La batalla de Tigranocerta () fue un enfrentamiento militar librado el 6 de octubre del 69 a. C. entre las fuerzas de la República romana, dirigidas por el procónsul Lucio Licinio Lúculo, y el ejército del Reino de Armenia, encabezado por su monarca, Tigranes el Grande. El resultado fue la victoria de los romanos y la captura de la capital armenia, Tigranocerta.

Antecedentes Las campañas de Tigranes llevaron a la creación de un imperio armenio que se extendía por casi todo Cercano Oriente. Con su suegro y aliado Mitrídates VI de Ponto (padre de su esposa Cleopatra) asegurando el flanco occidental del imperio, Tigranes pudo conquistar tierras en Partia, Mesopotamia y todo el Levante. Al norte de la actual Siria comenzó a construir una ciudad llamada Tigranakert o Tigranocerta, «Ciudad de Tigranes», en honor a sí mismo, e importó multitud de árabes, griegos y judíos para poblarla. Pronto se convirtió en la sede de su corte y floreció como un gran centro de cultura helenística con teatros, parques y terrenos de caza.Bournoutian, 2006: 31-32 El grupo más importante fueron los habitantes de Masaka en Capadocia (Kayseri), quienes fueron forzados a poblar la nueva ciudad cuando Tigranes invadió su país.Estrabón XII.2.9

Sin embargo, la hegemonía armenia empezó a acabar con las victorias romanas sobre su suegro. La fricción se prolongó por décadas hasta que durante la tercera guerra mitridática,Sherwin-White, 1994: 239 Mitrídates tuvo que buscar refugió con Tigranes.Floro I.5.22; Livio 97.6 El general romano a cargo de la campaña, Lúculo, envió a su embajador Apio Claudio a Antioquia exigiendo que entregara a su suegro o le declararía la guerra. El rey armenio rechazó las demandas de Claudio y empezó a prepararse para la guerra.

Lúculo se asombró al escuchar esto en el 70 a. C., y comenzó a preparar su invasión de Armenia. Aunque no tenía ninguna autorización del Senado para tal acto, intentó justificarse al distinguir al rey Tigranes como el enemigo y no a sus súbditos. En el verano del 69 a. C., marchó con sus tropas a través de Capadocia, cruzó el Éufrates y entró en la provincia armenia de Sophene, donde estaba Tigranocerta.

thumb|350px|izquierda|Campaña de Lúculo entre el 70 y 69 a. C. Tigranes, que residía en Tigranocerta en ese verano, no solo estaba asombrado por el rápido avance de Lúculo en Armenia, sino por el hecho de que se atreviera a invadir su reino en primer lugar. Incapaz de aceptar estos hechos por un tiempo, envió tardíamente a su general Mitrobarzanes con 2000 a 3000Plutarco Lúculo 25.2 jinetes para detener a los romanos, pero ese contingente fue destrozado por los 1600 soldadosPlutarco Lúculo 25.3 de caballería de Lúculo liderados por el legado Sextilio.Plutarco Lúculo 25.4 Al enterarse de la derrota de su general, el rey ordenó la defensa de su capital a Mancaeo y partió a reclutar un ejército en los montes Tauro.Plutarco Lúculo 25.5 Sin embargo, los legados de Lúculo pudieron desbaratar dos destacamentos que acudían en ayuda del rey e incluso localizaron su propio campamento en las montañas. No obstante, Lúculo prefirió no perseguir a Tigranes y aprovechando que no tenía quien lo detuviera, avanzó sobre la capital armenia y le puso sitio.Plutarco Lúculo 26.1

Tigranocerta aún estaba inconclusa cuando llegaron los romanos pero igualmente estaba fuertemente fortificada, contando con unas paredes gruesas e imponentes de 25 metros de alto. Las máquinas de asedio romanas fueron repelidas gracias al uso de nafta. De ahí que un erudito afirme que fue «quizás el primer uso de guerra química en el mundo».Ball, 2001: 11, nota 452

Sin embargo, la lealtad de la población no era muy fuerte. Tigranes había sacado a muchos de sus hogares originales a la fuerza para llevarlos a su capital. Desde una colina, cuando aparecieron, Tigranes y su ejército pudieron ver como los habitantes daban vítores a las legiones romanas.Plutarco Lúculo 27.1

