Karna es una de las figuras centrales de la epopeya hinduista Majabhárata.

karṇa, en el sistema AITS (alfabeto internacional de transliteración sánscrita). कर्ण, en escritura devanagari del sánscrito. Etimología: ‘orejas’, en sánscrito, debido a que la leyenda dice que nació con kundalas (aretes) de oro en las orejas.

En algunos textos aparece erróneamente como «Karan». Fue el primer hijo de la reina Kunti, y por lo tanto medio hermano de los Pándavas, y el mayor de ellos. Aunque Duriodhana, jefe del clan de los Kaurava lo ungió como rey de Anga, su papel en la leyenda sobrepasa en mucho la importancia de un rey. Él luchó en el bando de los malvados Kauravas (contra los piadosos Pándavas) en la guerra de Kurukshetra.

Nacimiento

La princesa Kunti, cuando joven, estuvo al servicio del santo varón Durvasa por un año entero; mientras el sabio fue huésped en el palacio de su padre. El sabio estuvo tan complacido con su servicio, que le concedió un don mediante el cual ella podía invocar a cualquiera de los dioses a través de un mantra y el dios le concedería un hijo, igual al dios en esplendor. Insegura acerca de si el don de hecho le había sido concedido; Kunti siendo aún una joven soltera, decidió probar el mantra y llamó al señor Suria, la deidad hinduista del sol.

Cuando Suria se apareció ante ella, quedó completamente sobrecogida. Aunque ella no quería un hijo, Suria ―comprometido por el poder del mantra de Durvasa―, le hizo concebir un hijo tan radiante y fuerte como su padre. Gracias al poder divino de Suria, Kunti recuperó su virginidad. Así nació Karna. Como hijo de Suria, Karna nació con una armadura (kavacha) y un par de aretes (kundala) bañados en amrita (el néctar de la inmortalidad).

Kunti estaba ahora en la incómoda posición de ser madre soltera. Incapaz de enfrentar al mundo con su hijo de origen divino, colocó a Karna en un canasto para que flotara río abajo con sus joyas (parecido al relato de Moisés que está muy relacionado con Karna), rezando fervientemente por su bienestar.

Crianza

El niño Karna fue llevado río abajo y recogido por Adhiratha, el cochero del rey Dhritarashtra, quien era un sutá (hijo de un hombre chatría y una mujer brahmana). Karna fue criado por Adhiratha y su esposa Radha (que no es la misma Rādhā que por esos años era compañera del Krisná en Vrindavan) como su propio hijo, y lo llamaron Vasu Shena (que se supone que significa que era muy generoso en la distribución de la riqueza)Según el Sanskrit-English Dictionary del británico Monier Monier-Williams (1819-1899). debido a la armadura y aretes que portaba. Ellos sabían algo de su linaje por la joyería con la que lo encontraron, y nunca le ocultaron el hecho de que no era su hijo biológico. También fue conocido como Radheia debido al nombre de su madre Radha.

Su hermano menor Shon nació de Radha y Adhiratha después de la llegada de Karna. La unión entre Karna y su familia adoptiva era una relación de amor puro, respeto y afecto, a pesar de que no tenían la misma sangre. Karna honró a su padre Adhirata ante toda la clase guerrera, y cumplió amorosamente con sus deberes como hijo y hermano para con su familia adoptiva, aun cuando fue reconocido como rey de Anga y cuando se le reveló su verdadero origen.

Entrenamiento

thumb|El dios Indra le regala su arma indrashakti a Karna

Conforme creció y se convirtió en adulto, Karna buscó naturalmente convertirse en guerrero, ya que su casta chatría corría por su sangre. De acuerdo a esto se trasladó a Jastinápur. Se acercó a Drona, que en ese tiempo había establecido su escuela y estaba entrenando a los príncipes Kuru, y solicitó la admisión a su escuela. Drona rehusó enseñarle ya que era un sutá putra (hijo de un sutá [hijo de un chatría con una bráhmana]). Karna se dio cuenta de que su casta continuaría siendo una barrera en su búsqueda del conocimiento. Finalmente decidió acercarse a ParashúRama, el avatar de Visnú que había matado a generaciones de guerreros chatrías.

