La Confederación General del Trabajo de la República Argentina (CGT) es la central sindical histórica de Argentina y la más grande e influyente del país. Fue fundada en 1930 como consecuencia de un acuerdo entre sindicalistas revolucionarios, independientes, socialistas y comunistas para generar una central sindical unitaria y plural. En general tuvo mayoría socialista hasta 1945 y peronista desde entonces. Actualmente es la central mayoritaria y es autónoma de los partidos políticos. Internacionalmente está afiliada a la Confederación Sindical Internacional (mundial), a la Confederación Sindical de las Américas y a la Coordinadora de Centrales Sindicales del Cono Sur (Mercosur). A partir de 2021, su conducción está formada por un secretariado integrado por tres secretarios generales y 33 secretarías, cada una de ellas a cargo de un hombre y una mujer.

Historia Antecedentes La CGT tiene como antecedente la FORA fundada en 1901. La FORA se dividió en dos (FORA V y FORA IX), por efecto de la confrontación, principalmente, entre tres corrientes sindicales: anarcosindicalista, socialista y sindicalista revolucionaria. La conquista del sufragio universal masculino en 1912, el reconocimiento de la libertad sindical y los derechos de huelga y negociación colectiva durante el primer gobierno democrático (1916-1922), así como las grandes masacres obreras de 1919-1922, generó una crisis en los modelos de sindicalismo insurreccional surgidos antes de la conquista de la democracia y asimismo bloquearon toda posibilidad de que las principales corrientes sindicales ingresaran a la Unión Cívica Radical. La crisis del sindicalismo insurreccional llevó a la disolución de la FORA IX y al surgimiento de un nuevo modelo sindical, que priorizara la unidad sindical en grandes sindicatos nacionales por rama de industria centralizados, basado en el derecho de huelga, la negociación colectiva y el diálogo social, liderado por el modelo de la Unión Ferroviaria fundada en 1922. La unidad sindical de las diversas corrientes y el modelo de uniones y confederaciones sectoriales nacionales, impulsó la creación de la CGT.

Fundación: 1930-1943

La Confederación General del Trabajo de la República Argentina fue fundada el 27 de septiembre de 1930 como resultado de un acuerdo inicial entre socialistas y sindicalistas revolucionarios, al que luego se sumarían los comunistas, y que se originó a partir de la fusión de dos centrales preexistentes: la Unión Sindical Argentina (USA) –que adhería a los principios del "sindicalismo revolucionario" francés– y la Confederación Obrera Argentina (COA), liderada por la Unión Ferroviaria que buscaba expandir el modelo de sindicato nacional unitario y centralizado por rama de industria.

En la década de 1930, Argentina comenzó a desarrollar una considerable estructura industrial. En ese contexto la CGT buscó convertir a la clase obrera organizada en un actor social de primer nivel. Por entonces la CGT estaba principalmente sostenida en la Unión Ferroviaria. Entre los principales dirigentes del período se encontraban José Domenech (Unión Ferroviaria), Ángel Borlenghi (Confederación General de Empleados de Comercio) y Francisco Pérez Leirós (Unión de Obreros Municipales).

thumb|200px|La sede de la CGT en 1953. En 1935 los dos sectores principales socialista y sindicalista revolucionario se enfrentaron duramente causando la división de la central en dos: CGT-Independencia (socialistas y comunistas) y CGT-Catamarca (sindicalistas revolucionarios). Esta última, en 1937 refundó la Unión Sindical Argentina.

En 1943 la CGT volvió a dividirse en dos: la CGT N.º 1, dirigida por el socialista José Domenech, agrupaba la mayoría de los sindicatos socialistas, incluidos los estratégicos sindicatos ferroviarios. la CGT N.º 2, dirigida por el también socialista Francisco Pérez Leirós, agrupaba a los sindicatos comunistas (construcción, carne, gráficos), y a algunos importantes sindicatos socialistas como la Confederación General de Empleados de Comercio (Borlenghi) y la Unión de Obreros Municipales (Pérez Leirós).

