La concatedral invernal de Nuestra Señora de la Asunción (), conocida popularmente como la catedral vieja (), es la concatedral de Brescia, título que comparte con la adyacente catedral nueva. Construida a partir del siglo sobre una basílica precedente, ha sido objeto de numerosas ampliaciones a lo largo de los siglos, pero ha conservado intacta su estructura románica original, lo que la convierte en uno de los ejemplos más importantes de rotondas de Italia, además de uno de los ejemplos más significativos de la arquitectura románica lombarda.
El edificio también contiene numerosas obras de arte importantes, entre las cuales destacan un sepulcro de Bonino da Campione, el órgano de Giangiacomo Antegnati, el sarcófago de mármol de Berardo Maggi y el ciclo de lienzos del Moretto y del Romanino realizado para la capilla del Santísimo Sacramento de la basílica de San Pietro de Dom, trasladados aquí tras su demolición. También es de gran relevancia la cripta, que data del siglo pero fue restaurada en el siglo .
Historia Una compleja estratificación La historia de la catedral vieja empezó con la demolición de la ya vieja e inadecuada basílica de Santa Maria Maggiore de Dom, un edificio paleocristiano construido quizás en el siglo y aproximadamente coetáneo a la basílica de San Pietro de Dom, sustituida varios siglos después por la catedral nueva. La basílica, de planta longitudinal y sin transepto, cubierta por un simple techo con tijerales a la vista y enriquecida en el siglo con la cripta de San Filastrio, probablemente quedó destruida o gravemente dañada después del incendio que devastó la ciudad en el 1095. Sin embargo, estudios llevados a cabo en los últimos años del siglo han llegado a la conclusión de que las obras de la catedral ya se habían iniciado, en mayor o menor medida, antes del gran incendio y que este, por tanto, se limitó a confirmar definitivamente la suerte de la basílica paleocristiana. En la primera mitad del siglo la nueva catedral ya debía estar completa, conservando de Santa Maria Maggiore únicamente la cripta.
Acontecimientos históricos y arquitectónicos Hacia finales del siglo , Berardo Maggi, obispo y primer signore de Brescia, llevó a cabo una ampliación del presbiterio e hizo decorar los interiores, pero no se sabe a ciencia cierta si la intervención afectó únicamente a las bóvedas que cubren el deambulatorio o también a las paredes y a la cúpula central. Entre finales del siglo y principios del se realizaron obras más importantes en esa misma zona por parte de Bernardino da Martinengo, quien prolongó notablemente el presbiterio hacia el este en 1490, cubriéndolo con bóvedas de crucería de estilo todavía gótico. En esta intervención también participó Filippo Grassi, futuro director de las obras del Palazzo della Loggia. En esta circunstancia se añadió el transepto, completándolo con la capilla de las Santas Cruces en el lado izquierdo en 1495. El nuevo presbiterio contó con la participación de Gasparo Cairano en la realización de las claves de bóveda, mientras Vincenzo Civerchio pintó en las paredes frescos con Historias de la Virgen, posteriormente perdidos. Al día siguiente del trágico saqueo de Brescia por parte del ejército de Gastón de Foix-Nemours, en 1512, el Ayuntamiento de Brescia decidió dedicar mayores esfuerzos al embellecimiento de la catedral: así, en 1518 se instaló el órgano de Giovanni da Pinerolo, decorado con paneles pintados por Floriano Ferramola y por el Moretto que actualmente se conservan en la iglesia de Santa Maria Assunta in Valvendra de Lovere. En 1536 este instrumento fue sustituido por el presente en la actualidad, obra monumental de Giangiacomo Antegnati, que fue enriquecido con paneles realizados por el Romanino, posteriormente trasladados a la catedral nueva.
A partir de 1571 tuvo lugar la reordenación de los interiores siguiendo las directrices de la Contrarreforma, encargada al arquitecto Giovanni Maria Piantavigna. Además, recientemente se había librado, el 7 de octubre, la batalla de Lepanto, en la que salió victoriosa la República de Venecia, a la que entonces pertenecía la ciudad: era el día dedicado a santa Justina de Padua y por ello la construcción de capillas dedicadas a ella se difundió rápidamente por todos los territorios de la República. Piantavigna, por razones de simetría con la ya presente capilla de las Santas Cruces, colocó la nueva capilla de Santa Justina en el lado derecho del transepto, aunque posteriormente cambiaría su dedicación y pasaría a llamarse capilla del Santísimo Sacramento. Además, remodeló la capilla de las Santas Cruces e hizo que Tommaso Sandrino y Francesco Giugno repintaran el transepto, obra que se ha conservado hasta nuestros días a tramos. La capilla de las Santas Cruces sufrirá una nueva y definitiva restauración en los primeros años del siglo . Por último, trasladó la entrada original de la concatedral y la colocó donde todavía está en la actualidad.
La restauración Los interiores de la concatedral pasaron inalterados tanto el siglo como el , hasta finales de este último, cuando, después de que se manifestaran preocupantes problemas estáticos, la catedral fue sometida a una radical y generalizada intervención de restauración y consolidación de la estructura, dirigida por Luigi Arcioni. Esta restauración comportó la eliminación de muchas adiciones y superestructuras barrocas, devolviendo a la imponente mole románica parte de su aspecto original.
