miniaturadeimagen|400px|Mapa de Arabia del Sur hacia el 100 a. C.La llamada Arabia del Sur corresponde a los territorios del actual Yemen, el oeste de Omán y el extremo sur de Arabia Saudita, en tierras alrededor del área desértica del Desierto de Rub al-Jali. Aquí se estableció uno de los centros de civilización más antiguos del Oriente Próximo.
Su tierra relativamente fértil y un nivel de lluvias adecuado ayudaron a mantener una población estable. En la antigüedad, el polímata griego Eratóstenes de Cirene (), menciona cuatro antiguos grupos en la región de Arabia del Sur: los mineos en el noroeste, en uadi al-Jawf; los sabeos al sureste de ellos; los qatabanitas al sureste de los anteriores, y los hadramitas al este de estos últimos. Debido a su prominencia y prosperidad, designó a esta área con el nombre de Eudaimon Arabia, o en latín Arabia Felix, que significa Arabia Afortunada o Arabia Feliz.
La historia de esta tierra se remonta a más de 3000 años. Entre principios del I milenio a. C. y hasta el , se desarrollaron varios estados que dominaron esta región, entre los que destacan los reinos de Saba, Awsan, Qataban, Ma’in, Hadramaut e Himyar. El alfabeto sudarábigo desarrollado entre el y el , explica que los historiadores fechen estos reinos en esta época.
La riqueza de estos reinos dependía principalmente del comercio de especias, sobre todo olíbano y mirra, del que llegaron a tener casi el monopolio. Además eran tierras de tránsito de caravanas de camellos con bienes y artículos de lujo provenientes de Oriente con destino a las civilizaciones griega, romana y egipcia.
Tras la ocupación de Egipto por los romanos en el , estos utilizaron el Mar Rojo como principal vía de comercio, lo que llevó al declive de las rutas de las caravanas, lo que llevó a una decadencia progresiva de los reinos del sur de Arabia. Estos reinos no pudieron evitar su ocupación por el reino cristiano abisinio de Aksum en el y principios del , y por los sasánidas de Persia a finales del . En el 630 llegó el Islam a estas tierras y toda la región se integró en el califato islámico.
Información antigua de Arabia del Sur El Creciente Fértil (Mesopotamia y costa oeste de Arabia) disponía de un nivel de lluvias suficiente para la agricultura, la cría de animales y los asentamientos urbanos, pero los desiertos del sur suponían un reto para los asentamientos. Ciertas zonas de Arabia del Sur recibían suficiente agua anual (hasta 800 mm) para soportar un desarrollo urbano y agrícola, y los trabajos de irrigación como la presa de Marib permitieron mantener estas comunidades (la llamada Arabia Felix). Pero había áreas rodeadas de estepas y desiertos con un nivel muy bajo de lluvias (< 150 mm/año). El área entre el Creciente Fértil y Arabia Felix, era la Arabia Deserta, la tierra seca, muy pobre en recursos, difícil de cruzar y de poco valor de conquista. Estas zonas estaban habitadas por tribus descentralizadas, libres y sin jerarquías entre ellas. Su estilo de vida era nómada, dedicados sus miembros a cuidar de sus animales y de sus cultivos.
Los reinos de Arabia del Sur se desarrollaron entre el I milenio a. C. y el Durante cientos de años la población de Arabia del Sur se dedicó al transporte por caravanas del incienso y mirra producidos en sus tierras hasta Siria y el Mediterráneo, tal como nos cuentan Estrabón y Plinio el Viejo. También transportaban bienes exóticos, aromáticos y especias provenientes de Oriente. Este comercio terrestre se vio muy afectado por el aumento del transporte marítimo tras la conquista romana hacia el .