El peronismo

Tras el golpe de Estado de 1943, la gran mayoría de los dirigentes socialistas agrupados en la CGT N.º1 y N.º2, los sindicalistas revolucionarios agrupados en la USA, y algunos comunistas (como los síndicatos de los gráficos y los petroleros) apoyaron las políticas pro-obreras del Ministro de Trabajo Juan Domingo Perón.Oddone, Jacinto (1975). Gremialismo proletario argentino, Buenos Aires:Líbera p. 481 Cuando un golpe de Estado iniciado el 9 de octubre derrocó a Perón y lo encarceló, la CGT decretó un paro general para el día 18 de octubre, que ante la impaciencia popular devino en el 17 de octubre de 1945, una importante manifestación popular en la Plaza de Mayo, que logró su liberación y el llamado a elecciones democráticas.

En esas condiciones la CGT volvió a establecerse como central sindical unitaria, debido a la incorporación de muchos sindicatos que se encontraban en la CGT N.º 2 (disuelta por el gobierno militar) y de la USA.

De cara a las elecciones, los sindicatos organizaron el Partido Laborista, que resultó decisivo para el triunfo del peronismo, obteniendo el 52.84% de los votos que obtuvo la alianza que sostenía la candidatura de Perón.

Luego de las elecciones de 1946, Perón unificó los tres partidos que lo apoyaban (Partido Laborista, Unión Cívica Radical Junta Renovadora y Partido Independiente) en el Partido Peronista.

La CGT se convirtió entonces en la «columna vertebral» del movimiento peronista, y uno de sus dirigentes, el socialista Ángel Borlenghi, fue nombrado en el estratégico Ministerio del Interior, el segundo cargo en importancia después de la vicepresidencia, mientras que otro de ellos, Juan Atilio Bramuglia (abogado de la Unión Ferroviaria) fue designado Ministro de Relaciones Exteriores. thumb|left|La CGT durante los funerales de Evita.

En 1950 se modificó el preámbulo de la CGT con este texto: “…que la Doctrina Peronista magistralmente expuesta por su creador el general Juan Perón, define y sintetiza las aspiraciones fundamentales de los trabajadores argentinos, y les señala la verdadera doctrina con raíz y sentido nacional, cuya amplia y leal aplicación ha de forjar una Patria justa, libre y soberana”.

El Congreso Extraordinario de 1950 de la CGT procuró el aumento del control de los sindicatos por parte de la entidad y aprobó una resolución encomendando a las organizaciones afiliadas y a los trabajadores en general, la eliminación de los elementos comunistas, francos o encubiertos, eliminándolos de los puestos de conducción e impidiendo que puedan ejercer su perniciosa influencia en el medio obrero.

Dictaduras y gobiernos ilegítimos

En 1955 un sangriento golpe militar, la Revolución Libertadora, derroca a Perón, prohíbe la actividad del sindicalismo peronista, ampliamente mayoritario, e interviene los sindicatos y la CGT, nombrando a su frente una dirigencia adicta. La militancia sindical peronista, así como la comunista, inicia entonces una larga etapa de resistencia, para reorganizarse en la clandestinidad, recuperar los sindicatos, forzar la anulación de la proscripción del peronismo y lograr el regreso de Perón al país.

En 1957 el gobierno militar habilitó elecciones en los sindicatos y pretendió "normalizar" la CGT con dirigentes adictos antiperonistas, pero una alianza entre peronistas y comunistas obtuvo la mayoría, frustró el plan de la dictadura y dio origen a las 62 Organizaciones, que a poco se conformaría como la rama sindical del Movimiento Peronista. Ese mismo año un plenario de delegaciones regionales no intervenidas de la CGT, reunido en la ciudad cordobesa de La Falda, aprobó el Programa de La Falda.

