alt=China poblana.|miniaturadeimagen|China poblana.

250px|right|thumb|Poblanas, en una viñeta del . A la izquierda, un chinaco. miniaturadeimagen|China poblana y charro bailando el jarabe tapatío

China poblana o Saemi San es un término que se refiere a dos cuestiones de la cultura de México que han quedado relacionadas aparentemente desde finales del . En su sentido más amplio y común, es el nombre de lo que se considera el traje típico de las mujeres del Estado de Puebla, aunque en realidad era solo propio de algunas zonas urbanas en el centro y sureste del país, antes de su desaparición en la segunda mitad del .

En un sentido más restringido, es el apodo de una esclava asiática perteneciente a un linaje noble de la India, cuyo nombre fue Mirra, a quien se atribuyó desde el Porfiriato la creación de dicho traje de china, (téngase en cuenta que en esta época era común utilizar el término 'chino' para referirse a personas de ascendencia asiática, independiente de su origen étnico real). La hipótesis, sin embargo, ha sido puesta en duda por muchos autores. Luego de ser convertida al catolicismo en Cochín —ciudad india de donde fue raptada por unos piratas portugueses—, a Mirra le fue impuesto el nombre de Catarina de San Juan, nombre con que se conoció en la Angelópolis donde sirvió como esclava, contrajo matrimonio y tomó los hábitos. A su muerte, Catarina de San Juan fue enterrada en la sacristía del Templo de la Compañía de Jesús en Puebla, en la que popularmente se conoce como Tumba de la China Poblana.

Leyenda de la China Poblana right|thumb|180px|Catarina de San Juan, en un grabado del .

La leyenda cuenta que a pedido de Diego Carrillo de Mendoza y Pimentel, marqués de Gelves y virrey de Nueva España, un mercader trajo desde Filipinas una jovencita indostana que debía estar al servicio personal del virrey. Esta niña, llamada Mirra, fue raptada por piratas portugueses y llevada a Cochín, en el sur de la India. En ese sitio, escapó de sus raptores y se refugió en una misión jesuita, donde fue bautizada con el nombre de Catalina de San Juan. Mirra fue raptada nuevamente por los piratas que la habían sacado de su casa natal, y en Manila la entregaron a quien luego la llevó a la Nueva España. Pero habiendo desembarcado en el puerto de Acapulco, en lugar de entregarla al marqués de Gelves, el mercader la vendió como esclava al comerciante poblano don Miguel de Sosa por diez veces el valor que el virrey había prometido por ella.

Catalina de San Juan, o Mirra, probablemente siguió vistiendo a la manera de su India natal, embozada, con un sari que le cubría el cuerpo completo. Se supone que esta manera de vestir fue la que dio origen al traje de china. Unos pocos años después de su llegada, don Miguel de Sosa murió, dejando en su testamento la orden de manumitir a la esclava. Fue recogida en un convento, donde se dice que comenzó a tener visiones de la Virgen María y el Niño Jesús. Catarina de San Juan murió el 5 de enero de 1688 a la edad de ochenta y dos años. El 24 de enero del mismo año se realizan las honras fúnebres en la iglesia jesuita del Espíritu Santo, situada frente a la casa donde había muerto. En 1689 se publica en Puebla el primer tomo de Los prodigios de la omnipotencia y milagros de la gracia en la vida de la venerable sierva de Dios Catharina de San Joan, la más extensa biografía realizada por su último confesor, el jesuita Alonso Ramos. En Puebla de los Ángeles se le rendía veneración como santa, hasta que en 1691 la Santa Inquisición debió prohibir las devociones populares. En la actualidad, el Templo de la Compañía, en Puebla, es conocido como La Tumba de la China Poblana, puesto que en su sacristía reposan los restos mortales de Catarina de San Juan.De la Maza, Francisco (1990): Catarina de San Juan. Princesa de la India y visionaria de Puebla. México, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.

Historia de la China Poblana Según la tradición popular, China Poblana era el sobrenombre con el que se conoció a una mujer de origen hindú, cuyo nombre original era Mirra, la cual fue raptada a los ocho años de edad por portugueses, quienes la llevaron como esclava al puerto de Manila y después la trajeron a las tierras de América en un barco pirata, donde la compró un comerciante portugués el capitán Miguel de Sosa y su esposa Margarita de Chávez, para el servicio de su casa. Corría en año de 1619 y Mirra contaba para esa fecha con 17 años.

A la muerte del capitán Sosa, su esposa, Margarita, con el objeto de asegurar el porvenir de Mirra, a quien ya había puesto el nombre de Catalina, le propuso que se casara con un sirviente chino de casta, llamado Domingo Suárez. Catalina se negó para conservar el voto de castidad que hizo con anterioridad; pero finalmente accedió, aconsejada por sus confesores, con la condición de mantener estricta separación de lechos a partir de esa unión se le conoce como China Poblana, pues era la esposa del chino.

A la muerte de su esposo se dedicó por entero a las prácticas religiosas y a la vida contemplativa; dependió de la caridad y se le comenzaron a atribuir milagros, pues según ella, dialogaba con Cristo, con los santos, con los ángeles y con el diablo; sus confesores la llamaban la Visionaria de Puebla.

