Ruth Mary Kelly (Temperley, 1925 o 1926; Buenos Aires, 1994) fue una escritora, trabajadora sexual, sindicalista y militante feminista y lésbica argentina. Fundadora del Grupo Safo en 1972, primera organización lésbica argentina, y del Frente de Liberación Homosexual, escribió en 1972 Memorial de los infiernos, acerca de sus vivencias como trabajadora sexual y lesbiana, perseguida por el sistema psiquiátrico-carcelario. Fue precursora de la sindicalización de las trabajadoras sexuales en Argentina. Encarnó una triple subalternidad, como mujer, lesbiana y trabajadora sexual, buscando su visibilización y su articulación como parte de la democracia.
Biografía Infancia y juventud
Nació en Temperley, conurbano bonaerense, en la década de 1920, en una familia de clase media, que luego se mudó a Turdera. Sus antepasados eran de origen irlandés y escocés, debido a lo cual en su familia se hablaba inglés y castellano. Desde niña fue internada forzosamente en clínicas psiquiátricas, correccionales y colegios. Realizó sus estudios primarios en la Escuela Normal de Lomas de Zamora e inició sus estudios secundarios en el Colegio Británico, luego renombrado William Shakespeare, donde fue abusada sexualmente por su director, que era también el profesor de matemáticas. A los 14 años fue recluida durante nueve meses en un correccional para mujeres de Montevideo, donde eran generalizadas las relaciones sexuales entre las internas:
Ya cumplidos los quince años, su padre la trae de regreso a Buenos Aires y la interna en la cárcel de Olmos, en La Plata, donde sufría reiterados castigos. Allí se enamoró platónicamente por primera vez de otra mujer. En 1941 es declarada «demente» e internada en Hospital Neuropsiquiátrico Braulio Aurelio Moyano, del que se escapaba sistemáticamente para volver a su casa. En su descargo, Ruth declaró que su padre quería mantener relaciones sexuales con ella. Poco después la justicia le quitó la patria potestad a sus padres y fue puesta bajo supervisión estatal. Luego de apelar, logró en 1946 que la justicia la revocara la declaración de insanía. Por ese entonces tuvo, con un policía que conoció en una comisaría en la que había estado detenida, su primera relación sexual en un hotel alojamiento de Once, en la que se sintió usada y despreciada:
De sus vivencias en los manicomios recuerda:
También le aplicaron electroshocks, le aplicaban inyecciones de trementina y le colocaban chalecos de fuerza largos hasta los pies.
Mayoría de edad y matrimonio
A los 22 años se casó con un trabajador de la Aduana, que al poco tiempo comenzó a celarla y golpearla. A los pocos meses se sentía profundamente angustiada y tuvo una crisis que la llevó a quemar la casa. Luego de unos días en Mar del Plata se mudaron a Catamarca, en 1948, donde adoptaron informalmente a un bebé que anotaron como propio, con el nombre de Ricardo Pedro Oscar. Fue allí donde tuvo su primera relación sexual con otra mujer, una vecina que era esposa del amigo de su esposo.
Unos meses después volvieron a Mar del Plata, pero debido a la falta de trabajo volvieron a mudarse sucesivamente a Necochea, Comodoro Rivadavia y Bariloche, en busca de empleo. En esta última ciudad su esposo consiguió trabajo como guardaparques, siendo trasladado en 1950 a Puerto Iguazú y poco después a Formosa. En 1952 se separó y dejó al niño con su esposo. Poco después quedó embarazada.
Política y torturas
Comenzó a militar en el radicalismo y a vender sus periódicos, razón por la cual fue detenida y torturada con picana eléctrica por la policía, estando embarazada. Durante años planeó y preparó el asesinato de su torturador. Pocos meses después nació su hija. Con la Revolución Libertadora, en 1955, obtiene un empleo como traductora en el Correo. Poco después se entera de que su hija había sido anotada como hija de su esposo, quien a su vez transfirió la guarda de su hija a su padre, forzándola a darla también en adopción.
El puerto y Mendoza
El Correo, por su parte, la trasladó a Bariloche, donde queda embarazada de su jefe. Acusada en el Correo de vida deshonesta, renunció y se fue a Villa La Angostura, donde estaba su esposo y su hijo adoptivo, con el fin de reconciliarse. Pero él no quiso y volvió a Buenos Aires, donde volvió a ejercer la prostitución en el puerto, con los marineros estadounidenses y canadienses, aprovechando su conocimiento del inglés.
En 1957 se trasladó a Comodoro Rivadavia para trabajar en un prostíbulo, pero a las tres semanas volvió a Buenos Aires. En 1962 murió su padre, quien en ese momento era vicepresidente segundo del Concejo Deliberante de Lomas de Zamora.
En 1964 se enamoró de una monja francesa, que le dijo que ella no la podía aceptar. Trabajó también en Mendoza como lustrabotas, donde recuerda recibir «consejos» masculinos para dejar ese oficio por no ser decoroso para una mujer:
Alcohólicos Anónimos
En 1965 estuvo en Chile, trabajando también en un prostíbulo, donde fue detenida por robo y trasladada a una cárcel, donde se enamoró de otra reclusa. Allí comenzó a tomar alcohol y emborracharse. El deterioro de su condición la llevó a ingresar en Alcohólicos Anónimos.
