El aprendizaje estratégico consiste en la búsqueda del aprendizaje significativo, de contenidos, desarrollo de habilidades y destrezas con la consigna de que el estudiante sea el ente autorregulador de su propio proceso de aprender. Supone de un plan estratégico, que conduce a la toma de un conjunto de decisiones para obtener un verdadero cambio cognitivo, actitudinal, conceptual, procedimental, y cambios en el conocimiento estratégico sobre cuando y porque resultaría aconsejable, en un futuro, utilizar esos conocimientos.http://www.ucla.edu.ve/viacadem/redine/RevistaEREDINE/TrabajosTodos/PRevVol1N32010PDF.pdf
Poseer un conocimiento estratégico requiere, la activación y gestión consciente y condicionalizada de otros conocimientos, facilita la construcción de nuevo conocimiento conceptual, procedimental y/o actitudinal.
El alumno debe analizar y ser capaz de elegir las diferentes estrategias de acuerdo a sus requerimientos educativos para que pueda desarrollar su proceso de aprendizaje de manera óptima. Estas estrategias deben estar asociadas, a su vez, con varios tipos de conocimientos. El uso y aplicación de las estrategias no deben ser tomadas como cosas al azar, es necesario una planificación adecuada y el control durante la ejecución con la intervención del docente como guía y hacedor del desarrollo del propio conocimiento.
El aprendizaje estratégico está conformado en una nueva cultura de aprendizaje, más ajustada a las complejas necesidades del mundo actual, las cuales demandan aprendizajes de estrategias, que capaciten para seguir aprendiendo, exigencia, que sin duda, trascienden los viejos esquemas informativos de la escuela.
Nuestra propuesta de clasificación de estrategias implicadas en el aprendizaje pretende ser integral, parte de otras anteriores (Beltrán, 1993; Justicia y Cano,1993; Pozo, 1990; Pozo y Postigo, 1997; Weinstein y Mayer, 1985; Weinstein y Palmer, 1987), integra procesos cognitivos y metacognitivos, elementos disposicionales y afectivos e incluye las siguientes estrategias:
Estrategias disposicionales y de apoyo. Son las que ponen en marcha el proceso y ayudan a sostener el esfuerzo. Incluyen:
Estrategias afectivo-emotivas y de automanejo: integran procesos motivacionales, actitudes adecuadas, autoconcepto-autoestima, sentimiento de competencia, relajación, control de la ansiedad, etcétera.
Estrategias de control del contexto: se refieren a la creación de condiciones ambientales adecuadas, control del espacio, del tiempo, del material, etcétera.
Estrategias de búsqueda, recogida y selección de información: Integran todo lo referente a localización, recogida y selección de información utilizando criterios pertinentes.
Estrategias de procesamiento y uso de la información adquirida, propiamente dichas. Incluyen:
Estrategias atencionales, dirigidas al control de la atención.
Estrategias de codificación, elaboración y organización de la información: controlan los procesos de reestructuración de la información. Aprendizaje estratégico / B. Gargallo
Estrategias de personalización y creatividad: incluyen el pensamiento crítico, las propuestas personales creativas, etcétera.
Estrategias de repetición y almacenamiento: controlan los procesos de retención y memoria a corto y largo plazo.
Estrategias de recuperación de la información, que controlan los procesos de recuerdo y recuperación.
Estrategias de comunicación, uso y transferencia de la información adquirida, que permiten utilizar eficazmente la información adquirida para tareas académicas y de la vida cotidiana.
Estrategias metacognitivas, de regulación y control: se refieren al conocimiento, planificación, evaluación y control de las diversas estrategias y procesos cognitivos, en función de los objetivos de la tarea y del contexto.
Hasta aquí hemos estado hablando de estrategias, sin abordar el tema de las razones que determinan que un estudiante use determinada estrategia. Y es fundamental hacerlo, ya que el aprendizaje y el modo de abordarlo no es sólo cuestión de un alumno enfrentado individualmente a unos materiales de aprendizaje, sino que depende de varios componentes o factores que interaccionan y que ayudan a entender por qué un alumno estudia de un modo determinado.
Por una parte tenemos al estudiante con sus conocimientos y experiencias previas, sus habilidades, destrezas y estrategias disponibles, sus modos preferentes de aprender, su rendimiento, sus razones para estudiar, sus intereses, valores y expectativas. Está también la conciencia que el estudiante tiene del aprendizaje y su percepción de las tareas, del profesor y del contexto.
Por otra parte está el contexto de enseñanza/aprendizaje. Aquí se incluye el curriculum, los contenidos, las tareas y sus exigencias, los diferentes tipos de materiales, los métodos de enseñanza, los métodos de evaluación, el comportamiento del profesor, el ambiente de clase, etcétera. Todo ello mediatizado siempre por la percepción del estudiante.
Referencias
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