La Guerra huarco-inca fue un conflicto que se libró en el entre la Confederación Huarco y el Imperio Inca en la costa centro-sur del actual Perú. El conflicto se desató debido a la campañas expansionistas del imperio inca. La guerra culminó con la conquista inca de la Confederación Huarco.
Antecedentes Tras la anexión del Reino de Chincha al Imperio Inca, los incas llegaron a los límites de la Confederación Huarco. La Confederación Huarco estaba bajo el liderazgo del curaca Chuquimanco, quien se opuso a los intentos de colonización y expansión del imperio inca.
Conquista
Tras recibir información de los chincha, los incas avanzaron sobre el valle de Cañete, donde se asentaba la Confederación Huarco, con el objetivo de anexarlos al imperio. Sin embargo, las tropas incas al mando de Cápac Yupanqui, hermano de Pachacútec, encontraron férrea resistencia. La Confederación Huarco disponía de diversas fortificaciones militares construidas en lugares estratégicos del valle como la Fortaleza de Ungará, la Fortaleza de Canchari y la Muralla Huarco. Ante la férrea resistencia y las escaramuzas, los incas construyeron una serie de asentamientos destinados a apoyar la campaña militar (además de evitar que las tropas incas retornaran al Cuzco durante el verano). Entre estos asentamientos se encontraban la ciudadela de Incahuasi y el Palacio de Herbay. La resistencia huarco se prolongó durante cuatro años, durante el cual los incas atacaban los sitios huarco y luego se replegaban debido al clima que no estaban acostumbrados. Además, sitiaron y bloquearon los canales de regadío para obligar a los huarco a rendirse por el hambre. miniaturadeimagen|Estrategia presentada por Mama Ocllo ante Túpac Yupanqui para la conquista de Huarco Tras años de guerra, la esposa de Túpac Yupanqui, Mama Ocllo Coya, ideó una estrategia para conquistar a los huarco debido a que la curaca huarco, viuda, había negado el reconocimiento del poder inca al haber deshonrado a Apu Achache, visitador y encargado del empadronamiento de habitantes. Para ello, Mama Ocllo Coya envió una embajada liderada por Apu Achache a los huarco pidiendo celebrar una ceremonia de pesca ritual conjunta en honor a Mama Cocha a cambio de reconocerles la soberanía huarco sobre el territorio del valle. Al ver que las fortalezas huarco fueron abandonadas durante el ritual, el ejército inca se adentró en el valle y tomaron el control.
La curaca huarco fue capturada a la par que los incas ahorcaron a la mayoría de sus habitantes en represalia, por lo que el valle tomó el nombre de Huarco, que significa "Lugar de ahorcado", perdiéndose el nombre original del lugar. Los líderes huarco fueron ahorcados en la Fortaleza de Canchari. Como celebración por la victoria inca, fue construida la Fortaleza de Huarco, en el actual distrito de Cerro Azul. La tierra de los huarco fue poblada por mitimaes chincha y coayllo mientras que los huarco fueron desplazados a lugares más leales del imperio como castigo y forma de control.
Investigaciones arqueológicas
Ubicación de los sitios arqueológicos Para corroborar lo que narran las fuentes cronísticas sobre este suceso histórico, se realizaron investigaciones arqueológicas en los sitios de "Incahuasi" y "Cerro Azul" o "El Huarco". El sitio arqueológico Incahuasi se sitúa en el distrito de Lunahuaná, dentro de la provincia de Cañete (Departamento de Lima) a una altitud de 350 , justo al comienzo del valle medio, también conocido como Chaupiyunga. “El Huarco” o “Cerro Azul”, se encuentra en el sector inferior del valle de Cañete, en el distrito de Cerro Azul, provincia de Cañete, Departamento de Lima.
Los grupos étnicos De acuerdo con María Rostworowski, previo a la llegada incaica a la zona habitaban dos grupos o “Señoríos”: los Guarco, asentados en el tramo inferior del valle, y los Lunahuaná en el sector intermedio. El relato histórico expone a los Guarco como una civilización belicosa en constantes disputas con los pueblos de la sierra, mientras que los Lunahuaná mantenían relaciones pacíficas con sus vecinos.
