miniaturadeimagen|Soldado de los Dragones de la Frontera, alrededor de 1718. miniaturadeimagen|Tanque M4 Sherman en el Museo Histórico del Ejército en Ciudadela (Buenos Aires)

La historia del Ejército Argentino se remonta a los últimos años del Virreinato del Río de la Plata, cuando las primitivas formaciones militares coloniales se vieron enfrentadas a las invasiones inglesas a Buenos Aires en 1806 y 1807. Estas fueron repelidas gracias a la formación de milicias, que serían la base del futuro Ejército Argentino.

Oficialmente, la fundación del Ejército Argentino data de un decreto de la Primera Junta, inmediatamente posterior a la Revolución de Mayo. A partir de ese momento, el Ejército Argentino participó en la Guerra de Independencia, antes de verse virtualmente disuelto por causa de las guerras civiles.

Esporádicamente volvió a formarse un ejército nacional durante la guerra del Brasil y la guerra contra la Confederación Perú-Boliviana, pero durante más de medio siglo fue reemplazado por ejércitos y milicias provinciales. Durante las presidencias de Justo José de Urquiza y Bartolomé Mitre se intentó volver a reorganizar un ejército nacional, pero el mismo no pasó del papel.

La organización definitiva del Ejército Argentino se debió, según lo entiende la mayor parte de los historiadores, a la guerra del Paraguay, que permitió la formación de un ejército permanente. Fue ese ejército nacionalizado el que permitió aplastar las últimas rebeliones internas en la década de 1870 y las revoluciones radicales de finales del , así como también lograr la definitiva Conquista del Desierto y del Chaco.

La profesionalización definitiva del Ejército –simbolizada en gran medida por el servicio militar obligatorio de la población masculina– se logró a principios del . Durante más de cien años, el Ejército no debió enfrentar enemigos exteriores y sus objetivos comenzaron a confundirse con acciones políticas interiores. El Ejército profesional comenzó a politizarse nuevamente y lideró sucesivos golpes de Estado en Argentina a lo largo de aproximadamente medio siglo, entre 1930 y 1976.

Desde mediados del , el Ejército lideró la lucha contra movimientos armados de izquierda y peronistas, que derivó paulatinamente en la persecución sangrienta de toda oposición mediante acciones de terrorismo de Estado llevadas a cabo en la última dictadura cívico-militar (1976–1983). La oposición creciente a esta llevó al ilegítimo gobierno a intentar recuperar su supuesto prestigio con una misión bélica: la Guerra de las Malvinas. El fracaso de las Fuerzas Armadas destruyó el prestigio político del Ejército en forma definitiva.

Tras el regreso de la democracia en 1983 el Ejército se ha sometido a cambios, como la eliminación de la obligatoriedad del servicio militar, la inclusión de la mujer y la participación en las fuerzas de paz de las Naciones Unidas como misión subsidiaria, entre otras cosas. Ha dejado de participar en el proceso político interno, estando integrado al Estado de derecho.

Época colonial y virreinal

Durante el tiempo en que las provincias de Argentina formaban parte del Virreinato del Perú, las guarniciones militares de las distintas gobernaciones estaban muy escasamente dotadas en lo militar. Para la defensa contra los ataques indígenas debían contar casi exclusivamente con los aportes voluntarios de los pobladores. Algunas ciudades, como Buenos Aires, capital de la Gobernación del Río de la Plata tenían reducidas guarniciones militares, destinadas a la defensa contra ataques extranjeros.

Desde 1680 en adelante, la Corona española se esforzó por aumentar la dotación de Buenos Aires y su gobernación para defenderla de la amenaza que representaba la fundación por parte de Portugal de la Colonia del Sacramento, ubicada en la margen norte del Río de la Plata. Ese esfuerzo fue en aumento en los años siguientes, y con fuerzas venidas de la Península se fundó la ciudad de Montevideo.

