Los vascones (en latín vasconii, pronunciado /wasconi/) fueron un pueblo autóctono de la Hispania romana, que vivía en la provincia Tarraconense. Sus vecinos eran: al norte, los aquitanos; al oeste, los várdulos; al suroeste, los berones; al sur, los pelendones y lusones; al sudeste, los sedetanos que ocupaban el Valle del Ebro; al este, los ilergetes (que ocupaban Lérida y Huesca), y al noreste, los ceretanos.

Territorio Ocupaban la región que hoy es Navarra y algunas zonas vecinas de Aragón, La Rioja, y Guipúzcoa. Hacia el este de Tudela, habrían vivido hasta el río Gallego, que marcaría el límite oriental incluyendo Jaca al norte. Hacia el oeste, llamado el Vasconum Saltus llegaban al mar por Fuenterrabía y Oyarzun, lindando allí con los várdulos, un pueblo emparentado a los cántabros, bajando hacia el sur los vascones llegaban hasta el actual Logroño. Estrabón y Ptolomeo establecían como ciudades de los vascones: Calagurris, Cascantum, Ergauica, Graccurris, Tarraga, Andelos, Iaca, Pompaelo y Segia, y Plinio menciona también Aracilum y Cara. miniaturadeimagen| El Balerdi con Azkarate (Araiz) a los pies, en la Leitzaldea Al norte del territorio vascón se ubica la cordillera pirenaica, que aumenta su altura cuanto más al oriente (en dirección a Jaca) y disminuye hacia occidente (hacia la actual provincia de Guipúzcoa). La cordillera pirenaica y sus contrafuertes tienen una altura de entre 1000 y 2000 metros sobre el nivel del mar.

Al oeste se ubican las sierras de Aralar y Andía y los montes de Urbasa (conjunto denominado Urbasa-Andía), con una altura superior a los mil metros sobre el nivel del mar. Trazando una línea diagonal entre la antigua Vareia (cerca de la actual Logroño) y Jaca, se puede separar la zona de las llanuras y de monte bajo (y la Ribera del Ebro) que se situaría al sur de la línea, y la zona montañosa (entre 500 y 1000 metros de altitud sobre el nivel del mar) que se ubicaría al norte.

Hidrología miniaturadeimagen| El Salazar cerca de Irunberri El río Arga recorría el territorio vascón desde los Pirineos hasta el Ebro, en el que desemboca cerca de la antigua ciudad de Graccurris. Tiene como afluentes principales por la derecha el río Ulzama (hacia el norte de Pompelon), y el Araquil (su valle discurre entre el oeste de Pamplona y la localidad de Aracaeli, y separa las sierras de Aralar y Urbasa). Por la izquierda linda Aragón, que empieza en los contrafuertes pirenaicos del que fue el territorio de los jacetanos. El río Aragón recibe por su derecha al río Esca que forma el valle de Roncal, y el río Erro, nacido cerca que Roncesvalles, y que desde allí desciende hacia el sudeste y riega lo que fue el país de los iluberitanos. A su vez el río Erro recibe por su izquierda al Irati, cuyo valle asciende hacia los Pirineos (y que a su vez es receptor del Urrabi, cuyo valle permite el acceso a Roncesvalles) y el río Salazar, que desde los Pirineos desciende hasta la antigua Iluberri.

Paralelo al Arga discurre el Ega en su tramo final, cuando a la altura de la actual Estella-Lizarra (en la zona de los antiguos fundus Emilianus, Grocius, Munius, Aberius, etc.) tuerce su rumbo. Antes de llegar a este punto el río discurre, desde su nacimiento en Álava, en dirección al este.

Al sur del Ebro el río principal es el Cidacos (homónimo del río que paralelo al Arga va desde el norte de la actual Tafalla hasta desembocar en Aragón), que baña la antigua Calagurris.