Fuerzas enfrentadas Romanos Apiano afirma que Lúculo embarco en Roma con solo una legión que había reclutado por cuenta propia en ItaliaApiano XII.11.72; Plutarco Lúculo 7.1 y al entrar en Asia Menor se le sumaron otras cuatro, dos de ellas habían servido con Cayo Flavio Fimbria en la primera guerra mitridáticaApiano XII.11.72 y las otras eran unidades que ya estaban sirviendo en la zona.Plutarco Lúculo 7.2 Aunque se pueda suponer que las dos últimas legiones eran aportadas por el gobernador provincial Marco Aurelio Cota, tanto Plutarco como Apiano dan a entender que esas legiones se unieron a Lúculo antes que libera a Cota de su asedio en Calcedonia. Así que probablemente eran reclutas gálatas o griegos, no ciudadanos romanos, pues tras las Vísperas asiáticas quedaban muy pocos en la región.Ueda-Sarson, Luke. Tigranocerta: 69 BC. Publicado el 20 de junio de 2004. Consultado el 05 de mayo de 2018. Se sabe que el tetrarca Deyótaro de Capadocia luchó por su cuenta contra MitrídatesApiano XII.11.75 y le aportó porteadores a Lúculo.Plutarco Lúculo 14.1 Quizás pudo haber reclutado él esas legiones.

Después de su rescate, Cota abría aportado probablemente un par de legiones más al ejército proconsular (tamaño usual de una guarnición provincial romana) sumando un total de siete legiones a las órdenes de Lúculo, aunque las de Cota estarían muy desgastadas tras sufrir unas 4000 bajas en el asedio.Plutarco Lúculo 8.2 Así, al momento de levantar el sitio de Cícico el procónsul tenía infantesApiano XII.11.72; Plutarco Lúculo 8.5 y 1600 a 2500Plutarco Lúculo 8.5 jinetes. Quizás dos tercios de esa infantería fuera de legionarios. También recuérdese que las tropas auxiliares, especialmente arqueros y honderos, eran de origen local.Plutarco Lúculo 27.2 Era una norma de la época, que una región aliada debía elegir entre aportar hombres o suministros. Es posible que hubiera también arqueros pónticos porque el hijo de Mitrídates, Macares, se había proclamado aliado de Roma antes de la invasión de Armenia. Posteriormente, Lúculo se desprendió de unas diez cohortes que mandó ocupar Ponto cuando Mitrídates huyó.Plutarco Lúculo 24.1

Apiano dice que el procónsul invadió Armenia con dos legiones y 500 hombres de caballería. Plutarco dice en su Vida de Lúculo que eran legionarios y menos de 3000 jinetes, aunque en sus Dichos de los romanos los reduce a tropas a pie y 1000 montados. Frontino habla de menos de Frontino II.1.14 y Eutropio de .Eutropio VI.9 El patriarca de Constantinopla del , Focio, da una cifra mucho más realista: tres legiones. Por ello, el historiador británico Adrian Sherwin-White calculaba la fuerza de Lúculo al comenzar la campaña en legionarios veteranos (3 legiones) y 4000 jinetes e infantes ligeros gálatas, tracios y bitinios,Sherwin-White, 1994: 240 Pero historiadores posteriores como Luke Ueda-Sarson creen que las fuentes dan cifras demasiado pequeñas para emprender tal campaña. Téngase en cuenta que durante la batalla, Lúculo mandó al legado Lucio Licinio Murena seguir con el asedio de Ámiso con unaPlutarco Lúculo 27.2 o dos legiones, fuerza que obviamente no participó del combate.

Eso reduce aún más las fuerzas disponibles en la batalla. Plutarco afirma, que el procónsul se dirigió a la batalla misma con apenas 24 cohortes equivalentes a legionarios y 1000 jinetes, arqueros y honderos. Ueda-Sarson señala que no concuerda con los números indicados para el inicio de la campaña y los que dejó con Murena asediando. Por eso el armenio Ruben Manaseryan cree que eran unos en total, divididos en legionarios, 3300 jinetes romanos y infantes bitinios y caballería gálata o tracia. La estadounidense Adrienne Mayor sostiene que las cifras de quince o veinte millares de romanos son una minimización de los cronistas antiguos, considerando que debían ser en realidad.Mayor, 2009: 412 (nota 14 del cap. 13)

