La Quinta Angustia, también conocida como Nuestra Señora de la Piedad o la Piedad, es una obra realizada por Gregorio Fernández hacia 1625. Está ubicada en la Iglesia de San Martín de Valladolid (Castilla y León, España).

Historia Origen La imagen, actualmente de bulto redondo, fue concebida como un alto relieve y en origen ocupaba con carácter permanente el único nicho del retablo que presidía la Capilla de Nuestra Señora de la Soledad en la iglesia del Convento de San Francisco de Valladolid, demolido en 1837 con motivo de la desamortización. La procedencia de la pieza se conoce gracias al manuscrito de fray Matías de Sobremonte Historia inédita del convento de San Francisco (1660), donde además se adjudica la obra por vez primera a Fernández: «Está muy bien adornada de reja de hierro grande, y retablo que es en el espacio de columnas y frontispicio de estatura natural, una imagen de bulto de la Madre de Dios, con su hijo muerto en el gremio, que en nuestro idioma decimos regazo; es obra primorosísima del insigne Gregorio Fernández a lo que entendemos». Desde entonces la pieza sería asignada al escultor gallego sobre la base de consideraciones estilísticas por diversos autores: Isidoro Bosarte en 1804, Cipriano Muñoz y Manzano en 1889-1894, Elías Tormo en 1912, Juan Agapito y Revilla en 1929 y Juan José Martín González en 1959 y 1980.

Comisión El matrimonio formado por Juan de Sevilla y Ana de la Vega fundó en la iglesia conventual una capilla en 1590, tal y como constaba en una inscripción: «Esta capilla es de Juan de Sevilla y doña Ana de la Vega, su mujer, y herederos, 1590». Al cabo de unos años, debido al casamiento de una descendiente de la familia Sevilla y Vega, el patronazgo fue transferido a Francisco de Cárdenas, señor de Valparaíso y Fresno de Carballeda, quien en torno a 1625 encargó La Quinta Angustia y hacia 1627 un retablo destinado a cobijar el grupo escultórico para que presidiese la capilla, hecho que debió contar con la plena aprobación por parte de la comunidad de franciscanos dado su gusto por las representaciones de escenas de la Pasión. Según documentación descubierta por Jesús Urrea en el Archivo Histórico Provincial de Valladolid, Xaques del Castillo fue el encargado de ensamblar el retablo mientras que del proceso de dorado se ocupó Diego de la Peña, quien además ejecutó la policromía de la Piedad bajo la estricta supervisión de Fernández. Existe la posibilidad de que tanto en la temática de la obra como en la elección del tallista tuviese influencia el grupo de La Sexta Angustia (entonces denominado El Descendimiento y procesionado en Semana Santa), elaborado por Fernández en 1616 para la Ilustre Cofradía Penitencial de Nuestra Señora de las Angustias y en el que el escultor presentó una Piedad muy innovadora, con las imágenes de Cristo y la Virgen talladas en un mismo bloque.