No obstante, las investigaciones arqueológicas fundamentadas en la distribución de los asentamientos refutan esta perspectiva:
Investigaciones arqueológicas en El Huarco Una fuente histórica que menciona a El Huarco, es la “Miscelánea Antártica” escrita por Miguel Cabello de Balboa en 1586. Esta información habría sido recopilada cerca de 130 años posteriores a los sucesos descritos, particularidades que Cieza omite:
Respecto a Cabello de Balboa, es necesario tener en cuenta que residió más de cinco años en Quito, lugar donde imperaba un fuerte anticusqueñismo. De este modo, las “crueldades” cometidas por los incas terminaban siendo “Presentadas con un tono muy subido”. Por tal razón, diversos estudiosos lo catalogan dentro de la facción de cronistas toledanos, quienes intentaban exhibir a los incas como “Tiranos, Invasores y borrachos”. Igualmente se sabe que usó como fuente a la crónica de Pedro Cieza de León. Una muestra de su manera de retratar a la élite imperial se observa en este fragmento:
De acuerdo a los cronistas, el Huarco habría funcionado como un bastión fortificado. Sin embargo, las exploraciones arqueológicas modernas de Giancarlo Marcone Flores y Rodrigo Areche Espinola advierten lo siguiente:
Durante las exploraciones ejecutadas en El Huarco a lo largo de la década de los ochenta, los descubrimientos no encajan con la idea de una “Fortaleza”, tal como fue bautizada por los cronistas. Las investigaciones arqueológicas concluyeron:
Según Marcone y Areche, El Huarco no “Presenta notables características militares o políticas”
El cronista Pedro Cieza de León menciona:
Asimismo, Cieza asegura haber observado millares de osamentas producto de la guerra librada entre Huáscar y Atahualpa en Ambato. Respecto a estas aseveraciones, tanto las correspondientes a Ambato como las referidas al Huarco, hasta la actualidad la ciencia arqueológica no ha documentado ningún descubrimiento que las respalde. El autor retrata a los incas como conquistadores que anexaban terrenos a través del conflicto armado, condición indispensable para catalogar dicha ocupación como una “Guerra Justa”, según la normativa promulgada por Francisco de Vitoria en el año 1533.
Investigaciones arqueológicas en Incahuasi El cronista Pedro Cieza de León relata la causa de su edificación y el desenlace de Incahuasi:
Finalmente, Cieza dice que el monarca “Mandó ruinar el nuevo Cuzco (Incahuasi para Hyslop) que se había hecho y con toda su gente dio la vuelta para la ciudad del Cuzco”, detalle que sugiere que el cronista jamás estuvo en Incahuasi.
El arqueólogo John Hyslop dividió Incahuasi en ocho sectores:
Sector A: funcionaba como una inmensa área de almacenamiento, lo cual se evidencia por sus características estructuras cuadradas, elevadas y carentes de puertas, típicas de los depósitos de la región de Lunahuaná. Sector B: está identificado como una zona residencial exclusiva para la élite, respaldado por la existencia de plataformas o poyos para el trabajo y descanso, junto con restos de cerámica carbonizada propios de una cocina. Sector C: se divide en cuatro áreas arquitectónicas, que incluyen una plaza trapezoidal y un espacio mortuorio, donde se llevaban a cabo principalmente actividades rituales, funerarias y, posiblemente, de preparación de alimentos. Sector D: habría servido como la cocina principal de Incahuasi, una intensa labor diaria que habría sido la responsable directa de la formación del basural arqueológico hallado en su interior. Sector E: es un complejo amplio dividido en tres partes: un bloque principal con casi cien recintos, un conjunto independiente de nueve cuartos de muros altos, y una plaza central coronada por una plataforma ceremonial conocida como ushnu. Sector F: resulta el más difícil de interpretar debido a su aislamiento geográfico por la ladera de un cerro, aunque los muros y nichos trapezoidales encontrados allí confirman que forma parte integral del asentamiento. Sector G: destaca como otra zona de almacenaje que evidenció constantes remodelaciones en sus muros y divisiones a lo largo del tiempo, siendo además el único espacio de todo el recinto que contó con un flujo de agua corriente. Sector H: situado en la cima de una colina, probablemente se utilizó como un puesto de vigilancia para observar el tráfico al lado del río, a pesar de que existe un peñasco cercano sin arquitectura que ofrece una mejor vista panorámica.