Armenios Tigranes contaba con una clara superioridad numérica.Cowan, 2007: 41 De acuerdo a Apiano, disponía de un ejército de infantes y jinetes.Apiano XII.12.85 Mientras Plutarco, en sus dichos dice que eran en total, pero en su biografía del procónsul, habla de infantes pesados, honderos y arqueros, hombres de caballería, de los que serían catafractas, y auxiliares no combatientes traídos para hacer parecer aún más grande al ejército armenio.Plutarco Lúculo 26.6 Esto último sería algo totalmente innecesario según autores modernos, pues de ser ciertas las cifras el ejército de Tigranes ya contaba con una amplia ventaja numérica contando sólo a la infantería, por dar un ejemplo. Eutropio afirma que eran catafractas y arqueros y otras tropas. También dice que Tigranes contaba con una amplia superioridad y que afirmó al ver al ejército romano: «si vienen como embajadores, son muchos, si vienen como soldados, muy pocos»,Plutarco Lúculo 27.4; Memnón 38.4 aunque se duda de la veracidad de tal frase.Kurkjian, 1958: 80Chahin, 2001: 201 Memnón cree que eran alrededor de armenios,Memnón 38.4 sin contar los jinetes que se habían cedido a Mitrídates VI para reconquistar Ponto.Memnón 38.1 Floro no da números pero si indica que además de armenios, muchos guerreros de Cólquida, Iberia y Albania se sumaron a la hueste.Floro I.5.21 Todos estos cómputos parecen tener su origen en los informes que Lúculo envió al Senado, así que esos números están ampliamente exagerados.

La cifra más moderada y realista proviene de Focio, quien asegura que Tigranes concentró una hueste de infantes y jinetes. El principal problema de esta fuente es que la proporción de caballería es demasiado alta para un ejército de la época, pero explicable teniéndose en cuenta que Armenia era un país que producía una numerosa y hábil caballería. Es seguro que el rey poseía miles de catafractas, formidable caballería pesada blindada con armaduras de malla y armada con lanzas o arcos.Wilcox, 1986: 42-44 Su suegro no estuvo presente en el combate.Plutarco Lúculo 29.1

El armenio Vahan Kurkjian creía que eran a efectivos.Kurkjian, 1958, cap. 13 Su compatriota Manaseryan habla de a tropas, sólo o eran armenios, y el resto adiabenianos, corduenianos, iberos y medos. Mayor dice que Tigranes, sin duda, más que duplicaba a la fuerza del procónsul. Kurt Eckhardt da la cifra más baja, soldados.Tashjian, 1958: 61. Cita de K. Eckhardt, "Die armenischen Feldzüge des Lucullus". Klio, núm. IX (1909) pp. 400-412, núm- X (1910) pp. 72-115, 192-231.

Batalla Los dos ejércitos convergieron en el río Batman-Su, al suroeste de la ciudad.Holmes, 1917: 236-238. La ubicación precisa de la batalla sigue siendo fuente de disputas. Apiano y Plutarco comentan que el campo de batalla estaba lo suficientemente cerca para que el comandante de la guarnición de Tigranocerta distinguiera las figuras de los ejércitos; sin embargo, según Holmes, el sitio del campo de batalla estaba aproximadamente a dieciséis millas al suroeste de la ciudad. Holmes restringe la ubicación de la batalla a tres sitios contemporáneos: Arzen, Farkin y Tell Ermen. El ejército armenio estaba en la orilla este mientras que el romano, tras dejar parte de sus fuerzas para seguir asediando la ciudad, estaba en la orilla occidental. Las fuerzas de Tigranes estaban organizadas en tres cuerpos: las dos alas eran mandadas por reyes vasallos de Tigranes mientras él mismo dirigía su centro, donde estaban las catafractas. El resto de sus tropas estaban frente a una colina, una posición que Lúculo pronto noto.

thumb|400px|Mapa del desarrollo de la batalla Inicialmente, las tropas romanas intentaron disuadir al procónsul de dar batalla pues era el 6 de octubre, aniversario de la batalla de Arausio, una terrible derrota romana de décadas atrás. Pero Lúculo hizo caso omiso de las supersticiones de los legionarios y respondió: «En verdad, haré que este día también sea afortunado para los romanos».Plutarco Lúculo 27.7