La lengua rusa en Letonia ha pasado de ser la cuarta lengua más hablada cuando algunas partes de Letonia eran gobernaciones del Imperio ruso a finales del siglo a ser la segunda lengua más utilizada en el hogar con diferencia en la Letonia independiente (37,2 % en el censo de 2011), siendo un 26,9 % de la población de etnia rusa (2011).
Historia y distribución
Primeras influencias El idioma letón moderno ha conservado varios préstamos lingüísticos del antiguo eslavo oriental a través de los primeros contactos entre los pueblos eslavos orientales y bálticos, como kalps («labriego»; de холпь, «siervo, esclavo»), grāmata («libro»; de грамота, «alfabeto, escritura, alfabetización»), baznīca («iglesia»; de божница, «iglesia, capilla»), modrs («vigilante, atento, alerta»; мѫдръ, "sabio"), sods («castigo»; de судъ) y strādāt («trabajar»; de страдати).
En la Gobernación de Livonia (1721–1918) y Curlandia (1795–1918) derecha|miniaturadeimagen|300x300px|Rusoparlantes del Imperio ruso por regiones según el censo de 1897. La Gobernación de Curlandia y la Gobernación de Livonia se encuentran en la esquina superior izquierda. derecha|miniaturadeimagen|250x250px|Teatro Ruso Mijaíl Chéjov de Riga, fundado en 1883 El 14 de septiembre de 1885, Alejandro III ratificó un ucase que imponía el uso obligatorio del ruso para los funcionarios de las gobernaciones del Báltico. En 1889, se amplió para que se aplicase también a los procedimientos oficiales de los Ayuntamientos del Báltico. A principios de la década de 1890, se impuso el ruso como lengua de enseñanza en las escuelas de las gobernaciones del Báltico.
Según el censo del Imperio ruso de 1897, había 25 630 (3,8 %) rusoparlantes en la Gobernación de Curlandia y 68 124 (5,2 %) en la Gobernación de Livonia, lo que convertía a los rusoparlantes en el cuarto grupo lingüístico más grande de ambas gobernaciones.
En la Letonia independiente (1918–1940) En el censo de 1925, los rusos eran la mayor minoría (10,6 %) y el 14 % de los habitantes hablaban ruso en el entorno familiar. Un pequeño porcentaje de rusoparlantes no eran rusos étnicos y viceversa, un pequeño porcentaje de rusos étnicos hablaba otro idioma a nivel familiar, lo cual se atribuía a los matrimonios mixtos, a vivir en una zona con otra lengua mayoritaria y, en el caso de los rusoparlantes, a las políticas de rusificación del Imperio ruso.
En el censo de 1930, el 13 % de los habitantes declaraban el ruso como lengua familiar. En 1940, 216 de 1521 escuelas letonas tenían el ruso como lengua de enseñanza y el trilingüismo de letón, alemán y ruso era común entre la población.
En la RSS de Letonia derecha|miniaturadeimagen|250x250px|Un certificado de nacimiento bilingüe (en letón y ruso) emitido en Riga en 1945, después de la ocupación soviética de Letonia en 1944, cumplimentado solo en ruso. derecha|miniaturadeimagen|250x250px|Una placa de calle bilingüe (en letón y ruso) para la calle Lenin (, ), el nombre soviético para la calle central Brīvības de Riga entre 1950 y 1991.
1944–1957 El número de rusoparlantes nativos aumentó drásticamente tras la ocupación soviética de 1944 para llenar los vacíos de mano de obra creados por la Segunda Guerra Mundial, las deportaciones masivas, las ejecuciones y la emigración. También se introdujeron nuevos grupos hasta entonces prácticamente desconocidos, como los ucranianos rusoparlantes.
El ruso se convirtió en la lengua de los negocios del Estado, y los cargos administrativos estaban ocupados en su mayoría por rusos étnicos. Además, el ruso sirvió como lengua de comunicación interétnica entre los grupos étnicos no rusos, cada vez más urbanizados, lo que hizo de las ciudadesimportantes centros de uso de la lengua rusa e hizo del bilingüismo funcional en ruso una necesidad mínima para la población local.
