miniatura|250px|Misa en la ermita de San Juan del Monte. miniatura|250px|Imagen del santo dentro de la gruta en la ermita de San Juan del Monte. Las fiestas de San Juan del Monte se celebran en la ciudad de Miranda de Ebro, provincia de Burgos (España), el lunes de Pentecostés y el fin de semana que le precede. Su origen se remonta a la Edad Media y es la romería más antigua e importante del norte español. En 2015 fueron declaradas Fiestas de Interés Turístico Nacional, rango que ya consiguió en 1975, pero que se perdió en años posteriores por temas administrativos. Desde 1996 ostenta el título de Fiesta de Interés Turístico de Castilla y León por parte del gobierno regional
Los festejos son organizados por la Cofradía de San Juan del Monte, en colaboración con el Ayuntamiento de Miranda de Ebro. Aunque hay actos durante más jornadas, es durante los tres días centrales cuando la ciudad se ve invadida por el bullicio y la alegría de las charangas y cuadrillas, que recorren las calles de la ciudad y el monte durante la romería, ataviadas cada una con sus respectivos uniformes. Constituyen una verdadera explosión de júbilo, que impregna el sentimiento de los mirandeses más allá de las propias fiestas, estando presente en rincones o actos de la ciudad durante el resto del año.
Una encuesta realizada en 2009 en la página web 7mejores.es, alzó a las Fiestas de San Juan del Monte como la "segunda mejor fiesta de España" por detrás de las de San Juan de Soria.San Juan del Monte es la segunda mejor fiesta de España según www.7mejores.es hecho que hace pensar en la fiabilidad de dichas encuestas al ser unas fiestas que con solo leer los programas se ven que podrían considerarse "exclusivas" para mirandeses pertenecientes a alguna de las peñas.
Paraje
miniatura|derecha|220px|Área conocida como la Laguna de San Juan del Monte. miniatura|derecha|220px|Memorial de la Cofradía de San Juan del Monte. miniatura|derecha|180px|Merendero de cuadrilla sanjuanera. miniatura|derecha|180px|Escultura de sanjuanero. miniatura|derecha|220px|Ascenso del pelotón al alto de San Juan del Monte en Miranda de Ebro(2011). El paraje al que comúnmente llaman los mirandeses como Monte de San Juan, se llama en realidad Monte de Miranda. Se trata de una vasta extensión de unas 3.600 hectáreas, aunque solo una pequeña zona es la declarada como Zona Natural de Esparcimiento, que es donde transcurre principalmente la fiesta. En esta zona existen numerosas casetas que dan cobijo a las cuadrillas el lunes de San Juan del Monte, así como diferente equipamiento público como aparcamientos, fuentes de agua potable, aseos, juegos infantiles, etc.
El Monte de Miranda es la principal zona de ocio natural que disponen los mirandeses durante el año. Es habitual observar gente practicando deportes como el senderismo o el ciclismo, no en vano, la subida al alto de San Juan del Monte es uno de los finales habituales de la Vuelta a Burgos.
El Santo San Juan del Monte en realidad no se corresponde con ninguna advocación del santoral católico, sino que probablemente es una derivación en el tiempo de la veneración a San Juan Evangelista en la ermita del Monte de Miranda hacia la figura de un anacoreta que -según la tradición- habitó ese paraje. La confusión entre tradiciones paganas precristianas y católicas en un primer lugar, y la posterior interposición entre ambas después, es una constante desde los orígenes medievales de la tradición.
La inmemorial romería se celebraba cada 6 de mayo, en la festividad de San Juan ante portam Latinam, dedicada a Juan el Evangelista, jornada en la que los habitantes de Miranda subían a la ermita situada en el monte, a una distancia considerable de la entonces villa. A día de hoy se celebra el lunes de Pentecostés, fiesta católica de origen judío y antes de eso, pagana y relacionada con las cosechas. Si a eso le sumamos el carácter agrario de la localidad en la Edad Media, con la cierta presencia de eremitorios en los montes de la zona en la misma época; y junto a la constancia del origen de la celebración en la plegaria por las cosechas, entendemos esa constante interposición durante los siglos entre la festividad pagana relacionada con las cosechas, el eremitismo alto-medieval, la transformación en una posible celebración de culto a San Juan Evangelista bajo la jerarquía eclesiástica y finalmente la mezcla de todas ellas en la romería celebrada en pentecostés en honor a un ermitaño llamado Juan con cierta apariencia de santidad católica en la actualidad.
