La fiebre amarilla provocó varios episodios epidémicos en Guipúzcoa (País Vasco, España) entre finales del siglo XVIII y las primeras décadas del siglo XIX. Entre los mejor documentados se encuentran la epidemia que afectó a San Sebastián en 1814 y el brote registrado en Pasajes en 1823.
La mayoría de las infecciones son asintomáticas o leves, pero alrededor del 15 % de los afectados desarrolla una forma grave de la enfermedad. Entre estos pacientes, la letalidad puede aproximarse al 50 %.
Descripción de la enfermedad La fiebre amarilla es una enfermedad infecciosa producida por un virus del género Flavivirus y transmitida por la picadura del mosquito Aedes.
Su presentación clínica es variada, desde una enfermedad febril leve hasta una enfermedad hemorrágica y hepática grave con un 50 % de letalidad.
La denominación amarilla del nombre se refiere a los signos de ictericia causada por el fracaso hepático que produce a los pacientes gravemente enfermos.
Es una enfermedad que es endémica en América del Sur y África subsahariana por lo que las relaciones comerciales y el tráfico de esclavos diseminaron la enfermedad a otras latitudes hasta mediados del .
Hoy en día todavía existen focos endémicos en las zonas antes citadas aunque con el desarrollo de la vacuna en 1936 disminuyó enormemente.notáblemente.
Fiebre amarilla en Guipúzcoa La fiebre amarilla causó diversos episodios epidémicos en Guipúzcoa durante las primeras décadas del siglo XIX, especialmente en el entorno de San Sebastián y el puerto de Pasajes. Entre los brotes documentados destacan los de 1814 y 1823. Este último dio lugar a una importante actuación de las autoridades sanitarias y a un debate entre los médicos Juan Montes y Eugenio Francisco de Arruti acerca del origen y la propagación de la enfermedad.
Carlos Alustiza Martínez señala que Montes, comisionado por la Provincia para combatir la fiebre amarilla, y Arruti, médico titular de San Sebastián, participaron directamente en la lucha contra la enfermedad y dejaron ampliamente documentada su actuación.Alustiza Martínez, Carlos. «Principales epidemias históricas en Donostia-San Sebastián». Enciclopedia Auñamendi.
Epidemia de 1814 En 1814, un año después del incendio y destrucción de gran parte de San Sebastián, una epidemia de fiebre amarilla afectó a la comarca.Sánchez Granjel, Luis. «Fiebre amarilla, cólera, gripe». Enciclopedia Auñamendi.
La situación sanitaria de la ciudad era particularmente precaria como consecuencia de los acontecimientos del año anterior. El médico Vicente de Lardizábal dejó constancia de que las farmacias de San Sebastián habían quedado destruidas y que sus propietarios habían trasladado sus establecimientos a localidades próximas como Hernani y Pasajes.«De la peste al covid». Diputación Foral de Guipúzcoa.miniaturadeimagen|BergantínLa escasez de medicamentos provocó además un aumento de sus precios, lo que dificultó su acceso a parte de la población.
Epidemia de 1823
Durante los meses de agosto y septiembre de 1823 se produjo un nuevo brote de fiebre amarilla en Pasajes San Juan. En 1824, el médico francés Louis Potau atribuyó la aparición de la enfermedad a la llegada al puerto del bergantín ''Donostiarra'', procedente de La Habana.
El episodio tuvo una elevada incidencia entre la población de Pasajes con alta morbilidad y mortalidad. Las autoridades sanitarias respondieron estableciendo medidas para evitar la extensión de la enfermedad a otras localidades de la provincia.
Cordón sanitario Como medida de prevención y control, la Junta Superior de Sanidad de Guipúzcoa instauró un cordón sanitario en Pasajes, Lezo, Rentería, Oyarzun, y Fuenterrabía que impidió el libre tránsito fuera de la zona acotada.
Juan Montes, comisionado por la Provincia para dicha epidemia y quien fue además durante dos años médico titular de la localidad, rechazó la idea de que el origen de la epidemia fuera el barco indicando que ya hubo otras epidemias de fiebre amarilla en Pasajes en los años 1780, 1809 y 1814.
Acerca de la misma epidemia trata el escrito de Eugenio Francisco de Arruti impreso en la imprenta de Ignacio Ramón Baroja en 1824. Arruti era por aquel entonces médico titular de San Sebastián pero, como se deduce de la lectura de su obra, se encargó personalmente del seguimiento y control de la epidemia en Pasajes.
A diferencia de Montes, Arruti señaló que Pasajes disfrutó de la salud más completa hasta la llegada del bergantín Donostiarra que procedente de La Habana entró en su puerto el día 3 de agosto.
Dedicó así su trabajo a argumentar su convicción de que la enfermedad se importó en la estructura misma del barco y que epidemias de fiebre amarilla previas en diferentes puertos europeos han estado siempre directamente relacionadas con la llegada de barcos procedentes de lugares cálidos.
Hubo dos hechos que alimentaron el temor entre la población a que el foco de infección estuviera en la cuadernas del propio barco:
Cuatro carpinteros que subieron al barco a hacer reparaciones fallecieron por la enfermedad y el bergantín Donostiarra se había dedicado anteriormente al tráfico de esclavos
Ante el temor de la población, las autoridades médicas y civiles acordaron quemar el barco y los objetos que permanecían a bordo.
Así, el día 20 de septiembre, el Donostiarra hizo su último viaje remolcado hasta fuera de la barra del puerto de Pasajes, donde se quemó con toda su jarcia, velamen, cañones, lingotes de lastre y cable nuevo. Sólo se respetó el rico cargamento ya almacenado en el puerto Importancia histórica
Las epidemias de fiebre amarilla de comienzos del siglo XIX muestran las dificultades a las que se enfrentaba la organización sanitaria guipuzcoana antes del desarrollo de la bacteriología y de la medicina contemporánea. Las medidas adoptadas durante el brote de 1823, cordones sanitarios, restricciones a la circulación y destrucción de objetos considerados potencialmente contaminados, respondían a los conocimientos y teorías epidemiológicas disponibles en aquel momento.
La actuación de Juan Montes y Eugenio Francisco de Arruti resulta especialmente relevante por la documentación que ambos dejaron sobre la epidemia. Sus diferentes interpretaciones acerca del papel del bergantín Donostiarra permiten conocer además el debate médico existente sobre el origen y la transmisión de la fiebre amarilla en las primeras décadas del siglo XIX.
Véase también
COVID-19 en Guipúzcoa Difteria en Guipúzcoa Epidemias de cólera en Guipúzcoa Gripe española en San Sebastián Peste bubónica en Guipúzcoa Sífilis en San Sebastián (España) Tuberculosis en Guipúzcoa VIH/sida en Guipúzcoa Viruela en Guipúzcoa
Referencias
Categoría:Enfermedades virales Categoría:Enfermedades prevenibles por vacunación Categoría:Enfermedades endémicas Categoría:Fiebres virales transmitidas por artrópodos y fiebres virales hemorrágicas Categoría:Historia de Guipúzcoa Categoría:Sanidad en el País Vasco