En un intento por revertir en parte las anteriores políticas soviéticas de rusificación y de dar al idioma letón una posición más igualitaria a la del ruso, la facción nacionalcomunista del Partido Comunista de Letonia aprobó en 1957 una ley que hacía obligatorio saber tanto letón como ruso para todos los empleados del Partido Comunista, los funcionarios del Gobierno y el personal del sector servicios. La ley incluía un plazo de dos años para dominar ambas lenguas.
1958–1970 En 1958, a medida que se acercaba el plazo de dos años del proyecto de ley, el Partido Comunista de la Unión Soviética se propuso promulgar una reforma educativa, uno de cuyos componentes, la llamada Tesis 19, daría a los padres de todas las repúblicas soviéticas, con la excepción de la RSS de Rusia, la opción de que sus hijos en las escuelas públicas estudiaran la lengua de la nación titular de la república (en este caso el letón) o el ruso, así como una lengua extranjera, en contraste con el sistema educativo anterior, en el que era obligatorio que los escolares aprendieran las tres lenguas.
Tanto la facción nacionalcomunista letona como el pueblo letón se opusieron firmemente a la reforma, ya que pensaban que, en realidad, permitiría a los rusos no aprender letón y seguiría obligando a los letones a aprender ruso; percibieron la reforma como una rusificación lingüística. El viceministro de Educación, Erna Purvinska, insistió en que el dominio del letón y del ruso debía considerarse con la misma importancia.
Debido a la oposición generalizada de otras repúblicas, el Sóviet Supremo de la Unión Soviética no pudo implementar la Tesis 19 como ley de la Unión y cada república pudo tomar una decisión por libre. Sin embargo, al final, Letonia fue una de dos de las doce repúblicas soviéticas que no cedió a la presión y excluyó el contenido de la Tesis 19 de sus estatutos ratificados. Esto dio lugar a la purga de los nacionalcomunistas letones de las filas del Partido Comunista entre 1959 y 1962, durante la cual hasta 2000 funcionarios del partido, incluidos todos los letones nativos en posiciones superiores, fueron degradados o destituidos. Un mes después de la destitución del líder nacionalcomunista letón Eduards Berklavs, Arvīds Pelše implementó la legislación de la Unión en Letonia.
En un intento de generalizar el uso del ruso y revertir la labor de los nacionalcomunistas, se estableció en Letonia un sistema escolar bilingüe, con clases paralelas impartidas en ruso y letón. El número de escuelas de este tipo aumentó drásticamente, incluyendo regiones donde la población rusa era mínima, y en julio de 1963 ya había 240 escuelas bilingües de este tipo.
La reforma provocó la disminución gradual del número de horas asignadas al aprendizaje del letón en las escuelas rusas y el aumento de las horas asignadas al aprendizaje del ruso en las escuelas letonas. En 1964–1965, el promedio semanal total de clases de letón y de lengua y literatura rusa en todos los cursos en las escuelas letonas era de 38,5 y 72,5 horas respectivamente, en comparación con las 79 horas dedicadas a la lengua rusa y las 26 horas dedicadas a la lengua y literatura letona en las escuelas rusas. La reforma se ha atribuido a la persistencia del escaso conocimiento de la lengua letona entre los rusos que viven en Letonia y a la creciente brecha lingüística entre los letones y los rusos.
1970–1991 En 1970, el ruso era la lengua materna del 36 % de los habitantes de la RSS de Letonia, incluido un 6 % de la población que no eran rusos étnicos, y la segunda lengua del 31 % de los habitantes (incluido un 47 % de letones), mientras que solo un 18 % de los rusos afirmaban saber algo de letón. Era aun más desmedido entre los no rusos y no letones de la RSS de Letonia: 152 897 afirmaban tener el ruso como primera lengua, en comparación con los 28 444 que afirmaban tener el letón como primera lengua.