Historia

Mercenarios vascones con Aníbal Mercenarios vascones combatieron con Aníbal Barca en la segunda guerra púnica, combatiendo con la cabeza descubierta y sin armadura al igual que otros pueblos (germánicos, lusitanos, etc.), y llevaban armamento ligero: dos jabalinas, una pequeña rodela, casaca y polainas.

Fundación de Pamplona y alianza con Roma Pompeyo fundó en el territorio vascón la ciudad de Pompaelo (actual Pamplona) que se convirtió en su capital. Fueron aliados de los romanos contra los celtíberos, y recibieron territorios más allá del Ebro (probablemente la comarca de Calagurris). Bajo dominio romano los vascones de las llanuras sufrieron una intensa romanización que no afectó a los vascones de las montañas.

Los vascones durante el imperio Hacia el 29 a. C. se iniciaron cerca de territorio vascón las guerras cántabras, que sin duda supusieron un ajetreo de militares, provisiones, mercaderes, etc., en la región vascona. El 27 a. C. la provincia en la que estaban incluidos los vascones cambió su nombre de Hispania Citerior por el de Tarraconense. Con Augusto se suspendió el reclutamiento de vascones para las legiones, pero la falta de reclutas llevó de nuevo al reclutamiento (en esta ocasión los reclutas quedaban sujetos a un período de 16 años). El 26 a. C. Augusto visitó la provincia con motivo de las guerras cántabras, y tuvo que estar con toda seguridad en territorio de los vascones si bien seguramente sólo atravesó la zona sin detenerse. izquierda|miniaturadeimagen| La Vía Ab Asturica Burdigalam romana atravesaba el territorio de los vascones Con el fin de aumentar la recaudación el censo se extendió a las provincias y se realizó por primera vez en las ciudades vasconas durante el mandato de Tiberio. Calígula estableció varios impuestos y multiplicó las exacciones. Claudio suprimió algunos impuestos y poco a poco fue ganándose el apoyo generalizado. Su sucesor Nerón volvió a rebajar los impuestos, pero más tarde aumentó los que antes había rebajado.

Cuando Galba se rebeló en Clunia, no muy lejos del territorio de los vascones, éstos estuvieron a su lado y muchos se alistaron en su ejército.

Los ciudadanos antiguos (emigrantes itálicos) y los nuevos ciudadanos (vascones romanizados) pudieron acceder con Vespasiano a las clases senatorial y ecuestre (équites). Con este emperador los impuestos fueron casi duplicados y se restablecieron aquéllos que habían sido abolidos por Galba. Las ciudades vasconas creadas por Roma se convirtieron en colonias con derecho latino menor (cuyos magistrados asumían personalmente la ciudadanía romana).

En tiempos de Trajano algunas familias vasconas romanizadas y que poseían la ciudadanía emigraron a Roma. Cuando murió Trajano le sucedió Adriano, que visitó Hispania (121-122) pero no llegó a Vasconia. Se aumentaron algunos impuestos pero de forma poco significativa y después fueron reducidos por Antonino Pío.

En el año 168 corrió como reguero de pólvora la noticia de una invasión de los moros en el sur peninsular. Tropas auxiliares vasconas fueron enviadas a la zona. En 176 o 177 se produjeron ciertas condonaciones de impuestos efectuadas por el Emperador. En 180 se conoció su muerte y su sustitución por su hijo Cómodo. Probablemente se produjeron varios abusos en su gobierno y la población le fue hostil. Un soldado desertor, Materno, organizó una banda que se convirtió en ejército, y operó varios meses a caballo entre la Galia e Hispania, probablemente utilizando alguna vez los pasos del territorio vascón.

Triunfando Septimio Severo, algunos notables vascones que apoyaron a Clodio Albino sufrieron represalias y se les incautaron sus propiedades (197). Con Caracalla todos los habitantes del imperio adquirieron por ley la ciudadanía romana. Macrino volvió a rebajar los impuestos. Los años siguientes estuvieron marcados en el imperio por guerras civiles y revueltas, con reinados cortos.