Así lo hizo y fue aceptado como discípulo de Parashú Rama, que creía que Karna era un brahmán. Se habla de Karna como un discípulo diligente cuya atención y concentración rivalizaban con las de Áryuna. ParashúRama lo entrenó al punto que lo declaró como su igual en las artes de la guerra y la pelea. Durante su estancia en Visnú-avatar, la ermita de Parashúrama, Karna entabló amistad con muchos rakshasas, iaksas, gandharvas y nagas.

Cuando el entrenamiento de Karna iba a terminar, Parashúrama descubre la verdad. Una tarde, estando cansado, Parashúrama le pide a Karna que le traiga una almohada, para poder dormir fuera, en la sombra. En lugar de eso Karna le ofrece su regazo como almohada. Mientras Parashúrama duerme, un insecto se posa en el muslo de Karna y lo muerde. A pesar del dolor, Karna no se mueve para no alterar a su gurú. El insecto lo muerde profundamente en la pierna causando que brote la sangre, cuyo calor y contacto despierta a Parashúrama. Él le pregunta a Karna cómo pudo resistir el dolor y la vista de la sangre (ambas cosas que ningún brahmán sería capaz de resistir). Deduce entonces que Karna es un chatría, ya que sólo ellos poseen la resolución para soportar el dolor. Él maldice a Karna afirmando que cuando más requiera un astra (arma divina) va a ser incapaz de recordar los encantamientos necesarios para invocarla. Karna, ignorante de su linaje, estaba bajo la impresión de que es un sutá putra, habiendo sido criado como tal. Cuando se une a la escuela él le había dicho que no es un chatría. Radheia le implora por él, a lo cual Parashúrama le dice en un tono benevolente, que aunque su maldición es irrevocable, Karna finalmente logrará lo que él considera su meta: la fama. Le dice a Karna que finalmente su nombre se volverá inmortal.

Karna abandona la ermita de Parashúrama y vaga por algún tiempo. Un día al ver pasar algo rápidamente junto a él, dispara sin pensarlo una flecha. La flecha mata al objetivo, que resulta ser la vaca de un brahmán. El propietario al ver esto maldice a Karna afirmando que; cuando este peleando la batalla más crucial de su vida, con su enemigo más preciado, la rueda de su carroza se hundirá y él estará indefenso.

Maldito en dos ocasiones, Karna regresa a su hogar. No le cuenta a su familia de las maldiciones, si no simplemente dice que su entrenamiento se ha completado y finalmente decide buscar una posición en la corte de Jastinápura.

El rey de Anga y su amistad con Duriodhana

thumb|Iudistira lucha contra Karna (pintura de 1598)

Drona organizó un torneo en Jastinápur para mostrar las habilidades de los príncipes Kauravas, cuyo entrenamiento también se había completado. Áryuna emerge en este torneo como un arquero particularmente diestro. Karna, que en ese tiempo era un miembro de la audiencia, decide retar a Áryuna; quien se mostraba complacido acerca de su posición y habilidad. Karna repitió todas las hazañas de Áryuna hasta la mortificación de Drona y los Pándavas, para sorpresa de Duriodhana. Para establecer quién era el ganador, Karna desafía a Áryuna a pelear uno a uno. Drona, sin embargo; rechaza el duelo preguntándole primero por su clan y reino. De acuerdo a las reglas, sólo otro príncipe podía desafiar a Áryuna; que era un príncipe de la casa Kaurava. Duriodhana, el mayor de los Kauravas, que estaba envidioso de Áryuna ofrece a Karna el trono de Anga (hoy Bhalgalpur en Bihar), para que Karna sea rey y por lo tanto elegible para participar en el torneo. Este acto es considerado uno de los pocos actos verdaderamente nobles llevados a cabo por Duriodhana. Cuando Karna, que está profundamente conmovido por esto, le pregunta qué es lo que puede hacer para pagarle, Duriodhana le dice que todo lo que quiere es su amistad. «Yo quiero tu corazón», le dice a Karna, a lo cual Karna responde: «Ya es tuyo».

Este suceso establece relaciones claves en el Majabárata: la fuerte unión entre Duriodhana y Karna, la intensa rivalidad entre Karna y Áryuna, y la enemistad en general entre los Pándavas en su totalidad y Karna.

