En el año 29 (1155 a.C.) del reinado de Ramsés III (1184-1153 a. C.) se produjeron una serie de conflictos laborales entre el contingente de trabajadores de la tumba del faraón (KV-11) en el Valle de los Reyes (al oeste de Tebas) que desembocaron en el estallido de hasta tres huelgas. El conflicto tuvo lugar en el entorno del actual Deir-el-Medina, donde se hallaba la aldea en la cual residían los trabajadores. A partir del relato del conocido como «Papiro de la Huelga de Turín»‘The Turin Strike Papyrus’, 1824, Museo Egizio Turin <https://collezionepapiri.museoegizio.it/en-GB/document/131/?inventoryNumber=1880>. este conflicto se ha identificado hasta el momento como la primera huelga documentada de la historia. miniaturadeimagen|350x350px|Interior de la tumba de Ramsés III en el Valle de los Reyes, KV-11.
Marco económico del Antiguo Egipto El análisis de la huelga de los trabajadores de la tumba de Ramsés III requiere de la comprensión del funcionamiento del su modo de producción del Egipto antiguo: qué relaciones se establecían entre el marco geográfico-climático y la explotación de los recursos naturales, entre los trabajadores y el aparato estatal: cuándo, dónde y cómo se generaba y empleaba el excedente. A pesar de la localización de las huelgas a finales del Reino Nuevo (1550-1069 a. C.). Las características de la formación económica del antiguo Egipto venían manteniéndose en líneas generales desde el Reino Antiguo (ca. 3000-2100 a. C.) y perdurarían otro milenio más. izquierda|miniaturadeimagen|Vista satelital del Nilo a su paso por Egipto La economía egipcia —especialmente en lo referido a la construcción de obras públicas— se asocia popularmente a un supuesto «esclavismo» como forma de trabajo, quizá como errónea proyección del modo de producción esclavista de la Antigüedad grecorromana hacia una sociedad 2000 años más antigua. En cualquier caso, en el ámbito académico ha habido interminables debates sobre la denominación del sistema económico egipcio (modo de producción tributario, «asiático», teocracia hidráulica etc.). Con todo y con eso, se pueden distinguir tres pilares básicos en el sistema económico egipcio:
1) una red de explotaciones agrarias indisolublemente ligadas al régimen fluvial del Nilo (para un reflejo mítico-literario de este fenómeno véase el episodio del sueño del faraón en Génesis 41, 1-8)
2) la apropiación y el control estatal de los excedentes agrícolas y su reinversión en la construcción de arquitectura monumental, especialmente de carácter funerario
y 3) una organización social con el rey divinizado (faraón) en la cúspide y en la que destacan como grupos la burocracia estatal y la gran masa de trabajadores asalariados (agrarios y de la construcción de obra pública) que cobraban salarios en especie (grano).
Organización del trabajo en la tumba de Ramsés III miniaturadeimagen|300x300px|Valle de los Reyes, área de enterramientos reales al oeste de Tebas. Dentro de este conjunto que engloba distintos aspectos económicos, para este episodio histórico de conflictividad sociolaboral interesa profundizar en los aspectos organizativos de la construcción de obras públicas, en concreto las funerarias. Gracias a las fuentes escritas (el Papiro de Turín) se tiene un gran conocimiento del funcionamiento, la organización del trabajo y la cotidianeidad de los obreros en la construcción de la tumba de Ramsés III.Jesús Trello Espada, ‘Revuelta en “Pa Demi”; consideraciones acerca de la huelga obrera del año 29 de Ramsés III.’, Boletín de la Asociación Española de Egiptología, 11, 2001, 63–94 (pp. 65–75).
«La Gran y Noble tumba de los millones de años al oeste de Tebas», también conocida como «Horizonte de Eternidad» ocupaba a un importante número de personas, desde los obreros rasos a los encargados políticos, pasando por los distintos niveles de trabajadores especializados. El dominio de la tumba (pa jer), así como la comunidad de los trabajadores (pa demi, a cada uno se le asignaba una casa y un lugar para construir su tumba) eran dependientes del visir del sur (primeramente, un personaje llamado Hori y posteriormente Ta). El visir era la autoridad estatal al cargo del equipo (interior) de la tumba, cuya dirección («jefes de tumba»Con la potestad de asistir al entierro real cuando llegase el momento.) recaía en los capataces (dos, uno para cada «lado»Cada mitad en que se dividía el conjunto de trabajadores. Los lados estaban capitaneados por los conocidos como «jefes de equipo». de la tumba) y los escribas; el grueso del equipo interior lo constituían los obreros artesanos especializados (canteros, escultores, dibujantes, pintores…), también podían incluirse otros obreros jóvenes contratados según necesidad. Por otro lado, se encontraba el equipo del exterior, también asociado a la «institución» de la tumba. Este estaba conformado por trabajadores que asistían al equipo interior en diversas tareas: desde servicios auxiliares (cortadores de leña, alfareros, aguadores, lavanderos, yeseros, recogedores de dátiles…) hasta vigilancia (guardianes o porteros y cuerpo de policía o meyday —dos grupos de cuatro personas, cuyas viviendas se ubicaban fuera de la aldea—). Las herramientas eran propiedad del faraón, siendo custodiadas por los guardianes.