En el siglo la región fue afectada además por los ataques de los germanos y la sociedad y la economía se desorganizaron. Con la anarquía y las invasiones, los tributos empezaron a recaudarse en especie (sistema que antes solo se había utilizado ocasionalmente), sistema que se convirtió con base en la recaudación con Diocleciano. miniaturadeimagen| El reino de los visigodos hacia 560. En el norte, los vascones. Desde el 409 estalló la bagauda en la Tarraconense central, en la que los vascones tuvieron parte activa, al tiempo que eclosionó la demografía de las montañas que no podían mantener un número demasiado grande de gente. Así hacia el 456, dominada la bagauda por los visigodos al servicio de los romanos, los vascones se expandieron hacia las zonas sin autoridad en el oeste, conquistando los países de los caristios, autrigones y várdulos romanizados, donde la población fue en parte exterminada y en parte absorbida dando origen al pueblo vasco, que era esencialmente el mismo pueblo que los vascones. Una parte de los vascones que todavía permanecieron en Navarra pasaron a Aquitania hacia el 507 y fueron emigrando hacia la vertiente norte de los Pirineos entre el 507 y el 587 al menos. Cuando en 582 una parte del territorio al sur del Pirineo (incluida Pamplona) fue ocupada por los visigodos, la emigración se hizo más intensa y los vascones llegaron a crear en el sur de Aquitania el ducado de Vasconia.

Sociedad

Carácter y costumbres Los vascones no están citados en las fuentes escritas hasta el . Se sabe muy poco de los vascones no romanizados durante todo el período romano, tanto en la República como en el Imperio. Su aspecto exterior no difería de otros montañeeses de la península ibérica: vestían con pieles para protegerse del frío, su melena era abundante y llevaban barba. En sus ceremonias, donde seguramente adoraban el fuego, se celebraban sacrificios humanos y probablemente podía comerse carne humana. Los vascones eran campesinos y ganaderos, y muchos de ellos vivían en valles casi incomunicados y sin relación con otros pueblos. Rápidamente se les calificó de salvajes y bárbaros y se les atribuyó gran dureza y rabia bestial. Estrabón aclaró que esta rudeza y salvajía no se debía sólo a sus costumbres guerreras sino a su alejamiento hacia otras comunidades, ya que los caminos terrestres y marítimos que llevaban a estas comunidades eran largos y difíciles, y esta falta de comunicación les había hecho perder toda sociabilidad y toda humanidad.

La conquista romana, probablemente pacífica y consumada a través de pactos, supuso la apertura de vías de comunicación con Aquitania y la llegada de la influencia romana a algunas regiones montañosas. Roma toleró las costumbres locales en general pero en las ciudades y en su área de influencia se produjo una fuerte romanización (si bien en las aldeas los vascones mantuvieron íntegras sus tradiciones, lengua, cultura, forma de vida, indumentaria, religión, etc., a pesar del contacto con la cultura romana), mientras que en las zonas aisladas persistió el sistema de vida anterior y los contactos fueron esporádicos y sin apenas incidencia.

Enseñanza, religión Parece seguro que la enseñanza en las escuelas existió en las ciudades pero no penetró en el campo, sobre todo en las zonas alejadas, lo que permitió a la lengua vascona sobrevivir como idioma.

La religión romana se importó y se implantó rápidamente, pero en el campo sobrevivieron las antiguas creencias de las que casi no se sabe nada: los vascones adoraban a la luna, a los muertos, al fuego, a las fuerzas de la naturaleza, y seguramente a otras cosas. Algunos de sus dioses fueron adoptados por los romanos y divinidades como Lacubegi, Losa y Selatse tendrían un carácter local. Junto a ellos, se introdujo el culto a Júpiter, a las Ninfas, a Marte, a los Manes, a Ceres, a Juno, a Mercurio, al emperador Augusto y sin duda a otros dioses. En sus prácticas religiosas se cree que desarrollaban ocasionalmente prácticas de canibalismo.