miniaturadeimagen|El abandono. 1886|298x298px Las madres de los niños abandonados en España fueron mujeres que, en distintos períodos históricos y por circunstancias económicas, sociales, familiares o personales, entregaron o abandonaron a sus hijos recién nacidos o de corta edad. El fenómeno estuvo estrechamente relacionado con la pobreza, la maternidad fuera del matrimonio, el estigma social, la falta de redes de apoyo y las dificultades para alimentar y mantener a los hijos.
El abandono infantil tuvo una especial incidencia entre los siglos XIX y XX, aunque estuvo documentado desde mucho antes. Según los estudios históricos sobre la infancia abandonada, cientos de miles de niños fueron acogidos en inclusas, casas de expósitos y otras instituciones asistenciales españolas a lo largo de la Edad Moderna y Contemporánea.
La situación de las madres estuvo condicionada por una organización social que atribuía a las mujeres la responsabilidad principal de la crianza y que censuraba especialmente la maternidad fuera del matrimonio. Aunque las circunstancias variaban considerablemente según el lugar y la época, las investigaciones históricas muestran una presencia importante de mujeres jóvenes, pobres y solteras entre quienes entregaban a sus hijos a instituciones asistenciales.
Causas Las causas del abandono infantil fueron diversas y con frecuencia se combinaban entre sí. Entre las más documentadas se encontraban la pobreza, la maternidad extramatrimonial, la enfermedad de la madre, las dificultades para amamantar, la falta de apoyo familiar y determinadas enfermedades o discapacidades del niño.
La precariedad económica desempeñó un papel destacado. Durante el siglo XIX y las primeras décadas del XX, muchas mujeres pobres trabajaban como jornaleras, criadas, obreras o trabajadoras agrícolas, con salarios bajos y escasa protección social. La pérdida temporal del empleo después del parto podía hacer especialmente difícil mantener a un recién nacido.
La maternidad fuera del matrimonio constituía otro factor relevante. Las mujeres solteras embarazadas podían sufrir el rechazo de sus familias o de su entorno social, en una sociedad en la que la maternidad legítima estaba estrechamente vinculada al matrimonio. La presión social recaía principalmente sobre la mujer, mientras que la identidad o responsabilidad del padre quedaba con frecuencia menos expuesta públicamente.
Las dificultades relacionadas con la lactancia también podían favorecer la entrega del niño a una institución. Una mujer que no podía amamantar y carecía de recursos para contratar una nodriza tenía pocas alternativas. Desde finales del siglo XIX y especialmente durante las primeras décadas del XX comenzaron a implantarse en España las denominadas gotas de leche, instituciones destinadas a proporcionar leche esterilizada o maternizada y asesoramiento a las madres con dificultades para alimentar a sus hijos.
A la problemática del embarazo no deseado se añadía la penalización legal del aborto en España desde 1822 hasta finales del , aunque no se erradicó la peligrosa práctica del aborto clandestino.
Formas de abandono Hasta el el abandono se realizaba anónimamente por exposición en descampados o en la vía pública y a partir de la despenalización del abandono a finales del se extendió el uso de tornos en determinadas instituciones asistenciales, que permitían entregar anónimamente a los recién nacidos, habitualmente antes del alba. miniaturadeimagen|235x235px|Madres, niños, monjas y el médico en la Casa Cuna de Fraisoro en 1930 A partir de mediados del comenzaron a desarrollarse maternidades, fundamentalmente en las misericordias, con lo que comenzó a desaparecer el abandono anónimo. Esta forma de abandono convivió con el torno hasta primeras décadas del en que desaparecieron los tornos en España.
Sin embargo, estas instituciones ofrecían pocas plazas, no reunían buenas condiciones de higiene y no solían contar con las salas de aislamiento adecuadas, lo que unido al poco desarrollo de la obstetricia tenía por consecuencia una mortalidad materna hasta principios del de una muerte materna cada 170 partos.
Las causas más frecuentes del fallecimiento materno eran las hemorragias y las infecciones puerperales. Hasta los años treinta del no se realizaban transfusiones de sangre y la penicilina comenzó a utilizarse en 1946 en España.
Perfil social Los estudios realizados sobre distintas instituciones españolas muestran que una parte considerable de las madres de niños expósitos pertenecían a los sectores sociales con menos recursos. No obstante, las características concretas variaban según la región y el período estudiados.
En Guipúzcoa, por ejemplo, Carlos Alustiza ha señalado el predominio de mujeres jóvenes y pobres entre las madres de los niños abandonados estudiados en los registros provinciales. Muchas eran solteras y algunas eran analfabetas.
La historiadora Ana María Rodríguez Martín ha destacado asimismo la relación entre abandono infantil, pobreza femenina y maternidad extramatrimonial. Las mujeres que tenían hijos fuera del matrimonio podían sufrir una fuerte censura social, pues se consideraba que habían vulnerado el modelo femenino dominante.
Según el ideal social dominante de la época, la familia era considerada la base de la sociedad, la que aseguraba el orden moral y material. Dentro de ella, la mujer debía ser la madre amorosa y abnegada, que cumplía con los deberes que la naturaleza le había impuesto, que era el de engendrar, alimentar, cuidar, educar y conservar con vida a sus hijos. Por esa razón, las madres que no cumplían la que se creía que era su función en la vida y dejaban a sus hijos en el torno de una inclusa, en un descampado o en cualquier lugar público, eran estigmatizadas.
La censura social no afectaba de la misma manera a hombres y mujeres. Las fuentes y estudios históricos muestran que la responsabilidad por el abandono tendía a atribuirse principalmente a la madre, mientras que los padres podían permanecer ausentes de la documentación institucional o conservar un mayor anonimato social.
Algunas madres intentaban recuperar posteriormente a sus hijos cuando mejoraban sus circunstancias económicas o familiares. Sin embargo, las posibilidades de hacerlo podían verse limitadas por la pobreza, la distancia, las condiciones administrativas de las instituciones y la elevada mortalidad infantil existente en las inclusas.
Véase también
Abandono infantil en España El torno de los niños expósitos en España
Referencias
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