Traslado La Quinta Angustia, originalmente llamada Nuestra Señora de la Soledad por hallarse su primitiva capilla bajo esta advocación, se custodió en la iglesia franciscana hasta 1836, cuando con motivo de la desamortización los bienes del convento fueron confiscados, siendo algunos de ellos destruidos y otros almacenados en el Palacio de Santa Cruz, germen del futuro Museo Nacional de Escultura. A diferencia de un gran número de obras artísticas de varias iglesias y conventos que fueron a parar al por entonces recién fundado Museo Provincial de Bellas Artes de Valladolid, el grupo escultórico de Fernández fue reclamado por la familia Salcedo y Rivas en calidad de descendientes directos y herederos de la familia Cárdenas y Vega. Los Salcedo y Rivas ostentaban en aquel tiempo el patronato de la tercera capilla del lado del evangelio de la Iglesia de San Martín; esta capilla, bajo la advocación de San Ildefonso, fue fundada en 1622 por Alfonso Fresno de Galdo, quien llegaría a ocupar el cargo de obispo de Honduras además de poseer un palacio en la cercana calle del Prado. Emplazados el retablo y la escultura en la capilla propiedad de los Salcedo y Rivas, a causa de la enorme devoción que despertó en el barrio de San Martín el conjunto y su retablo fueron reubicados en un altar en el extremo derecho del crucero bajo el sacerdocio de Francisco Nieto en 1912, si bien ambas piezas terminarían siendo instaladas en la segunda capilla del lado del evangelio (actual Capilla de la Piedad), erigida entre 1694 y 1698 bajo el patrocinio de Gaspar Vallejo y cerrada con una reja realizada entre 1698 y 1701 por Bartolomé de Elorza (adyacente a ella se ubica la Capilla de San Juan Bautista, en cuya pila bautismal fue bautizado José Zorrilla en 1817). Este cambio de emplazamiento se produjo para dotar a la obra de Fernández de un lugar más digno y también debido a la instalación en la capilla de los Galdo de un retablo dedicado a San Juan de Sahagún, estando la capilla de Vallejo decorada con una cúpula de estilo barroco, obra de Manuel Izquierdo y Pablo Mínguez, y con yeserías policromadas las cuales muestran un apostolado en torno a la figura de la Inmaculada Concepción.

Cofradía de Nuestra Señora de la Piedad

Con la reinstauración de las procesiones de Semana Santa y la recuperación de las cofradías históricas (sumado a la fundación de otras nuevas), labor llevada a cabo por el arzobispo de Valladolid Remigio Gandásegui desde 1920 con la ayuda de Agapito y Revilla y de Francisco de Cossío Martínez-Fortún, se tomó la decisión de dar un nuevo impulso a la Cofradía de la Piedad, creada en 1578 y restablecida definitivamente en 1924. En principio su sede canónica estuvo ubicada en la Iglesia del Rosarillo, si bien en 1937 sería trasladada a la Iglesia de San Martín debido a que en ella se custodiaba la talla de La Quinta Angustia, que al igual que su retablo no figura en los inventarios de enseres de la hermandad efectuados en 1803 y 1815. Considerada perdida a causa de la desamortización e identificada por Agapito y Revilla, la Piedad desfiló por vez primera en la Procesión de la Caridad en la Semana Santa de 1927, tras una autorización concedida por expreso deseo del ordinario de la diócesis y en sustitución de la Piedad de La Sexta Angustia, la cual no podía procesionar por orden del Estado sobre la base de motivos de conservación. El 21 de diciembre de 1930 la hermandad asumió la tarea de convertir la obra de Fernández en su imagen titular y venerarla como tal, aunque en el Archivo Parroquial de San Martín no consta la existencia de ningún documento de cesión ni de venta de La Quinta Angustia a la cofradía (tan solo hay constancia para las ceremonias y las procesiones de la colaboración entre la parroquia y la hermandad, cuyos estatutos fueron aprobados por Gandásegui en 1934). Una vez establecida su función no solo como imagen titular sino también como paso procesional, en 1927 se procedió a tapar la sección posterior del manto de la Virgen, hueca debido a que la pieza fue concebida como alto relieve, construyéndose a su vez una carroza decorada con motivos florales. A mayores se añadió una cruz con ráfagas y cantoneras elaboradas en plata la cual fue instalada detrás del grupo escultórico y que en la actualidad cuenta con un sudario de tela suspendido del travesaño, incorporándose una diadema de tipo resplandor en la figura de la Virgen y tres potencias en la imagen de Cristo, todo ello elaborado también en plata. Durante algunos años, posiblemente a partir de 1938, La Quinta Angustia procesionó acompañada en la misma carroza por las tallas de San Juan y María Magdalena procedentes del grupo de La Sexta Angustia, aunque ya había desfilado de esta forma en 1935 tal y como consta en una reseña del periódico El Norte de Castilla, manteniéndose esta composición aproximadamente hasta finales de la década de 1950 o principios de los años 1960.

