que publicaron dentro de Ecuador y se enfocaron en el medio local. De los registros existentes, el primer poema escrito fue por una mujer Teresa de Cepeda y Fuentes durante los primeros años del . Por otro lado, el primer poemario publicado en la historia de Ecuador es el "Ramillete de varias flores poéticas" que salió a la luz en 1676 en Madrid, por Antonio de Bastidas, junto a su discípulo Jacinto de Evia. Posteriormente la poesía continuó su desarrollo con varios autores destacados como Juan Bautista Aguirre en el , José Joaquín de Olmedo durante las guerras de la independencia del y José Rumazo González en el .
El primer poema escrito en territorio que ahora conforma Ecuador fue realizado por Pedro de la Cadena cuando publicó "Los actos y hazañas valerosas del capitán Diego Hernández de Serpa". Este poema es considerado como uno de los poemas más antiguos escritos en América. Además en Venezuela se lo considera como el primer poema sobre Venezuela por su temática, ya que relata la conquista y colonización de la Isla de Cubagua por Hernández de Serpa. Pedro de la Cadena escribiría el poema entre los años de 1563 y 1564, justo al mismo tiempo que se fundaba la Real Audiencia de Quito y asumía como su primer presidente Hernando de Santillán. La vida de Pedro de la Cadena estuvo vinculada a la Audiencia de Quito y en el año de 1583 fue nombrado Capitán general de la recién fundada ciudad de Loja.
En torno al , apareció una de las pioneras de la lírica en versos escritos en español, se trata de un poema religioso, redescubierto y difundido por el padre Aurelio Espinosa Pólit en 1959, pero que se trata de una obra de la hermana Teresa de Cepeda y Fuentes (1566-1610), sobrina de Santa Teresa de Ávila. Sus "coplas a lo divino" escritas alrededor de 1600 serían los primeros poemas escrito por alguien que nació en lo que ahora es territorio ecuatoriano.
Durante este siglo vivió la santa Mariana de Jesús Paredes, quien tenía afinidad por las artes y también se conocen tres coplas suyas. De los años 1630 se conocen además las obras de la poeta quiteña Gerónima de Velasco y de la monja Gertrudis de San Ildefonso. Estas expresiones poéticas religiosas serían escritas de manera informal y no buscaban una publicación literaria sino más bien la expresión religiosa. Por otro lado, en este siglo se escribieron varios poemas en idioma quichua de autoría anónima y se sabe que la obra fue quemada en público por el Corregidor de Ibarra. De esta época es el poema Elegía a la muerte de Atahualpa, que fue traducido al castellano en el por Luis Cordero, e incluido formalmente en la antología poética de Juan León Mera titulado Ojeada histórico crítica de la poesía ecuatoriana (1893). Posteriormente esta obra sería atribuida a Jacinto Collahuazo y en su honor el crítico literario Isaac J. Barrera usaría el seudónimo "J. Collahuazo" en varios de sus ensayos.
El primer poemario miniaturadeimagen|Antonio de Bastidas y Carranza quien empezó la cátedra de retórica y poética|296x296px Las obras poéticas de este siglo continúan de la mano de religiosos católicos como Antonio de Bastidas quien escribiría parte de los poemas contenidos en el "Ramillete de varias flores poéticas recogidas y cultivadas en los primeros abriles de sus años", considerado como el primer poemario escrito en el territorio que actualmente corresponde a Ecuador. El Ramillete es una metáfora que hace referencia a la selección de poemas hechos. Esta comparación es extendida en la estructura del libro que se divide en: Flores fúnebres, Flores heroicas y líricas, Flores panegíricas, Flores amorosas, Flores burlescas y satíricas, y Otras flores. Por su parte Jacinto de Evia se encargaría de la publicación en España del libro. Al hacer la selección mostró pues su criterio y logró consolidar un total de cuatrocientas seis páginas con poemas de Antonio de Bastidas, Hernando Domínguez Camargo (ahora considerado como poeta colombiano) y suyos. A pesar de ser autor de varias composiciones, en sus escritos siempre dejó en claro que su maestro fue Bastidas, a quien se debía. Por esta razón y además por precedencia cronológica se considera a Antonio de Bastidas como el primer poeta de Ecuador. Su valor, antes que literario es didáctico ya que su poesía buscaba ejemplificar los distintos estilos particulares que se habían desarrollado en la literatura del siglo de oro.