A destacar que a partir del , unidades de milicia y caballería árabes fueron utilizados militarmente por los Imperios romano y persa en sus enfrentamientos, a cambio de un subsidio económico (annonna) y del botín de guerra. Durante el y comienzos del , la intensidad del conflicto romano-persa afectó a la posición de los pueblos periféricos como los árabes, que se convirtieron en más importantes para la defensa de Mesopotamia, Siria y Palestina, regiones cada vez más difíciles de controlar por los intereses geopolíticos de los imperios.
Destacaron sobre todo tres tribus árabes, los gasánidas aliados de Roma, los lájmidas aliados de Persia, y los hujrid (reino de Kinda), aliados de Himyar. Durante 130 años, hubo importantes victorias en ambos bandos, aunque sin grandes avances territoriales de cada lado.
El término sarraceno comenzó a ser utilizado para los árabes nómadas por el historiador Amiano Marcelino en el . Este término proviene del latín tardío “Sarracēnus”, que proviene a su vez del griego Σαρακηνός Sarakēnós, y este a su vez del arameo rabínico sarq[iy]īn “habitantes del desierto”, derivado de la palabra srāq o desierto. Su definición corresponde a “natural de la Arabia Feliz, u oriundo de ella”.
Fuentes Las fuentes sobre los antiguos reinos de Arabia del Sur son escasas y pobres. En Yemen hay miles de evidencias epigráficas en piedra, metal o madera, que complementan la limitada información de las fuentes clásicas asirias, persas, romanas y árabes, y del Antiguo Testamento, y que cubren desde el siglo VIII a. C. hasta el período islámico. Esta epigrafía suele ser breve y procede sobre todo de los reinos de Saba y de Himyar, pero no es objetiva, ya que era propaganda de las clases dirigentes. Encontramos tres tipos de epigrafía:
Inscripciones Monumentales en piedra hechas por profesionales en un estilo impersonal, y que reflejan la opinión de las autoridades. Conmemoran ritos religiosos o programas de trabajos públicos, escrituras de propiedad, y crónicas o testimonios biográficos.
Documentos de Archivo en escritura cursiva, encontrados en el mercado negro, en palos de madera escritos con agujas, provenientes de Nashan (hoy Kharbat Al-Sawda'), que contienen contratos, correspondencia, listas de gente y ejercicios de escribas. Se usan pronombres personales, pero ninguno supone una composición literaria o técnica.
Grafitis en rocas cerca de santuarios, en áreas de pastores en las estepas o zonas desérticas. Son pequeños textos de no profesionales, con el nombre de los autores y que arrojan luz sobre las clases sociales. La escritura parece extendida en la población, usando sobre todo la escritura de Saba.
Cronología Aunque el reino de Saba aparece ya en fuentes asirias del , la primera datación fiable comienza con la campaña militar de Aellius Gallus, prefecto romano de Egipto, en el 25 d. C. Para el período anterior se utiliza la paleografía, es decir la comparación entre los hallazgos en Arabia del Sur con los de otras áreas orientales, sobre la base de la secuencia reconstruida de reyes y mediante la datación por radiocarbono. Aquí han aparecido tres modelos de cronología:
Cronología Larga, expuesta por Eduard Glaser y Fritz Hommel a finales del , y que data el comienzo de la antigua civilización de Arabia del Sur hacia finales del II milenio a. C. A mediados del , AG Lundin y Hermann von Wissmann fecharon el comienzo de Saba entre el y el
Cronología Breve, expuesta por Jacqueline Pirenne en 1955 tras comparar el arte de Arabia del Sur con Grecia, y analizar por análisis paleográfico la forma de las letras usadas en Arabia del Sur, y que sitúa el comienzo de la civilización en el , bajo influencia griega.
Cronología Intermedia, basada en las excavaciones norteamericanas de Timna y Marib en 1951-52, que sitúa el comienzo de la civilización en Qataban y Ma’in posterior a la cronología larga.
Hoy en día, no hay pruebas y argumentos suficientes para las cronologías breve e intermedia, por lo que se sigue la cronología larga de Wissmann, sobre todo tras los resultados de las investigaciones arqueológicas en Yalā/Hafari por los italianos, y en Shabwa por los franceses.