Nuevo traslado y pleito thumb|200px|Fotografía de La Quinta Angustia colocada en su retablo por Alfonso Mieres (2008). La Piedad experimentó un nuevo traslado tras un suceso que pudo haber supuesto su desaparición: el 15 de marzo de 1965 se produjo el derrumbe de las bóvedas barrocas de la nave y el crucero de la Iglesia de San Martín a causa del escaso mantenimiento del templo, si bien la imagen no sufrió ningún daño. Durante su estancia en San Martín tras el derrumbe, concretamente entre 1986 y 1987, los toscos repintes de la obra fueron eliminados a iniciativa de la cofradía, siendo la pieza nuevamente intervenida en 2004, momento en que gracias a una limpieza se pudo recuperar la policromía original. Por su parte, en 2001 comenzaron las labores de restauración del templo, siendo la talla trasladada el 1 de noviembre a la iglesia del cercano Convento de las Descalzas Reales y recayendo el cuidado de la misma en las monjas clarisas. En 2007, tras el fin de las tareas de rehabilitación, estaba previsto que La Quinta Angustia abandonase el convento y volviese a San Martín; la Junta de Gobierno de la Cofradía de la Piedad optó no obstante por no regresar la pieza a la que a nivel oficial seguía siendo su sede canónica debido a la excelente acogida que tenía en el convento y al deficiente estado tanto de la cúpula de la Capilla de la Piedad (afectada por la humedad) como del retablo (víctima de un ataque de xilófagos), por lo que el mismo quedó expuesto en la Iglesia de San Martín con la hornacina vacía. La decisión de la cofradía provocó un pleito de gran magnitud; la hermandad argumentaba que tenía derecho a decidir dónde ubicar la obra al ser su legítima propietaria, si bien no existía ningún documento que avalase tal circunstancia, mientras que a modo de protesta el párroco de la Iglesia de San Martín, Alfonso Mieres, colocó en el nicho del retablo una fotografía a tamaño natural de la Piedad sobre un soporte de cartón, instantánea que posteriormente sería retirada y emplazada en uno de los muros del templo. La cofradía solicitó sin éxito el cambio de sede canónica, mientras que el arzobispo de Valladolid Ricardo Blázquez decretó el regreso de la imagen a la Iglesia de San Martín, aunque los plazos para el cumplimiento de la orden fueron sobrepasados, debiendo intervenir el Consejo Pontificio para los Laicos. Un decreto emitido por el Vaticano en 2010 ordenó la vuelta del grupo escultórico a su sede canónica en San Martín, terminando el conflicto en octubre de 2011 con un acuerdo entre la cofradía y la parroquia. La Quinta Angustia regresó el 18 de diciembre a su retablo en la Capilla de la Piedad, donde recibe culto actualmente; el traslado se produjo en solemne procesión desde el Museo Nacional de Escultura y a través de la calle Angustias en medio de una gran multitud en la que se hallaban medio centenar de cofrades, entre ellos el presidente de la Junta Gestora Javier Cartón y los miembros de la hermandad Jesús García Ramos, jefe superior de la Policía, y Manuel Cabello, comisario, todos ellos engalanados con su hábito y capa tradionales en otomán negro, con la cruz roja escalonada, sin capirote. Con las mujeres ataviadas con mantilla blanca y al son de las gaitas y de la Banda de Cornetas y Tambores, la Piedad llegó a las puertas del templo, donde fue recibida por el arzobispo de Valladolid y los párrocos de San Martín además de dedicársele una Salve. Una vez dentro de la iglesia, varias cofrades dieron la bienvenida a la Virgen con un «¡Madre, ya estás en casa!», contando la ceremonia con una homilía de monseñor Blázquez y con la participación del Coro del Pilar además de la asistencia de otras cofradías invitadas al evento.

Descripción thumb|200px|La Quinta Angustia en procesión durante la Semana Santa de 2009.