Entre 1958 y 1966 gobernaron gobiernos elegidos de legitimidad cuestionada (Frondizi, Guido e Illia), debido a la proscripción del peronismo primero y del radicalismo desarrollista (frondizismo), después. Luego de un inicial acuerdo electoral entre el peronismo y el frondizismo, el sindicalismo peronista fue reprimido con mecanismos violatorios de derechos humanos, como el Plan Conintes. En 1962 desapareció el militante sindical Felipe Vallese, asesinado por la policía: el salón principal de la sede central de la CGT fue nombrado con su nombre. En 1963 finalmente la CGT fue normalizada, siendo elegido secretario general José Alonso para el período 1963-1965 (en 1974 el mandato fue extendido a cuatro años). Por entonces gracias al desarrollo de la industria siderúrgica en las dos décadas anteriores, la Unión Obrera Metalúrgica, bajo el liderazgo de Augusto Timoteo Vandor se conformó como el sindicato más influyente.

En 1964 fracasó un intento de retorno de Perón a la Argentina. Vandor consideró entonces que su regreso sería muy improbable y buscó liderar el peronismo omitiendo el liderazgo de Perón ("peronismo sin Perón"). Perón a su vez consideró a Vandor como "traidor" y el sindicalismo peronista (62 Organizaciones) se dividió en dos: "De Pie Junto a Perón", encabezados por José Alonso (textiles) -secretario general de la CGT mandato 1963-1965), reconocían el liderazgo de Perón y se oponían al plan vandorista de un peronismo sin Perón. Entre los sindicatos que confirmaron el liderazgo activo de Perón estaban textiles (AOT), sanidad, ferroviarios (UF), mecánicos (SMATA), azúcar (FOTIA), caucho, obreros navales. Entre los principales dirigentes estaban Amado Olmos y Lorenzo Pepe. "Leales a Perón", encabezados por Fernando Donaires (papeleros) -desplazó a Alonso al frente de la CGT para el mandato 1965-1967-, reconocían el liderazgo de Vandor y adherían a un peronismo autónomo de Perón. Entre los sindicatos que confirmaron el liderazgo activo de Vandor estaban los metalúrgicos (UOM), papeleros, construcción (UOCRA), petroleros, cuero, fideeros, Frigorífico Nacional. Entre sus dirigentes se contaban Vandor, Rogelio Coria, Adolfo Cavalli, Miguel Gazzera.

En 1966 un sector de la CGT, liderados por Vandor, vio con agrado el golpe de Estado que dio origen a la Revolución Argentina, encabezado por el dictador Juan Carlos Onganía. Una parte, que evaluaba que Onganía podía legalizar al peronismo, se desilusionó rápidamente. Otra parte, encabezada por Rogelio Coria (construcción) fue partidaria de "participar" en la estructura de poder de la dictadura y se constituyeron como agrupación sindical independiente bajo el nombre de "Nueva Corriente de Opinión", más conocidos como participacionistas.

En esos años el sindicalismo se divide fuertemente. El sindicalismo peronista (mayoritario) se divide en: 62 Organizaciones De Pie Junto a Perón (ortodoxas); Vandoristas; Participacionistas (Nueva Corriente de Opinión); Grupo de los Ocho (expulsados de las 62 por su cercanía a la dictadura);El jueves 8 de enero Perón expulsó de las 62 Organizaciones Peronistas a ocho dirigentes sindicales: Vicente Roqué, Fernando Donaires, Maximiliano Castillo, Juan Racchini, Gerónimo Izetta, Isidro Retondo, Sebastián Montoya y Enrique Chiesa. No Alineados (ni ortodoxos ni vandoristas); Independientes (no formaban un grupo coordinador); Combativos.

Fuera del sindicalismo peronista había sindicatos y sindicalistas comunistas, socialistas y trotskistas (muchas veces definidos también como clasistas. Entre ellos se destacaba Agustín Tosco, marxista, cercano al Partido Comunista, que era secretario general de la seccional de la ciudad de Córdoba del sindicato nacional de Luz y Fuerza. También había algunos dirigentes radicales.

En 1968 la CGT se dividió: CGT Azopardo, dirigida por Vicente Roqué (molineros), del Grupo de los Ocho. CGT de los Argentinos dirigida por Raimundo Ongaro y Tosco como ajunto, con una posición definidamente antiimperialista y contraria al régimen militar. Se disolvió poco a poco a partir de 1970.