Bajo el gobierno de José de Andonaegui se formó un cuerpo de caballería para la defensa de la frontera indígena, los Blandengues de Buenos Aires, que defendían distintos puntos del interior de la provincia de Buenos Aires;Ricardo Lesser, Los orígenes de la Argentina', Ed. Biblos, Bs. As., 2004, pág. 195. ISBN 950-786-367-2, 9789507863677 a ellos que se unirían posteriormente cuerpos similares en Santa Fe y Montevideo. Otros cuerpos especializados en la defensa contra los indígenas, especialmente de la región chaqueña, eran los Partidarios de la Frontera, cuerpo de milicianos a sueldo.Alberto José Gullón Abao, La frontera del Chaco en la Gobernación del Tucumán, 1750-1810, Ed. Servicio de Publicaciones de la Universidad Católica Argentina, 1993. ISBN 84-7786-168-4, 9788477861683

El gobernador Pedro de Cevallos reforzó la guarnición con la llegada de más de 600 hombres, con los que intentó la conquista de Colonia. En 1764, el mismo Cevallos creó el Regimiento Fijo de Buenos Aires, un cuerpo de infantería permanente en su mayoría conformado por criollos, que gozaban de los mismos beneficios y privilegios que los soldados españoles.Julio Mario Luqui-Lagleyze, Los cuerpos militares en la historia argentina: organización y uniformes: 1550-1950, Ed. del Instituto Nacional Sanmartiniano, 1995, pág. 41. El regimiento fue aumentado con sucesivas incorporaciones de fuerzas venidas desde España.Juan Beverina, El virreinato de las provincias del Río de La Plata, su organización militar: Contribución a la "Historia del ejército argentino", Vol. 747 de la Biblioteca del Oficial, 1992, pág. 201. Pese a que su nombre indicaría que era un regimiento que debería permanecer fijo en la capital de la gobernación, en años posteriores tuvo guarniciones destacadas en Montevideo, la Fortaleza de Santa Teresa, en Córdoba, Santa Fe, Maldonado, islas Malvinas e isla Martín García.

En 1770 se creó el Regimiento de Dragones de Buenos Aires, también llamado Regimiento Fijo de Caballería. Poco después se creó el Real Cuerpo de Artillería.Pedro Enrique Martí Garro, Historia de la Artillería Argentina, Ed. de la Comisión del Arma de Artillería "Santa Barbara", Bs. As., 1982. A principios de 1771, la guarnición veterana de Buenos Aires contaba con un total de 3151 hombres:

En 1776 el exgobernador Cevallos conquistó a Portugal la isla de Santa Catalina y Colonia del Sacramento, aunque fue obligado a devolver la primera por la paz de San Ildefonso.Gammalsson, Hialmar Edmundo, El virrey Cevallos, Ed. Plus Ultra, Bs. As., 1976. Traía consigo el nombramiento de primer virrey del Virreinato del Río de la Plata con capital en Buenos Aires, a cuya guarnición agregó más de mil efectivos.Amílcar Razori, Historia de la ciudad argentina, Volumen 2, Ed. Imprenta López, 1945, pág. 60.

En los años siguientes, las fuerzas virreinales tuvieron una actuación marginal en las campañas en que fueron aplastadas las revoluciones de Túpac Amaru II en el Perú y de Túpac Catari en el Alto Perú.Comando en Jefe del Ejército Argentino, Reseña histórica y orgánica del Ejército Argentino, Volumen 2, Ed. del Círculo Militar, 1972, pág. 76. En 1801 tuvieron una actuación poco destacada ante la ocupación portuguesa de las Misiones Orientales por parte de Portugal.Francisco A. Berra, Bosquejo histórico de la República Oriental del Uruguay, Ed. de Francisco Ybarra, 1895, pág. 213 – 214.

Las innovaciones más destacadas de los años del virreinato estuvieron relacionadas con la organización jerárquica del Ejército, con el Virrey como comandante nominal, reemplazado en el control inmediato de las fuerzas militares por un inspector general del Ejército, y un comandante general de la Frontera para la prevención de ataques indígenas. En 1801 se produjo una profunda reorganización de las milicias, dirigida por el inspector de Armas Rafael de Sobremonte.Antecedentes de los Cuerpos milicianos en el Virreinato del Río de la Plata.