El conjunto de las tareas de apoyo (semedet) funcionaba como pago en trabajo a los obreros del equipo interior. Conociendo este fenómeno se entiende el protagonismo de los trabajadores del semedet en la huelga: eran ellos quienes no recibieron su salario propiamente dicho en grano; asimismo, la presencia de obreros especializados del equipo interior era escasa en el momento del estallido del conflicto.cf. ibid. p. 72 y Jaroslav Cerny, A Community of Workmen at Thebes in the Ramesside Period (Institut Français d’Archéologie Orientale du Caire, s.f.), pp. 182–84. Para una descripción de las distintas labores del semedet a partir de la traducción de los papiros cf. ibid. pp. 185-186. En este punto tropezamos con la siguiente cuestión: ¿esta jerarquía tan clara dentro del conjunto de trabajadores, en que un nivel de trabajo constituía el salario de otro superior limitó la solidaridad entre ellos, reduciendo el impacto de la huelga? A pesar de la falta investigaciones que traten en profundidad este aspecto, se pueden señalar un par de certezas: 1) el protagonismo (liderazgo en cierta manera) recayó principalmente en los trabajadores del semedet, destacando los miembros del meyday; 2) la falta de pago en grano afectó primera y principalmente a los trabajadores del equipo exterior; los obreros especializados se verían afectados ulteriormente por detención de las prestaciones laborales de los obreros externos y 3) como se verá infra, disponemos de un conjunto de evidencias que atestiguan momentos de alianza entre ambos niveles de trabajadores de la tumba.
En cualquier caso, fuera de la «institución» de la tumba cabe destacar el trabajo femenino, en labores diversas, especialmente significativo en la molienda de grano, eso sí, por un cuarto del salario de sus compañeros masculinos. La lectura de las fuentes primarias las identifica como «esclavas», lo que también sería una divergencia con respecto al marco de relaciones de producción de los obreros masculinos.Espada, pp. 74–75. y Cerny, pp. 175–81. Sobresalen también la figura de los supervisores y el médico.
Un día en Deir-el-Medina: la vida cotidiana de la comunidad de trabajadoresEspada, pp. 78-79. miniaturadeimagen|500x500px|Vista de la aldea donde residían los obreros de la tumba Las condiciones de trabajo en la tumba, pese a que en comparación podían ser mejores que las de otras formaciones sociales de la Antigüedad, como la Grecia y Roma esclavistas, eran duras. La jornada era de ocho horas partida en dos; la semana laboral de 10 días con un único libre, al que había que sumar las festividades religiosas (la más importante era la Bella Fiesta del Valle). Los trabajadores de Deir-el-Medina (nombre actual donde se ubican los restos de la aldea, localizada a medio camino entre la tumba —KV-11— en el Valle de los Reyes y el templo de Medinet Habu, a orillas del Nilo) solían estar empleados en exclusiva en la construcción de tumbas reales; solo excepcionalmente realizaban construcciones funerarias para altos funcionarios. La construcción de la estructura venía a durar unos dos años, mientras que la decoración de la misma ocupaba otro tanto. A las recias condiciones de trabajo en la tumba (aunque hay que considerar que durante las labores de decoración la situación mejoraba) con escasa asistencia, se sumaban las demoras en el pago de los salarios, a las que había que sumar las fluctuaciones de precios propias de una economía en crisis.
En este contexto, no era extraño que surgieran tensiones en el seno de la comunidad de trabajadores, por lo que se contaba con una serie de órganos de arbitraje para los conflictos. En primer lugar, se encontraba el tribunal local o kanebet, conformado por los jefes de tumba (escriba y jefes del equipo interno), incorporándose en ocasiones otros trabajadores o autoridades externas como el visir u otros escribas. Era competente en el ámbito de pa jer y pa demi (dominios de la tumba y la aldea), su procedimiento era similar al de un juicio contemporáneo y sus decisiones de obligado cumplimiento bajo juramento. En segunda instancia se hallaba el oráculo de Amenhotep I. Esta institución incluía a toda la comunidad; se presentaban las demandas en ostraca o papiros y las resoluciones se basaban en la «elección de la estatua», sin embargo, estas no solían cumplirse en el caso de afectar en contra a alguien con un rango elevado; igualmente, eran fácilmente manipulables, a pesar de que fuese moralmente reprobable el amaño de la «decisión del oráculo».Espada, pp. 83–85.
Contextualizando la huelga: la crisis del reinado de Ramsés IIIJacobus Van Dijk, ‘El Periodo Amárnico y El Final Del Reino Nuevo (c. 1302-1069 a.C.)’, en Historia Del Antiguo Egipto, ed. Ian Shaw (Madrid: La Esfera de los Libros, 2007), pp. 359–410. Llegados a este punto conviene hacer una pausa en el relato de los pormenores de la vida obrera en Deir-el-Medina y ampliar el marco de análisis espaciotemporal: ¿en qué situación se encontraba el Reino Nuevo durante los años de Ramsés III en el trono?