Memorial de los infiernos
Hacia 1969 Ruth ya vivía en una humilde casa propia en Florencio Varela. En 1972, junto al escritor Julio Ardiles Gray, publica Memorial de los infiernos, un libro autobiográfico sobre su vida como prostituta y su disciplinamiento psiquiátrico-carcelario, el cual integró la lista de libros prohibidos durante la última dictadura cívico-militar. Ese mismo año ingresó a la naciente Unión Feminista Argentina (UFA), pero fue expulsada debido a su postura a favor del reconocimiento de la prostitución. Dijo al diario La Opinión: “Esperaba encontrar eco en el lugar que creí más indicado desde donde se lucha por la liberación total de la mujer… [pero no había] cabida a los problemas para la liberación de la mujer prostituta”.
Militancia
Ingresó al Frente de Liberación Homosexual, donde según algunas memorias de sus integrantes, entre ellas las publicadas por Juan José Sebrelli, impulsó el Grupo Safo, la primera organización lésbica de Argentina, y participó en el Grupo de Política Sexual (GPS), que congregaba a feministas, homosexuales varones y lesbianas. Precisamente, uno de los folletos del Grupo Safo trata sobre la prostitución, citando su libro Memorias del infierno, cerrando con la frase “encontramos que hay grupos feministas que piden seguridades gremiales y reconocimiento de las prostitutas organizadas”.
El 10 de diciembre de 1983, cuando fue recuperada la democracia y durante el histórico discurso de asunción como presidente de Raúl Alfonsín desde el Cabildo de Buenos Aires, Ruth, desde las primeras filas de la multitud, exclamó «¡Presidente, Presidente, soy trabajadora del sexo!», haciendo de su grito un acto político performático que cuestionaba la criminalización de las prostitutas y reclamaba por sus derechos como mujeres y como trabajadoras. Decía:
El 8 de marzo de 1984 participó del Día de la Mujer y volvió a conmover la incipiente agenda feminista con una pancarta que decía «Trabajadora del sexo». Llevaba consigo copias de los edictos policiales para denunciarlos como excesos del aparato represivo estatal. En ese mismo acto María Elena Odonne, líder del Movimiento de Liberación Femenina (MLF), hizo historia aportando su propia pancarta rupturista con el lema: «No a la maternidad, sí al placer». Ambas mujeres, aún sin coincidir plenamente, se mantuvieron cerca y compartieron la convicción de que el feminismo debía romper los moldes morales que le impedían llegar a «todas» las mujeres.
En mayo de 1984 protagonizó, junto a Marcelo Benítez, histórico militante LGBT y fundador del Frente de Liberación Homosexual, un debate en el salón de actos de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de La Plata sobre «La represión sexual en Argentina». Por primera vez en la historia argentina, una lesbiana y un varón homosexual, militantes por los derechos LGBT, daban una conferencia en una universidad sobre sexualidades reprimidas. «En aquellos años de "destape" mucho se hablaba y denunciaba (justamente) sobre la represión política sufrida por activistas políticos en la Argentina, pero poco y nada sobre otros grupos victimados y perseguidos por su identidad o actividad sexual», dijo Morris Tidball-Binz, que organizó el debate, siendo en aquel momento estudiante. Pocos días antes, el ministro del Interior de Alfonsín, Antonio Tróccoli, había calificado a la homosexualidad como una «enfermedad» y declarado que la policía, bajo sus órdenes, procedería a detener a cualquier persona que estuviera haciendo ostentación de su condición homosexual. La conferencia convocó a cientos de personas, mayoritariamente jóvenes, que llenaron el salón de actos. Cuenta Benítez que:
La conferencia tuvo una gran repercusión, al punto que la revista sensacionalista Shock publicó la noticia bajo el título «La represión de la sexualidad. Por primera vez en un claustro universitario un gay y una prostituta se enfrentaron ante una platea». Benítez cuenta también que, poco despuél, fue despedido de su trabajo por haber participado de la conferencia, bajo la imputación de indecencia.
Ruth escribió en las revistas El Porteño y Cerdos&Peces, desde donde defendió la prostitución como trabajo y llamó a las prostitutas a organizarse sindicalmente.
Su mirada buscó articular la subjetivación feminista frente al patriarcado, con la subjetivación sindicalista frente al capital, rechazando el lugar que el machismo asigna a las mujeres prostitutas, como objetos indispensables y despreciables, para reconocerse en toda su dignidad como mujer y trabajadora sexual.
Presentó un anteproyecto de ley de profilaxis para restarle poder a proxenetas y a la policía. Desde el núcleo Profesionales del Sexo, trabajó junto a agrupaciones punk, la CHA, el SASID (Servicio de Acción Solidaria Integral del Detenido) y activistas independientes para exigir la derogación del artículo 2°H del código contravencional de Buenos Aires (“incitar u ofrecerse públicamente al actor carnal, sin distinción de sexos”) y demás facultades represivas de la prostitución concedidas a la policía.
En la década de 1980 dio charlas y cortó calles con «sentadas», participó en espacios feministas como Lugar de Mujer, y se relacionó con personalidades como el criminólogo Eugenio Zaffaroni, el sindicalista Saúl Ubaldini y el músico roquero Indio Solari.
En 1985 Marta Fontenla publicó en la revista Brujas un artículo sosteniendo que:
En 1989 Kelly contó una anécdota sobre una conferencia en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires:
Murió en 1994. Ese mismo año se fundó la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (Ammar), constituida como sindicato, reconociendo a Ruth Mary Kelly como su precursora.
Obra
Referencias
Bibliografía
Ruth Mary Kelly, «Ser prostituta», Cerdos&Peces, No. 46, enero de 1992.
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