La colegiata de San Antolín es, junto con el Castillo de La Mota, el edificio histórico más importante de Medina del Campo. Se encuentra situado en la plaza mayor de la localidad y, aunque la parte principal es característica del gótico final, la construcción es compleja, abarcando estilos desde principios del hasta el , e incluso modificaciones posteriores, muchas de ellas debidas a necesidades de mantenimiento y reparación (si bien, todavía en 1903 se remodeló una capilla para enterrar a uno de sus párrocos).
A pesar del nombre con el que se la conoce popularmente, el templo actualmente es una más de las parroquias de Medina; la categoría de colegiata con abadía libre y exenta le fue otorgada por el papa Sixto IV en 1480, a instancias de los Reyes Católicos, quienes, a su vez se hicieron eco del antiguo señor de la villa, Fernando de Antequera (después rey de la corona de Aragón) y de su esposa Leonor de Alburquerque que deseaban, incluso, levantar una catedral. Se cuenta que Doña Leonor, acudía diariamente a oír misa desde el antiguo Palacio Real y en ocasiones (por seguridad) se desplazaba en su carroza, por un entramado de grandes bodegas que en ese trayecto había. En 1851 el edificio fue rebajado a la categoría de Parroquia Mayor, perdiendo sus privilegios.
El origen de esta iglesia se remonta al , cuando la villa fue repoblada por numerosas comunidades venidas del norte, al amparo de los fueros y libertades de lo que era la cabecera de una importante Comunidad de Villa y Tierra de la Extremadura Castellana. Se sabe que acudieron gallegos, leoneses, asturianos, vascos, navarros y francos, y que cada grupo se asentó alrededor de su propia parroquia, siendo una de ellas la de San Antolín, fundada por gentes procedentes de Palencia, de ahí que eligieran la advocación al santo patrono de su ciudad de origen. No quedan, sin embargo, restos del primer edificio, solo documentos, el más antiguo de los cuales data de 1177, nombrándose la parroquia de «Sancto Antonino».
El edificio actual es bastante complejo, como se ha comentado, debido a la falta de unidad estilística. Aparte del templo propiamente dicho, con su capilla mayor y otras muchas secundarias, consta, como templo anejo, de la Capilla de las Angustias; además de la sacristía, las estancias dedicadas a diversas cofradías y canonjías (habiendo perdido la sala capitular, pues en su lugar se levantó una capilla privada), una torre-campanario y varias fachadas: la principal es la que da a la plaza, con su propio atrio abierto o lonja de jurisdicción eclesiástica.
Cronología miniatura|izq|Imagen de 1917 de la colegiata
La parte principal de la colegiata de San Antolín se puede situar en el con rasgos propios del Gótico tardío y del Renacimiento. En 1503 constan documentalmente las gestiones de ampliación con objeto de dotar al templo de la envergadura de su categoría de colegiata y en 1521 figura como maestro de obra Juan Gil de Hontañón, momento en el que ya se había terminado la capilla mayor.Archivo General Diocesano. Medina del Campo. «Becerro de la Colegiata de San Antolín».
Desgraciadamente no hay documentación sobre quien se encarga de la construcción la muerte de Juan Gil. Se sospecha, que, en 1531, lo haría su hijo, el prestigioso arquitecto Rodrigo Gil de Hontañón; sin embargo no se ha podido confirmar. Se sabe que por esas fechas Gil de Hontañón está saturado, pues trabajaba simultáneamente en un importante número de obras entre las que destacan, cuando menos, las catedrales de Valladolid, Segovia y Salamanca, por citar solo las más importantes, lo que hace difícil imaginar que aceptara dirigir también el diseño del templo medinense.
Del son muchas de las pequeñas capillas de la nave del Evangelio, algunas tan destacadas como la del Cristo de la Paz, la de Jesús atado a la Columna o la de Nuestra Señora del Pópulo, hoy muy alterada, pero de gran importancia por tener un altar exterior, en un balcón, con una imagen de la Virgen, desde el que se cantaba misa en época de las Grandes Ferias del Reino para que pudieran escucharla todos los mercaderes sin necesidad de abandonar sus puestos de venta.Se conservan las disposiciones fundacionales de la capilla, de 1516, en las que se hace patente su función de capilla exterior para cantar misa durante los días de Feria, también se sabe, por otros documentos, que se terminó en 1523 (Sánchez del Barrio, op. cit. 1996, pág 34).
miniatura|Postal antigua de la colegiata
En el se documenta el cierre de los pies de la iglesia, a cuenta del arquitecto Andrés Gómez de Cisniega (1636). También en ese siglo se fechan algunas de las capillas barrocas de la nave de la Epístola, la de los Medina, dedicada a San Pablo, la de los Hernández de Paz con la advocación de la Virgen de Montserrat, la de los Quiñones o del Santo Cristo de la Concepción. La sacristía se levantó poco después.
A finales de la misma centuria se levantan las estancias de la Cofradía del Santísimo Sacramento, con su gran balconada hacia la plaza mayor, destinada a presenciar las ceremonias que allí se celebraban, el salón de cabildos y la Capilla de Nuestra Señora de las Angustias (una auténtica iglesia aneja de estilo barroco exaltado coronada con una ornamentadísima cúpula encamonada).
En el se transforma la portada principal, dotándola de un acceso de mayor tamaño y una fachada de piedra (en contraste con el resto del edificio que es de ladrillo) en la que destacan las columnas exentas y varios cuerpos con decoración escultórica. En estas obras se aprovecharon muchos elementos anteriores, por ejemplo, algunas gárgolas sirvieron de remate a los pilares que delimitaban el atrio. Asimismo hay fragmentos de cornisa de la antigua fachada gótica en el paramento del zócalo y las escalinatas de acceso desde la plaza.
