La hinchada del Racing Club es el conjunto de simpatizantes que acompañan a la entidad polideportiva con sede en Avellaneda, Argentina. Surgida en las primeras décadas del junto con el desarrollo del club de fútbol, es conocida popularmente como la Guardia Imperial y la Número Uno, denominaciones difundidas desde la década de 1940 y asociadas a su participación en movilizaciones vinculadas a la vida institucional, celebraciones masivas y convocatorias en competiciones nacionales e internacionales.
Dentro de su estructura coexisten sectores espontáneos y grupos organizados, entre ellos la barra brava La Guardia Imperial, fundada en 1958, cuya denominación coincide con una de las formas más extendidas para referirse a la afición en su conjunto.
Diversos estudios de opinión han señalado que sus simpatizantes se concentran principalmente en la Ciudad de Buenos Aires y pertenecen mayoritariamente a la clase media. Asimismo, la afición cuenta con simpatizantes destacados en distintos ámbitos de la vida pública, tanto en Argentina como en el exterior.
El club se organiza jurídicamente como asociación civil y cuenta en la actualidad con alrededor de 103 422 socios, quienes sostienen su funcionamiento mediante el pago de cuotas sociales y ejercen derechos políticos en la toma de decisiones internas; en el contexto del fútbol argentino, la magnitud de la masa societaria constituye un indicador utilizado para dimensionar la base social y el grado de institucionalización de una afición.
Origen del nombre En los años 1940, la hinchada de Racing comenzó a ser conocida como «la Número Uno» y «la Guardia Imperial». Estas denominaciones surgieron en referencia al notable nivel de entusiasmo demostrado por los seguidores del club, a pesar de que el equipo de fútbol no había conseguido ningún campeonato profesional durante ese periodo. En esos años, Racing experimentó un significativo incremento en su número de socios y se convirtió en una de las instituciones con mayor cantidad de asociados en Argentina, con más de 41000.
En 1948, el periodista Américo Barrios, publicó un artículo en el diario La Razón de Buenos Aires. En este escrito, Albamonte elogió a la afición del Racing Club y citó una frase atribuida al militar francés Pierre Cambronne, un miembro de la guardia imperial del emperador Napoleón Bonaparte, pronunciada durante la batalla de Waterloo.
Historia
miniatura|250px|La hinchada en el estadio de Alsina y Colón (1909)
El 25 de marzo de 1903 se fundó el Racing Club tras la fusión de Barracas al Sud y Colorados Unidos, con la particularidad de ser el primer club de fútbol argentino fundado íntegramente por criollos.Gotta, p.6-24 Sus fundadores, en su mayoría descendientes de vascos, eran estudiantes del Colegio Nacional de Buenos Aires y trabajadores del Ferrocarril del Sud. Tras su ascenso a la Primera División de Argentina en 1910, adoptó los colores de la bandera nacional para su uniforme y alcanzó una racha de títulos que se extendió durante siete campeonatos, convirtiéndose en el equipo más exitoso del país.Martolio, p.29
El 1 de agosto de 1915, tras golear 3–0 como visitante a River Plate, los hinchas de Racing regresaron desde La Boca hasta Avellaneda al grito de «¡La Academia, la Academia!». De esta forma, se forjó el principal mote distintivo del equipo, el cual aludía al juego vistoso que presentaba por esta época. Progresivamente, la afiliación societaria de la institución fue aumentando, encontrándose entre sus partidarios más entusiastas al cantante Carlos Gardel, quien contribuyó a construir la fama de la institución y fue amigo personal del futbolista Pedro Ochoa.
miniatura|250px|izquierda|Tita Mattiussi: figura emblemática dentro de Racing, considerada como figura materna por los juveniles del equipo durante años
Dentro del contexto social y político de Argentina, se solía asociar a Racing con la élite del Partido Autonomista Nacional que predominaba en Avellaneda a principios del . El intendente Alberto Barceló tenía cercanía con la dirigencia primigenia del club. Esto causó disparidad entre los miembros de la institución y varios de sus socios fundadores se transmudaron a Independiente, su máximo rival, el cual tenía una composición social con afiliación a grupos socialistas y radicales.