Las inscripciones conservadas indican que el año era probablemente lunisolar, como lo fue el calendario mesopotámico, con 12 meses lunares y un mes extra intercalado, siete veces cada 19 años. El nuevo año probablemente comenzaba con el equinoccio de primavera.
Investigaciones Arqueológicas de Arabia del Sur El estudio de las culturas de la antigua Arabia del Sur es una de las ramas más jóvenes de la arqueología, ya que esta tierra permaneció desconocida en Europa durante más tiempo que otras regiones de Oriente. El primer europeo en aventurarse en el interior de este territorio fue el italiano Ludovico de Varthema en 1504. La Expedición danesa a Arabia (1761-67), inspirada por Johann David Michaelis y ejecutada por seis miembros, de los que solo Carsten Niebuhr pudo sobrevivir, contribuyó a aumentar, aunque de forma modesta, los conocimientos y el estudio científico de estas culturas.
miniaturadeimagen|200px|izquierda|El explorador austríaco Eduard Glaser (1855-1908) En la primera mitad del , otros viajeros europeos trajeron más de 100 inscripciones. Esta etapa de investigación llegó a su apogeo con los viajes del francés Joseph Halévy en 1869/70 y el austríaco Eduard Glaser en 1882-94, quienes juntos copiaron o trajeron a Europa unas 2500 inscripciones. Sobre la base de este material epigráfico, Glaser y Fritz Hommel comenzaron a estudiar la lengua y la historia de la antigua Arabia del Sur.
Tras la Primera Guerra Mundial comenzaron las primeras excavaciones en Yemen, incluyendo a sirios y egipcios a partir de 1926. La Segunda Guerra Mundial marcó el comienzo de una nueva fase en estos estudios. En 1950-52, la Fundación Estadounidense para el Estudio del Hombre fundada por Wendell Phillips, llevó a cabo excavaciones a gran escala en Timna y Marib, en las que participaron William Foxwell Albright y el padre Albert Jamme, que publicaron la mayoría de las inscripciones encontradas. A partir de 1959, Gerald L. Harding inició los primeros inventarios sistemáticos de los objetos arqueológicos en el entonces Protectorado Británico de Adén.
En las décadas de 1980 a 2010, varias misiones europeas (excavaciones francesas de 1975-87 en Shabwa, trabajos italianos sobre restos de la Edad de Piedra, y alemanes en Marib) han permitido completar las colecciones epigráficas. Las actividades se han centrado en el período prehistórico (del Paleolítico a la Edad del Bronce) y sobre los centros del panorama geopolítico del período histórico sudarábigo (Timna, Baraqish, Marib, Sirwah, Shabwa, Qana, Zafar, Socotra, Naŷrán,…).
Las actividades arqueológicas están prácticamente cerradas en Yemen desde 2010 debido a la inestabilidad política. Ahora se trabaja en aspectos específicos de los materiales como la clasificación lingüística, la arquitectura civil, religiosa y funeraria, formas de adoración y realeza, comercio, arte,…
Prehistoria de Arabia del Sur El estudio de la Prehistoria de Arabia del Sur está aún en sus inicios, aunque se conocen algunos yacimientos que se remontan al Paleolítico. Hay túmulos y recintos megalíticos que datan del Neolítico. Hacia el 2500 a. C., dos culturas de la Edad de Bronce aparecen en el norte de Yemen y en la costa oeste del Océano Índico. A mediados del II milenio a. C. aparecen los primeros núcleos urbanos importantes en la zona costera, entre los que encontramos los yacimientos de Sabir y Ma’laybah.
Hasta ahora no ha podido explicarse si la antigua civilización de Arabia del Sur fue una continuación directa de la existente en la Edad del Bronce, o si a principios de la Edad del Hierro grupos de gente comenzaron a emigrar hacia el sur desde Palestina o el norte de Arabia.