Se habla de Karna como un leal y verdadero amigo de Duriodhana. Aunque más tarde se involucró en el infame juego de dados para complacer a Duriodhana, al principio se oponía a él. A Karna le desagradaba Śakuni, y aconsejaba continuamente a Duriodhana que usara su destreza y habilidades para derrotar a sus enemigos, en vez del engaño y los trucos. Cuando falla el intento de matar a los Pándavas en la Casa de Laca, Karna reprende a Duriodhana en su desaliento, diciéndole que las artimañas de los cobardes están condenadas al fracaso y lo exhorta a que sea un guerrero y obtenga lo que desea a través del valor.

Como rey, guerrero y amigo de Duriodhana, Karna se vuelve parte de la corte de Jastinápur. Él continuó repitiendo las acciones de Bhishmá al traerle a Duriodhana a las princesas de Kashi para que fueran sus esposas. Apareciéndose en la corte Kashi, raptando a las princesas y desafiando a los reyes y príncipes a quitárselas si podían.

Un hecho particularmente significativo es que Karna vence a Jarasandha, el rey de Magadha en singular combate. Jarasandha era un hombre de fuerza personal y poder tan inmensos que aun Krisná prefería huir de él (construyendo la ciudad de Dwaraka en el mar para estar a salvo de los ejércitos saqueadores de Jarasandha). El que Karna pudiera vencer a tal guerrero habla de su gran habilidad.

Otra historia cuenta que Karna ayudó a Duriodhana a casarse con la princesa de Chitragandha (que no debe confundirse con la princesa Chitrangada de Manipur). En su suaiamvara (ceremonia de elección de esposo), la princesa rechazó a Duriodhana e iba a colocar la guirnalda en otro rey cuando el hijo mayor de Dhritarashtra por la fuerza la levantó y se la llevó. Los otros reyes presentes en el swaiamvar persiguieron a Duriodhana. Sin embargo Karna los venció él sólo. Entre los reyes presentes en el swaiambar de la princesa de Chitragandha estaban Jarasandha, Shishupala, Dantavakra y Rukmi.

Como emblema de su aprecio por el valor de Karna, Jarasandha se dice que le concedió a Karna una porción del territorio de Magadha (Bihar).

Durante el exilio de los Pándavas, Karna se impuso a sí mismo la tarea de establecer a Duriodhana como el emperador del mundo. Karna, al mando de un ejército partió a diferentes partes del país para subyugar a los reyes y hacerlos jurar alianza a Duriodhana rey de Jastinápur o a morir en la batalla. Aunque Karna triunfaba en todas las batallas, subyugando aún a los aliados de los Pándavas, la conquista no fue permanente.

Generosidad

Karna es muy famoso por su generosidad, que se decía sobrepasaba a la de los dioses. Después de haber sido nombrado rey, hizo un juramento: todo aquel que se aproximará a él al mediodía, cuando el adorara al Sol, se iría con su petición satisfecha. Nunca dejó que nadie se fuera con las manos vacías. Esta práctica contribuyó tanto a exaltar su fama así como a acelerar su caída, pues su madre Kunti (madre también de los piadosos Pándavas) y el dios Indra (padre de Áryuna) tomaron ventaja de su generosidad. Cuenta el Mahabharata que Indra, con la intención de beneficiar a su hijo Arjuna, asumió la forma de un brahmana y se acercó a Karna para pedirle su armadura natural. El héroe, fiel a su juramento, la entregó con reverencia.

Se cuentan muchas historias en cuanto a la generosidad de Karna. Una de ellas narra que un brahmán que necesitaba madera de sándalo para cremar a su difunta esposa se aproximó a Karna para pedírsela.

Está lloviendo fuertemente y el brahmán necesitaba que la madera estuviera seca (una versión alterna narra que había una escasez de madera de sándalo en la ciudad). Karna; incapaz de proveer la madera del mercado, se dio cuenta de que los pilares de su palacio eran de madera de sándalo y pidiendo un hacha, los cortó para darle al brahmán su madera. Su palacio se colapsó, ante la consternación del brahmán, pero Karna le dijo que como rey el podía reconstruirlo fácilmente.

El juego de dados