En 1937, la AFA dispuso establecer el voto proporcional. Racing fue uno de los cinco clubes que consiguió tres votos, por tener más de 15000 socios y haber ganado nueve campeonatos hasta ese entonces. A raíz de esto, la prensa y la sociedad argentina lo empezó a reconocer como uno de los «cinco grandes del fútbol argentino». miniaturadeimagen|Festejos en la Bombonera (1949)
Pese al descontento general por los años de sequía tras el comienzo del profesionalismo, en 1949 conquistó su torneo de esta era, asegurándolo con tres fechas de antelación tras vencer a Boca Juniors como visitante. Norberto Méndez, delantero del equipo campeón, definió esta transformación afirmando que Racing «había dejado de dar lástima» para «pasar a dar bronca».
En 1950, Racing inauguró su nuevo estadio, cuya construcción estuvo financiada con un préstamo del Gobierno de Argentina, presidido por Juan Domingo Perón. El ministro de Hacienda, Ramón Cereijo, quien era un simpatizante fervoroso del equipo, había conseguido otro crédito para que se aceleraran las obras del recinto. Sin embargo, algunos medios de comunicación se encargaron de instalar la creencia popular de que el Poder Ejecutivo Nacional tenía favoritismo con el club, que además había ganado el campeonato por 2. ª vez consecutiva. Por tal motivo, las hinchadas rivales solían entonar cánticos referidos a Racing como «Sportivo Cereijo». En respuesta, sus hinchas entonaban en las tribunas una reversión de la Marcha Peronista, cuya letra completa hacía referencia a la resiliencia frente a la adversidad.
izquierda|miniaturadeimagen|250x250px|Recibimiento al equipo tricampeón de Racing en el Gasómetro (1951) En 1951, Racing ganó el campeonato por 3. ª vez consecutiva luego de vencer a Banfield en la final. La definición de este torneo estuvo altamente polarizada. Esto se produjo luego de que la primera dama, Eva Perón, apoyara públicamente al rival, que era considerado por la sociedad y la prensa especializada como un «equipo chico», para reivindicar sus ideales de justicia social. En las dos finales disputadas en el Gasómetro, tres de las cuatro tribunas estuvieron colmadas por aficionados de otros clubes, que acudieron para animar a Banfield. Tras la victoria del club de Avellaneda, los medios de comunicación afiliados al peronismo le adjudicaron a Banfield el título de «campeón moral».
En 1958, tras la temprana eliminación de Argentina en la Copa Mundial de Suecia, el interés por el fútbol local cayó, reflejado en la baja de ventas de entradas. Asimismo, la muerte del aficionado Alberto Linker, en medio de los disturbios entre los hinchas y la policía durante un partido entre Vélez Sarsfield y River Plate, puso en evidencia la presencia de grupos violentos en el fútbol argentino. En este contexto, Racing capturó toda la atención del público al ganar el campeonato con una destacada delantera.
El 12 de noviembre de 1961, Racing ganó el campeonato por 5. ª vez en el profesionalismo, en una época donde se promovía el «fútbol espectáculo» en Argentina. El partido consagratorio fue, por primera vez, en el Cilindro. Tras vencer 3–2 a San Lorenzo en la 27.ª fecha, el equipo dio la vuelta olímpica ante una multitud de aproximadamente 90000 espectadores.
izquierda|miniaturadeimagen|250x250px|Recibimiento al Equipo de José (1966) En 1966, Racing ganó el campeonato sin caer como local. Durante los partidos, la hinchada coreaba un particular cántico alusivo al segundo nombre del entrenador Juan José Pizzuti: «Y ya lo ve, y ya lo ve, es el equipo de José». Pese a que su origen es objeto de debate, lo cierto es que aquel equipo quedó bautizado con ese nombre. Tras la consagración de Racing, los hinchas festejaron en las sedes del club y le arrojaron numerosos papeles picados al autocar de los jugadores.