Origen de la indumentaria de la china Como se señaló previamente, el origen poblano de la vestimenta de la china poblana ha sido puesto en duda en muchas ocasiones. La identificación entre la china —como personaje popular— y su vestuario con la China Poblana histórica —la aludida Catarina de San Juan— es producto de la evolución de la cultura mexicana durante las primeras décadas del . De hecho, las chinas quedan bien definidas como un tipo popular en el , poco más de un siglo después de la muerte de Catarina de San Juan. Gauvin Bailey apuntó:

Durante el —siglo en que la china devino un tipo popular al lado del chinaco y el lépero— varios cronistas y escritores, mexicanos y extranjeros, se plantearon la interrogante sobre el origen del traje de china. Guillermo Prieto señalaba que cuando estuvo en la ciudad de Puebla por unos ocho días, uno de sus empeños era encontrar en cada mujer poblana una china salerosa, con camisa descotada, breve cintura y zagalejo reluciente,Prieto, Guillermo: "Ocho días en Puebla", en El Siglo Diez y Nueve, 22 de julio de 1849, ápud Vázquez Mantecón, María del Carmen, op. cit., p.131 tan sólo para concluir que la especie del poblano origen de la china era producto de la fecunda imaginación de los viajeros. Vázquez Mantecón atribuye la propagación de esta hipótesis a Carl Nebel, viajero alemán en cuyo libro Viaje pintoresco y arqueológico sobre la parte más interesante de la República Mexicana (1835) aparecen una poblanas vestidas como chinas.Vázquez Mantecón, María del Carmen, op. cit., p. 129 En el mismo , el retrato que de La china hiciera José María Rivera para el libro de costumbres Los mexicanos pintados por sí mismos (1854) apuntaba que a este personaje se lo podía ver en las trajineras de Santa Anita Zacatlamanco —actualmente en Iztacalco (Distrito Federal)— compitiendo en belleza con las sementeras floridas de la campiña del Valle de México.Rivera, José María, op. cit., p. 42

right|thumb|200px|Una china oaxaqueña

Una década antes, Manuel Payno había apuntado que para encontrar a la auténtica china, era necesario hacer la búsqueda en ciudades como Puebla o Guadalajara,Payno, Manuel, op. cit., p. 84 aun cuando estaba empeñada en presentar su indumentaria como un traje nacional.Vázquez Mantecón, María del Carmen, op. cit., p. 126 Para las primeras décadas del , tiempo en que las chinas habían desaparecido como un personaje identificable del pueblo, Nicolás León señalaba que él no encontraba ninguna relación entre la vestimenta de las chinas y la visionaria poblana Catarina de San Juan, desmintiendo la versión arraigada en el imaginario popular desde los últimos años del . Para este autor, la indumentaria en cuestión le parecía influida por aquella que empleaban las manolas españolas, contemporáneas a las chinas mexicanas. Asimismo, demostró que chinas las había no solo en Puebla, sino también en Guadalajara, la Ciudad de México y Oaxaca de Juárez.

María del Carmen Vázquez Mantecón señala que muchos de los elementos que constituyeron la indumentaria de una china fueron comunes en diversas latitudes del mundo y en épocas por demás variadas. En especial, las labores de chaquira y lentejuela en la camisa y el castor de la china —señalados como una de las características más genuinas de la indumentaria de las mujeres de las clases populares urbanas del México decimonónico— eran conocidos en África, Asia, la América precolombina y, desde luego, en Europa. Apunta que es posible que Catarina de San Juan también usara algún tipo de adornos en su vestido oriental, del que no quedó ninguna descripción,Vázquez Mantecón, María del Carmen, op. cit., p. 135 pero que en todo caso, parece más probable que la ornamentación del castor y la camisa de la china fueran producto de la influencia de las cortesanas gachupinas o criollas de principios del . Tampoco debe descartarse la posible relación del vestido de china con las indígenas de la época colonial, en especial en lo que refiere al uso de camisas de algodón con escotes bordados de flores y otros primores, los porabajos de puntas enchiladas y las fajas de brocado. Estas prendas persisten aún en la actualidad entre las mujeres de varios pueblos indígenas de México, como las mazahuas.El traje tradicional indígena. Mazahuas del Estado de México , en la página en Internet de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, consultada el 11 de enero de 2007. Denominación right|thumb|200px|Una probable hipótesis para comprender el origen de término china con la connotación que aquí se expone es aquella que enlaza a ese tipo popular con uno de los estamentos novohispanos más bajos. En la imagen, a la izquierda, una criada ataviada de china acarrea agua de la Fuente del Salto del Agua en la Ciudad de México.

Otro problema que se han planteado los estudiosos sobre el origen de las chinas en México es el problema de su nombre. En aquellas versiones donde la creación del traje es asociada con Catarina de San Juan, existen dos propuestas. Por un lado, se señala que en tanto que la princesa mogola era oriental, esto fue un motivo para que fuera llamada china por los poblanos de su tiempo. En México a los asiáticos se les continúa llamando chinos, en tanto que se considera que el oriental por antonomasia es nativo de China. Esto puede explicarse porque casi todo aquello que llegaba en el Galeón de Manila era calificado de chino por los novohispanos.González, Alicia M. (1992): "La Olvidada Influencia Asiática", en Ediciones Especiales, No. 12, septiembre de 1992, México, consultada el 28 de enero de 2007. La segunda hipótesis quiere asociar el apodo con el hecho de que Catarina de San Juan contrajo matrimonio con un esclavo de nombre Domingo Juárez, que pertenecía a la casta de los chinos. Tras el matrimonio, la China Poblana histórica debió de ser llamada por los habitantes de Puebla conforme correspondía a la casta de su marido. Sin embargo, durante la primera mitad del , ninguna mención sobre Catarina de San Juan hacia referencia al supuesto mote de china, menos aún acompañado del gentilicio poblana.Vázquez Mantecón, op. cit., p. 132