Los recelos del poder eclesiástico por los desmanes que se producían en romerías tan alejadas de las poblaciones produjo que la de San Juan del Monte se recortara en distancia y que años más tarde se desmantelase la ermita, intentando borrar la festividad. Sin embargo, la romería siguió latente entre algunos grupos de personas, momento en el que la festividad pasa a celebrarse el lunes de Pentecostés y ahora en una gruta del monte, seguramente la actual ermita. En éstos tiempos de altibajos hasta la regeneración moderna de la fiesta se produjo esa transformación a la veneración a San Juan del Monte, cuya imagen tomó los rasgos de un anacoreta en los años 1980 del .
Esta regenerada veneración describe a San Juan del Monte como Nuestro Santo verdadero entre los habitantes de Miranda, y se rinde culto al Santo bajo la imagen de ermitaño del Monte de Miranda. Esta variación hace que San Juan del Monte no sea reconocido dentro del santoral católico. Tal razonamiento impidió que se convirtiese en patrón de la ciudad, cuyos trámites se realizaron ante el Arzobispado de Burgos a mediados de la primera década del . La advocación que figura como patrón de Miranda es San Esteban Protomártir, aunque no se celebra ni se tiene en consideración.
Dentro de esa veneración al San Juan ermitaño, existe una leyenda que cuenta que hubo tres hermanos anacoretas: San Formerio, San Felices y San Juan. Para ganarse el pan de cada día bajaban a los pueblos cercanos para pedir limosna, provocando en muchas ocasiones reyertas con los vecinos. Santo Domingo de la Calzada se enteró de estas peleas y los castigó separándolos. Mandó a San Formerio a Pangua, a San Felices lo mandó a los Riscos de Bilibio y a San Juan lo destinó a la gruta del Monte de Miranda. Una vez al año debían hacer señales de humo para constatar que seguían vivos. La leyenda no tiene credibilidad histórica porque no es cronológicamente posible, ya que las fechas en las que vivieron los protagonistas varían incluso siglos, y tan sólo hay constancia de que San Felices habitase como anacoreta en la zona. Sin embargo, desde puntos de los tres lugares es posible divisarlos entre sí. También es probable la existencia de eremitorios rupestres en los tres lugares desde tiempos altomedievales, ya que en otros puntos cercanos han pervivido restos de los mismos.
La inmemorial veneración hacia San Juan del Monte no ha sido exclusiva de Miranda de Ebro, sino que siglos atrás otras poblaciones han venido celebrado su romería a la ermita en otros momentos del año, tal como son las localidades burgalesas de Ircio y Orón (entidades menores de Miranda) y las riojanas de Cellorigo, Sajazarra, Galbárruli, Villalba de Rioja o Castilseco. No obstante, la jurisdicción de la ermita recayó en Miranda, no sin pleitos de por medio, que además se aseguraba el aprovechamiento del monte circundante.
Imaginería Durante las primeras décadas de la existencia de la Cofradía de San Juan del Monte la imagen que se utilizaba para dar culto al Santo era la de una talla de San Juan Evangelista de época barroca, que ha seguido permaneciendo en la ermita posteriormente.
En 1981 el sacerdote Javier Sáez talló una nueva imagen de San Juan del Monte, con rasgos de ermitaño. Esta imagen fue la que presidía el altar de la ermita y la que se bajaba durante las fiestas a Miranda. A su vez, el artesano Tarsicio Castroviejo Lladó, mirandés de adopción, realizó otra serie de imágenes sobre San Juan del Monte. La primera de ellas en 1981, se trataba de una talla de 0,60 metros en madera con trazas románicas, sobre una peana de 0,30 metros. Fue donada a la Cofradía y tradicionalmente ha venido abriendo el Desfile del Blusa que se celebra el domingo de fiestas.