El 29 de agosto de 1967, Racing ganó la Copa Libertadores luego de vencer a Nacional de Uruguay en la final. Los partidos de la Academia en esta edición atrajeron a 479327 espectadores en total, con aproximadamente 99148 asistiendo a la ida de la final en el Cilindro. Luego de que el equipo le ganara el elenco uruguayo en Chile, aproximadamente 50000 hinchas, e incluso algunos simpatizantes de Independiente, festejaron frente a la sede de Racing en Avellaneda.
El 18 de octubre, Racing se enfrentó al Celtic en Glasgow, en el partido de ida de la Copa Intercontinental, cuyo plantel se vio acompañado por Tita Mattiussi. El 1 de noviembre se disputó el partido de vuelta en un Cilindro colmado por aproximadamente 120000 espectadores, un récord histórico a nivel nacional. La intensidad de este ambiente sorprendió al Celtic y a su capitán, Billy McNeill, quien describió la recepción del estadio como «nada menos que horrible». Su arquero, Ronnie Simpson, resultó herido antes del comienzo del partido por un objeto arrojado desde las gradas. Por eso mismo, el técnico del Celtic, Jock Stein, definió despectivamente a la afición como «una hinchada de indios».
El 4 de noviembre se jugó un desempate en el estadio Centenario de Montevideo. Este encuentro fue presenciado por alrededor de 25000 seguidores argentinos, quienes tuvieron que enfrentarse a los aficionados uruguayos que acudieron el estadio para alentar al equipo escocés. Finalmente, Racing ganó el partido a través de un recordado gol de Juan Carlos Cárdenas y se coronó como el primer club argentino campeón mundial. El triunfo de la Academia fue celebrado por toda la mayor parte de la población argentina, incluso por las hinchadas rivales.
En abril de 1968, Racing se enfrentó a Estudiantes (LP) por la Copa Libertadores. Los hinchas de Gimnasia y Esgrima (LP), el clásico rival de este último, viajaron hasta Avellaneda para apoyar a la Academia. Este evento marcó el comienzo de una amistad entre las hinchadas de ambos clubes. izquierda|miniaturadeimagen|Gustavo Costas: mascota, futbolista y entrenador del club, fanático e ídolo al mismo tiempo En los años posteriores a su época dorada, Racing no logró alcanzar los mismos niveles de éxito deportivo. Paralelamente, en el fútbol argentino surgió el término «hinchas de la hinchada», que se refería a una afición que, ante la falta de logros futbolísticos recientes, se centraba en resaltar la pasión y el apoyo. Este término fue asociado a la hinchada de Racing, especialmente por sus rivales, debido a la sequía de títulos del club desde 1967 hasta 1988. Sin embargo, los seguidores académicos adoptaron este concepto y destacaron lo que ellos consideraban la lealtad y el compromiso de su afición.
En Avellaneda surgió una leyenda urbana que intentaba explicar la sequía de títulos que atravesó Racing durante esos años. Según esta historia, un grupo de hinchas de Independiente, con la ayuda del portero del estadio, enterró siete gatos negros en el arco frente a la Tribuna Popular Sur del Cilindro. Esta creencia fue adoptada por muchos hinchas y hasta por algunos entrenadores, como Juan Carlos Lorenzo y Alfio Basile, lo que llevó a varios intentos de eliminar la supuesta maldición.
El 14 de agosto de 1975, en la última fecha del Metropolitano, Racing debió recibir al Rosario Central en el Cilindro. El partido, inicialmente, fue suspendido por una huelga de futbolistas; pero la AFA decidió reprogramarlo para más tarde. Racing lo jugó con los juveniles de octava y novena división, mientras que Central con su reserva, la cual ganó por 10 a 0. Más de dos mil personas, por cortesía ante la pésima organización, entraron sin pagar en el segundo tiempo. De esta forma, se produjo el controvertido récord de menor cantidad de entradas vendidas (5).
miniaturadeimagen|250x250px|Jugadores e hinchas famosos de Racing festejan la Supercopa (1988)