Invasiones inglesas

Ante la inminencia de una invasión inglesa, el virrey Rafael de Sobremonte pidió urgente ayuda a España, que rechazó su pedido. Suponiendo que los británicos intentarían ocupar Montevideo –pues era un mejor puerto y una ciudad amurallada– envió hacia esa ciudad las escasas fuerzas veteranas de Buenos Aires.

El 25 de junio de 1806, se inició la Primera Invasión Inglesa, 1600 ingleses, comandados por William Carr Beresford, desembarcaron en la zona de Quilmes. El intento de defensa a cargo del teniente coronel con 500 hombres fue rápidamente disuelto por la superioridad aplastante en armamento y táctica de los invasores. También fracasó el intento de defender la línea del Riachuelo pergreñada por el virrey Sobremonte, que viendo eso se dio a la fuga hacia Córdoba. La ciudad de Buenos Aires fue ocupada sin mayor resistencia por una tropa notoriamente exigua, dejando en evidencia la incapacidad del Imperio Español para defender sus colonias.

En secreto se formaron un conjunto de fuerzas milicianas en los alrededores de la ciudad, donde se unieron a los Blandengues de las cercanías, bajo el mando de Juan Martín de Pueyrredón. Mientras tanto, las fuerzas apostadas en Montevideo fueron conducidas hasta la capital por el coronel Santiago de Liniers, que desembarcó en San Isidro con 1600 hombres. Allí se reunió a las fuerzas de Pueyrredón y otros voluntarios, con los que inició la marcha sobre Buenos Aires. Tras ser rechazada su intimación, obtuvo una completa victoria el 12 de agosto en el centro de la ciudad, en el hecho conocido históricamente como Reconquista de Buenos Aires, causando 417 muertos y tomando 1200 prisioneros a los británicos, incluido el gobernador Beresford.

Formación de las milicias El virrey Sobremonte debió delegar el mando militar y político en Liniers, que se abocó a la formación de milicias locales. Una Junta de guerra convocó al pueblo a alistarse al ejército en cuerpos separados según su provincia y lugar de origen. Hacia fin de año, se habían enrolado más de 7000 hombres,Miguel Lobo, Historia general de las antiguas colonias hispano-americanas, desde su descubrimiento hasta 1808, Ed. de la Imprenta de Miguel Guijarro, 1875, pág. 305. divididos en los cuerpos de:Estado de las fuerzas de Buenos Aires en octubre de 1806. Caballería: formado por Cazadores, Migueletes, Carabineros de Carlos IV, Escuadrón de Labradores y tres escuadras de Húsares. Infantería: formado por Patricios –el regimiento más grande, dividido en tres batallones–, Catalanes, Cazadores Correntinos, Montañeses –o Cántabros–, Vizcaínos y Asturianos, Pardos y Morenos, Gallegos, Andaluces, Arribeños y Granaderos. Artillería: formado por Milicias Provinciales, Maestranza, Morenos, Patriotas de la Unión, Indios y Pardos.

Cada uno de estos cuerpos elegían a sus oficiales y estaba formado por voluntarios a sueldo. También se formaron cuerpos milicianos en Córdoba, ParaguayJulio César Chaves, Compendio de Historia Paraguaya, Carlos Schauman Editor, 1988. y Montevideo.Francisco Bauzá, Historia de la dominación española en el Uruguay, Vol. 2, Ed. Barreiro y Ramos, Montevideo, 1895, pág. 401.

Segunda Invasión Inglesa En enero de 1807, tropas británicas –originalmente destinadas a reforzar a la guarnición de Beresford– desembarcaron en la Banda Oriental y ocuparon Montevideo el 3 de febrero. La ineficacia mostrada por Sobremonte en la defensa de esa ciudad llevó a su deposición por el cabildo, reemplazado interinamente por Liniers –que sería nombrado posteriormente virrey titular–. No obstante el carácter revolucionario de este acto, las milicias no tuvieron parte en el mismo.