Un año más tarde, el mismo artista realizó otra talla más pequeña que la anterior por encargo de la peña San Juan del Monte de la ciudad de Burgos. Por último, creó otra similar, alojada en hornacina y policromada, en este caso para su propio domicilio.
La imagen de San Juan del Monte que se venera en la ermita y que es bajada a la ciudad durante la celebración de las fiestas data del año 2000. Es obra del artista local José Antonio Pereda Nograro, talla en madera de nogal, de 1,20 metros de altura, sin policromar. Presenta los rasgos de un anacoreta, con barba y vestido con túnica. Recuerda a la escultura que realizó en 1982 Alejandro Almarcha en homenaje a Juan el Ermitaño, levantada en una explanada del Monte de Miranda y que representa al anacoreta que la tradición oral sitúa como morador de la zona.
Historia Orígenes medievales Los orígenes de esta romería se pierden en la Edad Media. Se tiene claro que al principio la festividad se celebraba en una fecha fija, el 6 de mayo, en conmemoración al martirio de San Juan Evangelista. Según el Fuero de Miranda (1099), en su traducción de 1945 por Francisco Cantera, ya existía un paraje llamado los Llanos de San Juan en aquella época, lo que permite intuir la presencia de una ermita bajo la advocación del santo, lo que convertiría a la romería en una de las más antiguas de España. Los primeros datos aparecen en un documento del año 1347, en el que se menciona la ermita. El texto, conocido como la Sentencia del Chantre, trata de los pleitos entre el concejo de Miranda y el Monasterio de Herrera. Según parece, los mirandeses y vecinos de otros pueblos peregrinaban en mayo hasta la ermita, para venerar al Santo y así rogarle por sus cosechas.
Conflictos político-religiosos y práctica desaparición de la romería. Siglos - La historia de la romería siempre ha estado marcada por los pleitos tantos religiosos como civiles. Tal fue la magnitud de las disputas que en 1620 hubo un motín contra el mismísimo Corregidor, don Esteban de Carvajal, que a punto estuvo de eliminar la romería. El momento de mayor tensión llegó en 1646, cuando el obispo de Calahorra, Don Juan Piñero Osorio, culpó a los romeros de inmorales por beber y comer durante el trayecto a la ermita. Fue entonces cuando el prelado decidió trasladar el peregrinaje hasta la iglesia de Santa Marina de Bardauri y así acortar el camino. Otra de las decisiones fue separar a los hombres de las mujeres en dos hileras, debiendo ir rezando y sin hablar. Esta sentencia se mantuvo firme hasta el año 1794. Juan Antonio de los Tueros, arzobispo de Burgos, prohibió la fiesta en 1794 y mandó destruir la ermita y trasladar la imagen del santo a un lugar más oportuno. Tras el desmantelamiento de la ermita, algunos grupos de mirandeses continuaron la tradición romera en aquel paraje, seguramente en la gruta que hoy acoge la ermita del Santo. La ubicación del primitivo templo quedó en el olvido y en época reciente se discuten las distintas posibilidades sobre su localización.
Durante el , apenas se tiene documentación sobre la romería, aunque hubo un cierto resurgimiento a mediados de dicha centuria.
Creación de la Cofradía y resurgimiento de la fiesta. Ya a principios del (1917) se crea la Cofradía de San Juan del Monte, que tratará de revitalizar la fiesta. El primer programa oficial de fiestas se redacta en 1920 y uno de los principales actos es el Concurso de Carrozas y Carros Engalanados que años más tarde cambiaría de fecha para celebrarse en las fiestas patronales de septiembre. A partir de entonces se sucede el desarrollo que conduce a las fiestas que conocemos hoy en día.