Estas son las ocho divisiones que Hyslop efectúa en Incahuasi. Si se sostiene que esta Huaca funcionó como una “Guarnición militar”, ¿Cuál de dichos entornos constituía el alojamiento de las legiones incaicas que combatían contra los Huarcos? ¿Qué cantidad de pruebas de instrumental bélico se han descubierto en Incahuasi?
Hyslop sostiene que, al no haberse comprobado un uso como cuartel, las tropas acamparían en los alrededores de Incahuasi. Aún no hay informes sobre los hallazgos de las prospecciones ejecutadas en las afueras de Incahuasi; las huellas de la estancia de millares de soldados que se establecieron por al menos cuatro años —tiempo que, según los relatos históricos, demandó el triunfo y sometimiento de los Huarco— deberían ser bastantes para corroborar dicha hipótesis.
La función militar de Incahuasi, según Hyslop, se vincula con las murallas defensivas:
Otra muralla que brindaría protección a Incahuasi, de acuerdo con Hyslop, se localiza a 6 km siguiendo la corriente del río Cañete, en el paraje inca de Escalón:
Se ha comprobado que la “Porra” o estrella de piedra no debe interpretarse únicamente como un “Artefacto Militar”, ya que también se empleó como insignia de autoridad y en bailes ceremoniales. Del mismo modo, se conoce que en El Shincal, Argentina, también se han ubicado estas estrellas de piedra donde se establecieron vínculos de cooperación con los incas, sin indicios de una conquista militar.
No obstante, Hyslop propone igualmente una utilidad distinta para Incahuasi:
En cuanto al límite de albergue, Hyslop señala:
Hyslop, tras examinar los recintos dentro de la llamada “fortaleza de los ejércitos inkas”, deduce que estas huestes se apostaban en los exteriores, en la quebrada de Incahuasi. Asimismo, proporciona un rastro para los especialistas, esta pista consiste en un terreno donde efectuar sus excavaciones en busca de vestigios de la permanencia de estos miles de guerreros.
En las tareas de excavación en el Ushnu de Incahuasi, iniciadas a finales de 2012 por el Proyecto Arqueológico Incahuasi en el sector E, se halló dos fragmentos de un plato de manufactura inca. El resto de las piezas exhibe formas y decoraciones propias del estilo Huarco, junto a residuos de maíz, pacae, guayaba, junco, crustáceos y moluscos. Los trabajos en la plaza no han arrojado restos de armamento característicos de una “fortaleza militar”. Joyce Marcus comunicó el hallazgo de 34 quipus en Incahuasi y en Cerro Azul una parte de una “Cabeza de Porra” o Champi.
Las investigaciones arqueológicas en conjunto concluyeron que las únicas evidencias de acciones bélicas son dos probables "murallas" en Incahuasi y una cabeza de una porra(que también puede ser interpretada como un emblema de mando), aunque estas sean rastros muy débiles y de dudosa interpretación. Las investigaciones dan como resultado que El Huarco fue un centro religioso ceremonial y que Incahuasi fue un observatorio astronómico, contradiciendo las versiones de los cronistas donde se le atribuye un rol militar.
Véase también
Expansión incaica Provincia de Cañete Guerra chimú-inca
Referencias
Categoría:Guerras incaicas Categoría:Guerras del siglo XV Categoría:Guerras del Imperio incaico Categoría:Provincia de Cañete