Poesía religiosa y culterana izquierda|miniaturadeimagen|Catalina de Jesús Herrera poeta y exponente de la literatura ascética|262x262px miniaturadeimagen|Juan Bautista Aguirre considerado el mayor poeta de la Real Audiencia|317x317px En este siglo también existieron varias escritores religiosos como la poetisa sor Catalina de Jesús Herrera. Algunos de sus versos están incluidos en su Autobiografía (1760), a quien Alejandro Carrión consideró como la mejor prosista de la Colonia por su Secretos entre el alma y Dios o autobiografía de la venerable madre sor Catalina de Jesús María Herrera. Esta obra se conserva envuelta en terciopelo guardada en un cofre en su biblioteca, en el convento de Santa Catalina de Quito. Un poeta especialmente destacado del periodo colonial es Juan Bautista Aguirre con sus poemas "Carta a Lizardo" y "Breve diseño de las ciudades de Guayaquil y Quito" y el poema romántico "A una dama imaginaria". El primero de ellos es una reflexión existencial sobre la muerte y que sería la obra que le daría a Aguirre el reconocimiento como poeta al ser descubierto en el por el crítico literario Gonzalo Zaldumbide, lo que cambiaría el criterio tradicional de sus obras que había sido negativa durante el , especialmente por los críticos Juan León Mera y Pablo Herrera. Sería considerado por Gonzalo Zaldumbide como el "mejor poeta de la colonia". Además, su obra "Breve diseño de las ciudades de Guayaquil y Quito" que compara de manera exagerada las diferencias entre ambas ciudades fue estudiado por Miguel Donoso Pareja dentro de su libro "Ecuador, identidad o esquizofrenia", como respuesta a los ensayos escritos por Jorge Enrique Adoum. Otro tema importante alrededor de Aguirre es que no fue incluido por Velasco dentro de la publicación del Ocioso de Faenza, esa recopilación de varios poetas jesuitas que fueron expulsados. Los críticos literarios han investigado las posibles razones sin llegar a un consenso que explique los motivos de Velasco.
Los poetas del extrañamiento miniaturadeimagen|Primer tomo de "El ocioso de Faenza" de Juan de Velasco|319x319px Una de las figuras más destacadas en la poesía durante el fue sin duda Juan de Velasco, quien es conocido normalmente como el primer historiador de Ecuador. Después de la expulsión de la Compañía de Jesús, mientras vivían exiliados en el extrañamiento en Italia, los jesuitas de la Real Audiencia de Quito crearon una red poética que les permitió soportar el trauma y el desarraigo con ánimo y virtud. La recopilación completa de esto fue realizada en el de la mano de Espinosa Pólit, enfocándose en los autores nacidos en lo que actualmente es Ecuador y basándose en ls publicación de Velasco titulada "Colección de Poesías varias hechas por un ocioso en la ciudad de Faenza". Muchos de los jesuitas cuando llegaron allá estaban siendo condenados prácticamente a una muerte pronta, alejados del que había sido su país, simplemente por haber pertenecido a una orden religiosa que otrora era la joya de la corona de la monarquía española, pero ahora, por la influencia de las luces y el afrancesamiento del rey Borbón, se convirtieron en enemigos por haber jurado lealtad al Papa. Es por esta razón "El ocioso de Faenza" uno de los libros más importantes muestra a un grupo de poetas muy diversos con obras religiosas, políticas, románticas y filosóficas, escritas en latín e italiano. Uno de los autores más importantes en esta colección es Ramón Viéscas quien fue considerado como "el lírico mayor del destierro y gran figura de la prosa polémica". Su obra se caracteriza por los versos de ingenio, muchas veces divertidos, burlones y que buscan la agudeza. A esto se suman los poetas Isidro Losa, Francisco Javier Crespo, Juan de Ullauri, Juan Celedonio de Arteta, Nicolás Crespo, José Garrido, Sebastián Rendón, Mariano Andrade, Manuel Orozco, Joaquín Ayllon, Ambrosio Larrea, Joaquín Larrea, todos jesuitas expulsados que formaron parte de la "Red poética" que incluía la publicación de sonetos, décimas y canciones, y que formó parte de la manera en la que expresaron su nostalgia y enfrentaron la muerte. miniaturadeimagen|Pedro Pablo Berroeta autor del extenso poema "La pasión de Cristo"|izquierda|254x254pxminiaturadeimagen|José de Orozco quien escribiría "La conquista de Menorca"|254x254pxDentro de esta lista de poetas que pertenecen a los jesuitas quiteños del extrañamiento, destaca Pedro Berroeta por la publicación de "La Pasión de Cristo" que fue un poema inédito en octavas reales. Además, dentro de sus publicaciones se encuentran Coplones de viejo, Sonetos Morales, Sentencias, Décimas y Meditaciones. En 1789, cuando Carlos IV cambió el decreto y permitió a los jesuitas volver a España, fue a Barcelona y años más tarde trabajó como maestro en Valencia y después en Sevilla. Fue aquí que terminó su poema por el cual es conocido y destacado "La Pasión de Cristo" que está compuesto por cerca de ocho mil versos, escrito en octavas reales. José de Orozco fue otro más de los jesuitas expulsados del . Nació en Riobamba, terminaría sus últimos días en Rávena, Italia. Se ordenó de sacerdote en 1758, proveniente de una familia ilustre. En 1782 escribiría "La conquista de Menorca" que dedicaría al Duque de Crillón, quien fuera conquistador de la isla. Es un poema épico escrito en 143 octavas reales y que se divide en cuatro cantos distintos. Fue resaltado por Menéndez y Pelayo en sus estudios sobre la literatura de América. La épica abundan personajes mitológicos y es un precedente de la poesía neoclásica que se desarrollaría el siguiente siglo. Además Juan León Mera lo destacó en su "Ojeada histórico crítica" como uno de los autores más importantes de la Real Audiencia de Quito.
Neoclasicismo en la independencia miniaturadeimagen|José Joaquín de Olmedo prócer de la Independencia y poeta autor de La victoria de Junín: Canto a Bolívar|266x266px