Ya en pleno , durante la guerra civil española, se instaló en el campanario un puesto antiaéreo dotado de una ametralladora, que según testimonios directos, no llegó a disparar.Testimonio directo de uno de los soldados al frente del dispositivo. (Sixto López López)
Exterior miniatura|izq|Vista de la colegiata en el año 2023
Al exterior, la iglesia colegial ofrece la pesada imagen de las construcciones de planta de salón; la descuidada disposición de muros añadidos y construcciones adosadas se deja sentir en todos sus flancos.
En el inferior se abre una gran puerta adintelada enmarcada por sillares almohadillados y flanqueada por dos parejas de columnas toscanas, en cuyos intercolumnios se hallan las estatuas de San Pedro y San Pablo. Sobre la puerta hay dos aldabas, según la tradición, arrancadas por los medinenses de una de las puertas de la ciudad de Ronda tras la famosa batalla de 1485.
El balcón de la Virgen del Pópulo miniatura|Detalle del atrio (con una gárgola) y el balcón de la Virgen del Pópulo
Quizá el elemento arquitectónico más interesante de toda la fachada principal sea el balconcillo que se alza inmediatamente a la izquierda de la portada principal. Es la capilla abierta de Nuestra Señora de la Concepción o del Pópulo y su singularidad radica en ser el más antiguo antecedente, aún en pie, de las capillas exteriores o de indios, tan extendidas en las iglesias y catedrales de Hispanoamérica.
Se construyó como segundo altar de la capilla interior del mismo título sobre tres mensulones de granito con decoración de palmetas avolutadas; preside el conjunto un pequeño retablo muy deteriorado con la imagen titular.
El balcón se cubre con un frontón triangular en cuyo centro se halla el escudo del fundador, el abad Alonso García del Rincón. En 1516 se dictó que la función primordial de su construcción sería: servir para la celebración de la misa los días de mercado, sin que los feriantes tuvieran que ausentarse de sus tenderetes; su construcción se terminó en 1523.
Otra balconada que se encuentra en el extremo de la fachada en un cuerpo añadido, corresponde a la edificada en 1691 por la archicofradía del Santísimo Sacramento, conocida popularmente como de los canónigos, por ser el lugar donde estos presenciaban los festejos celebrados en la plaza.
La torre y el reloj de la villa miniatura|Detalle de la torre
La torre consta de cinco cuerpos separados por impostas de piedra ligeramente voladas, con un remate de planta octogonal sobre el que hay una estructura de hierro, que sustituye al chapitel ochavado destruido por un rayo en 1841. En el cuerpo de campanas se halla la gran campana Santa Bárbara, fundida en 1588 y popularmente conocida como campana María; en el muro del Este se hallan dos esquilones de volteo de 1641 y 1836, dedicados ambos a San Antolín.
De los muchos toques de campanas realizados en los tiempos en que el templo era colegiata han perdurado algunos, como el que diariamente puede oírse poco antes de las nueve de la mañana, conocido como toque del címbalo; fue instituido en recuerdo de los fallecidos en el desplome de las bóvedas del templo agustino de Nuestra Señora de Gracia el 13 de abril de 1629.
En el quinto cuerpo se encuentra el reloj de cuyo curioso mecanismo forman parte dos carneros que se encuentran sobre la esfera y que marcan los cuartos entrechocando sus respectivas testuces en dos pequeñas campanas (son los originales del primitivo instalado hacia el segundo cuarto del ); justamente encima de ellos, donde se interrumpe la balaustrada de piedra, estuvieron situadas dos grandes figuras articuladas que flanqueaban una campana donde daban las horas; las sustituye, desde fines del , una pareja de maragatos de dos metros de altura, que pueden verse en lo más alto de la torre a ambos lados de la monumental campana gótica dedicada a santa María, conocida como maragata.
Interior miniatura|Bóvedas miniatura|Retablo de Angustias miniatura|Retablo de Cristo Concepción miniatura|Retablo Mayor
El interior de la colegiata presenta las conocidas características del gótico tardío: planta de tipo salón de tres naves de similar altura con tres tramos cada una y espaciosa cabecera rectangular. Todas las bóvedas que la cubren son de crucería estrellada con combados, terceletes y ligaduras. La estructura abovedada, en su conjunto, se apoya en los muros dotados de pilastras interiores y contrafuertes exteriores -entre los cuales se disponen las capillas-hornacinas- y en gruesos pilares cilíndricos en los que aparecen adosadas finas columnillas. En el muro de la nave del evangelio, desde los pies, se abren las siguientes capillas:
La capilla de San Antonio de Padua la fundan Diego Rodríguez de Neira y su mujer Ana Menda en 1631. El retablo es del mismo momento y contiene en su cuerpo principal una escultura de San Antonio, flanqueada por los lienzos de Santa Ana con la Virgen a la izquierda, y de San Juan Bautista a la derecha; en el ático hay otro lienzo que representa a Santiago matamoros.
La siguiente es la capilla de Santa Regina; fundada en 1556 por Francisco Lobato el Viejo (padre del importante ingeniero hidráulico Francisco Lobato del Canto), bajo la advocación de San Cayetano, a fines del siglo pasado es transformada radicalmente por el sacerdote Isidoro Sanz Méndez, quien la adquiere para sepultura suya y de sus familiares, siendo la última persona enterrada en la colegiata en 1903. El retablo es de este último momento y contiene las antiguas imágenes titulares y otras incorporadas por el nuevo propietario; la pieza de mayor interés es la situada en el ático, una escultura de la Piedad del . La reja que vela esta capilla es de fines del ; hoy desafortunadamente repintada, no parece la original del conjunto.