En 1972, se publicó de contrabando la carta de 17 comunistas letones fuera de la RSS de Letonia y circuló por el mundo occidental. En ella se acusaba al Partido Comunista de la Unión Soviética de «chovinismo ruso» y la «rusificación progresiva de toda la vida en Letonia». Se detallaba la gran afluencia de rusos, bielorrusos y ucranianos a la república, lo que provocaba que varias grandes empresas casi no tuvieran empleados letones y que hubiera personas en puestos directivos que no sabían letón en empresas con una mayoría de trabajadores letones. La carta también hacía hincapié en que el 65 % de los médicos que trabajaban en los centros de salud municipales no hablaban letón, lo cual solía dar pie a negligencias médicas. Asimismo, se señalaba que casi dos tercios de las emisiones de radio y televisión y alrededor de la mitad de los periódicos de Letonia ya estaban casi en su totalidad en ruso. Las obras de los autores letones y los libros de texto en letón no se solían publicar debido a una supuesta falta de papel, mientras que se publicaban las obras de los autores rusos y los libros de texto en ruso. Incluso muchos colectivos en los que los letones eran mayoría a menudo cedían a las exigencias de sus miembros rusoparlantes para celebrar las reuniones en ruso por miedo a que se les acusase de nacionalismo. Los centros de enseñanza media, especial y superior habían empezado a adoptar el ruso como lengua de enseñanza, mientras que muchos de los funcionarios que se habían opuesto a estas políticas habían sido destituidos de sus puestos. derecha|miniaturadeimagen|300x300px|Una tarjeta de identidad bilingüe (en letón y ruso) de 1980 del diputado del pueblo del Consejo Supremo de la RSS de Letonia. En 1989, el ruso ya era la lengua materna del 42 % de los habitantes, incluido un 8 % de la población que no eran rusos étnicos, mientras que el 39 % lo hablaba con soltura como segunda lengua. Las minorías étnicas no rusas eran especialmente susceptibles a la rusificación lingüística, ya que, por ejemplo, el porcentaje de bielorrusos que afirmaban tener el bielorruso como lengua materna bajó de un 42,6 % en 1959 a un 32 % en 1989, mientras que los polacos con el polaco como lengua materna disminuyeron de un 55,3 % a un 27,3 %. El 95 % de los bielorrusos y el 88 % de los polacos dominaban el ruso, mientras que solo el 18 % y el 37 %, respectivamente, sabían letón. La única minoría étnica con un mayor dominio del letón (64 %) que el ruso (48 %) eran los lituanos.
Entre 1989 y 1990, una media del 47,5 % de alumnos se matriculó en escuelas con el ruso como lengua de enseñanza, y la cifra era aún mayor (69,3 %) en los centros urbanos, lo que quería decir que no solo una mayoría abrumadora de no letones, sino también algunos letones, se habían matriculado en escuelas de lengua rusa.
Un artículo del 12 de enero de 1989 del periódico Jūrmala informó de que la gran mayoría de los letones de Riga entablaban conversación con un desconocido en ruso, mientras que solo el 17 % lo hacía en letón. Del mismo modo, también se informó de que el 96 % de los rusos y el 85 % de las personas de otros grupos entablaban conversación con un desconocido en ruso, lo que dio lugar al aislamiento general de los rusos que vivían en las ciudades letonas y al establecimiento de comunidades relativamente independientes que no se integraban con la población local.
En la Letonia independiente (1990–presente) miniaturadeimagen|300x300px|Porcentaje de rusoparlantes en las distintas regiones de Letonia, censo de 2000 miniaturadeimagen|300x300px|Porcentaje de rusoparlantes en las distintas regiones de Letonia, censo de 2011 derecha|miniaturadeimagen|250x250px|Una placa de calle de la era soviética bilingüe (en letón y ruso) en Rēzekne, 2011