A finales del siglo los frescos del transepto fueron limpiados y restaurados, con el objetivo de resolver los continuos problemas de humedad que afectaban al edificio. Sin embargo, en los primeros meses de 2010, después de una serie de intensas lluvias, el problema alcanzó su cima con la inundación de la cripta, que permaneció sumergida bajo unos diez centímetros de agua durante algunas semanas. Una cierta solución parece haber sido proporcionada por las obras de aislamiento de los muros del sótano llevadas a cabo durante el verano de 2010.
Estructura Como ya se ha dicho, tanto por sus características constructivas y arquitectónicas como por el alto grado de conservación de las estructuras originales, la catedral vieja de Brescia se encuentra entre los ejemplos más tradicionales e importantes de rotondas románicas de Italia. No obstante, su aspecto actual es fruto de dos ampliaciones: una de finales del siglo , que añadió el presbiterio y el ábside del fondo, y otra realizada durante la segunda mitad del siglo , que completó el transepto junto con otras intervenciones. También la cripta es muy significativa, ya que data del siglo .
Exterior El exterior de la catedral vieja no se puede apreciar plenamente debido a la considerable elevación de la Piazza del Duomo. La gran estructura cilíndrica de época románica está compuesta por bloques regulares de medolo, una caliza blanquecina local, interrumpidos por monóforas con arcos de medio punto dispuestas en tres niveles diferentes: el primero sobre las paredes del deambulatorio, el segundo en la base del cilindro central, y el tercero, muy denso, en la parte superior de este último, donde las monóforas están sustituidas por óculos circulares en dirección norte, sur y este. En esta franja, las monóforas presentan un triple abocinamiento hacia el interior. El cilindro central, además, está decorado con finas lesenas dispuestas a intervalos regulares y coronado por un friso de arcilla con arquitos, típico del arte decorativo de la época.
derecha|miniatura|La entrada actual En la fachada principal, alineada con el presbiterio interior, se encuentra la entrada de la concatedral, que fue abierta en 1571 en sustitución de la anterior, que en la época ya estaba definitivamente enterrada y todavía puede verse desde el interior. Sobre la entrada se elevaba el campanario de la catedral, pero una desafortunada ampliación del portal, efectuada en el siglo , provocó el derrumbe de la torre en 1708. El campanario es visible claramente en solo dos representaciones: un cuadro de Francesco Maffei, conservado en el interior de la basílica, y la miniatura en la portada del Estimo della città di Brescia de 1588, que representa el lado este de la Piazza del Duomo con el Broletto, la basílica de San Pietro de Dom y la catedral vieja. En estas imágenes puede verse que se trataba de una tradicional torre campanario románica, similar al campanario de la iglesia de San Giorgio, pero mucho más alta. La entrada actual está decorada con un portal de mármol de estilo barroco contenido, con un tímpano semicircular sobre el portal y un cimacio coronando el cuerpo de entrada.
A la derecha de la catedral se abre una zona en la que, mediante un terraplén, se ha recreado el nivel original de la plaza en el momento de la construcción de la catedral. En esta zona se puede observar un arco decorado con sillares de piedra y ladrillos alternativamente: se trata de la entrada derecha del nártex que servía originalmente de acceso a la catedral, la cual carecía, por tanto, de entrada frontal. La otra entrada del nártex, situada de manera simétrica respecto a la entrada actual, se encuentra actualmente enterrada bajo la plaza.
La parte posterior de la catedral, difícil de observar desde el exterior debido a las construcciones adosasas alrededor del edificio, muestra la evolución del inmueble en el curso de los siglos con las diferentes ampliaciones efectuadas, en particular las del siglo . Desde la Piazza del Duomo es visible la intervención de Piantavigna, con el cuerpo de la capilla del Santísimo Sacramento y las dos pequeñas cúpulas con linternas, una situada sobre la capilla y la otra sobre el extremo del transepto. Otros detalles de la parte posterior de la catedral son visibles desde la Via Mazzini, al fondo de un estrecho hueco entre la catedral nueva y los edificios residenciales medievales que permite ver claramente el lado izquierdo del transepto, la parte posterior de la capilla de las Santas Cruces y el actual campanario de la concatedral. Este último, muy pequeño y casi incoherente con la importancia del edificio, fue construido en el siglo tras el derrumbe del campanario original. Esta zona no es accesible al público sino solo visible desde el exterior, ya que es un patio de servicio de la concatedral directamente conectado con la sacristía interior.
El exterior de la concatedral, en varios lugares, tiene un aspecto parcheado o, al menos, de factura posterior: es el caso, por ejemplo, de las grandes monóforas en la base del cilindro central, más de una de las cuales están rodeadas por un «halo» en el muro visiblemente reconstruido. Esto se debe a las intervenciones de restauración llevadas a cabo a finales del siglo por Luigi Arcioni, que se esforzó por devolver la estructura a su aspecto románico original. Estas intervenciones fueron varias y muy amplias, tanto en el exterior como en el interior: en el caso mencionado, Arcioni hizo reconstruir las monóforas originales en sustitución de los grandes ventanales abiertos a finales del siglo .
Interior derecha|miniatura|Detalle de los arcos interiores de la estructura El interior de la catedral vieja está dividido en varias zonas a diferentes niveles. Caracterizado por la sobria solemnidad de la arquitectura románica, debe su aspecto actual a las obras de restauración del siglo de Luigi Arcioni, que eliminaron todas las estratificaciones posteriores y sacaron a la luz de nuevo la base original.